Partido Polish Boyfriend: Dos puertos enfrentados en el gran derbi polaco del norte

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Algunas ciudades nos acompañan toda la vida, aunque no las podamos visitar. Ciudades escenario de acontecimientos históricos que marcan el futuro de millones de personas. Una de esas ciudades es Dánzig. Hablar de Dánzig es hablar del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Aunque, como sabemos, las guerras no empiezan en un día, como si fuera una casualidad, un capricho de un político loco. Se cocinan a fuego lento hasta que salta una chispa. Y en 1939, la chispa prendió en Dánzig, cuando Hitler, viendo que se podía ir comiendo bocados de Europa sin que británicos o franceses le pararan los pies, decidió plantar su bandera en Dánzig. Y el mundo dejó de ser el mismo.

Cuando siendo niño me hablaron por primera vez de Dánzig, este nombre se quedó en mi retina. Aunque tardé unos años en descubrir que Dánzig es ahora Gdansk. La misma ciudad, con otro nombre. Uno en alemán, otro en polaco. Las urbes levantadas en lugares estratégicos tienen estas cosas. Gdansk es uno de los puertos más importantes de Europa, la salida natural al mar de Polonia. Un puerto bien protegido y conectado que controló durante siglos las rutas comerciales en el Báltico. Por eso diferentes países se han peleado por ella. Y por eso sigue siendo importante, aunque la historia, caprichosa, le tenía preparada una sorpresa para Gdansk: el nacimiento de un vecino que rivaliza con ellos. Una rivalidad, esa entre Gdansk y Gdynia, que se ha trasladado a los campos de fútbol. La liga polaca vuelve con el gran derbi del norte entre el Lechia de Gdansk y el Arka de Gdynia. Un derbi polaco que quizás no existiría sin los alemanes.

La zona de Gdansk siempre fue la frontera natural donde alemanes y polacos se encontraban. Durante algunos siglos, la ciudad fue polaca. Después, alemana. Ya en 1793 se incorporó al Reino de Prúsia. Exceptuando algunos años de cierta autonomía, Dánzig sería alemana hasta 1919. Allí nació el Nobel de Literatura Günter Grass, en una época en que la mayor parte de la población era alemana. El alemán era la lengua de una urbe rica gracias al comercio. Era una ciudad preciosa, con unos astilleros gigantes y un centro con unos edificios maravillosos donde se podía apreciar la influencia de diferentes culturas que habían abierto delegaciones comerciales aquí o enviado sus barcos, como escoceses, suecos, holandeses o rusos. Existía una importante comunidad judía y una minoría polaca dentro de los muros de la ciudad. Pero entonces, Polonia no existía. Los polacos no tenían estado. Todo fue diferente a partir de 1919, cuando, con el final de la Primera Guerra Mundial, los grandes imperios desaparecieron y nacieron nuevos estados. En los acuerdos posteriores a la Guerra, se decretaba el nacimiento de una República Polaca con acceso al mar. Y como no, los polacos esperaban que su puerto fuese Gdansk.

El Puerto de Gdynia, creado en Polonia para rivalizar con el Gdansk. Foto: Good Free Photos
El Puerto de Gdynia, creado en Polonia para estar a la altura de el de Gdansk. Foto: Good Free Photos

Pero existía un problema. Según los censos de la época, el 85% de la población era alemana. Y de los pocos polacos, muchos en verdad eran miembros del pueblo casubio, una comunidad con una lengua propia parecida al polaco, aunque diferente, que vivía en esa zona desde tiempos inmemoriales. Hoy, unas 5.000 personas aún hablan casubio, una lengua en grave peligro de desaparecer. Volvamos al año 1919. Las potencias europeas entendieron que si entregaban la ciudad a Polonia, estallaría la violencia. Así que improvisaron y crearon la Ciudad Libre de Dánzig, un Estado semiautónomo con su propia Constitución, himno, Parlamento, moneda y unos sellos que se han convertido en el gran deseo de los coleccionistas. Las potencias internacionales controlaban las relaciones internacionales de la Ciudad Libre de Dánzig, mientras que Polonia tenía derecho a abrir una delegación y usar el puerto. El gobierno alemán reclamó que Dánzig siguiera en sus manos, así como abrir una carretera para conectar este puerto por tierra con resto de Alemania, pues Dánzig quedaba rodeada de tierras polacas, desconectada de Alemania. Por eso Hitler, en 1939, invadió la ciudad. Los alemanes la sentían suya. Y buena parte de la población de la ciudad pensaba lo mismo, por eso el Partido Nazi se hizo fuerte en los años 30 en este puerto clave.

Los alemanes no estaban contentos sin Dánzig. Y los polacos, tampoco. Se habían quedado sin el principal puerto. No podían usar los astilleros, no podían construir barcos o mandar sobre las autoridades portuarias. Así que tomaron la decisión de construir su propio puerto justo al lado, a unos 20km, en la pequeña localidad de Gdynia, un pueblo de pescadores que se había convertido en una centro turístico a finales del siglo XIX, con hoteles y restaurantes. Gdynia había quedado dentro de la Segunda República Polaca, así que fue la sede elegida para construir un puerto que pasaría a ser el más importante del país. Donde antes había un pequeño muelle de pescadores, el gobierno levantó un puerto muy grande, con astilleros y almacenes.

En 1939, los alemanes invadieron toda Polonia y Gdynia fue bautizada como Gotenhafen. En 1944, los soviéticos ocuparon la ciudad, que fue entregada a la nueva Polonia socialista poco después. ¿Y Dánzig? La guerra destrozó el 90% de la ciudad, pues era un puerto militar importante. Los soviéticos expulsaron a casi todos los alemanes y su lugar fue ocupado por refugiados polacos que, a la vez, se habían quedado sin casa, pues sus ciudades habían pasado a ser parte de la URSS. En 1945, la URSS creció hacia el oeste ocupando tierras que antes de la guerra eran polacas. Sus ciudadanos fueron enviados hacia el oeste para vivir en ciudades que antes de la guerra eran alemanas y ahora pasaban a ser polacas. Ciudades como Gdansk, que renació de sus cenizas con la reconstrucción del centro de la ciudad, de los astilleros y con el polaco ya como lengua principal.

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La nueva Polonia, pues, de repente tenía dos puertos. Uno al lado del otro. Gdansk y Gdynia empezaron a rivalizar en todo, aunque las autoridades comunistas intentaban mantener la situación bajo control. No pudieron. Los astilleros de las dos ciudades es donde nació el movimiento Solidarność (Solidaridad), un sindicato católico que acabaría convertido en Partido Político, con su líder Lech Wałęsa llegando a ser presidente. Pese a que fue en Gdansk donde nació el movimiento, también fue clave el asesinato de un joven trabajador de los astilleros de Gdynia en 1970, tiroteado por la policía.

Con el fin del comunismo, la zona se ha convertido en el gran destino de turismo interior de Polonia. Los astilleros aún tienen mucho peso, aunque cada vez menos. Las dos ciudades han quedado dentro de la llamada región metropolitana de Trójmiasto (Triciudad), un área urbana de más de un millón de habitantes donde además de Gdansk y Gdynia, se encuentra la ciudad balneario de Sopot. Una zona de gran crecimiento económico en que el fútbol ha ido ocupando un espacio central. Ese año, por ejemplo, la final de la Europa League se juega en el precioso estadio de Gdansk.

Antes de 1945, los clubes de la zona eran alemanes. Clubes que desaparecieron. No podemos entender el fútbol local sin entender la historia. En 1945, el Comité de reconstrucción del puerto de la ciudad creó un equipo llamado Baltika (por el mar, como no), para que jugaran los obreros que se encargaban de la reconstrucción de las instalaciones. Aunque pocos meses después, los jugadores propusieron que el club fuera bautizado como Lechia de Gdansk, en homenaje al equipo de fútbol más antiguo de Polonia, el Lechia Lwów, una entidad fundada en 1903. En 1945, la ciudad Lwów quedó en manos soviéticas (ahora forma parte de Ucrania), así que los refugiados de esta urbe fueron asentados en Gdansk. Sí, esos obreros eran refugiados de Lwów. Y se llevaron con ellos sus equipos de fútbol, como este Lechia. El nombre Lechia, por cierto, es una forma de referirse al Reino Polaco medieval, un nombre nacionalista que no se debe confundir con Legia, el club de Varsovia, que toma su nombre de terminología militar. El Lechia fue potente a mediados de la década de 1950, con una tercera posición en 1956, aunque solamente tenía una copa ganada en los años 80. Unos años en que la mayor parte de hinchas del club era miembros de Solidarność, como el mismo Walesa, socio del club.

Domingo 31 de mayo a las 17:30h, Lechia Gdansk – Arka Gdynia

Esta última década, el club no ha dejado de mejorar y en 2019 ganó su segunda copa. Y en parte, gracias a Adam Mandziara, un empresario que, curiosamente, tiene pasaporte alemán. Mandziara nació en Alemania pues su padre, un entrenador polaco, trabajaba en el Darmstadt y por eso tiene las dos nacionalidades. Mandziara fue elegido por los propietarios del club para dirigir la entidad. Unos propietarios que forman parte de la consultoría alemana ETL-Gruppe, presidida por Franz Josef Wernze. Este grupo, uno de los mayores de Alemania en operaciones de bolsa, compró el Lechia en 2014 provocando manifestaciones de los hinchas, indignados. La historia siempre vuelve.

Con un estadio moderno y buenos jugadores, el Lechia ha jugado en Europa y ganado dos títulos (una copa y una Supercopa en 2019), aunque su vecino tampoco anda mal. Pese a que esta temporada anda en el fondo de la tabla, luchando por no bajar, el Arka, que ganó una copa en 1979, volvió a Primera en 2014 por la puerta grande. Desde entonces han jugado dos finales de copa, ganando una en 2017. Además, ha ganado las Supercopas de los años 2017 y 2018.

El Arka además, presume de tradición, pues fue fundado en 1929, como no, en el Puerto de la ciudad, en esos años en que la vecina Gdansk no era parte de Polonia. En 1953, el Arka debutó en Primera, consiguiendo buenos resultados gracias al apoyo del Puerto local. Con el apoyo del Ayuntamiento, el Arka también ha renovado su estadio, en 2011, volviendo a jugar competiciones europeas estos últimos años. Aunque no ha conseguido una cosa: derrotar al Lechia desde que volvió a Primera en 2014. Y tampoco ha ganado la liga. El Lechia, tampoco. La liga polaca nunca ha sido ganada por un equipo de una ciudad con mar. El mismo mar que provocó guerras.

Foto de Portada: Diego Delso, delso.photo, Licencia CC-BY-SA

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5 comments

Buenas Toni. Me ha encantado.✌️

He podido entender mejor todavía la historia de la ciudad de mi madre(es de Gdynia) yo he estado viviendo 6 meses en gdinya y voy cada ańo ahí.

Ha faltado quizás nombrar al Bałtyk Gdynia,que es un equipo que tuvo su historia en Polonia al llegar a jugar incluso competiciónes europeas en los 70.

Dawaj arka!!!

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