El pub de los Capital Canaries

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Cae la tarde del viernes. El Norwich City vuelve a jugar en la Premier League tras tres temporadas en la división de plata. Los aficionados más afortunados presenciarán el encuentro desde el fondo visitante de Anfield. El segundo mejor sitio para ver el partido si eres hincha de los canaries es algún pub de Norwich. El tercero, tal y como sucede con muchos otros equipos, probablemente sea Londres. En la capital británica reside gente de todas partes. Los ejemplos más evidentes son la infinidad de diásporas internacionales que tienden a agruparse, algo que además se traslada al fútbol. Pero a nivel nacional también existe el deseo de pasar un rato entre paisanos, y de nuevo es en el fútbol donde mejor se refleja este anhelo.

El amarillo de las camisetas del Norwich se puede divisar desde lejos. Todavía queda un rato para que arranque el partido, pero el Old Red Lion, el pub más viejo del barrio de Islington y uno de los más antiguos de todo Londres, ya está lleno hasta arriba. Parece calmado desde fuera, donde algunos aficionados fuman y beben relajados. Es una vez dentro donde la temperatura y los decibelios suben y el ambiente es tan asfixiante como adictivo y la espera para pedir una cerveza es una eternidad, de esas tan largas que se te olvida por qué estabas haciendo cola. La retransmisión muestra el resumen de la temporada anterior del Norwich, en la que ascendieron como campeones de la Championship, y los aficionados celebran la repetición de cada gol como si fuese la primera vez.

El Old Red Lion es la casa en Londres de los seguidores del Norwich City, que tienen un grupo llamado los Capital Canaries. Esta peña se formó en 1974, pero no contaban con una sede fija. Fue hace 15 años, poco después de que Damien Devine, un tipo de Norwich y del Norwich, comprara el pub, cuando los Capital Canaries empezaron a juntarse para ver todos los partidos en el Old Red Lion. Norwich está en el condado de Norfolk, unas dos horas al noreste de la capital. “Muchos jóvenes suelen acabar en Londres por trabajo, así que cada temporada tenemos caras nuevas”, explica Damien. Los Capital Canaries cuentan con más de 200 miembros, siendo el más veterano un señor de 101 años. En los días de partido, Damien se encarga de convertir el Old Red Lion en un pequeño Carrow Road. El pub está decorado con banderas y globos del Norwich e incluso encarga dos barriles de cerveza de Norfolk. “La gente se puede sentir como en casa, reunirse con amigos y conocer a otros canaries. Incluso ha habido aficionados del Norwich que se han conocido aquí y ahora están casados”. 

En el Old Red Lion, el fútbol convive con el teatro. De hecho, el nombre completo del local es Old Red Lion Theatre Pub. Desde hace 40 años, en la planta de arriba hay una pequeña sala en el que tienen lugar obras de teatro, recitales de poesía, números cómicos… mientras abajo los hinchas del Norwich cantan a pleno pulmón. La planta principal, la que ejerce de pub y donde se reúnen los Capital Canaries para ver los encuentros, cuenta con las características estéticas del típico pub auténtico y cutre de los que cada vez hay menos en el centro de Londres, suelo de moqueta inclusive. El interior es de tonos oscuros y domina el rojo, color con el que está pintado el exterior del pub, color del neón que anuncia el nombre del pub y color que forma parte del mismo nombre del pub: Old Red Lion.

El exterior del Old Red Lion. Foto: MarcadorInt.
El exterior del Old Red Lion. Foto: MarcadorInt.

El pub se encuentra en St John’s Street, al lado de la estación de metro de Angel. A día de hoy, esta zona que está justo al norte de la City se considera casi parte del centro de la ciudad. Pero cuando se creó hace 600 años, este pub estaba en los extramuros, situado donde empezaba la principal carretera hacia Escocia. Unos siglos después, este barrio fue el epicentro de varios movimientos políticos de izquierdas. Se dice que Thomas Paine escribió la segunda parte de Los Derechos del Hombre en 1791 en el Old Red Lion. A principios del siglo XX, Vladimir Lenin y Joseph Stalin se conocieron en otro pub cercano. El grupo comunista se dividió y una facción comenzó a reunirse en el Old Red Lion. Cuenta la leyenda que Lenin acudía al pub y le daba una propina extra al tipo de detrás de la barra para que abriese la puerta del montaplatos y pudiese así escuchar la reunión del otro grupo comunista que tenía lugar en el piso de arriba, donde ahora se encuentra la sala de teatro.

También se dice que Charles Dickens solía frecuentar el Old Red Lion, aunque es algo de lo que presumen la mayoría de pubs de la zona. En cuanto uno haga un par de preguntas sobre la historia del local en cualquier pub del barrio, le asegurarán que Dickens iba a menudo. Es como lo que contaba Enric González en Historias de Roma sobre los restaurantes romanos que dicen estar situados en el sitio exacto donde Julio César fue asesinado. Lo lógico sería pensar que simplemente se están aprovechando del hecho de que Dickens viviese cerca para darle caché a sus negocios. Pero también hay motivos para creerlos dada la rutina que seguía Dickens: en sus años como periodista, se dedicaba a dar largos paseos por Londres todos los días y por las noches visitaba infinidad de establecimientos. Dicen que no era un bebedor empedernido, sino que simplemente se dedicaba a observar las escenas de la sociedad londinense, con especial interés por las de la clase trabajadora. El otro célebre escritor que el Old Red Lion asegura haber tenido como cliente es George Orwell, que también era conocido por frecuentar pubs día sí, día también.

El entrenador del Liverpool, Jürgen Klopp, y el del Norwich, Daniel Fark, se saludan antes de que empiece el partido en Anfield. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd.
El entrenador del Liverpool, Jürgen Klopp, y el del Norwich, Daniel Fark, se saludan antes de que empiece el partido en Anfield. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd.

Va a comenzar el partido y los dos técnicos alemanes, Jürgen Klopp y Daniel Farke, se saludan. En cuanto la cámara posa su vista sobre Klopp, los aficionados del Norwich empiezan a corear “a shit Daniel Farke, you’re just a shit Daniel Farke, a shiiiiiit Danieeeel Farke, you’re just a shit Daniel Farke”, que viene a decir que el alemán bueno es el suyo y que Klopp no es más que un Farke de marca blanca. Los ánimos se vienen arriba con cada acercamiento del Norwich al área rival y se celebra por todo lo alto hasta el más mínimo detalle, como que un extremo llegue a tiempo para controlar un balón que parecía marcharse fuera. Pero muy pronto encajan un gol en propia portería que daña sus ilusiones. Irónicamente, a medida que las cosas van a peor, su entusiasmo regresa. El Liverpool marca el segundo y ellos empiezan a cantar sobre una remontada. “3-2, we’re gonna win 3-2 (en Inglaterra siempre se dice primero el número de goles del equipo ganador, independientemente de que juegue fuera de casa)”. El Liverpool marca el tercero. “4-3, we’re gonna win 4-3”. Algunos le restan importancia al gol de Virgil van Djik porque por lo menos lo tienen en su equipo del Fantasy. El Liverpool marca el cuarto. “5-4, we’re gonna win 5-4”. 

El 4-0 da para reflexionar. ¿Se está autoengañando uno cuando espera expectante el inicio de una nueva campaña de la liga inglesa? Todavía queda más de la mitad del partido por jugarse y sin embargo ya no queda nada por lo que jugar. No hay emoción. Y esto es peligroso porque se puede entrar en un bucle. Ahora estamos pensando en que ya tenemos prácticamente claro quiénes se disputarán el título y quiénes terminarán entre los seis primeros. De repente algunos de los principales alicientes que tiene la Premier, como la calidad del juego de algunos equipos y sus individualidades, resultan irrelevantes si las distancias competitivas entre ciertos conjuntos vayan a ser así de grandes. Pero esta cadena de pensamientos conflictiva se desvanece igual de rápido que se ha formado en cuanto Pukki marca un gol para el Norwich en el 64’ y todo el pub lo festeja con esa alegría tan extraña, pero no por ello menos auténtica, que tiene el hincha inglés cuando ya ha asumido su derrota. Un sentido del humor que actúa como efímero mecanismo de autodefensa antes de volver a casa y ser consciente de la que te ha caído. Antes tienen tiempo para cantar “one nil, in the second half; one niiiil, in the second half…”, resaltando que técnicamente han ganado la segunda parte del encuentro.

Este era el ambiente en el Old Red Lion:
Foto de portada: MarcadorInt.

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4 comments

Muy buen artículo, los ingeses son muy apasionados y fieles a sus equipos. Da pena que en España no se contagie algo de esto…

Buen reseña de como viven los ingleses que son originarios de provincia, el fútbol y seguimiento a su equipo en la capital inglesa, soy de México, y acá la cultura futbolistica es distinta, no se si sea mejor o no, pero distinta si que lo es, me llama la atención como aficionados de un equipo no grande de la premier oriundos de la ciudad que representa dicho equipo, se reúnan para seguirlo, hasta dan ganar de un día ir a conocer ese pub y el ambiente que describes jaja

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