Partido Polish Boyfriend: Los embajadores con botas de Azerbaiyán

El Qarabag nunca había estado tan cerca de la fase de grupos de la Champions.

En medio de Azerbaiyán, no muy lejos de la frontera con Armenia, encontramos la ciudad de Goygol. Una ciudad de 37.000 habitantes fundada en 1819 con el nombre de Helenedorf por alemanes protestantes que aceptaron una oferta del Zar ruso Alejandro I: tierras para levantar una casa gratis a cambio de ayudar a potenciar una región que los rusos habían conquistado pocos años antes. Los rusos crecían entonces hacia todas direcciones y llegaron hasta tierras azeríes, sacando de ellas a los iraníes. Y se trajeron con ellos a los alemanes en un movimiento de población que hoy puede parecer sorprendente, con alemanes emigrando a Azerbaiyán. Lo que el gobierno de Moscú creó, igualmente, el gobierno de Moscú lo eliminó: en los años 40 todos los alemanes fueron deportados por Stalin a Siberia. El último alemán de Goygol, descendiente de los pocos que volvieron del gulag, falleció en 2007.

Esta anécdota no tiene mucho que ver con el deporte, aunque el escenario donde puede empezar la historia es, precisamente, la ciudad de Goygol. No deja de ser un ejemplo sobre la complejidad de una zona, el Cáucaso, donde Europa y Asia se mezclan sin saber en qué momento dejas una y entras en la otra. Los azeríes, por ejemplo, son una nación emparentada con los turcos: lengua similar, identidad similar, hasta el punto que muchos reivindican ser lo mismo y afirman que se podrían unir en un solo estado. Turquía, efectivamente, es el gran socio comercial de Azerbaiyán, pese a que las relaciones son complejas porque la mayoría de los turcos son musulmanes sunitas y los azeríes, chiitas. Y ya sabemos que en algunas zonas, sunitas y chiitas no se pueden sentar en la misma mesa. Es una zona compleja, con intereses rusos y los vecinos armenios en el medio, cristianos que no olvidan el genocidio al que fueron sometidos por los turcos. Y se pelean con los azeríes por la zona del Nagorno-Karabaj. ¿Complejo, verdad? ¿Qué necesitan, pues, estos estados? Embajadores y altavoces que les permitan reivindicar y dar visibilidad a sus reclamaciones. Y llegamos al fútbol.

En 1995, en Goygol fundaron un equipo de fútbol. Azerbaiyán hacía pocos años que era independiente y en la nueva liga se creaban oportunidades para llegar rápidamente a las competiciones europeas. Durante 10 años, este club intentó subir a Primera sin suerte, hasta que llegó el ministro de justicia Kamaladdin Heydarov y compró el club en 2005. Inicialmente en la ciudad se generó un sentimiento de felicidad, pues Heydarov parecía ambicioso. Y lo era. Aunque demasiado. En 2006, el club fue trasladado a la ciudad de Qabala, a unos 100 kilómetros. Y en Goygol se quedaron sin fútbol. Fueron unas víctimas más de la ambición de unas familias que creen que pueden cambiarlo todo. De momento, en ello andan. Los Heydarov y los Aliyev.

Sábado 10 de febrero, 16:00h, Qarabag-Gabala

Así nació en Qabala FC, el único equipo que planta cara al Qarabag en la liga de Azerbaiyán. Los dos equipos se enfrentan esta semana separados por 6 puntos en la tabla, con el Qarabag liderando la clasificación. Ambos equipos brillan gracias al apoyo del gobierno. Y en el caso del Qabala, gracias a los Heydarov. Su historia es curiosa. Kamaladdin Heydarov nació en 1961 en Nakhchivan, una ciudad situada en una zona de territorio de Azerbaiyán separada del resto del país por la zona del Nagorno-Karabaj. Licenciado en Bakú en geografía, Heydarov se largó de su país para ganar dinero en negocios no muy claros en Uzbekistán, antes de volver a casa con los bolsillos llenos. Así levantó un imperio de la construcción mientras con el pseudónimo de ‘Kamal’, componía y en ocasiones interpretaba canciones que fueron un éxito, canciones de amor a la tierra azerí un poco cursis. Finalmente, en 1995 entró en el gobierno de Heydar Aliyev y ya ha ocupado tres ministerios. Ahora es el ministro de emergencias. Su tarea es tener el país listo en caso de incendios, terremotos o guerras. Por lo que parece, que el ministro cante canciones gusta al presidente. Además, sale en ruedas de prensa vestido de militar pese a que no se formó como militar. Parece uno de esos políticos de estados poco democráticos un poco caricaturesco, aunque cruel con los súbditos.

El Qarabag es el primer equipo de Azerbaiyán que alcanza la fase de grupos de la Champions. Foto: Edu Ferrer Alcover (Todos los derechos reservados).
El Gabala es el único equipo que planta cara al Qarabag, vigente campeón de Azerbaiyán. Foto: Edu Ferrer Alcover (Todos los derechos reservados).

Heydarov también compró su club de fútbol, como tantos millonarios, aunque lo dejó en manos de uno de sus dos hijos, Tale y Nijat. Los dos educados en los mejores colegios y centros universitarios de Londres. Tale Heydarov, pues, se encontró como presidente del Qabala con 23 años. Y ha trabajado duro. Licenciado en la London School of Economics, ha creado una sociedad llamada “Sociedad europea azerí”, una empresa con sede en 8 estados que pretenda crear lazos comerciales entre su país y otros de Europa. Además, ha creado un periódico digital en inglés para contar la versión azerí de conflictos como el existente con los armenios. Un trabajo que les ha valido a los Heydarov ser catalogados de colaboradores de un régimen, el de Ilham Aliyev, hijo del anterior presidente Heydar, poco democrático. El presidente Aliyev, por su parte, ha premiado a los Heydarov. Lo importante es que si el padre tiene una imagen poco moderna, Tale Heydarov es todo lo contrario: un inglés perfecto, un chico elegante, moderno, con la capacidad de fascinar y ser un embajador ideal del estado. Y parte de su carrera la dedica a defender en Europa los intereses de su estado. La otra parte la dedica al fútbol. Aunque el fútbol puede ayudar en su primera tarea, claro.

Con los Heydarov, el Qabala protagonizó algún fichaje mediático como el de Tony Adams como entrenador, ha llegado a dos finales de copa, las dos saldadas con derrotas, y la temporada anterior fue subcampeón. Además, en las temporadas 2015/16 y 2016/17 llegó a la fase de grupos de la Europa League, eliminando al Lille francés. Han levantado un estadio nuevo, una academia y una ciudad deportiva. Este año buscan su primer título, aunque el rival es muy duro: el Qarabag, el primer equipo local en jugar en la fase de grupos de la Champions. Su idea es ser otro club de Azerbaiyán que permita situar este estado en el mapa y ofrecer una imagen ganadora y moderna. Aunque en ocasiones les cuesta, como en 2015, cuando uno de los mejores jugadores del equipo, Javid Huseynov, fue detenido acusado de participar en el asesinato del periodista Rasim Aliyev porque este lo criticó. O cuando en la Europa League, en un duelo contra el PAOK griego, hinchas profirieron cánticos nacionalistas turcas pidiendo asesinar a todos los griegos.

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Tony Adams entrenó en el fútbol de Azerbaiyán. Foto: Focus Images Ltd.

Sea como sea, el Qabala intenta seguir creciendo gracias a los Heydarov, pese a que su rival, el Qarabag, tiene un benefactor más grande: los Aliyev. Azerbaiyán solamente ha conocido dos presidentes desde el fin de la URSS. Heydar Aliyev era el principal mandatario del partido comunista azerí y con el fin de la URSS se transformó en líder nacionalista, descubriendo que era muy religioso. Ganó las elecciones y nunca perdió otras, con críticas a la falta de libertades, hasta que cedió su lugar a su hijo Ilham, pues él sufrió una enfermedad que acabó con su vida. Los Aliyev han usado el petróleo y el gas para levantar un estado que usa el deporte, con patrocinios de clubes europeos o la Fórmula 1, para consolidar su posición. Y en el fútbol, la joya de la corona es el FK Qarabag.

Focus.
Azerbaiyán ha invertido mucho dinero en patrocinios. Uno de ellos, por ejemplo, fue el del Atlético de Madrid (imagen de la temporada 2014-15). Foto: Focus Images Ltd.

El Qarabag es un club más querido en Azerbaiyán, pues el régimen de Aliyev lo ha convertido en el club mártir. Si en los años soviéticos el club grande era el Neftchi de Bakú, ahora manda este club fundado en 1951 en Agdam. Un equipo que en los tiempos de la Unión Soviética fue un club de categoría regional, muy flojo. Hasta la guerra. Una guerra que era la continuación de viejas guerras. Agdam se encuentra en plena región del Nagorno-Karabaj, una zona dentro de Azerbaiyán pero de población mayoritariamente armenia. Ya en los primeros 20 años del siglo XX, armenios y azeríes habían protagonizado incidentes violentos en la zona y Agdam había visto una cruel matanza de civiles armenios en 1905. El puño de hierro de Stalin calmó los ánimos de los nacionalistas durante décadas, aunque todo volvió a explotar con el fin de la URSS. Armenios y azeríes sabían que podrían ser independientes e intentaron controlar esta región. La población armenia de esta zona votó a favor de unirse a la república de Armenia porque no querían ser una minoría dentro de Azerbaiyán, tal y como habían decidido los gobernantes rusos. Los azeríes de la región, por su parte, se negaron a unirse con Armenia. Y la violencia estalló en una guerra entre armenios cristianos y azeríes musulmanes. En 1993, con la guerra llegando a su fin, los armenios, en plena ofensiva victoriosa, conquistaron Agdam a pesar de que era una ciudad con pocos armenios. La población civil local huyó como pudo en Azerbaiyán y hoy Agdam es una ciudad fantasma, sin habitantes, pues el Karabaj es una zona controlada por los armenios aunque la comunidad internacional no los reconoce.

La ciudad, pues, se quedó vacía y los habitantes se convirtieron en refugiados en el exilio, en otras ciudades de Azerbaiyán. Incluidos los jugadores, directivos y socios del FK Qarabaq, el club de fútbol local. Ser un club mártir les brindó el amor del resto del país y ya en 1993, jugando como local en Bakú, ganó la liga. Una auténtica locura. El mismo año en el que su ciudad era conquistada por los armenios, el club de Agdam ganaba la liga de Azerbaiyán. El uso de símbolos de la región de Karabaj lo ha convertido en un imán para los nacionalistas azeríes, ya que estos reclaman como suya esta región marcada por el dolor. Llevando a las gradas a refugiados del Karabaj, el club ganó una segunda liga en 1997, y en 1999 se convirtió en el primer club azerí en ganar una eliminatoria europea, en la Intertoto ante el Maccabi de Haifa.

El Qarabag es el gran dominador del fútbol azerí en los últimos años.
El Qarabag es el gran dominador del fútbol azerí en los últimos años. Foto: Edu Ferrer Alcover (Todos los derechos reservados).

En los últimos años ha ganado ligas y copas gracias al capital de la potente empresa Azersun, dominada por empresarios turco-azeríes. Detrás del grupo Azersun se esconden empresarios vinculados al presidente azerí Ilham Aliyev, el hombre acusado por diferentes ONG por no respetar los derechos humanos. Aliyev ha recortado libertades mientras usa el nacionalismo, y especialmente la lucha contra los armenios, para reforzar su discurso. El Qarabag, pues, ha sido una de las banderas de un estado cada vez menos democrático. La otra bandera ha sido gozar de altavoces en el extranjero. Y uno de ellos son las empresas de la familia Heydarov, los propietarios del Qabala, el otro club de Azerbaiyán con buenas actuaciones en Europa.

Foto de portada: Edu Ferrer Alcover (Todos los derechos reservados).

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