Raúl Jiménez: un ‘9’ viene a verme

Raul Jimenez of Wolverhampton Wanderers during the Premier League match at Molineux, Wolverhampton
Picture by Martyn Haworth/Focus Images Ltd 07463250714
27/12/2019

Raúl Jiménez ha tirado la puerta abajo en Wolverhampton Wanderers. El futbolista mexicano es un delantero muchísimo más hecho y maduro del que llegó en 2014 al Atlético de Madrid procedente del América, y lleva dos temporadas en Inglaterra a un nivel altísimo. Este curso, sin ir más lejos, ya ha superado la veintena de goles con los Wolves, además de haber repartido casi una decena de asistencias, y estos números, analizándolos en forma y fondo, solo pueden significar una cosa: su explosión final ha coincidido en el tiempo con su madurez profesional. A sus 29 años recién cumplidos todos los indicativos llevan a lo mismo: Raúl Jiménez está preparado para ese último gran salto en su carrera.

Raúl Jiménez es un delantero bastante completo. Habilidoso con balón al pie y bastante agresivo al espacio, el mexicano se mueve muy bien en el sistema de Nuno Espírito Santo. El Wolverhampton Wanderers es un equipo eminentemente reactivo, aunque bien es capaz de proponer escenarios de mayor ataque organizado, y en ambos escenarios su ‘9’ es capaz de destacar de manera muy positiva. Por norma general los buenos futbolistas no condicionan sino que posibilitan, y Raúl Jiménez facilita muchas cosas para el equipo.

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Nuno tiene muy trabajo el sistema con el que prefiere posicionarse a media altura, dejando únicamente a Raúl Jiménez y Adama Traoré como jugadores más adelantados y obligando a que Diogo Jota, su extremo izquierdo más habitual, cierre algo más abajo siempre por delante de Jonny Otto (carrilero). Con los tres centrales fuera del área y el doble pivote (Joao Moutinho – Rubén Neves) permanentemente escalonado, haciendo un movimiento parecido al de un limpiaparabrisas, cuando uno salta, el otro cierra, y viceversa, el Wolverhampton concentra su mayor grueso de recuperaciones en una zona próxima al área de Rui Patricio. Raúl y Adama, además de ser los encargados de encimar en primera instancia al poseedor de la pelota rival, deben permanecer muy activos en todo momento para mantener habilitadas las líneas de pase por las que el equipo transita cuando recupera el balón. Es decir, cuando el rival supera su línea y se adentra en el terreno defendido por el Wolverhampton, tanto Raúl como Adama no pueden relajarse y esperar que la defensa haga el resto sino que su comportamiento pasa a ser muy proactivo para mantenerse alejados, en primer lugar, lo cual permite al equipo correr al espacio con el máximo número de carriles ocupados, y situados en zonas que, más abiertos o más cerrados, Nuno les da bastante libertad en este aspecto, sean de fácil activación (por tiempo y espacio) para el compañero que va a despejar/iniciar la transición ofensiva.

Esto es clave para que el Wolverhampton corra tantas veces y tan bien en cada partido. La velocidad de Adama es demoledora en estas situaciones a campo abierto, puesto que su potentísimo cambio de ritmo le permite superar a su par por más físico que regate, que es como desborda siempre el de Hospitalet (y no a través del drible más técnico), y lo que en muchas ocasiones le obliga a llegar tan forzado a línea de fondo para centrar. Pero aún más importante que la explosividad de Adama son los intangibles de Raúl Jiménez lejos del área. Porque los desmarques de apoyo del mexicano, generalmente de espaldas a portería, aclaran, mejoran y aceleran las salidas de los Wolves al espacio. Ahí es donde más ha crecido durante estos años. Todo lo que toca el mexicano, mejora al instante.

Adama Traoré está destacando mucho esta temporada. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd
Adama Traoré está destacando mucho esta temporada. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd

La movilidad de Raúl Jiménez por delante del balón es total, así como la cantidad de recursos que maneja para proyectar a su equipo en ataque. Ofreciéndose siempre a una distancia razonable del primer pase, ni muy lejos ni muy cerca en una zona en la que fije una vigilancia (con lo cual ya está condicionando el ataque rival) y se dé a sí mismo tiempo y espacio para maniobrar, el mexicano tiene una técnica bastante depurada para devolver la pelota y/o prolongar la acción con un único toque. De espaldas o ligeramente perfilado, en función de la zona que esté ocupando en el momento que recibe, Raúl Jiménez es un delantero muy ‘benzemesco’ en ese tipo de situaciones. Vive lejos de la pelota, se acerca en el momento justo y con un gesto, ya sea un taconazo o una virguería aún mayor con el exterior de la bota, consigue lanzar al equipo a 50 o 60 metros de la portería rival.

El Wolverhampton tiene una manera muy particular de atacar con sus extremos. Ya que el carrilero izquierdo, Jonny Otto, es mucho más ofensivo que el carrilero del lado opuesto, Matt Doherty, la movilidad de los dos extremos es consecuente con el perfil de cada acompañante. Jota, siendo diestro en izquierda, tiende a atacar generalmente desde un carril intermedio entre la banda y el pasillo central desde donde consigue realizar dos acciones de enorme valor para el ataque más reflexivo de los Wolves: su propia acción individual, habilitando su pierna más hábil para sacar el centro o chutar directamente a portería, y el pase tenso hacia el intervalo central-lateral del equipo rival para activar la subida exterior de Jonny. Adama, por derecha, a pie natural, es muchísimo más directo en todas sus intervenciones. El de Hospitalet, como decíamos unas líneas más arriba, es un futbolista que supera ya desde su primer contacto con el esférico, puesto que cuando se siente acosado imprime un toque algo más tenso de lo común para esquivar la marca y dejar atrás al defensor con su explosividad en carrera. Sin embargo, en el espacio reducido, si se le hiciese jugar al pie con menos tiempo y espacio, obviamente le costaría mucho más.

Raúl Jiménez en la temporada 2019/20:

26 goles y 9 asistencias en 51 partidos

Raúl Jiménez en la temporada 2018/19: 

17 goles y 7 asistencias en 44 partidos

Adama, por tanto, es un futbolista más acostumbrado al fuera-fuera en todas sus acciones. Y a nivel de sistema, dejado a un lado el plano individual, es coherente con el perfil de Doherty. En esas situaciones, cuando el Wolverhampton logra instalarse arriba con todo el bloque, el 3-4-3 que organiza al equipo está preparado para llevar el balón al área e impedir que este vuelva con facilidad a campo propio. La posición de los centrales exteriores, llegando y en ocasiones superando la línea divisoria, y la forma en que Moutinho y Neves vuelven a escalonarse para presionar la segunda acción y evitar por puro sentido táctico que el balón los supere por alto, con los extremos en zonas diferentes pero complementarias y el delantero por dentro, entre la frontal y el punto de penalti, le permite al Wolverhampton adoptar una forma muy dominante con la pelota. Aunque por supuesto hay ciertas zonas que a los Wolves les ha costado controlar más esta temporada, y una de ellas está precisamente en el espacio entre sus dos mediocentros y los centrales.

Diogo Jota y Raúl Jiménez están siendo protagonistas en los Wolves de Nuno. Foto: Will Kilpatrick/Focus Images Ltd
Diogo Jota y Raúl Jiménez están siendo protagonistas en los Wolves de Nuno. Foto: Will Kilpatrick/Focus Images Ltd

Si todo lo que hace Raúl Jiménez lejos del área rival, con y sin balón, está pensado para dirigir, acelerar y lanzar cada salida al espacio de su equipo, en los últimos metros es un martillo pilón. Cabe destacar en este punto que el mexicano no solo participa a 40 o 50 metros de la portería contraria recibiendo el balón al pie y haciendo de escudo con su cuerpo, sino que también tiene la capacidad (táctica y motora en este caso) de estirar al equipo a través de su ruptura. A pesar de su metro noventa, el mexicano es bastante rápido en el desmarque al espacio. Tiene una buena arrancada y consigue hacer sostenible su velocidad en carrera, y este es otro recurso valioso que domina en su repertorio.

Dentro del área, a la hora de atacar el centro lateral, el ‘9’ del Wolverhampton es un delantero incomodísimo de defender. Su postura ante este tipo de ocasiones es muy agresiva y ataca indiscriminadamente los lados ciegos del central de turno. Lo hace además con muchísima insistencia antes de que el compañero acabe de poner el balón en el área, lo que todavía complica aún más las cosas para el rival. Se mueve al primer palo, vuelve sobre sus pasos, amenaza al punto de penalti y acaba cargando en el área pequeña. O en la grande. En el primer poste. O en el segundo. Cualquier zona es buena para Raúl Jiménez. Ataca el balón en el momento indicado alejándose de la pelota cuando esta se acerca al área, y la maldad con la que se mueve dentro es propia del ‘9’ más puro. Eso es exactamente Raúl Jiménez. Un delantero moderno en la forma, capaz de vivir muchísimo tiempo lejos del área rival sin perder la cabeza haciendo uso de su cuerpo (aunque el desgaste, evidentemente, es muy alto por partido), y clásico en el fondo, pues el mexicano domina el noble arte del remate en todos los aspectos: de cabeza o de volea, con una u otra pierna, arriba y abajo.

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Foto de Portada: Martyn Haworth/Focus Images Ltd

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1 comments

El empate de ayer es un palo más grande para los Wolves de lo que pueda parecer. Tenían la Champions mucho más a tiro de lo que podían indicar los 8 puntos (a falta de 9) que le separaban del Chelsea al inicio del encuentro. De hecho, de ganar ayer, se hubiesen puesto a 5. Después recibirían a un Crystal Palace que no se juega nada, y bastante desconectado de la competición, para ponerse a 2 de un Chelsea… que tiene que visitar Anfield la próxima jornada. Es decir, que de haber ganado ayer, era bastante probable que llegase a la última jornada a “tiro” del Chelsea, enfrentándose ambos equipos en la misma. Y, ojo, porque hubiese sido una situación compleja de gestionar para el Chelsea (miedo a perder la plaza en el último momento después de estar todo el año entre los cuatro primeros). Es decir, que tengo la sensación de que ayer los Wolves dejaron escapar una muy buena oportunidad para hacer historia.

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