El Chelsea sale del paso ante un serio Watford

Manager Antonio Conte of Chelsea during the Premier League match at Stamford Bridge, London
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17/09/2017

El marcador de Stamford Bridge cambió tanto como el disparatado tiempo londinense y siguió la misma dinámica que una subasta con dos coleccionistas excéntricos o la partida de póker de Casino Royale. El Chelsea apostó primero, el Watford vio y subió, y así hizo el Chelsea, que acabó adjudicándose los tres puntos. Una remontada sobre una remontada. Fue un partido emocionante del que ambos entrenadores podrán extraer aspectos positivos: Antonio Conte estará orgulloso de la reacción de su equipo; mientras que Marco Silva estará satisfecho por haberle plantado cara al vigente campeón en su casa, llegando a dominarle y a ponerle en serios apuros. Eso sí, una vez el sabor de la victoria se diluya, es más que probable que en el Chelsea surjan algunas dudas. Al final ganaron con más carácter que fútbol.

Chelsea 4 (Pedro 12′, Batshuayi 71′, 90+5′, Azpilicueta 87′)
Watford 2 (Doucouré 45+2′, Pereyra 49′)

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El Chelsea llegaba a la cita con las piernas cargadas tras haber empatado a tres en un exigente duelo de Champions League ante la Roma. Si echaban la vista unos días atrás, recordarían que en su anterior partido de Premier habían sufrido una dolorosa derrota en su visita al Crystal Palace. En esta jornada se medían al Watford, cuarto clasificado con dos puntos más que ellos. Los Hornets están firmando un arranque liguero más que digno bajo las órdenes de Marco Silva. Sin ir más lejos, la semana pasada lograron remontar in extremis al Arsenal. El equipo del condado de Hertfordshire, una hora al noroeste de la capital, se presentaba en el Bridge con la ambición de tumbar a otro gigante londinense. Formaban igual que el Chelsea, con tres centrales y dos carrilleros. En defensa tapaban bien los espacios, pero tampoco le daban muchos metros a su rival; no se encerraban. Con balón mostraron fluidez desde sus primeras posesiones. Destacaba Pereyra, que aparecía entre líneas para asociarse con Richarlison y Deeney y aceleraba el tempo de cada ataque.

El encuentro había comenzado con la misma igualdad que una partida de ajedrez tras solo dos movimientos. De ahí que la cara de Marco Silva denotase una enorme frustración cuando el Chelsea se adelantó cumplidos los primeros diez minutos de juego. El rechace de un córner le había caído a Pedro en la frontal del área, un poco escorado a la derecha, y desde ahí el canario disparó de primeras: un golpeo perfecto, con el suficiente contacto con la parte interior de la bota como para que tuviese un ligero efecto, y con la suficiente potencia como para que diese con el segundo palo, casi con la escuadra, y rebotase directo a la red.

Después de haber encajado ese primer tanto, el Watford trató de incomodar con más ímpetu si cabe al Chelsea, aunque pocos minutos después pudo haber encajado un segundo gol que quizás les hubiese hundido: Hazard inició un contragolpe y se la dio a Morata en la izquierda; el delantero español la cruzó con un pase raso a la derecha, donde aparecía Fàbregas, solo ante Gomes. Como si ajustarla a un lado fuese una definición demasiado vulgar para su fútbol, el creativo mediocentro de Arenys de Mar probó con una vaselina que el portero logró salvar con un mano.

El resto de la primera mitad se desarrolló bajo un contexto que se suele dar cuando el Chelsea va por delante. Los Blues son un equipo técnicamente privilegiado, pero no tienen la necesidad de someter a su rival desde el control del balón si el marcador ya les sonríe. De este modo, el equipo de Silva cogió las riendas mientras que el de Conte esperó en campo propio, buscado salidas rápidas tras robo siempre que el Watford replegase corto de efectivos. Uno de los contragolpes antes del descanso lo finalizó Cesc con un disparo desde fuera del área que puso en apuros al meta.

Cesc Fabregas of Chelsea during the Premier League match at Stamford Bridge, London Picture by Liam McAvoy/Focus Images Ltd 07413 543156 26/12/2016
Cesc pudo ampliar la ventaja en un par de ocasiones. Foto: Focus Images Ltd.

Pero sería el Watford quien se iría al vestuario con serenidad. En el descuento de la primera parte los Hornets centraron con un saque de banda casi a la altura del córner. El rechace de David Luiz le cayó a Abdoulaye Doucouré en las inmediaciones del área y este marcó encontrando un hueco en el palo corto. Tras haber dado mil instrucciones a sus jugadores sobre cómo posicionarse para la jugada, Conte debía de tener un enfado de miedo (siempre he querido ver qué se cuece en el vestuario de un equipo de la Premier League durante el descanso, pero en este caso creo que no hubiese puesto en peligro mi integridad física ni anímica escuchando los gritos de Conte).

‘Vaya manera de desperdiciar el dinero’, había gritado un aficionando del Chelsea instantes antes de la acción del gol del Watford, cuando su equipo estaba siendo dominado. ‘Lo veía venir desde hace diez minutos’, decía otro aficionado, este más veterano, e insistía: ‘estaba al caer, estaba claro que nos iban a marcar más pronto que tarde’.

El Watford arrancó la segunda mitad del mismo modo que había cerrado la primera, moviendo la redonda de maravilla, solo que esta vez obtuvo poco tuvo que esperar para obtener una recompensa: no se habían jugado ni cinco minutos y ya se adelantaron. Pereyra culminó una jugada asociativa que había cogido descolocada a la zaga local y se fue a celebrarlo con el banquillo. El amarillo fondo visitante estaba eufórico. Antes del gol, el Watford ya había tenido otra oportunidad clara, de nuevo fruto de una soberbia circulación de balón.

Hull City manager Marco Silva before the Premier League match at the King Power Stadium, Leicester Picture by Russell Hart/Focus Images Ltd 07791 688 420 04/03/2017
El Watford ha arrancado la temporada de maravilla con Marco Silva. Foto: Focus Images Ltd.

Conte introdujo un primer cambio cumplida la hora de juego: nueve por nueve; Morata por Batshuayi. Silva también hizo un cambio de fichas, aunque en su caso fue por obligación: Pereyra, constante amenaza para la defensa blue, se marchó lesionado y André Carrillo entró en su lugar. El siguiente cambio del Chelsea fue una clara declaración de intenciones ofensivas por parte de Conte: Willian entró por Alonso, desplazando a Azpilicueta a la banda opuesta y retrasando a Pedro a la posición de carrilero derecho. El efecto fue inmediato. En la siguiente jugada Pedro había provocado una falta en el perfil derecho del campo, a la distancia ideal para un centro al área. Pero Willian la sacó en corto, abriendo a la derecha para su socio en la banda, Pedro, que la puso al primer palo, donde Batshuayi firmó un remate de cabeza de manual.

El gol del empate la había dado ánimos a la grada local, que ahora coreaba el nombre de su entrenador. Esta costumbre la fueron estableciendo progresivamente la temporada pasada cuando la positiva y longeva racha de resultados fue ganando fuelle. Cada jornada empezaban a corear ‘Antonio, Antonio…’ más veces y cada jornada lo empezaban a corear antes. Aunque la costumbre sobrevivió al verano, esta temporada ya no era algo tan recurrente. Ciertas actuaciones del equipo habían despertado un murmullo en Stamford Bridge, donde un sector de la afición no estaba satisfecho con el juego del equipo de Conte. Este sábado estaba siendo uno de esos días en los que el murmullo cogía fuerza y parecía destinado a ser un debate más pronto que tarde si el Chelsea no mejoraba, pero ese segundo tanto del equipo pareció dejar las dudas aparte, por lo menos durante la recta final del encuentro.

Michy Batshuayi entró desde el banquillo e hizo un doblete. Foto: Liam McAvoy/Focus Images Ltd.
Michy Batshuayi entró desde el banquillo e hizo un doblete. Foto: Liam McAvoy/Focus Images Ltd.

Pero la hinchada no se iban a conformar con el empate, ni mucho menos. Para su alivio, el equipo tampoco. El Watford, en cambio, ahora sí que parecía firmar el punto. Conte metió a Zappacosta por Pedro. En una de sus primeras intervenciones, el carrilero italiano avanzó hasta una posición óptima para centrar, pero aparecieron jugadores del Watford para frenar sus intenciones, así que abrió para Willian. El brasileño hizo como Pedro en el gol de anterior y puso el balón al área. Esta vez el centro llegó al segundo palo, donde remató Azpilicueta, que batió a Gomes de testa. Su último gol en Premier lo había marcado precisamente ante el Watford la temporada pasada. El defensor español se señaló el escudo, Conte se abrazó con varios aficionados y el Bridge rugió. Ya en el descuento, Batshuayi hizo su doblete para que el marcador fuese más holgado. Y ahora, por segunda vez y de forma unánime, el estadio coreó el nombre de su entrenador. Instantes después sonó el silbido final, que fue celebrado con satisfacción. La gente se quedó a aplaudir a sus jugadores mientras la megafonía reproducía el ‘blue is the colour, football is the game…’.

Foto de portada: Alan Stanford/Focus Images Ltd

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