Schalke 04: Crónica de una muerte anunciada

General view of the stadium showing the players tunnel which has a coal effect to recognise the importance of the mining industry in the region pictured ahead of the UEFA Champions League match at Veltins-Arena, Gelsenkirchen
Picture by Ian Wadkins/Focus Images Ltd +44 7877 568959
18/02/2015

En medio de todo el revuelo provocado por el proyecto de creación de la Superliga Europea y el formato que la UEFA había diseñado para la Champions League en 2024, el fútbol ha sido testigo de cómo el Schalke 04 ha puesto el último clavo en su maltrecho ataúd. El equipo minero ha acabado cayendo en desgracia por su propio peso. Después de muchos meses coqueteando ya con esta situación, siendo claramente uno de los equipos más débiles de la liga alemana, el Schalke 04 ha consumado esta semana su descenso a la 2.Bundesliga siendo, según sus cifras, el peor equipo que jamás ha perdido la categoría desde la Primera División del fútbol germano: 13 puntos en solo 30 jornadas (es decir, con cuatro partidos, 12 puntos, aún por disputar), y una diferencia de goles que asustaría a cualquiera: 18 tantos realizados y 76 encajados, que, dicho de otra forma, es un balance de 58 goles en contra (hasta el momento). Por todo ello, esta solo es la crónica de una muerte anunciada.

En realidad, el Schalke 04 perdió el rumbo hace mucho tiempo. Dimitrios Grammozis, el entrenador que ha acabado apareciendo en la imagen que nadie quiere tener, ha sido el quinto técnico de los mineros desde la salida de Domenico Tedesco en 2019. En solo dos años, puesto que el actual entrenador del Spartak de Moscú fue destituido de su cargo en Gelsenkirchen en marzo de 2019, después de una contundente derrota en la UEFA Champions League ante el Manchester City (7-0), la media de este Schalke 04 es de un entrenador nuevo cada cinco meses. Algo que evidentemente no habla bien de la Dirección Deportiva del club, que ha sido desastrosa, pero que solo es el reflejo de una inestabilidad que ha acabado arrasando con un equipo que llevaba 30 años consecutivos en Bundesliga.

David Wagner fue destituido del Schalke 04 a principios de esta temporada. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd
David Wagner fue destituido del Schalke 04 a principios de temporada. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd

La derrota de este martes ante el Arminia Bielefeld (1-0) ha provocado, además del descenso matemático, que el Schalke 04 pase a ser el dueño de una estadística tan demoledora como significativa: es el equipo que más jornadas ha estado ocupando la última plaza en la historia de la Bundesliga, 106, superando así las 105 jornadas del Hannover 96, y muy por encima de sus perseguidores más cercanos en estos datos: FC Köln (96), Hertha BSC (95) y Borussia Mönchengladbach (86). La temporada 2020-21 del Schalke 04 ha sido desastrosa en todos los sentidos, plagada de decisiones a las que cuesta encontrar un sentido racional, como fue la salida de Ozan Kabak en el mercado de invierno, a mitad de temporada, con una cesión que no fijó en su contrato ninguna obligatoriedad de compra para el Liverpool. Es decir, el Schalke 04 se deshizo de su central titular en la situación en la que se encontraba sin asegurarse ningún tipo de beneficio a cambio. Y ahora, una vez finalice la temporada actual, después de que el Liverpool seguramente opte por no incorporar definitivamente al central turco, Kabak deberá volver a Gelsenkirchen, con el equipo en 2.Bundesliga, y esto, por pura lógica, provocará que el club parta en clara desventaja a la hora de exigir dinero por su venta. Un futbolista que, en otras condiciones, por su potencial, seguramente hubiese dejado mucho más dinero en las arcas del Schalke 04; pero es que esta cesión en el Liverpool, un salto demasiado grande para un central que todavía está por hacerse, tampoco ha revalorizado al turco, sino más bien lo contrario.

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Todo lo que podía salir mal ha salido peor en la temporada del Schalke 04. El equipo minero regresó a la Primera División del fútbol alemán en la temporada 1991-92, rompiendo de esta forma con una época realmente oscura para el club como fue la de los años ochenta, y desde entonces, hasta el siguiente curso 2021-22, no había faltado a una sola cita con la Bundesliga. El Schake 04 acabó tercero en la temporada 1995-1996, con Jörg Berger en su banquillo, y esa posición le abrió las puertas a jugar en Europa y conquistar su primera y única Copa UEFA, en 1997, de la mano de Huub Stevens. Pero ni siquiera hace falta remontarse tantos años en el tiempo para encontrarse al Schalke 04 entre los mejores equipos del fútbol europeo. El cuadro minero acabó la Bundesliga 2017-18 segundo, solo por detrás del Bayern Múnich (aunque, eso sí, con una desventaja de 21 puntos con respecto al equipo entrenado por Jupp Heynckes), provocando un claro contraste con el resultado obtenido la temporada anterior (10º), y regresando así el curso siguiente (2018-2019) a la UEFA Champions League, donde pasó la fase de grupos también como segundo, por detrás del FC Porto, pero cayendo estrepitosamente en octavos ante un equipo de un nivel muy superior, el Manchester City, que, para colmo, se exhibió con una gran actuación individual de Leroy Sané, un futbolista con pasado en Gelsenkirchen. El resultado global fue 10-2.

El Schalke 04 ha bajado a 2.Bundesliga después de 30 años. Foto: Ian Wadkins/Focus Images Ltd
El Schalke 04 ha bajado a 2.Bundesliga después de 30 años. Foto: Ian Wadkins/Focus Images Ltd

Fue entonces cuando el Schalke 04 decidió prescindir de Domenico Tedesco, que en la Bundesliga también era presa de una racha de resultados realmente negativa, y desde entonces el club ha virado sin rumbo con contrataciones poco exitosas como la de Christian Gross. El entrenador suizo no llegó a cuajar en el vestuario minero, y prueba de ello es que, tras su destitución, diversas informaciones publicadas en Alemania señalaron que los futbolistas se habían quejado a la Dirección del club de que Gross no se había aprendido los nombres de toda la plantilla. Sea como fuere, ninguno de los seis últimos entrenadores que ha tenido el Schalke 04 en su banquillo han ayudado a encontrar la estabilidad necesaria, puesto que al norteamericano David Wagner se le cayó el equipo justo antes del confinamiento, y dicha espiral ha acabado devorando al propio club. El Schalke 04, hasta la jornada 19 de la temporada pasada, que es cuando cae aplastado por el Bayern Múnich en el Allianz Arena (5-0), era quinto, empatado a puntos con el Borussia Dortmund por los puestos de acceso a la Liga de Campeones, y tras ese resultado suma cinco empates (una de estos, en la DFB Pokal, aunque en ese partido se acabaría clasificando después en la prórroga ante el Hertha) y tres derrotas justo antes del confinamiento del mes de marzo.

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Una racha de resultados que engulle completamente el proyecto, porque el Schalke 04 no vuelve a ganar un solo partido en el curso 2019-20, y esa dinámica lleva a la Directiva minera a prescindir de los servicios de David Wagner a finales de septiembre, después de recibir otro duro correctivo del Bayern (8-0), y a contratar a un Manuel Baum que solo está once partidos en el cargo; los mismo que llegó a dirigir Christian Gross, tras la marcha de Baum y el breve paso de Huub Stevens (dos partidos), hasta la posterior llegada del actual Dimitrios Grammozis. El entrenador alemán con pasaporte griego ha estado, hasta el momento, en siete partidos al frente del Schalke 04 y la racha no podría ser más negativa: una sola victoria (1-0, ante el FC Augsburgo), cinco derrotas (entre las que se incluyen las goleadas del WfL Wolfsburgo, 5-0, o el SC Friburgo, 4-0) y un único empate (0-0, ante el Mainz 05). Resulta realmente complicado sacar lecturas positivas de la temporada 2020-21 del Schalke 04, como ya analizamos en su momento en este texto que le dedicamos a Matthew Höppe, el delantero norteamericano de los mineros, que seguramente, a nivel individual, ha sido el único que ha dado argumentos que permitan reforzar su perfil, teniendo en cuenta que esta, a sus 20 años, y en unas condiciones tan adversas, es su primera temporada en la élite del fútbol europeo. Pero es la única noticia positiva del equipo.

Huntelaar volvió al Schalke 04 el pasado mes de enero. Foto: Paul Terry/Focus Images Ltd
Huntelaar volvió al Schalke 04 el pasado mes de enero. Foto: Paul Terry/Focus Images Ltd

En situaciones de este tipo, cuando un equipo está con el agua tan al cuello durante tanto tiempo, la primera reacción debe ser más mental que futbolística, pero lo cierto es que este Schalke 04 no ha conseguido sacudirse de encima una sensación permanente de fragilidad. Al primer golpe, el equipo se ha caído muchas veces. Y esa debilidad, quizá provocada por la ausencia de líderes en la plantilla, algo que, por cierto, la Dirección Deportiva del club trató de paliar con los fichajes de Klaas-Jan Huntelaar (Ajax) y Sead Kolasinac (Arsenal) en febrero, alimentó, en cualquier caso, esta vorágine destructiva que ha acabado por sepultar una mina que en su día fue la cuna de los Manel Neuer, Leroy Sané, Julian Draxler, Joel Matip o Mesut Özil. A nivel de juego, este Schalke 04 también ha sido desastroso. Los números señalan que el actual Schalke 04 también ha sido líder en otras estadísticas muy poco esperanzadoras: esta temporada ha sido el equipo con peor promedio de xG por disparo en toda la Bundesliga (0,07), y, a su vez, el equipo con peor promedio de xG por encuentro (0,68). Ni calidad ni cantidad, pues lo cierto es que el sistema nunca le ha dado al equipo el esqueleto necesario para reconocerse en torno a una idea dentro del campo, y sin juego, pero tampoco resultados, y, por tanto, sin inputs anímicos que hiciesen crecer al equipo por otros cauces, a fin de dinamizar la cadena de la que se nutren todos los equipos (resultados, tiempo y confianza), el Schalke 04 se ha caído con todo el equipo y la consumación del descenso solo ha sido la consecuencia de un proceso repleto de causas.

En el fútbol, generalmente uno ataca como defiende, y de ahí que los rivales hayan tenido siempre tantísimas facilidades esta temporada para plantarse con peligro en la portería de un Schalke 04 que jamás ha sabido frenar la hemorragia. El clima en la ciudad es tenso, como se pudo comprobar en las lamentables imágenes de los radicales persiguiendo a los futbolistas en los aledaños del Estadio, y todo el mundo, empezando por la propia entidad, necesitará su tiempo para digerir una noticia para la que ningún equipo está preparado por muy mal que hayan ido las cosas en los últimos meses. El Schalke 04 fue el primer club en la historia del fútbol alemán en conquistar un doblete (Liga y Copa), en la temporada 1936-37, y ahora, 84 años después, vuelve a ser el primero en algo, pero esta vez no es motivo de orgullo: el Schalke 04 es el primer equipo en la historia de la Bundesliga que comienza una temporada, la actual, sin haber ganado ni uno solo de sus 16 encuentros anteriores, pues la primera victoria de los mineros en la Bundesliga fue en el mes de enero, en una goleada al TSG Hoffenheim. Ahora, en la 2.Bundesliga, al Schalke 04 le tocará apretar los dientes y recuperar la esencia que le acercó al éxito hace no demasiado tiempo. En una semana de mucho ruido y tensión, donde el debate futbolero también está cada vez más polarizado, el Schalke 04 ha dicho adiós a la élite por la puerta de atrás.

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Foto de portada: Ian Wadkins/Focus Images Ltd.

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6 comments

Una pena lo del Schalke. Equipo que siempre estaba rondando Europa y que, de repente, se vino abajo. Yo no creo que nadie se pudiera imaginar esto hace 2 años, con el “descubrimiento” de Tedesco en el banquillo parecía que se volvía bien a la senda europea. Igual pensar que le puedes pelear de tú a tú al City era ser demasiado optimista.

Es una pena cómo se ha desplomado el equipo en cuestión de meses.

La clave es que al Schalke 04 (de turno) no le quitemos la posibilidad de ganarse en el campo que pueda llegar a pelear de tú a tú con el Manchester City.

A ver si se ponen las pilas con el FPF en vez de relajarlo una vez la amenaza de la Superliga ha sido, al menos, retrasada un tiempo. Porque esperar que se pongan de acuerdo en bajar sueldos y pagar menos en fichajes me parece bastante utópico con jegues y oligarcas por en medio.

Un caso muy parecido al Hamburgo en cuanto a mala toma de decisiones a lo largo de varias temporadas. Quizá curioso que equipos acostumbrados a estar en B1 durante mucho tiempo entren de repente en una espiral autodestructiva. También el Stutgart ha pasado por esta situación o el Colonia. Es casualidad o puede ser algo que no vemos a simple vista en equipos de clase media alemanas? Saludos y enhorabuena por la página y el proyecto entero.

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