Partido Polish Boyfriend: Un Steaua-Rapid en cuarta división

El Steaua de Bucarest es un club sumido en el caos. Foto: Focus images Ltd.

Unos 3.000 hinchas del Steaua se unieron en corteo, caminando con sus banderas hasta el estadio Berceni. 3.000 gargantas que durante el partido cantaron contra el Rapid de Bucarest y contra el histórico presidente del Steaua, Gigi Becali. El fútbol rumano siempre depara historias complicadas, con clubes refundados después de más de 60 años reivindicando ser el club auténtico, como el caso del Ripensa de Timisoara, que contamos aquí. Una locura compleja que permite que esta temporada se juegue un Steaua-Rapid sin tener claro si se trata de un Steaua-Rapid.

El partido, en espera de saber cuándo se puede disputar en la segunda vuelta, se jugó en la Cuarta División, en su grupo de Bucarest. El Steaua de Bucarest se impuso en la ida y lidera el grupo, camino de un ascenso a Tercera. Poco a poco, se acerca el día en que el Steaua se enfrente con el club que afirma ser el Steaua, el FCSB. El club más amado del país ha quedado dividido en dos. Y los hinchas han tomado partido por unos o por otros.

Todo empezó el 3 de diciembre del 2015, cuando el Steaua, el club más laureado del país, perdió los derechos de marca sobre su nombre en un caso que revolucionó el fútbol local. O sea, el Steaua perdió el derecho de ser llamado Steaua y se convirtió en el ‘FCSB’, una forma de dejar claro que ellos se sienten el viejo Futbol Club Steaua de Bucarest. Como si el Barça perdiera el derecho de ser llamado así y usara como nombre oficial “FCB”, sin más.

El FCSB tampoco puede usar el viejo escudo y se ha inventando uno, muy feo. El caso empieza con la caída del comunismo. El Steaua, estrella en rumano, nació como el club polideportivo del ejército, controlado por el Ministerio de Defensa. Aunque en 1998, para competir mejor en el nuevo fútbol profesional rumano, la sección de fútbol se separó del resto de la entidad legalmente. Mantuvo una relación cordial con el club hasta que llegó Gigi Becali. Este particular empresario compró el Steaua de fútbol, y poco a poco empezó a ganar títulos y enemigos. Acusado de corrupción, ha pasado por la cárcel y se ha peleado con todos, incluido el Ministerio de Defensa. Y los enemigos, claro, buscaron la forma de atacar. Y la encontraron.

Foto: Víctor Cervantes.
El Steaua vive momentos convulsos. Foto: Víctor Cervantes.

Cuando Becali compró el Steaua, no compró el derecho de usar el nombre Steaua. Una formalidad legal. Nadie pensó en ella. Así, una denuncia trasladada a la justicia rumana en 2011 por el Clubul Sportiv Armatei Steaua Bucuresti (Club Deportivo del Ejército) reclamaba la patente y derechos de explotación del nombre de “Steaua”. Este club polideportivo, propiedad del ejército, tiene en propiedad los derechos, pues el famoso Steaua campeón de Europa contra el Barça no dejaba de ser una sección de fútbol de la entidad. Becali logró que la justicia le diese la razón en primera instancia, pero el Tribunal Superior de Justicia de Rumanía aceptó la apelación del otro Steaua. Al darle la razón el Tribunal Superior de Justicia de Rumanía al CSA, el Steaua perdió el derecho de lucir su escudo sobre la camiseta ni usar el nombre de Steaua. En su primer partido después de la sanción, se usaron unas camisetas compradas en un negocio, sin los colores de siempre. Y con el nombre “equipo local” en el marcador.

En Rumanía muchos creen que detrás de este caso se encuentran motivos políticos, pues el histórico presidente del club, Gigi Becali, llegó a sentarse en el Parlamento Europeo entre 2009 y 2012. Becali llegó a entrar en prisión por corrupción y abuso de poder en un intercambio de tierras con el Ministerio de Defensa de Rumanía en 1999 que perjudicó las arcas del Estado rumano. Sea como sea, el club se ha reformulado como FCSB, consiguiendo seguir ganando títulos con muchos hinchas del Steaua de siempre en la grada.

Apoya los contenidos en MarcadorInt y conviértete en un mecenas del proyecto a través de Patreon. Puedes apuntarte aquí.

Otros se negaron a seguir al lado de Becali, pues el Ministerio de Defensa creó su propia sección de fútbol, su Steaua. Ellos sí tienen los derechos y el Coronel Cristian Petrea preside un proyecto que pretende llegar a Primera rápido. De momento, va camino de llegar a Tercera en solamente tres años, después de dos ascensos. En las gradas, bastante gente, aunque menos que el FCSB. Esta semana, tenían que jugar contra el Rapid 1923. En la ida ya ganaron, con las gradas bastante llenas. La situación es compleja. El Steaua, sin ser exactamente el viejo Steaua de siempre, contra un Rapid que tampoco puede ser considerado el viejo Rapid de siempre. Sí, el Rapid también ha vivido su divorcio.

El Steaua se vio obligado a cambiar de nombre y escudo tras perder los derechos en la batalla judicial. Foto: Focus Images Ltd.
El FCSB se vio obligado a cambiar de nombre y escudo tras perder los derechos en la batalla judicial. Foto: Focus Images Ltd.

En 2016, después de años de mala gestión, el histórico Rapid sufrió una bancarrota. Fue un mazazo para este equipo, campeón de liga en tres ocasiones -la última vez en 2003- y campeón de Copa 13 veces. Lo contamos aquí. La bancarrota de 2016 dejó un agujero que se llenó meses después, cuando un empresario, George Copos, creó el AFC Rapid en la quinta división. En medio de esa temporada, el antiguo director de marketing del Rapid, Horia Manoliu, compró el club, que ascendió de Quinta a Cuarta sin perder ni un partido gracias a la buena gestión del entrenador Mihai Iosif. El problema fue que el distrito número 1 de Bucarest, donde el club solía tener su sede y sus hinchas, lideró de forma conjunta con asociaciones de aficionados una campaña para crear otro Rapid porque consideraron que este AFC Rapid no representaba los valores históricos del club. Diferentes empresarios se sumaron al proyecto con la complicidad de antiguos jugadores muy amados, y nació otro Rapid llamado inicialmente Mişcarea Feroviară CFR. El nuevo club fue inscrito en Quinta y rápidamente fue capaz de atraer a más de 9.000 personas al campo. Además, intentó fichar al entrenador del AFC Rapid. Y su presidente, Manoliu, cargó duramente contra el Ayuntamiento. O sea, el Rapid tenía una guerra civil entre sus herederos, que ascendieron juntos a Cuarta. En 2017, las autoridades juntaron las directivas de los dos clubes para intentar convencer a todos que lo mejor sería una fusión. Y así fue, creando el Academia Rapid, que ascendió a Tercera en su primer año de trabajo conjunto, con medias muy altas de espectadores. En un partido clave para ascender, más de 35.000 personas llenaron la Arena Nacional.

El problema fue que algunos socios del primer Rapid refundado no quisieron sumarse al proyecto y decidieron seguir por libre con otro Rapid, llamado Rapid 1923, que de momento no ha conseguido sumar muchos hinchas en las gradas, aunque ha subido a Cuarta, donde juega con el Steaua. La próxima temporada, pues, podemos tener en Primera un FCSB-Rapid, mientras esta tenemos en Cuarta un Steaua-Rapid 1923. Y no nos queda claro cuál sería, de verdad, el derbi de siempre.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

Related posts

4 comments

Gran artículo.

Una pregunta con respecto al Steaua y al FCSB: ¿la Copa de Europa de 1986 a quien pertenece?
Lo lógico es que sea para Steaua, legítimo heredero, pero he visto en la página de la UEFA se la dan al FCSB. ¿Esto está resuelto o sigue en los tribunales?

Si no lo he entendido mal, el FCSB es el mismo que ganó la Copa de Europa. Lo que pasa es que perdió los derechos de naming en favor de la nueva sección creada por el equipo del ejército. O sea, que el heredero “legal” es el FCSB pero con otro nombre. El Steaua de Bucarest, a pesar de tener escudo y nombre del otro, es una sección de nueva creación. Vaya lío.

Tiene mucha lógica eso que dices, y es lo que entiendo yo también. Pero me extraña que perdiendo el nombre, el escudo y los colores históricos no haya perdido los títulos también. Lo que tú dices, vaya lío!!!

Deja un comentario

*