Silenciosamente, el Botafogo bajó a Segunda

Aficionados del Botafogo en las gradas. Foto: Martins, Tito bajo licencia Creative Commons 3.0

Al pasar por la Avenida Vencesláu Brás, en la parte sur de Río de Janeiro, es imposible quedarse indiferente. A medida que uno avanza se ve un gran muro con caras en blanco y negro. Poco a poco, uno finalmente se da cuenta de que está al lado de General Severiano, la sede del Botafogo de Futebol e Regatas, y que los rostros, al final, son conocidos. Garrincha, Nilton Santos, Didi, Zagallo, Gérson, Carlos Alberto Torres, Jairzinho, Paulo César Cajú… Campeones mundiales con la Seleção. Las imágenes transmiten grandeza, un club con historia, con ídolos. Pero en los últimos años eso es lo único que ha quedado para los hinchas del Botafogo: el pasado. El presente es triste. El futuro, sombrío. Tras la derrota por 0-1 contra el Sport Recife el último viernes en la jornada 34 del Brasileirão, se confirmó lo que ya se esperaba: el Botafogo jugará en la Serie B por tercera vez en su historia.

Los pagos paracaídas -los clubes que bajaban recibían en la temporada siguiente al descenso los derechos televisivos como si estuvieran en Primera- terminaron en 2019.

¿Qué hace que un club sea grande? ¿La historia? ¿La cantidad de aficionados? ¿Su posición actual? Tal vez un poco de todo. El caso es que los años de gloria del Botafogo están cada vez más lejos. De los doce grandes de Brasil es el que tiene menos aficionados y la tendencia es que cada vez sean menos. Su última conquista más allá de un campeonato estatal fue en 1995, hace casi tres décadas. Toda una generación de botafoguenses creció viendo cómo sus rivales de Río de Janeiro coleccionaban trofeos nacionales e internacionales: el Vasco da Gama ganó el Brasileirão (1997 y 2000), la Copa Libertadores (1998) y la Copa do Brasil (2011); el Flamengo, la Liga (2009 y 2019), la Copa (2006 y 2013) y la Libertadores (2019); el Fluminense, la Liga (2010 y 2012) y la Copa (2007). El Botafogo, nada. En realidad, sí ganó, pero nadie presumirá al respecto: la Serie B del año 2015.

El Estadio Nilton Santos, el estadio del Botafogo. Foto: Phill ad bajo licencia Creative Commons 4.0
El Estadio Nilton Santos, el estadio del Botafogo. Foto: Phill ad bajo licencia Creative Commons 4.0

Como explicó Tim Vickery, el fútbol brasileño fue durante muchos años un fenómeno local. Brasil es un país con dimensiones continentales y no siempre los equipos de las diversas regiones compitieron entre sí. Los campeonatos estatales eran de lo más importante. Así, los 12 grandes acumularan trofeos y prestigio. Sin embargo, en los últimos años los campeonatos estatales han perdido su protagonismo, y lo que interesa a los poderosos es sobre todo ser campeón a nivel nacional o continental. En este siglo todos los grandes de Brasil lo fueron al menos una vez. Excepto el Botafogo. Incluso equipos fuera del grupo de los 12 grandes conquistaron torneos importantes: el Santo André (2004), el Paulista (2005), el Sport (2008) y el Athletico Paranaense (2019) ganaron la Copa do Brasil; la Chapecoense y el Athletico Paranaense (2018) ganaron la Copa Sudamericana. Y el Athletico Paranaense ganó el Brasileirão (2001).

La temporada 2021 será la primera con dos grandes del fútbol brasileño en Segunda, Cruzeiro y Botafogo. Algo que no ocurría desde el año 2003, con Botafogo y Palmeiras.

“En una liga que contiene 12 clubes gigantes, alguien está condenado a no terminar más arriba del 12º puesto. Y un club que no puede aspirar más que a la mediocridad de la mitad de la tabla no puede llamarse gigante”, observó el periodista inglés. Este es el tercer descenso del Glorioso, que logró volver a Primera en el año siguiente al bajar en las dos otras ocasiones (2003 y 2015). Pero todo indica que esta vez no será tan sencillo: los “pagos paracaídas” –los clubes que bajaban recibían en la temporada siguiente al descenso los derechos televisivos como si estuvieran en Primera- terminaron en 2019. Lo que significa menos dinero, y encima hay que sumar el contexto de la pandemia y las deudas –bastante altas– del club. O sea, muy mala pinta. El Cruzeiro, otro gigante del fútbol brasileño, bajó en 2019 y no ha podido volver. De hecho, la temporada 2021 será la primera con dos grandes en Segunda desde 2003, cuando allí estuvieron Botafogo y Palmeiras. Y podría ser la primera vez en la historia con tres grandes: el Vasco da Gama sigue en la pelea contra el descenso a falta de tres jornadas para terminar la liga.

Aficionados del Botafogo en las gradas. Foto: Martins, Tito bajo licencia Creative Commons 3.0
Aficionados del Botafogo en las gradas. Foto: Martins, Tito bajo licencia Creative Commons 3.0

Ya en 2019 el Glorioso estuvo muy cerca de bajar, pero con el apoyo de su apasionada hinchada que llenaba el Estádio Nilton Santos en el tramo final de liga consiguió sumar puntos importantes. Pero en 2020 ellos no pudieron ayudar al Fogão. Y eso que Botafogo no tenía una plantilla para bajar, pero su 2020 fue un desastre. El club ha tenido cinco entrenadores en la temporada. Empezó con Alberto Valentim, que fue cesado en febrero aún en el Campeonato Carioca. Llegó Paulo Autuori, entrenador que ganó el último Brasileirão del Botafogo, en 1995. Pese a presentar buenas actuaciones, los resultados eran malos y él estaba muy presionado, así que el 1 de octubre dimitió. “Una cosa es ser persistente, y otra es ser testarudo. Cuando los signos son negativos, se trata de testarudez. No hay lugar para retroceder en la actitud ya tomada. Por favor, busquen soluciones inmediatamente. Gracias”. Declaró Autuori en un comunicado oficial mandado a la directiva.

En este siglo todos los grandes de Brasil fueron campeones al menos una vez. Excepto un único equipo: el Botafogo.

En seguida tomó el mando del equipo Bruno Lazaroni, que integraba el cuerpo técnico de Autuori. Duró 27 días. Así que los dirigentes, en medio de la pandemia y con el equipo en una situación muy delicada en la tabla, creyeron que lo mejor sería fichar a un entrenador extranjero que nunca había trabajado en Brasil y trajeron a Ramón Díaz, campeón de la Copa Libertadores con River Plate en 1996. Y aquí viene la mejor historia, la que simboliza a la perfección la calamitosa temporada del Botafogo: el 5 de noviembre Díaz fue anunciado, pero advirtió a la directiva que tardaría unos días en empezar su trabajo ya que tenía programada una cirugía en Paraguay. El club dio su visto bueno. Luego el entrenador argentino dijo que al final tardaría un poco más de lo previsto y solo sería dado de alta el 7 de diciembre. Así que el 26 noviembre, el Botafogo lo despidió, porque “ya no podía esperar”. Mientras Ramón estaba hospitalizado, Emiliano Díaz, su hijo, estuvo en el banquillo en tres partidos. Los perdió todos. Ramon nunca debutó. “El club había acordado un plazo de un mes para que yo volviera. Es una lástima. Se apresuraron un poco en las decisiones, sabemos que la situación del club tampoco era muy buena, pero por un determinado proyecto hay que apostar. No se respetó lo acordado. Es una lástima, porque estaba entusiasmado con este proyecto”, declaró en diciembre el entrenador argentino. El 27 noviembre llegó Eduardo Barroca, que había entrenado al club en 2019. Han sido 12 partidos con él en el mando: diez derrotas, un empate y una victoria. Desde que se fue Autori el Botafogo disputó 25 partidos: ganó solo tres. Empató cinco y perdió 17. Después de la derrota del viernes, Barroca terminó cesado.

Keisuke Honda fue el fichaje estrella de Botafogo. Foto: Frank Khamees/Focus Images Ltd
El japonés Keisuke Honda fue el fichaje estrella de Botafogo. Foto: Frank Khamees/Focus Images Ltd

En el inicio de la temporada el Botafogo fichó a Keisuke Honda y Salomon Kalou para internacionalizar su marca. Pero el tiro les salió por la culata. En diciembre, el japonés decidió acabar su contrato y se fue al Portimense portugués. No podía más con la incompetencia en el club. El marfileño empezó solamente 11 partidos en el Brasileirão y marcó un gol. “Honda fue fichado para ser marketing y ayudó el Botafogo a vender 1 millón de reales (160 mil euros) en camisetas en un mes”, escribió el periodista Paulo Vinícius Coelho. “Pero no existe marketing tan bueno como ser campeón”, completó. Mientras tanto, los cada vez menos numerosos hinchas botafoguenses jóvenes, al hablar con sus rivales del Fla, del Flu y del Vasco, que les disparan sus últimas conquistas, se defienden siempre contestando lo mismo: “Somos el club que cedió más jugadores a la Seleção en mundiales” o “estamos entre los mejores clubes del siglo XX en la lista de la FIFA”.  Pero la verdad es que el Botafogo se distancia cada vez más del grupo de los grandes. Como ya hemos dicho anteriormente, en este siglo el Athletico Paranaense, que no es un considerado un grande, ganó un Brasileirão, una Copa do Brasil y una Copa Sudamericana. El Botafogo solo cuatro estatales. La sensación es que se habla del Botafogo como un grande por costumbre, porque siempre ha sido uno, porque siempre ha estado allí. Pero el Bangu y el América también lo eran en los 80. Hasta el día que ya no.

Ramón Díaz fue anunciado el 5 de noviembre y despedido el día 26. No llegó a debutar en el banquillo de Botafogo.

Y quiso el destino que el descenso del Botafogo fuese sentenciado en un partido contra el Sport Recife, equipo entrenado por Jair Ventura, el hijo de Jairzinho, uno de los mayores ídolos botafoguenses, una de las caras en ese muro de los ídolos en la Avenida Venceslau Brás. Cuando el Cruzeiro bajó en 2019 fue un evento. Los rivales celebraron, sus hinchas se rebelaron. Y suele ser así cuando un grande baja, siempre es algo muy gordo. Pero en la noche del viernes, cuando el árbitro pitó el final del encuentro el Nilton Santos estaba silencioso. No pasó nada. Ni celebraciones de los rivales. Ni protestas de los hinchas botafoguenses. Ni horas de tertulias en los programas de televisión sobre el descenso de un gigante. El sentimiento fue de indiferencia. Y hay pocos sentimientos peores que este.

Apoya los contenidos en MarcadorInt y conviértete en un mecenas del proyecto a través de Patreon. Puedes apuntarte aquí.

Foto de portada: Martins, Tito bajo licencia Creative Commons 3.0

Related posts

Deja un comentario

*