Tom Greaves, modestamente legendario

Tom Greaves of FC United of Manchester waves a flag following the friendly match at Broadhurst Park, Moston
Picture by Russell Hart/Focus Images Ltd 07791 688 420
29/05/2015

Cuando mi amigo Alex vino a pasar un fin de semana a Manchester, el Leicester City visitaba Old Trafford en la recta final de una temporada en la que terminaría conquistando la Premier League. Una de las historias deportivas más sorprendentes de los últimos años. Nosotros, sin embargo, decidimos pasar un par de horas de pie cerveza en mano, sol en la cara y voces ajenas en oído propio, en Broadhurst Park, la casa que el FC United of Manchester estrenó en aquel curso 2015/16.

Tras el ascenso en la campaña anterior, los mancunianos llegaban al último partido del curso en mitad de tabla con la permanencia más que asegurada en la National League North, el sexto escalón del fútbol inglés. La posición más alta jamás ocupada por el club creado como reacción a la compra del Manchester United por parte de Malcolm Glazer en 2005.

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Un buen puñado de aficionados del equipo visitante se desplazaron al noreste de Manchester ataviados con todo tipo de globos, bufandas, hinchables, y colores. Aunque predominaban el amarillo y el azul del Solihull Murs, que llegaba a la última jornada como campeón de la categoría y con el ascenso a la sexta división en el bolsillo. Vinieron de fiesta y se agolparon en junto al muro del Lightbowne Road End, uno de los dos costados sin gradas del recinto. Desde allí vieron el pasillo a sus jugadores a la salida del túnel, y allí se abrazaron con ellos en los dos goles que marcaron en el primer tiempo.

Pese a lo poco que había en juego, fue una tarde entretenida. Con el 0-2 aún en el marcador, una decena de aficionados locales invadió el campo con pancartas protestando hacia la directiva del club por algunas de las decisiones tomadas durante el curso. Se caldeó el ambiente, más en la grada que en el césped, pero Tom Greaves apareció para apagar el fuego cazando dos balones en el área rival. Tras un remate al palo, el balón fue a los pies del capitán, que no tuvo problema en meter a los suyos en el partido en el minuto 87. En el 92, tras varios rebotes, rechaces y remates sin dirección, cazó una, llamémosle asistencia, de un compañero suyo de chilena para cabecear el esférico desde cerca.

Invadieron los visitantes el césped con el pitido final porque había que celebrar su ascenso, y los locales hicieron lo propio pues porque sí. Jugadores y aficionados, de ambos equipos, intercambiaron saludos, cánticos y celebraciones al final de la temporada. Greaves estaba por allá dando la mano y repartiendo abrazos por el césped, también un selfie de recuerdo. De cuando vino Alex, de cuando pisamos el césped de Broadhurst Park.

Tom Greaves. Un 9 corpulento, de disparo duro y seco desde fuera del área y de codos y cabezazos dentro de ella. No dejen la puerta abierta que se les cuela dentro y la arma. Lo suyo era el rugby en realidad. No pasó del balón ovalado al esférico hasta su adolescencia, y después de quedarse a las puertas de entrar en la cantera de un Bradford City tocado administrativa y financieramente, fue un obrero del gol en varios equipos de Yorkshire hasta que en 2012 le llegó la oportunidad de jugar en el FC.

Vistió de rojo durante siete años, fue capitán y se convirtió en el máximo goleador de la historia del club con 103 goles en 270 partidos. Hito, este último, que logró durante su etapa como entrenador-jugador, hizo de todo. Sucedió a Karl Marginson en octubre de 2017, recién estrenada la campaña 2017/18. Marginson había estado en el cargo desde junio de 2005, había sido el único entrenador del FC United of Manchester. Doce años y cuatro ascensos, tres de ellas en sus tres primeras temporadas. Greaves tomó las riendas del equipo y evitó la quema, el descenso, en una campaña complicada. Tras un mal inicio el curso anterior dijo hasta aquí hemos llegado. Le pudo el salto de ser compañero a ser el míster.

“Tenía que dejar a mis amigos fuera de la convocatoria, sustituirlos, no ponerlos de inicio… y cuando son amigos, siempre vendrán a preguntar por qué no juegan”, explicó el delantero recientemente en una entrevista con el Bury AFC, su nuevo equipo. “Soy bastante leal a mis amigos y aquello me mataba. Era muy duro, por eso lo dejé”.

Quería seguir jugando a sus 33. Ahora, con 35, lo hace en otro club propiedad de los aficionados, uno creado meses después de la desaparición del Bury FC, la pasada campaña. Antes de iniciar la presente ficharon al veterano delantero, que siguió haciendo grande su nombre en Non-League. Greaves entró en la historia de su nuevo club marcando los dos primeros goles en su primer partido liguero. La primera victoria en partido oficial. Un tipo modestamente legendario.

Y siguió a lo suyo. A marcar goles. 14 en siete partidos de liga. Ahora espera. Se paró la North West Counties First Division North, décima categoría, con el Bury como líder en Boxing Day. Ganó 3-2 en aquella señalada, con dos goles de nuestro protagonista, claro. Ahora espera, como el resto, con pocas garantías de que se reanude la competición. Mientras, ha ido proponiéndose nuevos retos: “Suelo marcarme el objetivo de conseguir 20 goles por temporada, pero si esta que llevo 14 termino con 20 estaría algo decepcionado. Iré a por los 30, y si llego a por los 50. Y luego ya veremos, si no se me han caído las piernas y puedo jugar otra temporada”.

Foto de portada: Russell Hart/Focus Images Ltd

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1 comments

muchas gracias por traer esta gran historia de fútbol. Como incha de equipo pequeño (Hurdes fc) Se echa de menos poder ir al estadio, vef el partido como yo lo llamo de *fútbol puro* disfrutar, gritar, reir. Y sobre todo comentar fútbol con tu gente. Un saludo y muchas gracias. Espero que vuelva el fútbol no profesional en todo el mundo. Para mi se disfruta más porque los pocos inchas que hay saben mucho

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