Partido Polish Boyfriend: la gran capital que ha recuperado su derbi histórico

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¿Se acuerdan del Osmanlispor, el club de Ankara que en la temporada 2016/17 jugó la Europa League derrotando al Villarreal? Pues bien, anda en zona de descenso a Tercera. Y ya no se llama así. Ahora se llama Ankaraspor. En tres años, de Europa al pozo. En Ankara, la capital de Turquía, las cosas nunca han sido fáciles. Y sus clubes de fútbol han vivido ascensos y descensos, sanciones y condenas, arrastrados al barro por empresarios que intentan usar el deporte para ganar dinero y mandar más en una ciudad que encontró un nuevo destino el día que se decidió que sería la capital de un país gigante. Estambul, camino de los siete millones de habitantes, siempre había sido la capital en tiempos del Imperio Otomano, aunque con el nacimiento de la nueva Turquía se decidió que la capital fuera Ankara, en el centro del país. La ciudad ha crecido mucho, aunque sigue lejos de Estambul. A nivel deportivo, económico y deportivo, cómo no. Los clubes de Estambul lo ganan todo y los de Ankara jamás han ganado la liga.

Esta semana tenemos derbi en Primera. Y como siempre, los dos clubes no andan demasiado bien. El más grande, el más amado, pugna por no entrar en zona de descenso. Se trata del Gençlerbirliği, equipo que ganó el campeonato turco en 1941 y 1946 cuando aún no existía una liga unificada. Además, tiene dos copas, en 1987 y 2001, y algunas aventuras en la Copa de la UEFA y la Europa League. El club, fundado por estudiantes que eligieron el negro y el rojo como sus colores, este último por los prados de amapolas que tenían cerca del instituto, se ha convertido en un club ascensor con su destino unido al de la familia Cavcav. Una saga de origen kosovar que abandonó Pristina y se fue a Estambul en tiempos del Imperio Otomano. Y de aquí pasaron a Ankara siguiendo el poder, cuando esta urbe fue decretada capital del estado turco. Uno de sus hijos fue futbolista, Ilhan Cavcav. Una vez retirado, presidió un club llamado Hacettepe, al cual arruinó, y desde 1978 presidió el Gençlerbirliği con su estilo. Acusado de corrupción, fue capaz de dar de alta a 1.200 socios antes de una asamblea del club sólo para poder ganar por 1.000 votos. Muchos hinchas siempre han soñaron con perder de vista a Cavcac, aunque cuando esto sucedió no fue por su dimisión: falleció por una hemorragia cerebral a los 81 años en 2017. Ahora su hijo preside el club sin demasiado éxito. Pese a que lo sacó del pozo de Segunda, después de un descenso, el club solamente aspira a sobrevivir.

Kızılay Square, en Ankara, Turquía. Foto: Nedim Ardoga bajo licencia Creative Commons 3.0
Kızılay Square, en Ankara, Turquía. Foto: Nedim Ardoga bajo licencia Creative Commons 3.0

No le van las cosas mejor a su eterno rival, el Ankaragücü, en zona de descenso. Los dos clubes tienen millones de hinchas, no solamente en Ankara, sino también en las comunidades turcas en Europa. El Gençlerbirliği era un club más señorial y el Ankaragücü, más popular. El tópico dice que la hinchada del Gençlerbirliği es más de izquierdas y la del Ankaragücü, nacionalista. El club lo fundaron trabajadores de una fábrica de armamento de Estambul en 1910, aunque en 1919 la fábrica fue traslada a Ankara y, con ella, algunos trabajadores, que llegaron con el balón debajo del brazo. Cuando el club nació, existía el Imperio Otomano con su capital en Estambul. Pocos años después el club jugaba en Ankara, y esta era la capital de una República laica sin sultán ni monarcas. El Ankaragücü siempre intentó usar el poder político, al lado de casa, para poder crecer. En 1981, por ejemplo, el Ankaragücü brilló en la copa, eliminando al Besiktas y el Fenerbahçe, antes de derrotar al Boluspor en la final. El presidente del club, Sabri Mermutlu, se animó y antes de la final pidió que el club ascendiera a Primera para celebrar el centenario del nacimiento de Atatürk, el padre de la Turquía moderna. El hombre enterrado en Ankara, la ciudad que eligió como capital. Entonces Turquía había vivido un golpe de estado, en 1980. Y los generales se inventaron un «ascenso por méritos deportivos en la copa».

El Ankaragücü también ha recibido sanciones, ya que en su palco ha mandado mucho tiempo la familia Gökçek. El padre, Melih, alcalde de Ankara durante más de 30 años, sigue siendo el presidente honorario del Ankaragücü. Este político entendió cómo el fútbol era una buena arma política. En 1981, después del golpe de estado, cuando se permitió de nuevo a los partidos pugnar por el poder, se metió en movimientos nacionalistas e islamistas. Y llegó a la alcaldía de Ankara, casi en las mismas fechas que Ergodan en Estambul. Y rápidamente empezó a meter mano en los clubes de fútbol. En 1988, por ejemplo, compró el Hacettepe, el club presidido antes por Cavcav, en una reunión de socios organizada una noche en la que la mayor parte de socios no supieron que se votaba el destino del club. Lo bautizó con el nombre de Keçiörengücü, en honor a su barrio natal, Kecioren. Eso provocó una fractura social entre los hinchas del Hacettepe, que refundaron su club, y los nuevos del Keçiörengücü, club que ahora juega en Tercera.

Anıtkabir, el mausoleo de Mustafa Kemal Atatürk, en Ankara, Turquía. Foto: Mardetanha bajo licencia Creative Commons 3.0
Anıtkabir, el mausoleo de Mustafa Kemal Atatürk, en Ankara, Turquía. Foto: Mardetanha bajo licencia Creative Commons 3.0

Después, se fijó en un club llamado Ankaraspor fundado por trabajadores del ayuntamiento. Lo compró y fue presidente del club hasta que un decreto dictaminó que un alcalde no podía ser presidente de un club. Así que se convirtió en presidente de honor con su hijo como presidente. El equipo, sin apenas hinchas, llegó a Primera, aunque rápidamente los Gökçek decidieron que era mejor intentar comprar una de las entidades históricas de la ciudad. Así, el hijo del alcalde, Ahmet, abandonó la directiva del Ankaraspor convirtiéndose en presidente del Ankaragücü en 2009. Con él, se llevó a muchos jugadores. El equipo, con dinero, subió a Primera. Aunque la gestión fue horrible, con sueldos muy altos y deudas. Y entonces, la Federación dictaminó que las relaciones entre los dos equipos, Ankaragücü y Ankarspor, eran ilegales porque las mismas personas controlaban las dos entidades. Al final de la temporada 2008/09 se certificó el descenso del Ankaraspor acusando a los Gökçek de no respetar las normas de la liga (los dos clubes jugaban en Primera) y en la temporada 2009/10 sólo 17 equipos jugaron en Primera. El Ankaragücü se arruinó y acabó en Tercera. Uno de los clubes más viejos del país se hundió por culpa de la ambición de una familia, los Gökçek.

Domingo 20 de diciembre, 11:30h, Gençlerbirliği-Ankaragücü

Hace cinco años, finalmente, el presidente de la cámara de comercio local, el empresario Mehmet Yiğiner, llegó a la presidencia del Ankaragücü, empezó a devolver deudas y el club ha vuelto a primera con el estadio casi lleno. El retorno de un histórico. Yiğiner se pasó meses devolviendo deudas, pactando delante de jueces contra exjugadores que pedían sueldos atrasados e incluso compró el bus del equipo, embargado. Los primeros años sufrió de lo lindo poniendo orden en una institución histórica destrozada por la mala gestión del hijo del alcalde. Jugando con 20.000 hinchas en Tercera, el equipo poco a poco ha vuelto a su sitio. Y por el camino jugó derbis contra el club de los odiados Gökçek, el Ankaraspor, que había sido rebautizado como Osmanlispor, en honor a Osman I, el sultán fundador del Imperio Otomano del siglo XIII. Con el apoyo del Ayuntamiento, este club ascendió a Primera y se metió en Europa, aunque la aventura duró poco y Gökçek, cada vez con menos poder político, no pudo evitar el descenso del Osmanlispor a Segunda. Ahora ha cambiado de manos otra vez y se llama de nuevo Ankaraspor. ¿Complejo, verdad?

Sea como sea, Ankara tiene por fin su derbi entre sus dos clubes más populares, históricos y amados. Sin inventos políticos como el Ankaraspor.

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Foto de portada: Bjorn Christian Torrisen bajo licencia Creative Commons 3.0.

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