El carisma que Huddersfield necesitaba

David Wagner ha cambiado las cosas en Huddersfield. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd.

A Simon lo conocí en la estación de tren de Manchester Piccadilly. El Manchester City venía de celebrar el título de liga con su afición, en el Etihad, en un partido que no pasará a la historia más allá de por la ceremonia de entrega del trofeo al conjunto campeón con varias jornadas de antelación. Ese 6 de mayo de 2018, día en el que asistí a mi primer partido de Premier League, el Huddersfield logró rascar un empate a cero en el feudo skyblue. Tres días más tarde volverían a obtener un resultado muy meritorio en Stamford Bridge, donde empataron para certificar la permanencia en la Premier League. Después de 45 años sin disfrutar del fútbol inglés de más alto nivel, el Huddersfield mantuvo la categoría gracias a dos empates en los estadios del Manchester City y del Chelsea.

Simon no sabía que el Huddersfield iba a empatar tres días después en Londres, pero creía firmemente, con una fe ciega, en la salvación de su equipo, que debía enfrentarse a Manchester City, Chelsea y Arsenal en las tres últimas jornadas de la Premier. Cuando se sentó en el tren, Simon tampoco sabía que se había sentado delante de un periodista deportivo que también había asistido unas horas antes al mismo partido que él. En otras circunstancias quizás se hubiera limitado a echar una cabezadita, pero la euforia del empate en el estadio del campeón le convirtió en una persona seguramente más locuaz de lo habitual. Ayudó, por supuesto, el pack de media docena de cervezas que puso sobre la mesa del tren nada más elegir asiento y que consumía a una velocidad que no había visto anteriormente. En la hora y pico de viaje en tren, se bebió cuatro latas y se levantó en al menos tres ocasiones para citarse con el baño.

Simon quizás no lo sabe todavía, pero en ese tren de Manchester destino a Birmingham se produjo una de las conversaciones futboleras que más disfruté en 2018 y que terminó involucrando a media docena de pasajeros. Cumplía con la mayoría de tópicos que se pueden asociar al aficionado de fútbol que viaja con su equipo en Inglaterra: tez pálida, mofletes rojizos, barriga hinchada por los litros de cerveza ingeridos prácticamente a diario y un profundo conocimiento de la historia de su club, el Huddersfield, al que aseguraba haber seguido en más de 100 partidos fuera de casa. Simon superaba los cuarenta años, de hecho tenía pinta de acercarse al medio siglo de vida, y vivía en una localidad inglesa cuyo nombre le pregunté en más de tres ocasiones y que nunca terminé de descifrar dado su cerrado acento en la pronunciación de topónimos. Desistí, porque no merecía la pena desviar el foco de lo más importante.

Huddersfield Town manager David Wagner (3rd right) celebrates with his team after Kasey Palmer made it 2-1 during the Sky Bet Championship match at the John Smiths Stadium, Huddersfield Picture by Russell Hart/Focus Images Ltd 07791 688 420 06/08/2016
El Huddersfield regresó a la élite del fútbol inglés después de cuatro décadas en el ostracismo. Foto: Focus Images Ltd.

Mi nuevo amigo inglés del Huddersfield me habló del fútbol practicado por el Manchester City, de si creía que podía tener un impacto a largo plazo en la Premier League, y hasta me sorprendió con preguntas sobre las causas del rendimiento del Girona de Pablo Machín en la liga española. Tenía curiosidad por lo que sucedía en el extranjero, era una poco más abierto que la media a la hora de empaparse de referencias foráneas y quería aprovechar la conversación con una persona conocedora de temas que él no dominaba para saciar su curiosidad, aunque logré dirigir la temática de su verborrea hacia su Huddersfield. Era lo que más me interesaba, una oportunidad que quizás no se me volvería a presentar: poder charlar con un hincha de un club modesto inglés que se ha pasado más de cuatro décadas alejado de la Premier y que disfruta de uno de los mejores momentos de su historia. Él, seguidor del Huddersfield desde pequeño, estaba viviendo un sueño. Una experiencia que solo conocía por lo que le habían contado los aficionados más veteranos del lugar y que durante décadas creyó que era imposible.

Y era algo en lo que Simon hacía hincapié constantemente. Insistía, una y otra vez, en el milagro de que el Huddersfield hubiera alcanzado la Premier League. Un equipo con poco presupuesto dentro del estándar inglés, con menor masa social que muchos de sus contrincantes en el Championship, pero que había subido y tenía muchas papeletas de lograr la permanencia pese a sus limitaciones. Todo, todo, todo era responsabilidad de un solo hombre. De un entrenador que había hecho creer a sus jugadores que el ascenso era posible. De un entrenador que había construido una identidad futbolística y que había conectado con la grada de una forma que Simon no había sentido antes. De un entrenador que había pescado varias gangas (“Schindler, qué partido en el Etihad”) en mercados antes ignorados por el club. De un entrenador pasional, conocido anteriormente por su estrecha relación con Jürgen Klopp -fue su padrino de boda-, que de vez en cuando comentaba sus decisiones tácticas con su perro y que se hizo famoso sobre todo por llevarse a su equipo cuatro días a una isla remota de Suecia para hacer terapia de grupo antes del maratón del Championship. La estancia, sin ningún balón de fútbol ni tampoco electricidad, camas o baños, surtió el efecto deseado y el Huddersfield subió a la Premier un puñado de meses más tarde. Un tipo alemán que se había instalado en un punto hasta entonces desconocido para él en West Yorkshire, que se había integrado como uno más y que, según Simon, había hecho todo lo posible para fundirse con su nuevo club. Era el primer entrenador no británico que dirigía al Huddersfield en más de 100 años de historia. El carisma de David Wagner era el eje sobre el que giró casi toda la conversación.

Jurgen Klopp manager of Liverpool greets David Wagner manager of Huddersfield Town prior to the Premier League match against Liverpool at Anfield, Liverpool. Picture by Michael Sedgwick/Focus Images Ltd +44 7900 363072 28/10/2017
Jürgen Klopp convenció a David Wagner para trabajar en el filial del Borussia Dortmund. Foto: Focus Images Ltd.

El agradecimiento de Simon respecto a David Wagner me abrumó, en una época en la que una serie de malos resultados es capaz de terminar con la carrera de cualquiera, en cualquier equipo, sin importar los éxitos cosechados anteriormente. Simon soñaba con un Wagner fergusoniano o wengeriano, con un Wagner que dirigiera al Huddersfield eternamente, que se quedara incluso en caso de descenso. Porque Simon era consciente de que el descenso, tarde o temprano, iba a llegar. Quizás lo haga en su segunda temporada seguida en la Premier League. Parece cuestión de tiempo y el panorama actual no es nada halagüeño. Después de 22 jornadas, el Huddersfield es colista. Solo ha sumado once puntos, únicamente ha ganado dos partidos en toda la temporada (incluyendo los dos torneos coperos) y apenas ha marcado trece goles. La permanencia queda a ocho puntos de distancia. Y David Wagner no será quien luche hasta el final por evitar lo que parece inevitable. Esta semana, el técnico alemán y el club terrier pusieron punto final a una relación que ha durado poco más de tres años y que ha propiciado algunos de los momentos más felices de la historia del Huddersfield. Solo basta con echar un vistazo a los mensajes que llegan a la cuenta de Twitter del club terrier en cada referencia al técnico teutón. Ninguno negativo. Ninguna mala cara, ninguna mala palabra, en el peor equipo de la temporada en la Premier League. Solo cariño hacia la figura más relevante en la historia reciente del Huddersfield. El mismo sentimiento que me supo transmitir Simon a lo largo de una hora y media de conversación en un viaje de tren entre Manchester y Birmingham ajeno al Barcelona-Real Madrid que se disputaba en el Camp Nou en ese preciso instante.

Este domingo empieza el camino del Huddersfield sin David Wagner al frente del equipo. Mark Hudson, central de los terriers entre 2014 y 2017 y entrenador del equipo sub-23 desde hace un año, se hará cargo del Huddersfield de forma interina en el primer partido sin el técnico alemán. Será, precisamente, contra el Manchester City. Y no tengo ninguna duda de que, en algún lugar en la grada del Kirklees Stadium, estará mi amigo Simon.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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3 comments

Una lástima, porque podria convertirse en el Eddie Howe de este equipo, pero ya sabemos que lo de mantener managers ya pasó a mejor vida en Inglaterra, como ya pasaba en el resto del mundo, salvo escasas y contadas excepciones.

PD: Si crees que 4 latas en hora y media es una cantidad excesiva, has visto poca gente beber en demasía y vorazmente,jajaja. Un saludo crack

Nah, lo de las cuatro latas lo digo porque también tenía en mente las que debía de haber bebido durante el día jajaja

Grande Simon. Supongo que esa fidelidad es más complicada de encontrar aquí en España-
Y centrando la atención en el equipo, me imagino que el despido de Wagner esté orientado en intentar realizar un cambio de dinámica, aunque realmente un miembro de su cuerpo técnico será su relevo. Quizás hubiera sido más urgente realizar cambiar las fichas de la parte de arriba. Ya la campaña pasada fue el equipo menos goleador, pero es que en la actual, las que eran sus referencias Mounier y Depoitre han ido aún a peor. Y para colmo, su mejor jugador Mooy cae lesionado. Puncheon parece un gran refuerzo, pero necesita compañía de calidad arriba. No pinta bien la cosa, y sus próximos rivales tampoco invitan al optimismo.

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