Partido Polish Boyfriend: el retorno de una leyenda polaca contra una ciudad triste

Katowice Sky

Katowice es una de las ciudades polacas con más tradición deportiva. En esta ciudad se han disputado europeos de atletismo o natación o mundiales de hockey sobre hielo. Y diferentes equipos locales han jugado en Primera. Para los polacos de cierta edad, hablar de Katowice es hablar de una plaza de Primera División. Aunque hoy ningún equipo de la ciudad juega entre los mejores.

Este fin de semana se enfrentan dos equipos que marcaron una época en el fútbol polaco. El Katowice contra el Stal Mielec. Ambos ganaron ligas, ambos fueron gigantes con muchos internacionales. Ahora luchan por salir del barro de segunda, después de haber jugado incluso en Tercera. Si en el caso del Stal Mielec los hinchas asumen que no siempre fueron grandes, en Katowice lo llevan peor.

Viernes 3 de mayo, 20:45h, GKS Katowice-Stal Mielec

Katowice es la capitán de la región de Silesia, una región que siempre ha sido rica culturalmente. Más de medio millón de personas de la región tiene como primera lengua el silesio, lengua según muchos, dialecto del polaco según otros, mientras que otras minorías hablan alemán o eslovaco. Silesia es una de esas regiones históricas que acabó dividida por las fronteras modernas del siglo XX. Silesia acabó con una parte en Polonia, otra en la República Checa y una pequeña parte en Alemania. Y como toda tierra de frontera, ha sido muy activa y muy disputada.

En 1905, por ejemplo, cuando toda la zona pertenecía al Imperio austrohúngaro, los alemanes de la ciudad, que eran muchos, formaron el FC Kattowitz (el nombre de la ciudad en alemán), club formado únicamente por alemanes que llegó a ser subcampeón de la liga polaca en 1927. Como Alemania reclamaba derechos sobre Silesia, muchos de sus socios simpatizaron con el nazismo y cuando Hitler invadió Polonia el FC Kattowitz fue invitado para jugar en la liga alemana. En 1945, con la derrota nazi, el equipo desapareció. La mayor parte de alemanes de Silesia escaparon o fallecieron, dejando la zona dividida entre polacos y silesios. Pues muchos silesios no se consideran polacos, con un movimiento autonomista bastante fuerte con facciones que incluso piden la independencia silesia. Algunos de los simpatizantes de este movimiento fundaron en 2007 un club, el FC Katowice, con la idea que fuera el club de los nacionalistas silesios. El club juega en ligas regionales, aunque su sección femenina llegó a Primera antes de desaparecer en 2015.

Estadio del GKS Katowice. Foto: MacQtosh, bajo licencia Creative Commons 4.0.
Estadio del GKS Katowice. Foto: MacQtosh, bajo licencia Creative Commons 4.0.

El club grande de la ciudad es el GKS Katowice, fundado en 1964 por las autoridades comunistas, que pidieron a los diferentes clubes locales, formados por polacos, unificarse para dar a la ciudad un club potente. El club pasó a ser gestionado por las autoridades que también tenían el control de las minas de carbón locales, pues Silesia es una zona minera. Una riqueza que provocó, también, que tantos estados se la disputaran. El GKS Katowice se convirtió rápidamente en el orgullo de esta ciudad minera, destacando en muchos deportes, pues las autoridades fusionaron 11 clubes diferentes, algunos de fútbol, otros de gimnasia, vela, hockey, baloncesto o balonmano. En 1965, las autoridades permitieron que el nuevo club debutara en la Primera División polaca, jugando su primer partido contra el que sería uno de sus grandes rivales locales, el Górnik Zabrze. El otro sería el Ruch Chorzów, pues estos dos clubes, Górnik y Ruch, han ganado 14 ligas, más que nadie en Polonia. Por eso Katowice unió sus equipos, para plantar cara a vecinos de ciudades más pequeñas. En 1954 y en 1962, llegó a ganar la liga el Polonia de Bytom, una ciudad silesia de 50.000 almas. Ciudad que en 1980 se volvió loca cuando un segundo equipo, el Szombierki Bytom, ganó la liga. O sea, cuatro equipos silesios han ganado la liga, representando tres ciudades que, sumadas, tienen menos población que Katowice. Y esta nunca ha celebrado una liga en sus calles.

Pese a un descenso en 1971, el GKS Katowice se instaló entre los mejores en los años 80, alzando su primer título en 1986, cuando goleó precisamente al Górnik en la final de copa por 4-1. Del 1988 al 1994, el club acabó segundo en la liga en cuatro ocasiones, aunque nunca pudo ganar la liga. Herida que aún duele, pues a una ciudad importante como Katowice se le ha resistido ese título. En los 90, con el fin del comunismo y la crisis del sector minero, el club perdió apoyo institucional y se hundió en una crisis que provocó el descenso en 1999. En esos años el presidente Piotr Dziurowicz consiguió que el club volviera a Europa, jugando la UEFA, aunque afectado por las deudas, el club fue enviado a cuarta división en 2005. Fue entonces cuando los hinchas lo salvaron, consiguiendo dos ascensos, hasta segunda, donde sigue, intentando evitar, esta temporada, el descenso a Tercera.

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La herida de Katowice, pues, seguirá abierta mientras en Mielec ha vuelto la luz. Este año el Stal Mielec lucha por volver a Primera. Su última temporada entre los mejores fue en 1996. Y desde entonces, ha llegado a jugar en la quinta división. Un proceso duro para un equipo que fue campeón de liga en 1973 y 1976, ganando la copa en 1976. Ese mismo año 1976 llegó a los cuartos de final de la UEFA gracias a una generación dorada de futbolistas que llegó a tener hasta 8 internacionales.

Mielec es una ciudad de provincias con la suerte de ser la elegida por las autoridades para situar allí la principal fábrica polaca de producción de aviones. La ciudad creció bastante gracias a que muchos obreros llegaron para trabajar en esa fábrica en los 50 y 60, cuando el equipo local, el Stal, fundado en 1939 por trabajadores del aeropuerto local, usado para las pruebas de los aviones fabricados. El Stal, pues, creció en tiempos comunistas gracias a su fábrica, llegando a Primera a finales de los años 60, cuando los ojeadores del club reclutaron a buenos jugadores prometiendo buenos puestos de trabajo a sus familiares. Jugadores como Henryk Kasperczak, Andrzej Szarmach, el portero Zygmunt Kukla y, sobre todo, el gran delantero Grzegorz Lato, el mejor futbolista de la historia del club, campeón del Oro olímpico en 1972, semifinalista en los Mundiales de 1974 y 1982 y máximo goleador en el Mundial de 1974. Lato jugó en el Stal de 1969 al año 1980, siendo la imagen de un club que en los 90 sufrió una bancarrota en 1997. Como le sucedió a muchos clubes polacos que habían sido grandes con el apoyo de las autoridades, cuando el deporte se privatizó, el sueño se rompió. El Stal fue refundado en la quinta división.

Kasperczak ya llevó a Túnez al subcampeonato de la Copa África en 1996. Foto: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).
Kasperczak formó parte de una de las mejores generaciones del Stal. Foto: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).

Desde entonces, el Stal ha ido recuperando su espacio poco a poco, llegando a la Segunda División en 2008, aunque no consiguió permanecer muchos años y sufrió dos descensos con sus posteriores ascensos. Este año, por fin, sueña con el ascenso gracias al apoyo de empresarios locales menores y un buen fútbol base. El club del gran Lato puede volver a primera 22 años después, mientras en ciudades más grandes, como Katowice, lloran. De momento, el Stal, tercero, sigue con opciones de ascenso mientras el GKS Katowice lucha por evitar el descenso. Sería un duro golpe.

Foto de portada: MarcadorInt.

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1 comments

Fantástico artículo. No conocía nada de Silesia, pero está sección siempre me trae sorpresas. Un placer leerlo cada Viernes, señor Padilla.

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