El orgullo del campeón

Jamie Vardy of Leicester City during the Premier League match at Stamford Bridge, London
Picture by Alan Stanford/Focus Images Ltd +44 7915 056117
13/01/2018

Jamie Vardy no será el yerno perfecto, pero sí se acerca mucho al prototipo de futbolista que todo aficionado desea tener en su equipo. Vardy es un jugador inconformista, que persigue el balón para recuperarlo lo antes posible, que pelea todas las pelotas, que no para de incordiar al rival, que no para desde el primer minuto hasta el último y que además suele ser determinante en el marcador gracias a su olfato goleador, más desarrollado que en la mayoría de delanteros precisamente por las virtudes mencionadas anteriormente. El trabajo y el caché de Jamie Vardy en el Leicester está más que reconocido, pero quizás no tanto todo lo que provocan sus incansables carreras. Aunque en ocasiones pueda parecer un pollo sin cabeza que corre detrás del cuero, raro es el gran partido en el que la insistencia de Jamie Vardy no desquicia a la defensa rival.

El último ejemplo se vivió este sábado en Stamford Bridge, en un partido en el que el Leicester arañó un empate a cero aunque incluso se podría haber llevado los tres puntos de vuelta a casa de no haber jugado el tramo final con un hombre menos tras la expulsión de Ben Chilwell. El Chelsea nunca se sintió cómodo con el balón, no logró imponer su guion en el choque y jugó la mayor parte a merced de un Leicester que supo ordenarse para recuperar el cuero dónde más le convenía. Lo manejó con cierto criterio cuando dominaba la posesión y precisamente el desgaste de Jamie Vardy -y también de Okazaki- ayudó a que el Chelsea nunca encontrara caminos cómodos para asentarse en campo rival. La extrema velocidad del delantero inglés propició incontables pelotazos sin rumbo, balonazos forzados bajo presión, que dispersaron la continuidad de las posesiones del elenco de Antonio Conte. Cuando los blues querían sacar el cuero jugado desde atrás, el Leicester adelantó las líneas y Vardy se ponía a perseguir el balón. La mera presencia del ariete del Leicester ya siembra pánico en el poseedor del balón, sobre todo si no está acostumbrado -lo padecieron Rüdiger y Christensen-, pues la rapidez e insistencia del “9” de los Foxes castiga cualquier error. Supone una presión añadida, pues a la mínima que un control se vaya demasiado largo lo más probable es que Vardy recupere la pelota. No concede segundas oportunidades, no da segundos extra para acomodar el cuero a la pierna buena antes de intentar dirigir el envío a una zona en la que un compañero pueda ganar la disputa aérea. Vardy obliga a ejecutar a alta velocidad, también a los porteros, y eso ayuda sobremanera a cortocircuitar la fluidez del adversario.

Harry Maguire of Leicester City during the Premier League match at Stamford Bridge, London Picture by Alan Stanford/Focus Images Ltd +44 7915 056117 13/01/2018
Harry Maguire se beneficia del trabajo de Jamie Vardy en la presión. Foto: Focus Images Ltd.

Más todavía cuando detrás Harry Maguire anda fino y dominante en el juego aéreo, como ocurrió en la tarde londinense. El ex del Hull City ha encajado con buen pie en el Leicester hasta el punto de ganarse las primeras llamadas de Gareth Southgate con la selección inglesa y ya es un titular indiscutible en los Foxes. Tanto que no se ha perdido ningún minuto en la Premier League, una condición de la que solo puede presumir el defensa criado en Sheffield y Kasper Schmeichel. Maguire se siente cómodo atacando los balones frontales y un escenario en el que Vardy ensucia el juego directo hacia el delantero contrario es el ideal para que asome la mejor versión del defensa del Leicester. Así pues, Maguire se impuso a Morata en la mayoría de duelos aéreos, en una labor en la que también causó un grato impacto Wilfred Ndidi. El nigeriano, alocado en el plano táctico pero con capacidad física para abarcar muchísimos metros en defensa, también se aprovechó del trabajo del delantero centro de los Foxes para recoger balones divididos en la medular y cortar varias de las jugadas más prometedoras del Chelsea. Maguire, Ndidi y Vardy desnaturalizaron al Chelsea y Mahrez puso la magia para intentar rajar el sistema defensivo de los pupilos de Conte, pues hizo bastante daño a la espalda de Marcos Alonso. El Leicester buscó desplegarse por el sector derecho después de cada recuperación, con el carrilero español a menudo desplegado en campo contrario en fase ofensiva, por lo que Mahrez canalizó la mayoría de las jugadas de ataque. Bien desequilibró gracias a su regate o bien intentó activar a Vardy con envíos al espacio tras atraer a Kanté, Bakayoko, Rüdiger y Marcos Alonso.

Wilfred Ndidi of Leicester City and Cesar Azpilicueta of Chelsea during the Premier League match at Stamford Bridge, London Picture by Alan Stanford/Focus Images Ltd +44 7915 056117 13/01/2018
Wilfred Ndidi salta en el área para rematar un centro lateral. Foto: Focus Images Ltd.

El plan de Puel superó a Conte en la pizarra, pero no trasladó sus mejores fases de fútbol al marcador. Y Antonio Conte, que gastó sus dos últimos cambios en el 58′, se quedó sin balas en la recámara para agitar el partido en los últimos veinte minutos tras la expulsión de Chilwell. Tras reemplazar a Cesc y Hazard, únicamente la creatividad de Willian puso en apuros a la defensa de los Foxes, que sumó un punto de prestigio en el estadio del vigente campeón y dejó al Chelsea sin marcar por tercer partido consecutivo. El Leicester no sufrirá por mantener la categoría, ni competirá por regresar a Europa a través de la liga, pero el orgullo y la grandeza de varios componentes de su plantilla garantiza encuentros entretenidos ante el TOP6 de la Premier League. Ningún ejemplo mejor para ilustrarlo que el de Jamie Vardy. Incluso cuando no marca.

Antonio Conte Manager of Chelsea during the Premier League match at Stamford Bridge, London Picture by Alan Stanford/Focus Images Ltd +44 7915 056117 13/01/2018
Antonio Conte gastó los últimos cambios en el minuto 58. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

Related posts

3 comments

Sobre lo de que Leicester no competirá por volver a Europa vía liga… yo no lo descartaría, teniendo en cuenta que, si las copas caen del lado de equipos del top-6 (como viene sucediendo las últimas temporadas), la séptima plaza dará el pase a Europa League. Y ahora mismo los Foxes parecen uno de los máximos aspirantes a esa séptima plaza, una vez que el Burnley se ha desinflado y que la mejoría del Everton se ha frenado de golpe. Especialmente si retienen a Mahrez hasta verano.

Puede ser. El Burnley aún tiene cierto margen, pero es cierto que está bajando y que por ahí se pueden meter Leicester y Everton. Creo que a los Foxes no les llegará, pero ahí está la opción.

Deja un comentario

*