Partido Polish Boyfriend: El río que divide Dublín

Foto: Robert Linsdell bajo licencia Creative Commons 2.0.

Benditos irlandeses. Tipos duros de sonrisa amable, pese a que en ocasiones les falten unos cuantos dientes, perdidos en alguna pelea nocturna. Benditos sean, que han convertido en las últimas décadas esa isla hermosa en un rincón agradable, cuando antes era un sitio jodidamente duro. Uno visita Dublín y se siente bien. Lejos quedan esos años en que los irlandeses escapaban de su amada isla, aunque la isla nunca salía de su corazón y ellos soñaban con ella en los pubs de Melbourne, Nueva York o Glasgow. Esa Irlanda pobre, con millares de muertos por la hambruna, por la violencia, por las armas.

Con una historia dura, Irlanda tiene grandes trovadores. Pocas tierras han dado tantos poetas, genios de las letras y especialmente músicos, siendo relativamente pocos. Cada gesta, cada drama, tenía cerca un bardo listo para componer una canción que nos habla de Molly Malone, de los campos de Athenry o de los domingos sangrientos. La isla ha sufrido porque durante siglos fue dividida por la religión y la política. Protestantes y unionistas, como en el norte. Unionistas o separatistas. Y dentro de cada bando, más divisiones. La capacidad de la gente de crear divisiones asusta, en ocasiones. En Irlanda lo saben, con todos los conflictos internos que han vivido. Aunque la división más simple sigue siendo la del lugar donde naces: los del norte contra los del sur. Solo se trata de encontrar una frontera. Y en Dublín, la frontera futbolística es un río, el Liffey. Al norte del Liffey mandan los bohemios. Al sur, mandan los tréboles.

La relación del fútbol con Dublín es curiosa. ¿Es una ciudad de fútbol? Más o menos. Los mejores jugadores irlandeses suelen abandonar la isla cuando son menores de edad, rumbo a los clubes ingleses. Los equipos de la Premier y el Celtic tienen muchos más fans aparentemente que los locales. Y los que no son aficionados del fútbol tienen una relación curiosa con este deporte, pues en su momento era identificado como un deporte británico, a diferencia de los deportes irlandeses tradicionales. En algunas casas, los ancianos no querían saber nada de los deportes de los británicos opresores hasta hace poco y se veía mal el fútbol o el rugby, deportes que, finalmente, se consolidaron como fenómenos de masas superando el odio ancestral a la Union Jack.

Y pese a eso, el fútbol no es lo primero en lo que piensas en Dublín. Y eso que la tradición del fútbol local es larga. Ya en 1890 se jugó la primera liga irlandesa, aunque los tres primeros clasificados fueron clubes de Belfast, cuando era una liga con equipos de toda la isla de Irlanda, pues entonces toda Irlanda pertenecía al Imperio Británico. Sólo en 1921, con la independencia de la República de Irlanda después de años de violencia, los equipos de Belfast y Dublín dejaron de enfrentarse entre ellos en duelos oficiales.

Luke Byrne and Ryan Brennan of Shamrock Rovers tackle Fabio Borini of Liverpool during the Friendly match at the Aviva Stadium, Dublin Picture by Lorraine O'Sullivan/Focus Images Ltd +353 872341584 14/05/2014
El Shamrock Rovers es el club más laureado de la República de Irlanda. Foto: Focus Images Ltd.

En la nueva República irlandesa nació la League of Ireland. En Irlanda del Norte, que permaneció bajo soberanía británica, se siguió jugando la Irish Football League. Un dato ilustrativo del poder del fútbol de Belfast en esos años es que entre 1890 y 1921, todas las ligas irlandesas las ganaron equipos de Belfast. El Shelbourne de Dublín acabó segundo un año y fue un éxito. En Dublín preferían entonces el hurling y el fútbol gaélico. Finalmente, con la independencia en 1921, los clubes de Dublín mandaron, ya sin los norteños, en esa nueva competición. Las primeras 11 ligas las ganaron equipos capitalinos. Y en la actualidad, cuatro de los primeros cinco clubes en el palmarés son de la capital, con el Shamrock Rovers como club más laureado. Poco a poco, se pudo amar a la vez el fútbol y los deportes tradicionales, pese a que, aún hoy, las finales de torneos de fútbol gaélico suman más espectadores que los partidos de la liga local de fútbol. En Dublín, la final nacional de fútbol gaélico mete a más de 50.000 personas en un campo. Un partido de liga no suele llegar a los 8.000. Una liga en la que, poco a poco, nacieron las rivalidades, como la del Bohemian y el Shamrock Rovers.

Y precisamente este fin de semana empieza la liga de la República de Irlanda. Después de cuatro años de victorias de equipos de fuera de la capital, el Dundalk y el Cork City, los dos grandes de Dublín aspiran a recuperar el trono. Y en la primera jornada ya tenemos derbi. Y no es un derbi cualquiera. El derbi de Dublín es pura pasión. Al norte, zona históricamente más pobre y popular, el Bohemian. Al sur, zona más rica, el Shamrock Rovers, los tréboles. Dos equipos enfrentados en una rivalidad que, en ocasiones, acaba con incidentes. Y eso, pese a que la rivalidad tardó en cuajar.

Viernes 16 de febrero, 20:30h, Bohemians-Shamrock Rovers

Con su feudo al norte, el Bohemian es un equipo orgulloso. Nadie sabe del cierto la razón por la cual el club fue bautizado así, aunque en los pubs se cuenta que en sus inicios los estudiantes que fundaron un equipito antes de 1890 no encontraban campo y andaban de un sitio a otro, de forma bohemia. Y por eso eligieron ese nombre en 1890, año de fundación, siendo bautizados de forma despectiva por los rivales como los “gitanos”, los “gypsies“, por eso de no tener casa fija. La hinchada del club lo ha asumido con naturalidad y se sienten orgullosos de ser “gitanos”. Unos gitanos con casa, pues finalmente el club encontró el estadio de Dalymount Park en 1901. Se compraron unos terrenos y el club pudo dejar de dar tumbos. En una tierra con sentido del humor y rica en picaresca, el estadio fue llamado cariñosamente Dalyer, como si fuera un amigo. Y poco a poco, crecieron gradas alrededor del campo. Si el primer partido, contra el Shelbourne, se jugó delante unas 5.000 personas, en los años 40 este estadio, conocido como ‘Home of Irish football’ por su larga tradición, llegó a dar cobijo a más de 50.000 personas. Cosas de la vida, en este recinto acabó jugando como local durante más de 15 años el gran enemigo, el Shamrock Rovers. Pese a ser del sur de la ciudad, en 1987 el Shamrock se vendió su estadio de Glenmalure Park, inaugurado en 1926, por falta de dinero. Cuando se jugó el último partido, los hinchas invadieron el césped en señal de protesta, luchando por salvar su casa sin suerte. Y acabaron cruzando la ciudad, jugando en el mismo campo del Bohemian, hasta que en 2009 pudieron inaugurar su nuevo campo, en los barrios del sur: el Tallaght Stadium.

Picture by James Ward/Focus Images Ltd. 07908 205049.29/9/11.Shamrock Rovers fans before the Uefa Europa League Group A match at White Hart Lane stadium, London.
La afición del Shamrock Rovers anima en el Tallaght Stadium desde 2009. Foto: Focus Images Ltd.

El club había sido fundado en el sur por chicos de colegios ricos y siempre ha vivido con fama de ser un equipo de clases altas, aunque es más tópico que realidad. Sea como sea, se acabó enfrentando con los norteños por primera vez en 1915, cuando se disputó el primer derbi, cómo no en Dalyer, con victoria bohemia por 3-0. Pasaron los años y los dos clubes se encontraban, aunque entonces tenían otras rivalidades. El Bohemian se picaba más con el Shelbourne, otro equipo del norte de la ciudad que ahora anda en Segunda. Y el Shamrock Rovers tenía sus guerras con el rival en el sur de la ciudad, el ya difunto Drumcondra, club que llegó a jugar contra el Atlético de Madrid en competiciones europeas. La rivalidad no creció hasta finales de los 60, cuando en 1969 el Bohemian se convirtió en club profesional, unos años después del Shamrock Rovers, y los dos se consolidaron como los grandes de sus zonas. Pese a que en el oeste de la ciudad existe el St Patrick’s Athletic, ganador de cinco ligas, y pese a las seis ligas del Shelbourne, el gran derbi es este. Nadie lo duda. La rivalidad ha degenerado en algunas peleas y polémicas, como el lanzamiento de la cabeza de un cerdo, al estilo Figo en el Camp Nou, a James Keddy, cuando dejó el Shamrock Rovers y fichó por el Bohemian.

El Shamrock de momento es el club más ganador, pese a que estos últimos años el buen trabajo del Dundalk y el Cork les amarga la vida. Los hinchas de los tréboles, club fundado por chicos nacionalistas irlandeses que eligieron este símbolo para remarcar su identidad, opuesta a los británicos, presumen de sus 17 campeonatos de Liga y de 24 Copas. Y de ser el primer equipo irlandés en jugar las competiciones europeas. Y el primero en jugar una fase de grupos de la Europa League, cuando sorprendió al Partizán de Belgrado en la previa. En este derbi parten como favoritos contra un Bohemian que no gana la liga desde el año 2009. Otra vez, se cruzará un río para ir a un derbi centenario. Parte de Dublín estará pendiente del partido. Otros, seguirán gozando de la ciudad.

Picture by James Ward/Focus Images Ltd. 07908 205049 29/9/11 Stephen Rice of Shamrock Rovers opens the scoring during the Uefa Europa League Group A match at White Hart Lane stadium, London.
El Shamrock Rovers jugó la fase de grupos de la Europa League en 2011. Foto: Focus Images Ltd.
Foto: Robert Linsdell bajo licencia Creative Commons 2.0.

Related posts

2 comments

Muy buen artículo. He visto unos cuantos partidos de Shamrock Rovers en el Tallaght Stadium y es el equipo al que tengo más simpatía. Pero la liga local aquí en Dublin tiene repercusión cero. En cualquier periódico la sección de deportes está encabezada por los deportes gaélicos o el rugby, dependiendo del momento. En cuanto al fútbol, la Premier está muy por delante de la liga local en popularidad. De hecho, si afirmas seguir la liga local lo más común es que seas considerado un friki!

Es curioso que, a parte de otros deportes, la Premier esté mucho mejor considerada que la Liga local en lo que a interés se refiere.

Deja un comentario

*