Partido Polish Boyfriend: Un nuevo derbi en una isla marcada por la historia

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En ocasiones, dos personas charlan sobre dos lugares sin saber que se trata del mismo. Quizás os ha sucedido. Existen lugares que tienen su topónimo en castellano. Y este no se parece en nada al topónimo en la lengua hablada en ese lugar. Y de repente, alguien te dice que existe en Grecia una isla muy bonita llamada Kerkyra. Y tu respondes que te han hablado bien de Corfú. Y son la misma isla. En Griego, Corfú es Kerkyra. Y sí, una vez me encontré en una charla con una persona que insistía que eso de Kerkyra era una cosa. Y Corfú debía ser otra.

Suele suceder mucho, pues decenas de culturas, imperios, estados y ejércitos han pasado por lugares como Corfú, modificando su demografía, bautizando lugares con nuevos nombres y provocando que un mismo lugar pueda tener formas topónimos muy diferentes en función de los idiomas de las gentes que llegaron allí. Especialmente cuando se trata de islas bien situadas, en medio de rutas comerciales. Eso sucedía con Corfú, en la costa griega, aunque dominando el comercio con Italia y con toda la costa de la actual Croacia. O sea, Corfú se encuentra justo en la ruta que unía los principales puertos del centro de Europa y los Balcanes con el resto del Mar. Por eso fue invadida una y otra vez.

El Palacio de San Miguel y San Jorge en Corfú, Grecia. Foto: Dr.K bajo licencia Creative Commons 3.0
El Palacio de San Miguel y San Jorge en Corfú, Kerkyra, Grecia. Foto: Dr.K bajo licencia Creative Commons 3.0

Por aquí pasó el Imperio Bizantino, los árabes, los normandos y durante muchos años, los venecianos, que dejaron sus leones alados en las puertas de la fortaleza de Corfú, la capital de la isla. Venecia logró ejercer su dominio en la isla hasta 1797 pese a los continuos asedios por parte de los turcos otomanos, aunque finalmente, acabó en manos francesas cuando Napoleón expandía su dominio por media Europa. Cuando la suerte de Napoleón acabó, los británicos llegaron. Y se quedarían muchos años, incorporando Corfú a su red de puertos en lugares estratégicos, como Gibraltar, Malta o Chipre. Dominando tierras pequeñas, controlaban el mar. Y todo esto, en una isla de mayoría griega. Sí, los habitantes de la isla siempre han sido mayoritariamente griegos, aunque no conseguían decidir su destino, viendo cómo aparecían nuevas banderas para organizar la isla y cobrar sus impuestos. Durante siglos, Grecia estaba controlada por los turcos. Corfú era una de las pocas islas de mayoría griega que no acabó dominada por los turcos musulmanes, así que fue una isla orgullosa de ser griega, donde se refugiaban guerrilleros que conspiraban para crear alguna vez su estado independiente. Cuando en la segunda mitad del siglo XIX Grecia por fin consiguió crear su estado después de años de guerras y violencia, la población local armó tanto barullo que los ingleses acabaron por ceder Corfú al nuevo Reino Griego, aunque asegurándose que controlarían el comercio.

Domingo 10 de enero, 14:00h, AO Kerkyra-Lefkimmi

Y los británicos, cómo no, dejaron sus tradiciones. Corfú es una isla con clara influencia inglesa. Por eso es la única zona griega con equipos estables de cricket. Y cómo no, nacieron muchos equipos de fútbol. Los primeros para la comunidad inglesa, los siguientes para los chicos locales, que en ocasiones se iban a estudiar a Londres. Eso también ayudaría después a que esta fuera una de las primeras islas griegas en apostar por el turismo, pues dominaban el inglés y tenían Italia muy cerca. El turismo llegaría ya en los primeros años del siglo XX, con los primeros hoteles de lujos en una isla con un clima diferente a las islas griegas del Mar Egeo. Si las Cícladas son islas más secas, Corfú tiene muchos bosques. Un pequeño paraíso que sufrió de lo lindo en la Primera Guerra Mundial, cuando los franceses y los británicos decidieron que pese a la neutralidad griega ocuparían la isla por su lugar estratégico para que fuera el refugio de más de 100.000 soldados serbios que escapaban derrotados de los austrohúngaros. Fue en Corfú donde se firmaron los acuerdos para el nacimiento de Yugoslavia. Y para los serbios, es una isla con un valor especial, pues aquí se refugiaron para defender sus banderas cuando todo parecía perdido. La de gente que ha pasado por Corfú. Los italianos, por ejemplo. En la Segunda Guerra Mundial, los nazis ocuparon la isla y la dejaron en manos de los italianos, que la pedían como suya recordando el pasado veneciano. Muchos soldados italianos prefirieron formas familias con mujeres locales en vez de ejercer el poder. Y cuando Italia se rindió, los nazis acabaron matando a centenares de soldados italianos en Corfú pues se negaron a seguir luchando en el mismo bando de Hitler. Después llegó la guerra civil griega. Los comunistas perdieron. Y Corfú, muy cerca de Albania, quedó en la frontera de la guerra fría destrozada por la guerra. Y sin líneas comerciales claras pues Europa estaba dividida. Eso provocó una crisis económica en los 50 y los 60, cuando empezaron a ser levantados grandes centros turísticos fuera de la capital de la isla, mientras la agricultura tradicional perdía peso. Finalmente, en los 70 y los 80, Corfú se recuperó.

El Estadio del AO Kerkyra en Corfus, Grecia. Foto: Bytom bajo licencia Creative Commons 3.0
El Estadio del AO Kerkyra en Corfú, Kerkyra, Grecia. Foto: Bytom bajo licencia Creative Commons 3.0

Y con el turismo masivo, llegó dinero. Y con ellos, empresarios del sector invirtieron para que Corfú pudiese tener por primera vez un equipo en la Primera División griega. Sí, después de tantas batallas y banderas, llegamos por fin al fútbol. Mis disculpas, me encanta la historia. Y si la historia de la isla es compleja, la del fútbol local casi más. En la ciudad de Corfú existía cierto barullo con el fútbol. Un primer club fundado como sección de una entidad deportiva de señores de buena cuna fue el primero equipo griego de la isla, aunque sufrió una escisión cuando algunos chicos más liberales, cansados de estar en una entidad conservadora, crearon el Aris de Corfú. En 1923, se fundó el Hellespont, creado por refugiados griegos que llegaron de Turquía expulsados después de la guerra. Y en 1926 nació el Asteras, con sede en un barrio obrero. Estos tres clubes compitieron en el campeonato local y entre ellos hubo intensas rivalidades políticas y deportivas, aunque en 1965, se fusionaron. La isla empezaba a salir de los años duros y el ayuntamiento propuso unir los clubes de la ciudad. Solamente el Olympus, un club de barrio, no quiso. Asió nació el AO Corfú, que acabaría incorporando los mejores jugadores del Olympus en 1969 para conseguir el primer ascenso a Segunda de un equipo de la isla. El Olympus aún existe, pues cedió los jugadores una temporada, sin fusionarse.

Después de años entre Segunda y Tercera, con el nuevo siglo llegó el empresario Giorgios Limbantsi, propietario de la empresa de construcción más importante de la isla. Sus trabajadores habían levantado hoteles y apartamentos en una isla antes rural, destrozando alguna playa hermosa con grandes discotecas donde jóvenes ingleses perdían el control. Con su dinero, el Kerkyra ascendió por primera vez a Primera en 2004. Su viejo estadio, cerca del aeropuerto, se llenó para ver cómo los equipos grandes visitaban la isla por primera vez en partido oficial. Y muchos vecinos de Corfú animaron al Panathinaikos o el Olympiakos, pues gracias al turismo la población había crecido con gente de toda Grecia que llegaban con sus colores verdes o rojos en el corazón.

El puerto de Corfú, en Grecia. Foto:
El puerto de Corfú, Kerkyra, en Grecia. Foto: Joanbanjo bajo licencia Creative Commons 3.0

El Kerkyra se convirtió en un equipo ascensor. En 2004 bajó, en 2005 ascendió y en 2006 volvió a bajar. Después, llegó un tercer ascenso en 2010 y gracias al buen trabajo del entrenador serbio Bozidar Bandovic, el equipo por primera vez evitó el descenso. Aunque Bandovic fue despedido en las primeras jornadas de la temporada 2011/12. Y para intentar evitar bajar, se apostó por el actual entrenador del Valencia, Javi Gracia, que se había quedado sin trabajo después del descenso administrativo del Olympiakos Volos, donde había empezado su aventura griega. Gracia acabó igualmente despedido y el club bajó. El máximo accionista, Giorgios Limbantsi, había gastado demasiado. Y el club no tenía dinero ni para poder inscribirse en la Segunda División. Así que en una decisión polémica, decidió fusionar el club con un modesto equipo de un pueblo del norte de la isla que había subido a Tercera, el Kassiopis. La idea era defender la plaza en Segunda con una argucia legal, pues el Kassiopis dejaba su pueblo para jugar en la capital. Como si fuera el viejo equipo de siempre, aunque era una trampa. La afición, indignada, protestó y denunció la operación en la justicia. Y hace pocos meses, después de años de reuniones, ganaron una batalla judicial que permitió a los hinchas recuperar el control del club, que juega ahora en categorías regionales.

Esta temporada existen dos clubes con el mismo nombre. El histórico equipo de Corfú, recuperado por los hinchas, juega en sexta división. Y en Tercera juega el otro AO Kerkyra, ese de Limbantsi, que llegó a volver a Primera del 2016 al 2018, aunque de nuevo afectado por las deudas, ha acabado finalmente en Tercera. Y esta jornada, juega un derbi de la isla. En Tercera se ha encontrado con el modesto Lefkimmi, el club de la segunda ciudad más grande la isla, en el extremo sur. Por primera vez, se jugará un derbi como este, pues el Lefkimmi ascendió de Cuarta a Tercera el último verano. El resultado de años de crecimiento, con fusiones de clubes locales, en esta población en el extremo sur de la isla que ha crecido gracias al turismo. En Corfú, más de uno cree que si el equipo de Limbantsi sigue sin levantar cabeza, quizás propone otra fusión de las suyas, en esta ocasión al Lefkimmi. Por culpa de las triquiñuelas de este empresario, la orgullosa Corfú se ha encontrado con un derbi poco esperado en Tercera. Y con el club principal dividido en dos. Otra tragedia griega, como tantas en este fútbol.

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Foto de portada: Joanbanjo bajo licencia Creative Commons 3.0

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1 comments

Toni, que no te lea más pedir disculpas porque te encante la historia. Y menos cuando hablan de esta maravillosa isla y de este espectacular y pasional país y su fútbol. Mil gracias por acercarnos un poco más la realidad del Kerkyra y del fútbol en Corfú 🙂

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