Partido Polish Boyfriend: Locomotoras contra juguetes en un derbi de Bucarest

palacio-del-parlamento-rumano-bucarest-davidfer

Lo admitimos, el fútbol rumano es uno de nuestros favoritos por la cantidad de historias sorprendentes que encontramos. Hace unos años hablamos de cómo dos gigantes, el Rapid de Bucarest y el Steaua, llenaron estadio en Cuarta División. Porque el club llamado FCSB que juega en Primera, recordemos, no se puede considerar como heredero del Steaua. En este texto lo contamos, pues la situación es enrevesada.

El Rapid juega ahora en Segunda y aspira al ascenso. Y este fin de semana juega un derbi de Bucarest con el club que la mayor parte de lectores de este texto descubrirá hoy, el Metaloglobus. El camino del Rapid ha sido realmente complejo en los últimos años. Aunque su gente no se ha rendido. En 2016, después de años de mala gestión, sufrió una bancarrota. Fue un mazazo para este equipo, campeón de liga en tres ocasiones -la última vez en 2003- y campeón de Copa 13 veces. El Rapid fue fundado en 1923 en el barrio de Gravita por trabajadores de los ferrocarriles. Por eso, durante los tiempos comunistas, el club fue vinculado a los Ferrocarriles estatales. Grivita es un barrio popular, famoso porque en 1933 el gobierno de derechas reprimió con dureza una revuelta obrera que dejó tantos muertos que en 1946 el barrio se rebautizó como Grivita rosie. O sea, Grivita la roja. Los hinchas del Rapid provienen de esta zona, aunque su masa social se extendió a otros barrios populares. Y también entre muchas familias gitanas. El Rapid ha sido tradicionalmente el club más amado por la numerosa comunidad gitana rumana, provocando muchos ataques racistas contra el club, especialmente de hinchas del Steaua o el Dinamo.

La bancarrota de 2016 dejó un agujero que se llenó meses después, cuando un empresario, George Copos, creó el AFC Rapid en la quinta división. En medio de esa temporada, el antiguo director de marketing del Rapid, Horia Manoliu, compró el club, que ascendió de Quinta a Cuarta sin perder ni un partido gracias a la buena gestión del entrenador Mihai Iosif. El problema fue que el distrito número 1 de Bucarest, donde el club solía tener su sede y sus hinchas, lideró de forma conjunta con asociaciones de aficionados una campaña para crear otro Rapid porque consideraron que este AFC Rapid no representaba los valores históricos del club. Diferentes empresarios se sumaron al proyecto con la complicidad de antiguos jugadores muy amados, y nació otro Rapid llamado inicialmente Mişcarea Feroviară CFR. El nuevo club fue inscrito en Quinta y rápidamente fue capaz de atraer a más de 9.000 personas al campo. Además, intentó fichar al entrenador del AFC Rapid. Y su presidente, Manoliu, cargó duramente contra el Ayuntamiento. O sea, el Rapid tenía una guerra civil entre sus herederos, que ascendieron juntos a Cuarta. En 2017, las autoridades juntaron las directivas de los dos clubes para intentar convencer a todos que lo mejor sería una fusión. Y así fue, creando el Academia Rapid, que ascendió a Tercera en su primer año de trabajo conjunto, con medias muy alta de espectadores. En un partido clave para ascender, más de 35.000 personas llenaron la Arena Nacional.

Arena Nationala. Foto: Víctor Cervantes.
Más de 35.000 espectadores llenaron el Arena Nationala en el partido clave para el ascenso del Rapid. Foto: Víctor Cervantes.

La pasada temporada, el club ascendió a Segunda, aunque la temporada será recordada porque se derribó el amado estadio de Giulești, el Valentin Stănescu, que tenía muchas gradas aún de madera. Un estadio precioso, con alma, que dará paso a un estadio moderno ahora que el Rapid, con muchos exjugadores en la directiva, parece mirar al futuro con optimismo. De momento, en Segunda, ha empezado bastante bien. No anda lejos de las primeras posiciones cuando le toca jugar uno de los derbis de la ciudad. Bucarest tiene decenas de clubes. En Segunda, este año, tenemos el Rapid y el Daco-Getica, un club fundado en 1992 que intentó recuperar los colores de una Juventus de Bucarest que existió en el pasado. Y el tercer club, rival del Rapid esta semana, es el Metaloglobus, un club particular.

El club fue fundado en 1923 por la fábrica Metaloglobus, una empresa creada por el austríaco Manfréd Weiss que producía objetos de metal como balas, linternas o cantimploras. La empresa pasó a ser controlada por el estado comunista a finales de los años 40, aunque el equipo sobrevivió en categorías regionales. La mayor parte de clubes anteriores al comunismo desaparecieron, pues estaban vinculados a empresas privadas, pero las autoridades permitieron seguir jugando a este club porque nunca había sido muy potente. Simplemente era el equipo de los trabajadores de esta fábrica, que a partir de los años 60 modificó su línea de trabajo: se centró en los juguetes. Durante los años 70, en la Rumanía comunista, la mayor parte de juguetes eran producidos por esta fábrica. Con la caída del comunismo, en esa Navidad de 1989 cuando Ceaucescu y su esposa fueron fusilados, la empresa empezó a vivir momentos complicados. Rumanía se llenó de juguetes extranjeros de superior calidad. Diferentes empresarios compraron y vendieron la fábrica y con ella el equipo. Actualmente, Metaloglobus tiene 20 trabajadores y podría cerrar de un día para otro, aunque sigue abierta porque a su nuevo propietario le sobra el dinero. Se trata del sirio Imad Kassas, un chico que llegó en los años 70 a Rumanía para estudiar medicina y se casó con una rumana. Nunca volvió. Kassas fue listo, en los años 90, comprando empresas a buen precio y creando un pequeño imperio.

Domingo 29 de septiembre, 11:00h, Metaloglobus-Rapid de Bucarest

Kassas llegó a ser socio del polémico Gigi Becali, el propietario del FCSB. Y decidió cuidar un poco más ese equipo que tenía. En 2009, el Metaloglobus ascendió a Cuarta. En 2011, a Tercera. Y finalmente, en 2017, ascendió a Segunda, donde para sorpresa de muchos se ha mantenido hasta ahora. En 2018, Becali llegó a afirmar que compraría este club porque tenía miedo de perder su FCSB por culpa de diferentes procesos judiciales, aunque no llegó a presentar una oferta. Casi sin hinchas y con un pequeño campo de césped artificial, el Metaloglobus compite contra rivales más grandes, como el Rapid, en este fútbol rumano siempre lleno de grandes historias. De momento, compite bien: anda sexto en la tabla, no lejos de la zona de play-off.

Apoya los contenidos en MarcadorInt y conviértete en un mecenas del proyecto a través de Patreon. Puedes apuntarte aquí.

Foto de portada: DavidFernández/MarcadorInt.

Related posts

2 comments

Gran artículo.

Una pregunta con respecto al Steaua y al FCSB: ¿la Copa de Europa de 1986 a quien pertenece?
Lo lógico es que sea para Steaua, legítimo heredero, pero he visto en la página de la UEFA se la dan al FCSB. ¿Esto está resuelto o sigue en los tribunales?

Deja un comentario

*