Sivas amenaza el dominio de Estambul

Arouna Kone of Everton prior to the Barclays Premier League match against Manchester United at Goodison Park, Liverpool.
Picture by Michael Sedgwick/Focus Images Ltd +44 7900 363072
17/10/2015

Ha ocurrido sólo una vez en los últimos 35 años. Así de extraño es que un equipo que no sea de Estambul conquiste la Superliga turca. Los tres grandes equipos de la capital futbolística, Galatasaray, Fenerbahçe y Besiktas, se han repartido los títulos desde los albores de la competición, y sólo el Trabzonspor en los años 70 rompió la hegemonía centralista, pero aquello duró poco. Para alguien nacido después de 1984, alejar el trono liguero de Estambul es una utopía que sólo logró cristalizar el Bursaspor en 2010, un auténtico milagro. Así de grande es la gesta que pretende llevar a cabo el Sivasspor que, concluida ya la primera vuelta, es líder de la Superliga de manera más que sorprendente. Porque no sólo no es un equipo de Estambul, sino que apenas tiene historia en la competición.

Hasta 2005, el Sivasspor nunca había pisado la primera división. Fundado en 1967 como resultado de la unión de varios clubes no profesionales de la región, el Sivasspor vagó por las divisiones inferiores del fútbol turco hasta principios de este siglo. Y nada más ascender a la Superliga, el equipo vivió sus mejores años. En las temporadas 2007-08 y 2008-09, los de Sivas disputaron hasta el final el título de liga pero en ambas ocasiones se fueron con las manos vacías. En 2008 disputaron la Intertoto y en 2009 cayeron eliminados en los playoffs de Champions y de Europa League. Desde entonces, algún meritorio quinto puesto tras los “cuatro grandes” (con Roberto Carlos como entrenador) pero también un descenso en 2016. Tras recuperar la categoría, el Sivasspor parecía haber asumido su estatus de perfil bajo en la competición. Pero, de manera inesperada, han aprovechado un año de dudas en los equipos de Estambul para aferrarse al liderato y no dejarlo escapar.

Roberto Carlos of Real Madrid Legends during the friendly match at the Estadio Santiago Bernabeu, Madrid Picture by Marcos Calvo Mesa/Focus Images Ltd +34 654142934 14/06/2015
Roberto Carlos es la personalidad más célebre que se ha sentado jamás en el banquillo del Sivasspor. Foto: Focus Images Ltd.

En la comunidad de fútbol turca sigue existiendo la creencia de que los “poderes” nunca dejarán a alguien fuera de los tres gigantes de Estambul tener la oportunidad de proclamarse campeón”, sostiene Arda Alan Işık, periodista del medio turco Daily Sabah. Sivas, ciudad de la parte asiática de Turquía que roza los 400.000 habitantes, se ha convertido en la principal representante de la región de Anatolia central. “El fútbol turco ha evolucionado en los últimos años”, insiste Arda Alan Işık, “Ahora los equipos de Anatolia saben cómo hacer frente de manera regular a los clubes más grandes. El fútbol turco hace unos años era más caótico y sólo importaba la calidad de las plantillas, por lo que vencían los mejores presupuestos. Ahora, con los equipos grandes endeudados la cosa ha cambiado”.

Quizá, por tanto, lo más llamativo del éxito del Sivasspor es la confección de su plantilla, en la que apenas se encuentran nombres conocidos en el fútbol europeo. El verano pasado, el club de Sivas no gastó ni un euro en los 12 traspasos que realizó. Salvo Fernando Andrade, que está cedido por el Oporto, todos los demás llegaron libres. Jugadores rondando la treintena en su mayoría, pero con nivel para rendir desde el primer momento: seis de ellos son titulares y conforman la espina dorsal del equipo. En un momento en el que los grandes clubes de Turquía acumulan deudas de cientos de millones de euros, la gestión del Sivasspor destaca por su sobriedad y eficacia.

Cuando un equipo sin tradición y sin grandes jugadores hace una gran temporada, lo lógico es mirar al banquillo para encontrar la explicación. Riza Çalimbay, entrenador del Sivas, es probablemente una de las principales causas del éxito. Conocido como “La Hormiga Atómica” durante sus años como jugador por su estatura (1’72) y su intensidad, Çalimbay fue un One Club Man y desarrolló toda su carrera en el Besiktas, logrando ser, hasta hoy día, el segundo jugador en la historia con más partidos jugados en la Superliga turca. Como entrenador, destacó en el Denizlispor a principios de siglo, logrando clasificar al equipo para la UEFA, donde fue batido por el Oporto de Mourinho. La gestión le sirvió para fichar por su Besiktas, pero duró poco en el cargo. Tampoco fue satisfactoria su primera andadura en 2010 en el Sivasspor, el club de su ciudad natal, al que ha regresado este curso para poner todo patas arriba.

“La principal razón del éxito del Sivasspor es lo diferente que es su juego con el resto de Turquía”, señala Arda Alan Işık, “son el único equipo que es capaz de jugar el mismo partido dos veces seguidas”. En una liga que se caracteriza por un fútbol desorganizado y por la acumulación de perfiles técnicos con poco sacrificio, el Sivasspor de Çalimbay destaca por ser un equipo reconocible y tácticamente trabajado. Es un conjunto formado de atrás hacia delante, sólido en la defensa en campo propio y experto en dañar al contragolpe. Pero, a pesar de practicar un fútbol eminentemente directo, cuenta con perfiles técnicos de centro del campo para arriba para darle sentido a sus posesiones, aunque estas rara vez frenan.

Sivasspor - Football tactics and formations

Fernando Andrade es probablemente el hombre de más calidad del equipo y el que más sentido da al estilo de juego de Çalimbay, y el Sivasspor está resintiéndose de su actual lesión, que le tendrá fuera hasta el mes que viene. Cuando un balón recuperado le llega al brasileño, se convierte en una ocasión de gol. Sin Andrade, Kilinc y Yesilyurt se reparten las bandas y aportan la verticalidad que precisa el equipo. El que marca las diferencias en el área es Yatabaré, que llegó libre del Konyaspor y a sus 34 años es el máximo goleador con 8 tantos y 6 asistencias. Como receptor del juego directo, es el encargado de poner de cara a los extremos y a Mert Hakan Yandas, que hace las veces de enganche con verdadera soltura. Destaca Aksoy como pivote posicional, siempre en el sitio correcto, y la consistencia de Appindangoyé y Osmanpassa como pareja de centrales a pesar de haber llegado al club en verano. Cuando los encuentros se enquistan y el equipo acumula más balón y acciones de peligro, Arouna Koné entra como Séptimo de Caballería para aportar más colmillo.

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Otra de las claves de su permanencia en el liderato es su gran rendimiento en los encuentros ante los grandes, sumando 12 de 15 puntos posibles ante el “big four”. A pesar de contar con individualidades de menor calibre, el rígido trabajo de Çalimbay da sus frutos ante equipos que están dando serios síntomas de falta de organización. “El éxito del Sivasspor debería servir como lección a los gigantes de Estambul sobre qué planes adoptar en el futuro cercano: dejar de centrarse en “ingeniería” de plantillas y empezar a trabajar en el juego con el material que se tiene”, insiste Arda Alan Işık. “No necesitas grandes jugadores para jugar un gran partido. Especialmente no estrellas prejubiladas de Europa. Necesitamos jugadores hambrientos para desarrollar y exportar. Así es como puede salvarse el fútbol turco, si es que aún es posible”. Logre lo que logre a final de temporada, el Sivasspor ya ha plantado la semilla de la duda en el fútbol turco sobre si es posible hacer las cosas de otra manera. Lejos de Estambul y de las plantillas trufadas de viejas estrellas.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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