Partido Polish Boyfriend: las capitales de provincia que se quedaron sin equipo

Modena - Josh Petersen bajo licencia Creative Commons 2.0.

No falla. La misma historia cada temporada. Cada agosto, algunos clubes italianos históricos pierden la categoría en los despachos o los juzgados. Muchos de ellos se refundan en categorías amateurs. Esta temporada, le tocó a equipos como el Bari, el Avellino, el Cesena o la Reggiana, clubes con tradición de ciudades importantes. El mismo año de la llegada de Cristiano, el fútbol italiano se desangró en ciudades con menos fama que Turín. No todo son sonrisas en este renacer del fútbol italiano.

En la Serie D, la cuarta categoría italiana, andan algunos clubes con un pasado glorioso. Representantes de ciudades orgullosas. Y en esa Serie D se juegan derbis que merecen un escenario mejor, aunque así es la vida. Aunque la rivalidad no entiende de divisiones y cada vez que juegan equipos de ciudades como Reggio Emilia y Módena se vuelve a vivir el fenómeno del “campanilismo”, ese fenómeno que enfrenta a las ciudades italianas con sus vecinas compitiendo por ser mejor en todo. Incluso en el campanario de la iglesia. Así nació la expresión.

La Reggiana, el equipo de Reggio Emilia, se ha pasado las últimas temporadas soñando con el retorno a la Serie B para acabar en la Serie D. Reggio Emilia, tierra de arte y buen comer, es una ciudad con mucha personalidad, famosa por crear la bandera italiana actual o por su resistencia al fascismo. Ciudad de teatros, de librerías y arte en la calle. Y de fútbol, claro. Después de años duros sin dinero, la Reggiana parecía disponer de un proyecto interesante gracias a un inversor sorprendente: Mike Piazza, un jugador de béisbol de Estados Unidos que entró en el hall of fame de este deporte, ganando anillos de campeón. Una vez retirado, este descendiente de sicilianos decidió invertir en el fútbol. Y compró la Reggiana como podía comprar el Catania. Cosas de los negocios.

Domingo 2 de diciembre, 14:30h, Modena-Reggiana

El club vivió sus años dorados en los 90, cuando a la sombra de unos de sus grandes rivales regionales, el Parma, ascendió en 1993 a la Serie A, jugando 6 derbis contra los parmesanos. La Reggiana, que en la temporada 1993/94 fichó a Futre, quien se rompió y jugó poco, ganó uno de estos 6 derbis (2-0) en 1994. Luego le tocó volver a la Serie B e incluso a categorías inferiores. Y todo, por culpa de su estadio. En esos años 90 en los que el Parma ganaba la UEFA o la Recopa, la Reggiana también quería brillar en Serie A y lanzó un ambicioso proyecto de remodelación total de su viejo estadio Mirabello. El nuevo estadio era moderno, pues a diferencia de la mayor parte de recintos deportivos italianos de los 90 no tenía pista de atletismo, con las gradas cercanas. El estadio fue inaugurado en 1995 y costó tanto a una entidad modesta que las deudas marcaron el día a día hasta el año 1999, cuando descendió a la Segunda B local, con una plantilla muy modesta. Finalmente, en 2005, el club se declaró en bancarrota y perdió el estadio. El equipo se refundó en cuarta, jugando y perdiendo un humillante derbi con el Brescello, equipo de un pueblo de 5.000 habitantes al lado de Reggio Emilia.

Los años duros de la Reggiana coincidieron con el ascenso de un proyecto ambicioso en una localidad no muy lejana llamada Sassuolo. El Sassuolo, sobradamente conocido ahora, tenía detrás la marca Mapei, una empresa química que había invertido en el ciclismo durante muchos años. La Mapei compró los derechos de explotación del estadio en 2013, coincidiendo con el ascenso del Sassuolo a Serie A. El campo del Sassuolo era muy pequeño, no válido para los partidos en Serie A, y este club decidió ir a jugar a Reggio Emilia, a 26 kilómetros, después de negociar con los administradores concursales del recinto. El estadio se había usado como escenario de partidos de muchos deportes de selecciones italianas y rebautizado como “Ciudad del Tricolor” en honor de la bandera italiana, creada en esta localidad. Y ahora es la casa del Sassuolo, con un nuevo nombre: Mapei Stadium. A los hinchas de la Reggiana todo esto les duele mucho. Jugar en un estadio administrado por un club vecino, y con su escudo en todos sitios.

Sassuolo. Foto: MarcadorInt/J.Naveira (Todos los derechos reservados).
Reggio Emilia disfruta regularmente de partidos de la Serie A… pero con el Sassuolo ejerciendo de local. Foto: MarcadorInt/J.Naveira (Todos los derechos reservados).

Aunque las cosas siempre pueden ir peor y este agosto Mike Piazza y sus socios anunciaron que no tenían intención de seguir en el proyecto. Y que, cansados de la falta de apoyo del Ayuntamiento en su pugna por recuperar el control del estadio, decidían escapar sin apuntar el club en la Serie C1. En la ciudad cundió el pánico, buscando compradores, soluciones. Piazza accedió a inscribir el club por si aparecía un comprador. Todo a última hora. Al final, el club perdió la plaza, los jugadores… y el nombre. Fue declarado en bancarrota y se ha refundado de nuevo, para jugar en la Serie D, con el nombre de Reggio Audace. Un nombre provisional en espera de poder comprar el nombre antiguo y sus símbolos, ahora sí con el apoyo del ayuntamiento. Y de unos empresarios locales, liderados por el publicista Corrado Baldini. Otros empresarios que fueron patrocinadores del club se han sumado para liderar el segundo renacimiento del club en la Serie D. O sea, la segunda refundación en 16 años, jugando derbis contra clubes como el Lentiglione, de un pueblo de 1.000 habitantes no muy lejos de Reggio Emilia.

El Reggio Audace, conocido por todos como Reggiana, ocupa las primeras posiciones y persigue al líder del grupo, el Módena. El representante de otra ciudad con mucha personalidad. Módena es un tesoro, un museo sin paredes. Arte en todos los sitios, una ciudad de motor, de empresas y del mejor restaurante del mundo ahora mismo, la Osteria Francescana. La ciudad de Pavarotti, de la buena mesa, queso, vino e intelectuales. Otra ciudad, como Reggio Emilia, orgullosa de ser ciudad premiada por su aportación a la resistencia contra Mussolini. Los ciudadanos de Módena son gente orgullosa que vive con preocupación la falta de rumbo de su club. Curiosamente, en la provincia de Módena se han visto dos milagros deportivos en estos últimos años: el Carpi, club de una ciudad de 60.000 habitantes que llegó a la Serie en la temporada 2015/16, y, cómo no, el Sassuolo. Pues Sassuolo pertenece a la provincia de Módena y en sus primeros años en Serie B y Serie A jugó en el estadio del Módena, antes de cerrar su operación para ser local en Reggio Emilia.

El último año en la Serie A del Módena fue la temporada 2003/04. La última de 28 temporadas en la primera división, con una tercera plaza en 1947 como mejor resultado. En una ciudad con energía, el Módena siempre competía bien. Descendía y volvía, jugando derbis con su gran rival, el Bolonia. Las dos ciudades fueron estados independientes con guerras en el siglo XII o XIII, incluso una provocada por un cubo, según una leyenda, en 1323. Cubo robado a los soldados de Bolonia que se puede ver aún en Módena. Esta es la personalidad de estas ciudades. Por eso duele ver cómo se juegan derbis en Serie D mientras el Sassuolo, con pocos hinchas, juega en Serie A.

Después del descenso a Serie B en 2004, el Módena inició un periplo sin rumbo ni cabeza. Entre el año 2004 y el 2017, el club fue comprado por 6 grupos empresariales diferentes, grupos sin raíces en la ciudad que vendían el producto sin pensar en la hinchada. En 2013 llegó Antonio Caliendo, aunque vendió el club en 2014 a una empresa de Luxemburgo, un fondo inversor, que eligió a Caliendo como gestor. Ese año el club jugó el play-off de ascenso a Serie A, perdiendo con el Cesena. En 2015, llegó Hernán Crespo como entrenador, aunque duró poco y fue despedido después de una pelea con los ultras, que llegaron a entrar en el vestuario cansados de las derrotas. Ese año se rompieron los 15 años consecutivos en Serie B con un descenso doloroso acompañado de una derrota en la Copa con el Sassuolo. Derbi regional que evidenció el cambio de roles en la provincia.

Crespo es el nuevo entrenador del Modena. Foto: 10. Internationale Sportnacht Davos 2012.
Crespo llegó a entrenar al Módena. Foto: 10. Internationale Sportnacht Davos 2012.

El descenso provocó la falta de interés del grupo de Luxemburgo, que buscó compradores, sin gastar en un equipo que casi bajó a la Serie D. Al final, el Módena se salvó, aunque era la crónica de una muerte anunciada y esta llegó en la temporada 2017/18. El club fue inscrito en la liga a falta de 4 horas para el cierre de la ventana, pues el grupo propietario no quería seguir con el proyecto. El Módena pudo jugar, aunque los jugadores no cobraron sus primeros sueldos y, para cerrar el círculo, el ayuntamiento, propietario del estadio, denunció impagos del alquiler de varios meses. Así que el club fue expulsado de su casa, jugando como local en Forlí. Con los jugadores sin cobrar, sin campo de entrenamiento (se encuentra en la misma instalación del estadio) y sin propietarios dispuestos a gastar, el Módena no se presentó a tres partidos, los perdió en los despachos y, finalmente, en plena temporada, desapareció después de un último cambio de propietario, cuando llegó una empresa eslovaca que no pudo evitar que el noviembre del 2017 un juzgado decretara la bancarrota de la entidad. La ciudad se quedó sin equipo.

En marzo de 2018, el ayuntamiento inició un concurso público para captar empresas interesadas en crear un nuevo club que fuera heredero del Módena de siempre, exigiendo a los interesados presentar la documentación necesaria que pudiese acreditar un proyecto solvente. Los ganadores fueron un grupo de empresarios liderados por Romano Amadei y Romano Sghedoni, dos viejos conocidos. Amadei, propietario de una empresa de calderas, y Sghedoni, de una empresa de construcción, fueron los responsables del último ascenso a la Serie A. Los dos fueron contactados por el ayuntamiento y ambos accedieron a volver, poniendo como presidente al empresario local Carmelo Salerno. Este fichó como entrenador al exjugador del Parma Luigi Apolloni. El club pudo comprar plaza en la Serie D esta temporada, y de momento, con Apolloni, el club ilusiona, jugando de nuevo en su estadio, el Alberto Braglia. El nuevo Módena lidera el grupo antes del derbi con la Reggiana. El Módena ha vuelto. En Italia los clubes grandes siempre vuelven, después de unos años en el purgatorio.

Foto de portada: Josh Petersen bajo licencia Creative Commons 2.0.

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