Partido Polish Boyfriend: El peso del pasado en una preciosa rivalidad croata

La plaza principal del casco antiguo de Osijek (Croacia). Foto: Nick Savchenko bajo licencia Creative Commons 2.0.

No sería un derbi, pues las ciudades se encuentran separadas en el mapa de Croacia. Una en el mar, en un extremo, donde llega el viento con acento italiano. La otra, en las llanuras de Eslavonia, lejos del mar, en el corazón de Europa. Y pese a ello, los partidos Rijeka-Osijek son calientes. Una especie de derbi entre dos supervivientes. En una tierra donde normalmente solo comen en la mesa principal el Dinamo de Zagreb y el Hajduk Split, dos equipos con tradición, una hinchada fiel y algunos éxitos. En Croacia, solamente estos cuatro clubes no han bajado jamás a Segunda. Así que cada año, la rivalidad se repite. Más en esta ocasión donde, por primera vez, el Osijek aspira a ganar la Liga. Y el Rijeka, también. Los dos persiguen al gran tirano, un Dinamo de Zagreb que encadena 15 de las últimas 16 ligas consecutivas, aunque más pendiente de sus partidos en Europa y sus problemas judiciales, ya que el presidente y su entrenador acabaron sentenciados a penas de cárcel en 2021.

Este año, el Osijek le persigue en la tabla. Incluso ha llegado a liderar la clasificación. La temporada anterior el club ya consiguió ser subcampeón por primera vez en su historia. Hasta la fecha, su gran éxito era la copa del año 1999, cuando derrotaron en la prórroga al Cibalia de Vinkovci. Fue especial, pues el Osijek-Cibalia es el derbi de la región de Eslavonia. Una llanura fértil entre ríos, que tiene frontera con Hungría al norte, Serbia al este y Bosnia al sur.

Una región históricamente con diversidad demográfica. El año 1900, en Osijek se hablaba tanto alemán como croata, pues la zona dependía del Imperio austrohúngaro. También habían muchos serbios y muchos húngaros. Eslavonia, como sucede en tantos rincones de los Balcanes, ha sido reclamada por muchos estados. Aquí empezó de alguna forma la guerra de los Balcanes, cuando en poblaciones de mayoría serbia dentro de Croacia no se quería admitir a los policías croatas. Aquí está Vukovar, donde paramilitares serbios cometieron algunas de las peores masacres de la guerra. Aún hoy, el 15% de la población es serbia. Y también existe la minoría húngara. En Hungría, los nacionalistas más radicales exigen que Osijek sea parte de una gran Hungría.

En Osijek existía un equipo, el Slavija, que desapareció después de la Segunda Guerra Mundial. Cuando los nazis entraron en Yugoslavia, crearon el estado títere fascista de Croacia. Y el Slavija, con un nombre que defendía la unidad de todos los eslavos en un estado, sufrió. Cuando los comunistas de Tito entraron en la ciudad, el club no volvió, era demasiado nacionalista. Así que se creo un nuevo Osijek, el actual, fusionando equipos pequeños bajo el nombre “Proleter”, aunque con el tiempo la entidad asumió el nombre de la ciudad, convertido en el club que jugó muchos años en la Primera División yugoslava. Cuando estalló la guerra, Osijek fue bombardeada. Pese a ello, el club compitió en la primera edición de la liga croata, en 1992, acabando tercero en la tabla jugando como local en pueblos pequeños lejos de casa.

El Osijek pues, siempre juega en Primera. Aunque en 2015 casi sufrió una bancarrota. Fue entonces cuando la entidad, hasta entonces propiedad de los hinchas, pasó a ser de propiedad privada. En 2016, el club fue comprado por un empresario local, Ivan Mestrovic, que actuaba como mano derecha del verdadero propietario: el empresario húngaro Lőrinc Mészáros. Hungría, estos últimos años, ha invertido su dinero en clubes de fútbol en regiones del extranjero con una importante minoría húngara, como contamos en su momento. Y Mészáros, fiel aliado del presidente húngaro Víktor Orban, siguió esta senda. Se trata de un magnate del gas que solamente tenía deudas hasta que se puso del lado del partido Fidesz: el de Orban. Ahora todo le sonríe. Con su dinero, el Osijek compite bien y pudo volver a Europa, aunque eso generó un problema. En la Europa League ya jugaba un equipo propiedad de Mészáros: el Academia Puskas. De este club, con base en el pueblo natal del presidente húngaro Orban, ya hablamos. Como la UEFA no permite a dos clubes con el mismo propietario competir entre sí, la solución fue fingir que Mészáros vendía el Osijek a un grupo empresarial llamado NK OS d.o.o, controlado en la sombra por… Mészáros, claro.

El Stadion Gradski vrt es la casa donde el Osijek disputa sus encuentros como local. Foto: speedygonsales bajo licencia Creative Commons 3.0.
El Stadion Gradski vrt, donde el Osijek disputa sus encuentros como local. Foto: speedygonsales bajo licencia Creative Commons 3.0.

El dinero húngaro pues, ha permitido al Osijek soñar. Cosas de la vida que, una región que llegó a depender del reino de Hungría dentro del viejo Imperio, siga tan ligada a los húngaros pese a la frontera actual. En Rijeka sucedió lo mismo. Allí, durante años la población era italiana y quería que Rijeka fuese parte de Italia. No pudo ser. Rijeka pasó a formar parte de Yugoslavia primero y de Croacia después. Aunque ha sido el dinero italiano el que ha permitido al club ser el único capaz de ganar una liga croata los últimos 15 años, cuando alcanzaron el doblete en 2017.

En 2012, el Rijeka tenía problemas económicos. Ese año llegó el italiano Gabriele Volpi. Con su dinero se ha remodelado el estadio y se han ganado títulos. Volpi no vivía en Rijeka. Era su socio, el croata Damir Miskovic, quien se encargaba de presidir el club, aunque la mayor parte de dinero era de Volpi. Durante estos últimos años, este exjugador de waterpolo llegaba a Rijeka con su barco de 60 metros y bandera de las Islas Caimán. Empresario de éxito, invierte en infraestructuras marítimas, especialmente en África, aunque algunos afirman que también se lucra del negocio armamentístico, siempre dentro de la legalidad. Otra cosa sería la moralidad. La mayor parte del dinero le ha llegado consiguiendo gestionar los puertos de Nigeria, donde se embarca petróleo a naves de todo el mundo. Fue aquí donde conoció a Miskovic, un tipo nacido en Rijeka que marchó lejos de casa para trabajar en grandes infraestructuras de puertos. Ahora son socios.

Estadio Rujevica.
El Stadion Rujevica es el hogar provisional del Rijeka mientras se culmina la construcción del nuevo Kantrida. Foto: Marcador Int.

Volpi fue muchos años el propietario del Spezia y la Pro Recco, el mejor equipo del waterpolo italiano de la historia. Es más, en su juventud fue jugador de esta entidad. Su llegada a Rijeka permitió reverdecer laureles en un club histórico, con dos copas yugoslavas y dos copas croatas en su palmarés. Un club que, en 1984 eliminó al Valladolid en la UEFA, y le dio un buen susto al Real Madrid. La hinchada local primero no se mostró entusiasmada con Volpi. Tener un italiano en casa les parecía extraño, ya que esta ciudad fue objeto de una gran batalla entre italianos y yugoslavos. En italiano, la ciudad de Rijeka se conoce como “Fiume”.

Históricamente, fue poblada tanto por italianos como eslavos, así que después de la Primera Guerra Mundial los estados italiano y yugoslavo lucharon por controlar esa zona. Fiume se convirtió en un problema internacional. Fue ocupada en 1919 por un grupo de patriotas italianos liderados por el poeta Gabrielle D’Anunnzio, quien proclamó que Fiume era italiana, produciendo un conflicto internacional que acabó con la ciudad declarada estado independiente durante tres años. Hasta que la Italia de Mussolini anexionó finalmente la urbe, en 1924, iniciando una época de ‘italianización’ de la ciudad muy dura para los eslavos locales. En 1945, la Yugoslavia de Tito ocupó la población y casi todos los italianos, entonces mayoría, escaparon. Ahora solo el 2% de Rijeka se considera italiana. Durante muchos años, el gobierno yugoslavo intentó borrar los restos de la cultura italiana en la ciudad. Y de repente llegaba un italiano como propietario del 70% del club. El 30% es del ayuntamiento local. Cosas del destino, aunque oficialmente Volpi vendió el club a su amigo Miskovic hace tres años.

El Osijek-Rijeka enfrenta dos clubes históricos que han sido propiedad, en su renacer, de un italiano y un húngaro. Aunque en los dos casos, estos empresarios han cedido la posesión a sus socios en negocios, croatas. Rijeka, pese a todo, sigue conectada con Italia. Y Osijek, con Hungría. Y el tercer club en palmarés de Croacia quiere ganar la liga, luchando contra el cuarto. No es un derbi, aunque esconda historias sorprendentes.

 

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Foto de portada: Nick Savchenko bajo licencia Creative Commons 2.0.

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1 comments

Fantastico como siempre! el choque se lo quedó el Osijek y quedó a tres del Dinamo, pero me temo que no podrán quitarle el título a los de la Bad blue Boys, un saludo!

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