Partido Polish Boyfriend: Polinesios en Versalles, europeos en Oceanía

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Llegó la cita de cada noviembre con la mejor ronda de copa de toda Europa. Y parte de África, Oceanía y América. Este fin de semana, diferentes equipos cruzarán océanos en viajes de más de 10 horas para jugar partidos de la copa francesa, la copa que se juega en todos los continentes excepto Asia. Cada año lo contamos: herencia de tiempos coloniales, el estado francés controla varios territorios fuera de Europa. Los territorios conocidos como la Francia de Ultramar. Una serie de tierras con distintos grados de autogobierno. En concreto, los territorios de ultramar son la Guayana francesa (Sudamérica), las islas caribeñas de Guadalupe, Martinica, San Martín y San Bartolomé, San Pedro y Miquelón (un grupo de islas en Norteamérica), dos islas africanas (Reunión y Mayotte) y en Polinesia, los territorios de Nueva Caledonia, la Polinesia francesa y Wallis y Futuna.

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Algunos de estos territorios gozan de su propia selección de fútbol, selección que con el permiso de París puede competir oficialmente, como es el caso de Guadalupe o Tahití (Tahití forma parte de la Polinesia francesa). Además, la mayor parte de estos territorios de ultramar gozan de sus respectivos campeonatos de liga. Concretamente, los territorios de Guadalupe, Guayana, Martinica, Mayotte, Nueva Caledonia, Reunión y Tahití. Legalmente estas tierras son suelo francés, y una manera de mantener unida deportivamente estas zonas es permitiendo que los campeones de las copas de ultramar participen en la copa francesa, entrando en la séptima ronda. Como ya hemos contando, la copa francesa funciona con un sorteo puro que permite emparejar a equipos de diferentes categorías en eliminatorias únicas en el campo del más modesto. Se trata de una eliminatoria muy amada, pues equipos de Tercera o Cuarta pueden viajar a la Polinesia. O equipos caribeños pueden jugar en un campo nevado cerca de los Alpes. La Federación ayuda con los gastos y cada vez que se juegan estos partidos los medios de comunicación siguen a esos jugadores destinados a cruzar mares en una copa que nos recuerda el colonialismo francés. Con todo lo malo que tuvo, claro.

Este año, la copa llega pocas semanas después del referéndum en el que Nueva Caledonia votó seguir formando parte de Francia. Estas islas oceánicas, entre Australia y Fiyi, organizaron un referéndum para decidir su futuro político. Con sus islas preciosas, Nueva Caledonia vivió esa jornada en que el 56% de la población votó a favor de la unidad, con el 43,6% a favor del sí, una cifra más alta de los esperado. En total, podían votar 174.000 habitantes. Votó el 80,63%.

La consulta, prevista en la Constitución francesa, culminó un proceso de 30 años, iniciado con los llamados acuerdos de Matignon, que pusieron fin a una situación de casi guerra civil en el archipiélago. Según los acuerdos, existe la posibilidad de organizar dos referendos más. Y los independentistas se mostraron satisfechos por recibir más votos de los esperado, marcando cierta tendencia a favor suyo. En París, cómo no, se celebró como un éxito después de años duros. En 2016, uno de los líderes independentistas locales apareció muerto en una playa, y se sospechó de empresas que controlan las minas locales, empresas que no quieren perder el control del oro o el níquel. Ya desde los años 70 se han vivido revueltas, manifestaciones y peticiones para que Nueva Caledonia sea un estado libre, como los vecinos Vanuatu o Islas Salomón. Durante esos años incluso se vivieron enfrentamientos armados en los que fallecieron policías franceses y militantes independentistas. La brutalidad del ejército francés acabó sentando a ambos bandos en una mesa y poco a poco la etnia local, los canaca, ha mejorado su situación. Aunque los canacos son el 45% de la población, mientras que los franceses son la mitad con otras etnias como minoría. Ahora Nueva Caledonia tiene bastante autonomía, aunque sin competencias en defensa, justicia o política monetaria. El fútbol vive igual: la selección puede competir en Oceanía, aunque su campeón de copa juega la copa francesa. Uno de los defensores de la independencia, por cierto, ha sido Christian Karembeu, el exjugador del Madrid. El futbolista de Nueva Caledonia fue abucheado cuando se negó a cantar la Marsellesa en su debut con Francia, aunque su explicación era contundente: en 1931 los abuelos de Karembeu fueron expuestos en una jaula en París bajo el calificativo de “caníbales” en una exposición sobre la grandeza colonial francesa. Karembeu exigía una disculpa.

Karembeu. Foto: Doha Stadium Plus Qatar
Karembeu es uno de los defensores más célebres de la independencia de Nueva Caledonia. Foto: Doha Stadium Plus Qatar

Por poco, pues, no se da una situación curiosa. Con victoria del “sí”, un club de Nueva Caledonia hubiera jugado la copa francesa después del divorcio pacífico que no ha llegado. Así fue, el campeón de copa local seguirá jugando la copa francesa, en este caso el Magenta, el equipo más grande, con sede en Noumea, la capital local. Su rival será el Bobigny, un club de cuarta división de una ciudad dormitorio de París. De bosques de hormigón a las playas de Oceanía gracias a esta copa en que el Magenta, en dos ocasiones, ha superado este turno. El año pasado, el Matoury de la Guayana eliminó al Avranches de Tercera en los penaltis, superando la primera eliminatoria con equipos de otros continentes. También superó esta ronda el Excelsior de la isla de Reunión. Ambos fueron eliminados acto después.

Entre los duelos destacados de este año, el Dragon, equipo polinesio, viajará hasta Versalles. El FC Versalles, club fundado después de la unión de clubes locales, juega en quinta. Un club modesto en una ciudad con fama de riqueza y lujos. Como queda claro en el escudo del equipo y la ciudad, con la flor de Lis de la monarquía francesa, la gente visita Versalles para ver el Palacio donde vivieron los monarcas que decidieron, con su política, que Francia sería un Imperio con  territorios en otros continentes. Monarcas como el último Rey, Luis Felipe, el hombre que firmó la incorporación de Tahití como protectorado y decidió convertir Versalles en un Museo, antes de ser expulsado en 1848. Los Reyes ya no están, en Francia. Los territorios, sí.

Los partidos con equipos de ultramar son estos:

Golden Lion FC (Martinica) – SAS Épinal (Cuarta división)

ASE Matoury (Guayana) – Concarneau (Tercera división)

Unité Ste. Rosienne (Guadalupe) – FC Cote Bleue (Quinta división)

SS Jeanne d’Arc (Reunión) – Besançon Football (Quinta división)

AS Magenta (Nueva Caledonia) – AF Bobigny (Cuarta División)

Sainte-Geneviève (Cuarta división) – AS Sainte-Suzanne (Reunión)

L’Entente SSG (Tercera División) – FC Mtsapéré (Mayotte)

Stade Potevin (Quinta División) – Aiglon du Lamentin (Martinica)

ES Thaon (Quinta división) – Vieux Habitants (Guadalupe)

FC Versailles (Quinta división) – AS Dragon (Tahití)

Saint-Pryvé Saint-Hilaire FC (Cuarta División) – US de Matoury (Guayana)

Foto de portada: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

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2 comments

Me enganché a MI (primero radio, después web y ahora podcast; todo sumado) por la Copa francesa. Os recuerdo un mediodía de sábado hablando de un equipo de Martinica en octavos de la Copa gala.
Enorme artículo, señor Padilla. Siempre es un placer leerlo.

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