Un reto coherente para todas las partes

Achraf Hakimi of Real Madrid during the Real Madrid training session at the Olympic Stadium, Kiev
Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267
25/05/2018

Paradójicamente, el gran nivel de Danilo D’Ambrosio en el último tramo de temporada acabó de justificar el fichaje de un carrilero derecho por el Inter. En esa posición jugará Achraf Hakimi el curso que viene. El futbolista internacional por Marruecos aterriza en Italia traspasado por el Real Madrid después de una etapa sobresaliente en Dortmund. Un jugador que necesita ser carrilero antes que lateral, como le asegurará Antonio Conte en su sistema de tres centrales, y que a cambio le garantizará a la squadra nerazzurra la velocidad, la agresividad y la profundidad que le han hecho brillar en los últimos dos años de la mano de Lucien Favre. Un fichaje con sentido, dadas las necesidades estructurales del equipo y la posibilidad de que la entidad acabe sacando una plusvalía económica a la operación en los próximos 2-3 años, pero que, al mismo tiempo, más en el fondo que en la forma, también supone un reto para todos los implicados. Y ese desafío tiene un denominador común para todas las partes: es vital que Achraf empiece a limar asperezas en su juego, esas que le han vuelto a mandar lejos del lateral derecho del Real Madrid, ya que el sistema de Antonio Conte es muy exigente con los dos carrileros.

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Achraf Hakimi necesita al Inter de Antonio Conte, ya que es donde más y mejor puede crecer en estos momentos. Pero aún está por ver si el Inter ha acertado de lleno con su fichaje. Es una incorporación coherente, de eso no cabe duda, pues el equipo necesita un input en la demarcación y Achraf viene de hacer una última temporada muy buena en Alemania, pero los dibujos de Antonio Conte y Lucien Favre, parecidos en la forma, son muy diferentes en el fondo. El Inter 2019/20 ha sido claramente el equipo con la mejor salida de balón de toda Europa. Conte ha sabido adaptarse a las nuevas normas -escritas y no escritas- del fútbol continental, y de la necesidad ha fabricado una virtud. Constantes triangulaciones entre distintas posiciones, como los centrales, el pivote y los carrileros, o incluso los centrales, los interiores y los puntas, han llevado al Inter a construir un abanico muy amplio de recursos y situaciones para atraer la presión rival y jugar con ella hasta darle la vuelta como unos calcetines. Algo que, evidentemente, ha demandado un plus técnico, táctico y sensorial a todas las futbolistas dentro del sistema nerazzurro.

Achraf Hakimi llega al Inter después de dos buenas temporadas en Dortmund. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd
Achraf Hakimi llega al Inter después de dos temporadas en Dortmund. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd

Un reto superior en este sentido al que debió vivir en Alemania. Los carrileros de este Inter no solo corren por fuera para llegar al área y centrar o disparar, sino que deben mantener una interacción constante con el resto de piezas en situaciones de poco espacio y tiempo. Achraf es un cañón con metros por delante, capaz de recorrer 40 o 50 metros en conducción y acabar finalizando él mismo la jugada disparando entre los tres palos, pero el Inter no ha acostumbrado a garantizarle esos escenarios a sus carrileros este curso. Más bien todo lo contrario. Y especialmente, no por casualidad, menos aún en el perfil que ahora ocupará Achraf. Por derecha, donde esta temporada han jugado Antonio Candreva y Danilo D’Ambrosio, la interacción fue durante meses mucho más activa que en el sector opuesto. Todo para que el balón llegase en las mejores condiciones al ataque.

Achraf es un futbolista al que le cuesta mucho más al pie que al espacio. Si el equipo le hace correr, como le hacía correr el Dortmund, sus virtudes pesan mucho más que sus propias limitaciones. Sin embargo, para que el Inter pueda brindarle con continuidad esas situaciones, Antonio Conte debería realizar importantes ajustes estructurales en la pizarra. Ese es el reto del que antes hablábamos. Cierto es que el Inter no le exigirá al marroquí el grado de creatividad y excelencia tras control que le demandaría el Real Madrid, donde además sería lateral y no carrilero, pero sí una sensibilidad superior a la que ha debido tener estos dos últimos años en el Borussia Dortmund. Por razones de tiempo y espacio.

El Inter de Milán necesitaba refuerzos en su carril derecho. Foto: Simon Moore/Focus Images Ltd
El Inter de Milán necesitaba refuerzos en su carril derecho. Foto: Simon Moore/Focus Images Ltd

Achraf cumplirá 22 años antes de acabar este 2020, y eso quiere decir que su margen de crecimiento es todavía muy amplio, pero hay ciertos gestos, movimientos y vicios en su fútbol, que tienen que ver con cuestiones más psicomotrices, ajenos a cualquier entrenamiento y al paso del tiempo. Y por ahí es por donde se empieza a perfilar su verdadero potencial para la máxima élite. Al pie y sin espacio, Achraf Hakimi es un jugador al que su propia coordinación le limita la cantidad y calidad de sinergias que puede establecer dentro del sistema. No es un futbolista especialmente imaginativo ni creativo en este tipo de situaciones, ya que necesita imponer su físico para darle ventajas reales al equipo. Y de ese equilibrio entre las cosas que pueda reestructurar Conte para sacar lo mejor de su nuevo carrilero y las que el propio Achraf consiga pulir en el Inter no solo dependerá el éxito de la operación, sino también el horizonte de un futbolista que en estos momentos de su carrera necesita ser carrilero y no lateral, tanto para atacar como para defender. Con y sin balón. Y eso es algo que muy pocos grandes pueden garantizarle.

Foto de portada: Paul Chesterton/Focus Images Ltd.

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