Partido Polish Boyfriend: Nuevos estadios y nuevos accionistas en el derbi de Estocolmo

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Nada peor que una casa donde la gente se pelea. Como el estadio Tele2 Arena de Estocolmo, que se parece a un piso de estudiantes donde en vez de organizar fiestas, cada noche tenemos pelea. Detrás de su imagen pacífica, la capital de Suecia esconde algunos de los derbis más calientes de Europa con hinchadas organizadas con demasiado pasión para acabar a tortazos. Con tres grandes equipos, Estocolmo vive este fin de semana el que, técnicamente, sería su derbi. Uno de los tres equipos de la ciudad, el AIK, se fundó en el centro de la capital, aunque en 1932 se trasladó a unos terrenos en el norte de la ciudad para jugar en el moderno estadio de Rasunda, templo del fútbol sueco y escenario de la final del Mundial del 1958. Aunque en 1942 el gobierno decidió que estas tierras al norte de Estocolmo, cada vez más pobladas, dejasen de ser un barrio para ser una ciudad independiente, Solna. Por eso el AIK ahora juega en otra urbe, Solna, aunque nadie duda de que se trata de un club de Estocolmo. Del área metropolitana de Estocolmo, en este caso.

Los dos únicos clubes de Primera con sede en la ciudad, por tanto, son el Hammarby y el Djurgardens. Dos clubes siempre enfrentados que se ven las caras este fin de semana, justo cuando la liga se pone en marcha con la sexta jornada. Un derbi que ahora se juega en el mismo estadio siempre, pues los dos rivales han acabado compartiendo casa, el Tele2 Arena. El estadio no estará lleno, ya que las autoridades no permiten público en los campos aún, cosa que provocó que hace poco los ultras del AIK ocuparan un centro comercial con banderas, bombos y bengalas para protestar. Se quejaban de que en los centros comerciales no hay límite de personas, mientras las gradas siguen calladas.

Tifo de los aficionados del Hammarby en el estadio. Foto: Svante Berggren bajo licencia Creative Commons 4.0
Tifo de los aficionados del Hammarby en el estadio. Foto: Svante Berggren bajo licencia Creative Commons 4.0

El fútbol de Estocolmo ha vivido cierto renacer las últimas temporadas. Pese a ser la capital, normalmente mandan los equipos del sur, como el Malmö, el Goteborg y el Norrköping, los tres equipos con más títulos. En 2018 y en 2019 ganaron la liga el AIK y el Djurgardens, aunque en 2020 volvió el Malmö, siempre orgulloso, para sumar una nueva corona. Y ya son 24, con esta, mientras que sumando los títulos del AIK, el Djurgardens y el Hammarby, los tres grandes de la capital, tenemos solamente 15 títulos. De momento, este año el Djurgardens ha empezado fuerte, liderando la tabla antes del derbi con el Hammarby.

Domingo 16 de mayo, 17:30h, Hammarby – Djurgardens

El derbi entre el AIK y el Djurgardens se conoce como el derbi de los gemelos, pues nacieron en el mismo barrio y en las mismas fechas. Luego, el AIK se marchó al norte, dejando el centro de la ciudad para el Djurgardens. Así, si en el caso del derbi de los gemelos decide quién manda a nivel deportivo, la rivalidad del Djurgardens con el Hammarby tiene aspectos sociales. El Hammarby se fundó en el sur de la ciudad, en barrios obreros, humildes, menos elegantes que el centro. Zonas que crecieron primero con la llegada de gente del campo, y después con trabajadores extranjeros, como yugoslavos, kurdos, turcos o griegos. El Djurgardens había nacido en un café de la isla homónima de Djurgardens, pues Estocolmo no deja de ser un puñado de islas unidas con tierra firme por puentes y carreteras. Sus fundadores eran de origen más humilde que los del AIK, aunque disfrutaban de un nivel económico superior a los del Hammarby, que nació entre obreros de fábricas. El Djurgardens era el hermano pobre del AIK. Y se hizo popular entre la clase media de muchas zonas de la ciudad, creciendo poco a poco.

Un encuentro entre el AIK y el Helsinborgs IF. Foto: Micke 91 bajo licencia Creative Commons 3.0
Un encuentro entre el AIK y el Helsinborgs IF. Foto: Micke 91 bajo licencia Creative Commons 3.0

Tanto el Djurgardens como el Hammarby han conservado una masa social fiel, pese a que su camino ha sido duro. Durante décadas vivieron a la sombra del AIK. Cuando en 1924 nació la liga sueca unificada, el único club capitalino en Primera era el AIK, por ejemplo. Aunque los años 40 y 50, el Djurgardens empezó a plantar cara al AIK, ganado la liga en 1955 y siendo el primer club sueco en jugar la Copa de Europa, donde alcanzó los cuartos de final. En 1959 ganaría su segunda liga, aunque en menos de un año descendió. Volvió rápido, para ganar dos ligas más en los años 60. En las últimas tres décadas, el club ha sufrido tres descensos, el último en 2001, aunque recientemente se ha consolidado entre los mejores. La hinchada de las “estufas de hierro”, como es conocido el equipo, no vio con buenos ojos abandonar su viejo campo, el Olímpico de Estocolmo, pero la directiva entendió que tocaba aceptar ir al moderno Tele2 Arena, compartido con el Hammarby. Igualmente, las oficinas siguen en el precioso Olímpico, destinado ahora a otros deportes.

La hinchada del Hammarby también acabó en este moderno estadio con cara de enfadados, pues se opusieron durante años a la destrucción de su estadio, el Söderstadion, ordenada por el Ayuntamiento dentro de un plan de remodelación. El estadio, cierto es, era pequeño y viejo, sin cumplir requisitos de seguridad, aunque tenía personalidad. Tenía alma. Tanta que cuando el nuevo Tele2 Arena se inauguró, la directiva del Hammarby invitó a sus hinchas a entrar por última vez en el Söderstadion para que se pudieran llevar lo que quisieran y encontraran. Ese día, en las calles del sur de la ciudad se vieron personas con trozos de tribuna, banquillos y grifos de baño.

Aficionados del Hammarby en las gradas del estadio. Foto: Arild Vågen bajo licencia Creative Commons 3.0
Aficionados del Hammarby en las gradas del estadio. Foto: Arild Vågen bajo licencia Creative Commons 3.0

El Hammarby solamente ha ganado la liga una vez, aunque fue en 2001, justo el año de un descenso del Djurgardens. Un año redondo. Desde entonces, ha sufrido algún descenso, aunque normalmente anda por mitad de la tabla aspirando a jugar en Europa, sacando pecho por tener la mejor media de espectadores del país. Su hinchada, con fama de ser más de izquierdas que los otros equipos de la ciudad, ha visto cómo sus barrios obreros se han gentrificado, convertidos en zonas más residenciales. Todo cambia. También los estadios. Y los accionistas. En Suecia el sistema es parecido al alemán, pues el 51% de las acciones deben pertenecer a los hinchas. Hace pocos meses, el Hammarby vio cómo el 25% de las acciones las compraba un nuevo inversor: Zlatan Ibrahimovic. Una leyenda que jamás jugó en Estocolmo para ayudar a dar el salto de calidad a un club con más hinchas que títulos.

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Foto de portada: Anders Henriksson bajo licencia Creative Commons 2.0 Generic.

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