Mi pareja es futbolista

Rocío González y PAchu

“Un día viene y me dice ‘ha llegado una oferta y la tengo que aceptar´” explica Rocío, “en un mes se me murió el abuelo, me quedé embarazada y Rubén me dijo que se tenía que ir al Aris Thessaloniki, lo quería matar” cuenta Ana, “con la niña recién nacida tuvimos que empaquetar las cosas para llevarlas de Granada a Cracovia” recuerda Núria. La vida de las WAGS copa titulares y da juego a los amantes del salseo, pero más allá del glamour que se le supone a un día a día ligado al fútbol, la realidad de las personas que conviven con futbolistas o entrenadores es muy distinta ¿Qué hacer cuando el futuro de tu pareja pasa por irse a otro lugar? ¿Le acompañarías allá donde fuera? ¿Incluso si eso implica posponer o renunciar a parte de tus sueños? ¿Cómo se forma un hogar con fecha de caducidad? Mujeres a las que el fútbol ha llevado lejos de casa exponen su historia, los sacrificios y también las ventajas de una vida atípica, demasiadas veces estereotipada.

“¿Sabes lo que llevaba peor? La sensación de que mi vida dependía de un tercero”

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Elena Ortiz y Kiko Femenía llevan dos años y medio en Inglaterra, donde él juega en las filas del Watford FC. Foto: Elena Ortiz.

Como en la mayoría de sectores, la globalización ha afectado al mercado laboral del fútbol. Cada vez nos sorprende menos ver a un jugador o un entrenador español en la otra punta del mundo, pero ello no quita las lógicas dudas que surgen. Durante mi carrera evité las ofertas del extranjero hasta casi el final. A la madre de mi hija y a mí nos parecía muy complicado, la escolarización de la niña, salir de la zona de confort, el miedo a no encontrar nada al volver… Si te digo la verdad, ahora me arrepiento. Me hubiera encantado irme con 24 años a México, por ejemplo. Además, a veces tenemos la idea como que sólo se vive bien aquí y no es verdad” echa la vista atrás el ex futbolista Jofre Mateu. Temer a lo desconocido es lógico, como les pasó a Núria Serra y Pol Llonch cuando éste aceptó la oferta del Wisla de Cracovia: “No sabíamos mucho de Polonia, ni idioma, ni cultura…Pero descubrí una ciudad fantástica, genial para vivir. Recuerdo el día que la llamé y le dije ‘tranquila, te va a encantar’. Ahora la pareja establecida en Tilburg, Países Bajos, donde Pol ha hecho una gran campaña con el Willem II, no duda en calificarlo como la mejor decisión de su vida.  Tampoco les ha ido mal a Elena Ortiz y Kiko Femenía desde que pusieron hace ya tres temporadas rumbo a Watford Profesionalmente ir a la Premier League era una oportunidad irrenunciable y vivir en una ciudad como Londres era una posibilidad a la que no tardamos ni dos segundos en decir que sí”.

POL LLONCH Y NURIA SERRA
Desde 2017 Núria y Pol viven en el extranjero; primero en Cracovia y actualmente en Tilburg. Foto: Núria Serra.

Quedarse o dejarlo todo

“No entendía cómo se quería ir a un pueblo de Noruega, me parecía muy loco. Al principio me quedé en mi casa, en Elche, pero la primera temporada que se fue estuvimos siete meses sin vernos. Al cabo de dos años a distancia comprendí que era el momento de dejar la relación o dar el paso e irme con él”. Rocío González tuvo que tomar esa decisión y acompañar a Pachu Martínez en su periplo por Noruega e Islandia, una disyuntiva que también afrontó Ana Martínez cuando su marido Rubén Sellés emprendió en 2008 una carrera en staffs técnicos de distintos clubes europeos “Yo tenía mi trabajo en una entidad bancaria y no lo quería dejar porque no sabíamos si esto del fútbol iba a ser algo estable. Ya cuando estaba embarazada del segundo hijo llegó una oferta más importante del Qarabag y no había mucho tiempo. Si me lo hubiera dicho antes me lo hubiera pensado más, pero si quería estar con él entendí que tenía que renunciar a algo”. Y es que convivir con alguien que vive del fútbol implica renunciar a trabajos, amistades, tiempo en familia…Lo sabe bien Marta Parreño Gala que durante casi doce años se adaptó a la carrera por distintos equipos españoles de la que entonces era su pareja, Jofre Mateu. “Cuando eres joven no lo piensas mucho. Estás enamorada, conoces a un montón de gente y vas de un lado a otro con la persona a la que quieres. A medida que vas madurando te das cuenta de lo bueno que tuvo, pero también de lo duro que supone. Estás muy sola a menudo. Ellos se van a jugar fuera el fin de semana o se van de pretemporada y tú te tienes que quedar en una ciudad a la que igual acabas de llegar, lejos de tu familia. Recuerdo un momento complicado, después de pasar dos años maravillosos en Madrid. Teníamos un piso que me encantaba, habíamos hecho un grupo de amigos muy majo y de repente todo se acaba, no renueva con el Rayo Vallecano y nos tenemos que ir a Valladolid, a una ciudad en la que no había estado en mi vida, con la que no guardaba ningún vínculo… ¿Sabes lo que llevaba peor? La sensación de que mi vida dependía de un tercero, la idea de que cada nueve meses la decisión de un árbitro, un entrenador o un director deportivo podía cambiarlo todo”.

jofre MATEU MARTA PARREÑO
Marta y Jofre compartieron destino en Barcelona, Valencia, Madrid, Murcia y Valladolid. En la aventura en la India decidieron que Jofre fuera sólo a jugar.

Carreras interrumpidas

Si la carrera futbolística es la que lleva a la pareja a anidar en distintos lugares, desarrollar una actividad profesional que se adapte a este vaivén no siempre es fácil. Núria y Rocío estudiaron Magisterio y aunque todavía son muy jóvenes, aún no han podido trabajar regularmente de aquello para lo que se formaron. “Cuando decidimos que me fuera con él, los requisitos de Pachu eran poder tener una casa para vivir los dos y que yo tuviera un trabajo. Empecé cuidando a las niñas de un trabajador del club y luego en Islandia trabajé en un hotel. Aprendí muchísimo, pero ahora que he vuelto veo que mis compañeros de carrera han hecho todo un proceso de oposiciones que justo empiezo”. Algo parecido le sucedió a Marta Pude darle continuidad a mi carrera profesional de forma sostenida con 34 años. He trabajado a distancia, he tocado distintos sectores, pero no siempre es fácil. Recuerdo que en 2006 tenía un trabajo vocacional en la redacción de El Periódico de Catalunya, al final de temporada Jofre no sigue en el Espanyol y nos tenemos que ir a Murcia, dejando un puesto en un medio importante. Había quien me decía ‘Marta, si a ti no te hace falta trabajar’ Muy bien ¿y? Tengo todo el derecho del mundo”. Elena Ortiz también se ha adaptado desde hace diez años a la carrera de Kiko Femenía “Empecé con él que era una cría, todavía iba a Bachillerato. Era bastante duro coger el tren el viernes por la tarde y tirarme cinco horas para ir de Alicante a Barcelona, volver el domingo por la noche y el lunes al colegio. Me matriculé en Administración y Dirección de empresas y aunque fue difícil con tanto vaivén la acabé a distancia. Pero ya una vez en Inglaterra me quedé embarazada y por ahora me he centrado en mi maternidad”.

Ana Martínez encontró en las redes la solución de éxito y gran repercusión internacional para poder desarrollar su pasión desde cualquier parte donde les lleve la carrera de Rubén. “Mi hermana me propuso crearnos un blog y una cuenta de Instagram (Fit Happy Sisters) sobre alimentación y vida saludable antes de que hubiera el boom. Fuimos creciendo y nos va muy bien, sacamos un libro, me permite trabajar con mi hermana y hacer mis vídeos desde donde sea”.

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Rocío acompañó a Pachu en cinco de los siete años que el ilicitano desarrolló su carrera fuera de España. Foto FK Gjovik-Lyn.

“Al cabo de dos años a distancia comprendí que era el momento de dejar la relación o dar el paso e irme con él”

Los padres de alguien que quiere ser futbolista pueden hacerse a la idea de los sacrificios que comporta desde categorías inferiores, pero ¿cómo se asume que el fútbol va a cambiar la vida de alguien que no se dedica a ello? Pol ha tenido suerte “La familia de Núria lo entiende perfectamente, vienen del mundo del fútbol y eso ayuda. Además, cuando tenemos que tomar la decisión de ir a algún sitio siempre lo hablamos con la familia, son partícipes y eso implica que ellos te acompañan en el paso que das”. Otros, como el padre de Ana no sólo lo llevan bien, sino que lo aplauden: “Mi madre es la que sufre más. Mi padre es muy futbolero, de hecho pasó algo curioso cuando llegó la primera oferta del extranjero, como que le ganó más respeto y aprecio a Rubén, me decía ‘se tiene que ir, seguro’”. En cambio, en la familia de Rocío todo fue un poco más complicado: “Para mi madre era un drama. El día antes de irnos otra vez yo ya me ponía mala, se me empezaba a remover todo. Ahora lo recuerdo y me río, pero igual me pasaba medio viaje llorando en el avión. Si esta experiencia me hizo crecer, también fue un aprendizaje para ellos. También lo fue para los padres de Elena “Me fui a vivir con Kiko cuando era muy joven, tendría unos 18 años. Al principio a mis padres casi les da un ataque, pero yo no contemplaba otra opción que no fuera irme con él. Ahora les gustaría ver más a su nieta pero al final han visto que no es ningún drama poder ir y venir de Alicante a Londres”. 

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Elena y Kiko llevan diez años como pareja y seis conviviendo juntos, ahora esperan a su segunda hija. Foto: Elena Ortiz.

Cuando llegan las criaturas

“La primera vez que regresé de jugar en la India recuerdo que fui a buscar a mi hija al cole. Eran fechas navideñas, en principio tenía que volver el 23 pero para darle una sorpresa me presenté el 21 y como me había dejado crecer la barba, me la pinté de blanco. Habían sido pocos meses -de hecho, fue el motivo por el que acepté salir fuera, un contrato corto y bien pagado- pues la niña con seis años no me reconocía, no sabía quién era aquel señor”. Esta anécdota que cuenta Jofre es una muestra de cómo pueden reaccionar los más pequeños a los cambios. Hasta ahora hemos hablado desde una perspectiva de dos pero la vida itinerante del fútbol también afecta y mucho a temas como el embarazo, la maternidad o la educación de los hijos. Las decisiones complicadas no esperan al mejor momento y a veces toca afrontarlas incluso en las situaciones menos oportunas, como les pasó a Núria y Pol La niña tenía apenas un mes cuando decidimos ir a Cracovia. Pol se tuvo que ir rapidísimo, pero con la idea de que fuéramos Lucía y yo cuando él estuviera listo y tuviéramos un sitio donde dormir. Entonces hubo un lio burocrático cuando quisimos ir para allá, resulta que la niña al ser tan pequeña no podía viajar sin la autorización del padre y él no se podía escapar para venir a firmar porque estaba ya en plena temporada. Estuvimos así unos tres meses hasta el parón de selecciones, fue duro porque Pol sentía que se estaba perdiendo lo más bonito que son los primeros meses de los bebés y yo también estaba sola aquí. Por suerte, la pequeña Lucía se ha adaptado a la perfección a su nueva vida en los Países Bajos “Hemos cambiado de casa cinco veces y no ha tenido ningún problema. Juega con los niños aunque no domine el idioma. El avión es como un taxi para ella”.

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La pequeña Lucía nació poco antes del primer viaje de la pareja al extranjero. Foto: Núria Serra.

Pero no siempre es así, cuentan Ana y Rubén Muchas veces hacemos la broma que no sabemos ni de donde son los niños, incluso no tenemos un idioma de referencia claro, nos preguntan por qué no pueden tener los mismos amigos… Es curioso porque el pequeño, Rubén, es el que más echa de menos España y apenas ha pasado un año viviendo en casa. Hay algunas situaciones que a veces no las encajan bien. Hubo una época en que la mayor se arrancaba el pelo durmiendo y el pequeño a los dos años dejó de hablar. Nos dijeron que muy posiblemente se podía deber al trastorno por la ausencia de su padre y aquí Rubén Sellés puntualiza “El jugador, a no ser que tenga doble sesión, entrena y se va. El entrenador tiene un horario de ocho a cinco. Por todo ello intentamos compensar el estar lejos de casa haciendo muchas cosas juntos, ayudándoles a que lo puedan expresar”. Compaginar la vida nómada con la maternidad y la educación de los pequeños comporta una dificultad, pero Elena y Kiko comprobaron los efectos positivos de la estabilidad que puede aportar el crecimiento de la familia “Hay días duros como por ejemplo esta temporada en la que al equipo no le va bien, pero nuestra hija nos ha cambiado el mundo. Antes si había perdido, Kiko venía enfadado. Ahora ve a la niña y se le dibuja una sonrisa”.

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Aarhus, Tesalónica, Qarabag, Baku, Drammen o Yaroslavl son algunas de las ciudades en las que Rubén ha desarrollado su carrera. Foto: Família Sellés Martínez.

Hemos hablado de pareja, de críos, de familia…pero en esta relación falta un actor más ¿qué relación tienen ellas con el fútbol? Según Pol “Núria es súper futbolera. A veces llegamos a casa del partido y me dice ¿‘Qué haces que no pones el fútbol?’ ¡Estoy harto de tanto fútbol déjame descansar!” bromea, pero añade “‘Que ella se implique, que lo viva tanto, poder hablar del partido, saber cómo me siento, también en temas de alimentación es muy importante para mí”. Aunque es tanto lo que se decide sobre el verde que la implicación personal surge más allá de la afición o no al fútbol. Lloré de alegría con la Copa del Espanyol y lloré de tristeza con el descenso del Levante. O cuando no lo ponen, sale un ratito y la caga o le hacen daño…Saber que si pierden no vas a volver a ver a este ni a ese ni al otro porque no renuevan es duro, te acabas involucrando tú también” recuerda Marta.” Y eso muchas veces ha llevado a hacer pequeñas locuras para ver a su equipo, como la de Ana en Champions. El recuerdo del Atlético-Qarabag fue increíble. Dejamos a los niños con una babysitter y me fui a Madrid como una aficionada más. Fue curioso porque Rubén se volvió en el vuelo chárter del club y yo llegué casi un día más tarde que él”.

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En la temporada 2017/2018 Ana viajó desde Azerbaiyán hasta Madrid para ver cómo el Qarabag de Rubén Sellés (2º entrenador) se enfrentaba al Atlético. Foto: Ana Martínez.

Puede sorprender en un mundo tantas veces idealizado, pero todos los entrevistados coinciden en que el mayor enemigo de una familia que viaja por el fútbol es la soledad. Para Rocío “O te destroza la relación o te hace muy fuerte. Son muchos cumpleaños, muchos fines de semana solos. Mis ratos sociales eran sus partidos como local, era mi manera de ver gente, interactuar… Le decía el otro día a Pachu que la pandemia y la cuarentena casi que ha sido un recordatorio de aquello”.  Jofre también admite los momentos duros que existen “Tu pareja vive a expensas de lo que te pase a ti en lo deportivo. Si te va bien no le das más vueltas al asunto, pero si te va mal sí que empiezas a pensar ‘qué hago aquí, estaría mejor en casa…’ Además, no es una vida tan fácil como se suele pensar” Marta también desmitifica la vida del fútbol de élite “Conoces a mucha gente, muy interesante, vives experiencias que de otra forma sería imposible vivir pero ojo, como te digo eso también te digo que después de diez o doce años de vivir esta vida apenas mantengo contacto con toda la gente que conocí. Luego hay otra cosa que me impactó, durante este periplo todo va a una velocidad en tu vida, conoces a mucha gente, te mueves…y cuando volví todo el mundo estaba igual. Recuerdo que fue un shock” Por ello insiste en derrumbar el mito que podamos tener en la cabeza Me molesta mucho el prototipo de mujer de futbolista, la gente me decía con buena fe algo que me ponía enferma ‘ay, es que no pareces mujer de futbolista’. Pero ¿qué quiere decir eso? Te puedo asegurar que el 99 por ciento de las mujeres que he conocido no obedece a esta imagen”.

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Las mujeres de la plantilla celebran el ascenso del Levante UD en el año 2004. Foto: Jofre Mateu.
Imagen de Portada: Propiedad de FK Gjovik-Lyn.

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3 comments

Buen artículo, pero a mi también me parece buscar drama exagerado. Solo puedo compartir el de moverte a un sitio y tener que hacer nuevas amistades, que cada año qué pasa da más pereza. Pero esta situación que cuentan es aplicable a otros trabajos, como por ejemplo a los que se dedican a la obra civil, que van de obra en obra de país en país (y , por lo general, con sueldos mucho más modestos que por ejemplo un futbolista en Holanda o Polonia).

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