Partido Polish Boyfriend: La maldición de jugar en una isla preciosa

Panionios FC

¿Nos gustan los perdedores y sus historias, verdad? Bueno, no a todo el mundo. A mí me gustan. En ocasiones, los perdedores tienen un corazón gigante. Allí siguen, amando entidades que no te dan alegrías, como si no quisieras abandonar una piedra que te hunde en el mar. Mucha gente no entiende por qué seguimos amando entidades que te provocan lágrimas. Que no ganan nada. Bueno, en muchos casos no lo eliges. Ya has nacido así.

Hace un año, hablamos del derbi entre el Panionios y el Apollon de Esmirna. Un derbi curioso, pues se ha jugado en dos ciudades diferentes, en dos continentes diferentes y en tres siglos diferentes. Fundados en la ciudad de Esmirna cuando en ella el idioma más hablado era el griego, los socios de estas entidades se convirtieron en refugiados cuando los turcos expulsaron a los griegos de la ciudad. Ahora Esmirna se llama Izmir y se habla solo turco. Aunque en los barrios de alrededor de Atenas estos dos equipos siguen presumiendo del nombre de Esmirna. Sus hinchas no abandonan estas entidades que explican sus raíces. Se trata de la historia de sus familiares asesinados o de esos que, como refugiados, se subieron a una embarcación con lo poco que podían llevar en sus manos cruzando de Asia a Europa. Dos costas que fueron griegas. Ahora, solamente una. La historia del Panionios es la historia de Grecia. Y cómo no, es una historia de dolor.

El Acrópolis, en Atenas, Grecia. Foto: Christophe Meneboeuf bajo licencia Creative Commons 3.0
La Acrópolis, en Atenas, Grecia. Foto: Christophe Meneboeuf bajo licencia Creative Commons 3.0

Cuando en 1919 el Imperio Otomano desapareció al final de la Primera Guerra Mundial, el estado griego pensó que era el momento de invadir las costas asiáticas y unir esas ciudades llenas de griegos, como Esmirna, a su estado. Los griegos habían llegado a esas costas antes de Cristo, así que el sueño de la Grecia moderna era crear un país que uniera las zonas culturalmente griegas. Es más, los tratados posteriores a la Primera Guerra Mundial designaron que la zona de Esmirna pasaría a ser parte del Reino de Grecia porque los griegos aquí eran mayoría. Aunque Grecia quiso más y sus tropas desembarcaron en Esmirna dispuestas a ganar en los campos de batalla más tierras para su reino. Se dispusieron a invadir hasta Ankara, pensando que, sin Imperio Otomano, nadie plantaría cara. Se equivocaron. Esos días nacía una Turquía moderna liderada por un un nuevo líder, Mustafa Kemal Ataturk. Los turcos ganaron la guerra y las tropas griegas se fugaron como pudieron. Cuando las tropas turcas entraron en Esmirna, los barrios griegos y armenios ardieron en un incendio en el que centenares de personas perdieron la vida. Se cometieron matanzas. En 1923, después de esa guerra sangrienta, los estados de Grecia y Turquía pactaron un intercambio de poblaciones. Medio millón de turcos que vivían en tierras griegas desde hacía siglos se marcharon como refugiados a Turquía. Unos dos millones de griegos que vivían en Anatolia desde tiempos inmemoriales se marcharon a Grecia. Muchos de estos refugiados griegos fundaron clubes en Grecia, en su nueva casa, como el AEK o el PAOK. Aunque los refugiados de Esmirna fueron diferentes: no fundaron clubes nuevos, simplemente dieron continuidad a los que ya tenían. Así, el Panionios, juega en el sur de Atenas. El otro, el Apollon, juega en el norte. Los dos clubes, rivales en derbis griegos de Esmirna antes de 1919, han seguido jugando derbis en Atenas.

Domingo 24 de enero, 14:00h, Pannaxiakos-Panionios

El Panionios se había fundado en 1890 con el nombre de “Orfeón Musical y de deportes”. En 1898, esta asociación, con secciones deportivas activas, apostó por su nombre actual. El nombre lo dice todo: Pan significa ‘todo’ mientras Ionios se refiere a la cultura jónica que hermana la zona de Esmirna y la Grecia actual. El nombre es una forma de decir que las dos costas, esa asiática y esa europea, forman parte de la misma idea: Grecia. La cultura jónica, con sus famosos capiteles, nació en la zona de Esmirna en el siglo VI antes de Cristo y se expandió hasta Atenas y toda Grecia. Y el dialecto griego de Esmirna era ese, el Jónico.

Algunos de sus socios, igualmente, fundaron el Apollon, pues los griegos siempre se pelean entre ellos. La gente del Panionios era más progresista y los del Apollon, más conservadores. Aún hoy la hinchada de estas entidades suele ser así. Cuando llegaron cerca de Atenas, los dos clubes se encontraron que sus hermanos griegos, que habían defendido que Esmirna fuera griega, no los recibían con las brazos abiertos. Los refugiados sufrieron para encontrar trabajos. Se unieron alrededor de sus asociaciones, como los clubes deportivos. Eran su casa. Y el Panionios se convirtió en un club muy digno, jugando en Europa y ganando dos copas, en 1979 y en 1998. Aunque la última temporada, el Panionios acabó el curso anterior en zona de descenso y bajó a segunda, justo cuando el Apollon, su rival, ascendía. Aunque el problema no fue solo ese.

Panionios FC
Imagen del Panionios FC en un encuentro en su estadio. Foto: TB5050 bajo licencia Creative Commons

Sin dinero por culpa de la mala gestión y la crisis que destroza la economía griega, el Panionios ni siquiera pudo presentar los avales para ser club profesional. Y por primera vez en su centenaria historia, acabó inscrito en un grupo regional de la cuarta categoría griega.

El Panionios ya había jugado con fuego en los años 90, cuando Achilles Beos, hijo de una familia con raíces en Esmirna, compró el club con el dinero ganado en Estados Unidos, donde llegó para ser guardia de seguridad en discotecas. Cuando regresó con dinero ahorrado en negocios misteriosos, se convirtió en representante de cantantes. Y en 1998, Beos adquirió la mayor parte de las acciones del Panionios y puso como presidente a uno de sus cantantes, el popular Lefteris Pantazis. El club llegó a jugar la UEFA, aunque la gestión de Beos provocó muchas deudas y peleas con los hinchas. Al final, en 2007 se marchó dejando el club con deudas. Entonces apareció Constantinos Tsakiris, un empresario del sector naval que reflotó la institución. Incluso fichó a Álvaro Recoba, permitiendo al Panionios aspirar a jugar en Europa. Aunque después de unos años, Tsakiris, quien acaba de invertir en el Terrassa, se largó dejando un vacío de poder. Y en pocos años, llegó la bancarrota. Ahora los hinchas se han convertido en los propietarios del club en esta aventura por la cuarta división griega.

Imagen de las gradas del Nea Smyrni, el estadio del Panionios FC. Foto: TB5050 bajo licencia Creative Commons
Las gradas del Nea Smyrni, el estadio del Panionios FC. Foto: TB5050 bajo licencia Creative Commons

Y esta semana, si la pandemia lo permite, el club navegará por ese mar Jónico que tiene en su nombre para visitar la isla de Naxos. Grecia tiene estas cosas. En un grupo regional te toca ir a una isla preciosa ahora vacía de turistas. Si Panionios quiere decir “todo el Jónico”, el rival será el Pannaxiakos, o sea el club de todos los habitantes de Naxos. Una de las islas más importantes de las Cícladas, por donde han pasado seres mitológicos, dioses y guerreros. La isla donde Teseo paró después de haber matado al Minotauro y en la que abandonó a Ariadna, a la que había rescatado del laberinto del Minotauro. Viajar por Naxos es viajar por los libros de mitología. Es ir a las raíces de nuestra civilización. Es mantener vivo el pasado, como lo hace la gente del Panionios. Y así, un club que hace poco jugaba en Primera, se enfrenta a otro que jugaba en quinta, pues el Pannaxiakos ascendió este año. La condena para el Panionios será jugar en Naxos. No estaría mal, si no fuera por la pandemia. La gente del Panionios no tiene suerte.

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Foto de portada: TB5050 bajo licencia Creative Commons.

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2 comments

Yo es que muero con los Polish Boyfriend de contexto griego. Si hace un par de semanas me pareció espectacular el que dedicabas al fútbol de Kerkyra, el de hoy es magistral. Fútbol, historia, mitología y Grecia. No se puede pedir más. No sé, Toni, si en tu día a día, durante tus quehaceres, tienes constancia de lo que tus artículos van provocando/evocando en aquellos que los (re)leemos y amamos el fútbol. Mil gracias una vez más 🙂

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