Partido Polish Boyfriend: mitología griega en un partido holandés

Focus Images Ltd

En la guerra de Troya, solamente un guerrero salía a combatir sin implorar la protección y ayuda de los Dioses: Áyax el Grande. Hijo de los reyes de Salamina, sobrevivió a la guerra sin un rasguño y se labró una gran fama al recuperar los cuerpos sin vida de Patroclo y Aquiles, evitando que acabaran en manos de los troyanos. Al final de la guerra, se quitó la vida después de un ataque de locura. Según la mitología griega, pues, fue un guerrero poderoso a quien nadie pudo derrotar. Y que no quería ayuda divina. Áyax, por cierto, había sido bautizado por un amigo de su padre Telamón: Heracles. Llamado Hércules por los romanos, Heracles era un hijo del dios Zeus particularmente famoso por su fuerza. Y fue él quien le dijo a Telamón: «Nacerá de ti, Telamón, el hijo que deseas y del nombre del ave que acaba de aparecérsenos lo llamarán Áyax. Sorprenderá a los pueblos en las luchas de Ares». ¿Y cuál es la razón por la que hablamos de mitología en una web de fútbol? Bien, porque esta semana se enfrentan en un terreno de juego Áyax y Heracles. Este fin de semana, en los Países Bajos se juega un Heracles-Ajax.

Sábado 9 de febrero, 18:30h, Heracles-Ajax

En el fútbol europeo es común encontrar clubes bautizados con nombres relativos a la mitología, aunque llama la atención la cantidad de clubes con estos nombres en los Países Bajos. En 2014, contamos el caso del partido entre el Leónidas y el Hércules en la tercera división holandesa. En esta ocasión, el partido se juega en Primera. Durante los últimos años del siglo XIX y los primeros del siglo XX, muchos clubes deportivos fueron fundados por toda Europa con referencias al pasado. Se intentaba relacionar la nueva entidad con gestas y nombres relacionados con el orgullo, la valentía u otras virtudes. Y, en muchos casos, estas inspiraciones llegaron de los libros sobre la Antigua Grecia.

A finales del siglo XIX, Europa descubría de nuevo los valores de la vieja Grecia. En esa Grecia había nacido algo parecido a una democracia, con una clase ciudadana que podía servir de inspiración a esas sociedades europeas que dejaban atrás el feudalismo y sistemas en que, en ocasiones, el poder era cosa de un linaje y no del talento. La nueva Europa era la de las clases comerciales, de la clase media, de ir ganando, paso a paso, libertades. Y muchos elementos, como la arquitectura, el teatro o la educación, tenían inspiración clásica. La vieja Grecia se convirtió, pues, en un modelo para estudiar. Sus héroes, sus leyendas, sus valores. Algunos clubes, como consecuencia, fueron bautizados con reminiscencias griegas (los colores de la Lazio son los colores de la bandera griega y Atalanta era una diosa de la velocidad).

El fenómeno tuvo éxito sobre todo en los Países Bajos, donde diferentes clubes fueron fundados con nombres de héroes de la Antigua Grecia. Si en el pasado las ciudades griegas pretendían ser fundadas o protegidas por héroes, siglos después los equipos holandeses se quisieron revestir de un áurea de poder usando los nombres de dichos personajes. El Ajax de Ámsterdam, pues, debe su nombre al héroe mitológico Ajax, primo de Aquiles, que luchó en la Guerra de Troya. En las vitrinas de las oficinas del club, por ejemplo, se puede ver el regalo del Panathinaikos al Ajax con motivo del centenario del club: el árbol genealógico de Áyax, el héroe. Floris Stempel, Carel Reeser y Han Dade, los fundadores del Ajax, conocían la Ilíada de Homero y se inspiraron en este héroe en esa época en la que se ponía de moda recibir una educación moderna y se ponía en valor el deporte. Si siglos antes la educación dejaba de lado la actividad física, en el siglo XIX se empezó a hablar de mens sana in corpore sano. Las universidades empezaron a trabajar el deporte. Y los héroes griegos eran precisamente eso: atletas unidos a conocimientos.

Brandley Kuwas.
Brandley Kuwas es uno de los jugadores más destacados del Heracles. Foto: Focus Images Ltd.

Si en Ámsterdam se inspiraron en Áyax, en Almelo jugaron fuerte: apostaron por Heracles, uno de los personajes más fuertes. O sea, también fueron menos originales. Almelo es una ciudad en el este de los Países Bajos, en una zona muy rural, que a finales del siglo XIX se vio impulsada por la industria del textil. Por eso hace unos 50 años llegaron muchos españoles, italianos o turcos para que creciera la ciudad, aunque sigue siendo un municipio sin demasiado peso. El Heracles de Almelo fue capaz de ganar dos ligas, en 1924 y en 1941, aunque en los últimos años, más allá de una final de Copa perdida, se ha convertido en un equipo ascensor entre Primera y Segunda. En momentos de crisis incluso acabaron vinculados al club grande de la región, el Twente, actuando como una especie de filial en una apuesta que indignó a los hinchas porque el derbi entre estos dos clubes es fuerte. El Heracles, cosas de la vida, ha acabado por encima del Twente, que este año anda en Segunda, después de debutar en 2017 en Europa sin demasiada suerte, pues no superó el primer turno de la Europa League.

En tierras holandeses encontramos otros clubes con nombres mitológicos, como el Achilles 1894 de Assen y el Achilles’29 de Groesbeek, ambos bautizados en honor de Aquiles, otro héroe de la guerra de Troya. O el Hércules de Rotterdam, llamado igual que el Hércules de Alicante. Y que el Heracles, claro. Porque el Heracles griego era el Hércules romano.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

Related posts

1 comments

Deja un comentario

*