El aprendizaje de Dani Ceballos

Dani Ceballos se marchó ovacionado. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd.

El Arsenal necesita a Dani Ceballos. Y Dani Ceballos necesita al Arsenal en estos momentos de su carrera. El centrocampista utrerano ha acabado la Premier 2019/20 en un gran estado de forma. Y su primer año en Inglaterra, a la espera de dar por concluida la temporada, es de notable alto. La llegada de Mikel Arteta al banquillo ‘gunner’ ha sido un soplo de aire fresco para todos, tanto para el club como por supuesto para el propio Ceballos. Y las sensaciones son todavía mucho más ambiciosas. Arteta y Ceballos han crecido de la mano durante estos meses, y una nueva cesión del sevillano en Londres podría ser tremendamente beneficiosa para todas las partes, contando con el Arsenal, y, por supuesto, el Real Madrid.

Entre el Dani Ceballos que aterrizó en el Emirates hace ahora exactamente un año y el actual hay numerosas e importantes diferencias. La irrupción de Ceballos en la Premier fue muy impactante. Aún con Unai Emery como técnico del Arsenal, Dani Ceballos encadenó una serie de actuaciones muy vistosas en sus primeros partidos en Inglaterra. Tan participativo como de costumbre, tratando de estar siempre en contacto directo con el balón como había sido habitual en el Real Madrid y en la Selección sub-21, Ceballos se metió a la afición en el bolsillo a través de una serie de actuaciones verdaderamente dominantes. Jugando por delante de la línea del balón en la mediapunta de aquel Arsenal, y este es un primer punto a destacar en el análisis, Ceballos sentía la implacable necesidad de cabalgar el ritmo de la Premier viviendo siempre muy cerca de la pelota. El excentrocampista del Real Betis siempre ha sido un futbolista muy impulsivo cuando no tiene el balón, queriendo estar permanentemente cerca de su trayectoria, pero esta excesiva voluntariedad, inherente a su desarrollo profesional, sirvió como pantalla de los enormes problemas estructurales que arrastraba el Arsenal de mucho antes. Todos los balones pasaban por él. Y el propio Ceballos hacía voluntariosamente que así ocurriera. Pero este desmedido anhelo por sentirse importante con la pelota en los pies, además de ser pan para hoy y hambre para mañana en el caso del Arsenal, fue durante bastante tiempo, antes incluso de ponerse a las ordenes de Unai Emery, la principal amenaza contra el crecimiento y la formación de Ceballos para la élite europea. Mikel Arteta ha conseguido corregirlo.

Mikel Arteta está siendo muy importante para Dani Ceballos. Foto: Jeremy Landey/Focus Images Ltd
Mikel Arteta está siendo muy importante para Dani Ceballos. Foto: Jeremy Landey/Focus Images Ltd

Al fútbol se juega mucho más tiempo sin la pelota que con ella, como expresa acertadamente en su libro Robert Moreno (‘Mi receta del 4-4-2’), un libro que ya hemos recomendado otras veces, y por ello es tan importante lo que hagan los futbolistas sin balón como con él. Para todo equipo, ya sea más o menos asociativo, más proactivo desde el esférico o más reactivo a partir del espacio, resulta de vital trascendencia que las diferentes sinergias entre las piezas no alteren ni debiliten el fondo del propio sistema. La forma del dibujo, el 4-3-3, el 4-4-2, el 4-2-3-1 o el 3-4-3 que ha usado en numerosas ocasiones Mikel Arteta, no es más que un punto de partida para el equipo. Arteta ha querido desde su llegada que el Arsenal sea vertical y directo cuando tiene la pelota. Pero no basta simplemente con desearlo. Hay que darle herramientas e instrucciones al equipo en las distintas fases del juego. Y en esas, la pizarra ha apostado por ser amplia y profunda a través de una serie de códigos (tácticos) y preceptos (técnicos) que mueven el sistema.

Si antes habíamos destacado que Ceballos con Emery partía por delante de la línea del balón, aunque su naturaleza le llevaba a recibir abajo y muchas veces completamente de cara a la portería contraria, con Arteta la situación es muy distinta. Ceballos ya no parte como mediapunta sino que lo hace en el doble pivote. Y esta, por sí sola, ya es una primera diferencia a tener muy en cuenta. Obviamente, cuanto más atrás reciba Ceballos más lejos jugará del área rival. Pero Mikel Arteta ha entendido que al equipo, quizá por las carencias estructurales a las que anteriormente hacíamos referencia, le compensa que Ceballos viva más tiempo lejos del área, y que por tanto llegue menos veces arriba.

En función del centrocampista que juegue a su lado, Ceballos juega en uno u otro perfil del doble pivote. Si el acompañante es Xhaka, por ejemplo, Ceballos ocupa el pivote derecho; si el que juega con él es Torreira, Ceballos es pivote izquierdo. Pero la ubicación del utrerano en un lado u otro no tiene especial trascendencia en el sistema ‘gunner’. Dani Ceballos es el organizador de este Arsenal, con todo lo que ello implica. Todas las acciones del equipo siguen pasando por el centrocampista andaluz, aunque ahora de una forma mucho más coherente que hace unos meses. Ceballos ha pasado a jugar por detrás de la línea del balón, siendo muchas veces el primero en recibir después de los centrales, pero por fondo y forma la situación es mucho más productiva para el Arsenal. Ceballos, en lo individual, ha aprendido a racionar sus impulsos cuando se mueve alrededor del esférico. Arteta ha conseguido que todos sus futbolistas, incluido Ceballos, confíen en la solidaridad y la precisión del compañero que posee la pelota, y esta directriz, que tiene que ver con la cabeza del futbolista más que con cualquier otra cosa, ha dotado al Arsenal de una estructura mejor preparada para afrontar las diferentes fases del juego, y más con lo rápido que se cambia entre una transición y otra en la Premier League. El sevillano es más causa que consecuencia del ‘input’ colectivo que ha experimentado el Arsenal.

Dani Ceballos está creciendo mucho esta temporada de la mano de Mikel Arteta. Foto: Daniel Hambury/Focus Images Ltd
Dani Ceballos está creciendo mucho esta temporada de la mano de Mikel Arteta. Foto: Daniel Hambury/Focus Images Ltd

Ceballos siempre ha sido un futbolista muy dotado en lo físico, capaz de realizar grandes, sostenidos y numerosos esfuerzos por partido, pues no por casualidad Zinedine Zidane utilizó al utrerano en más de una ocasión como pivote, y esto es clave en una competición como la inglesa, pero Arteta ha conseguido que el resto del equipo le facilite ciertas cosas y procesos a su ‘8’, y que el balón no sea una patata caliente. Si hasta hace unos meses lo más sencillo era darle la pelota a Ceballos para que él, más arriba o más abajo, de espaldas, perfilado o de cara, se inventase una jugada que metiese al Arsenal en tres cuartos de campo, ahora, cada vez que recibe el utrerano, la totalidad del sistema tiene en mente la cantidad (y calidad) de cosas que necesita. Empezando por el otro pivote, que juega distanciado (respetando esa distancia de seguridad ente pasador y receptor, a fin de que el sistema no pierda forma y fondo) y escalonado, pasando por los extremos y acabando en el delantero, todas las piezas que ahora se posicionan por delante de Ceballos, y por ende por delante del balón, tienen muy interiorizado que la relación tiempo-espacio es crucial para que el ‘8’ consiga hacer avanzar al equipo siempre hacia delante. Porque Ceballos se está mostrando muy atrevido en el doble pivote de este Arsenal. Ya sea a través del pase, el cual utiliza como arma arrojadiza para activar opciones entre intervalos y alejados, arriesgando en ocasiones con pases tensos, rasos y muy directos, o desde la conducción, que es otra cualidad que siempre ha definido al utrerano, Ceballos ha conseguido en estos meses que el Arsenal encuentre situaciones para correr en prácticamente cualquier situación del juego. Y eso, en clave Premier, vale oro.

En casi todas. Porque el precio a pagar por la particular reconversión de Ceballos es que a este Arsenal le ha costado ser fluido, profundo y dañino en situaciones de mayor ataque posicional. Cierto es que en estos escenarios en los que el rival repliega en pocos metros, cediendo toda iniciativa para que sea el Arsenal quien deba romperse la cabeza para provocar el espacio (a través del regate y/o movimiento) que le permita finalizar en condiciones, Ceballos ha tenido momentos en los que ha conseguido asomarse arriba. Pero el Arsenal y el centrocampista andaluz han tenido también muy presente que el sistema no ha conseguido ser aún del todo sostenible tras pérdida. De hecho, como ocurrió recientemente ante el Aston Villa, una de las fases que aún debe perfeccionar el equipo es su presión tras pérdida. En ella actúa con un rol también muy protagonista Ceballos, siendo el futbolista del doble pivote que más lejos salta en el esfuerzo. Y por ahí seguramente deba venir el crecimiento de este Arsenal con Mikel Arteta. Por ello mismo sería tan beneficioso para ambos (club y entrenador) que Dani Ceballos prolongase un año más su cesión en Londres. Como también lo sería para el propio Ceballos. Su fútbol aún está lejos de ser perfecto. Y la Premier, el Arsenal y Mikel Arteta son en estos momentos los mejores elementos para seguir moldeando el perfil de un centrocampista que no por ser muy bueno, porque Ceballos siempre lo ha sido, deja de ser rebelde sobre el césped.

Foto de Portada: Martyn Haworth/Focus Images Ltd.

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