Every Kick of It: Aquella tarde

The scoreboard tells the story during the Premier League match at Carrow Road, Norwich
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14/09/2019

Que exitan grandes diferencias entre equipos de una misma liga daña la emoción de la misma. Por otro lado, cuánto mayor sea el contraste entre las ambiciones de dos proyectos enfrentados, mayor será la sorpresa cuando el equipo más pequeño sobre el papel se oponga al otro sobre el césped. Y esta jornada la gran sorpresa se dio en Carrow Road, donde ganó el City, aunque no el que se estará imaginando. Estamos acostumbrados a decir City para referirnos al conjunto de Manchester, pero si uno usa el mismo término en Norwich, todo el mundo pensará que se está hablando del equipo local. El caso es que el Norwich City venció a su tocayo de apellido el Manchester City (3-2). La gesta quedará para siempre grabada en la memoria de su afición como aquella tarde en la que vencieron al vigente campeón siendo ellos un recién ascendido. Cuando certificaron su regreso a la Premier League hace unos meses, los canaries soñaban con poder vivir jornadas como esta.

Tras una jugada en la que habían superado con éxito una presión endeble de los de Guardiola, la grada local estaba tan ilusionada que celebró por todo lo alto el haber provocado un córner. Igual de endeble fue la defensa de la acción a balón parado y Kenny McLean adelantó al Norwich de cabeza. Más adelante, el cuadro local volvió a evadir la presión adelantada de su rival con un balón por arriba y los de Manchester reaccionaron tarde y mal. Sobre todo Kyle Walker, que rompió la línea de fuera de juego y permitió que Teemu Pukki recibiese un balón al espacio, cabalgase hacia portería y, en situación de dos contra uno, cediese para Todd Cantwell en el momento perfecto. Cuando el aficionado del Norwich se quiso dar cuenta, ya estaba metido de lleno en una de las tardes más memorables de su historia reciente.

Teemu Pukki marcó un gol y dio una asistencia. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd.
Teemu Pukki marcó un gol y dio una asistencia. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd.

El Norwich estuvo ordenado en defensa y atrevido con balón, mirando a la portería rival con la misma determinación que les llevó a ser campeones de la Championship la temporada pasada. El argentino de 22 años Emiliano Buendía tiene enamorada a la grada y en este partido el porqué no pudo ser más evidente. Trabaja como el que más y hace de jugón como ningún otro. Si Buendía pone las asistencias (ya lleva cuatro en cinco jornadas), los goles corren a cargo de Pukki (va por el sexto). El Kun Agüero recortó distancias justo antes del descanso (su séptima diana esta temporada), pero en los primeros compases del segundo tiempo Pukki marcó después de que Buendía le robara la cartera a Nicolás Otamendi en boca de gol. Los de Guardiola atacaron sin cesar durante el tiempo restante y Rodri acabó marcado en el 88′, pero ahí quedó el amago de remontada.

Habrá días en los que el equipo de Guardiola generará mil ocasiones y quizás solo entrará una. Esos días se marcharán frustrados pero conscientes de que creando tanto peligro lo lógico es que se opongan de forma holgada en la gran mayoría de encuentros. Este sábado no fue uno de esos días. El mayor de sus lamentos, más allá del porcentaje de acierto de cara a puerta, fue la facilidad con la que encajaron en esas acciones puntales. Porque no importa cuánto domines, raro es el día en el que recibir tres goles no supone perder puntos. Después del partido, Guardiola lamentó la derrota pero abogó por la paciencia. “¿Qué se supone que tenemos que hacer? ¿Darle la enhorabuena al Liverpool por haber ganado la liga? Estamos en septiembre”.

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La afición del Norwich se pasó los últimos minutos deseando con toda su alma que se acabara el encuentro. Pero cuando el arbitró finalmente dio el triple silbido, nadie se quiso marchar de Carrow Road. Querían quedarse a vivir en esas gradas, en ese momento, en el sabor de un triunfo contra todo pronóstico. Así que Daniel Farke se encargó de entretenerles. Eso sí, con la solemnidad que le caracteriza. La sonrisa apenas se asomaba en el rostro del técnico alemán cuando se acercó uno por uno a cada graderío y coordinó con un simple movimiento de brazos las muestras de euforia de la afición. Cuando los canaries piensen en aquella tarde, se acordarán de Pukki, Buendía o Cantwell, pero también de haber compartido esa celebración con Farke.

Daniel Farke se quedó a celebrar el triunfo con la afición. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd.
Daniel Farke se quedó a celebrar el triunfo con la afición. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd.

Hablando de recordar días de gloria, cuando la afición del Liverpool eche la vista atrás y revise estas grandes temporadas que están viviendo, la imagen de otro entrenador alemán también formará parte de la memoria colectiva. Con Klopp se han dado ocasiones tan excepcionales como ganar una final de Champions. Pero en Anfield ya son tantas las tardes de éxito para el Liverpool que resultará imposible acordarse de la emoción de cada partido de liga. Más adelante, cuando un día tonto, a una hora tonta, a un hincha red se le ocurra revisar un vídeo recopilatorio de la mejores jugadas de estos años, verá tantas combinaciones con los mismos tres protagonistas que sentirá que lo está viendo en bucle. Mohamed Salah, Roberto Firmino, Sadio Mané. Nunca fallan. Este sábado no fue una excepción.

Empezó por detrás en el marcador, pero aun así el Liverpool fue capaz de derrotar al Newcastle United (3-1) con dos goles de Mané y uno de Salah. ¿Y qué fue del tercero en discordia? ¿Estuvo Firmino invitado a la fiesta? Sí, pero entró desde el banquillo, quizás porque la semana que viene ya hay Champions League y el Liverpool viaja a Nápoles. En el tercer gol de su equipo, el moderno nueve brasileño le regaló una formidable asistencia de espuela a Salah. Será viendo detalles como ese cuando en un futuro el aficionado del Liverpool confirme que este tridente de ataque convertía lo excepcional en rutinario. Pero antes de relamerse en jugadas del ayer, todo apunta a que los reds seguirán disfrutando de su dulce presente un buen rato. Ahora mismo son líderes con cinco puntos más que el Manchester City.

Fue otra tarde fructuosa para el tridente del Liverpool. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd.
Fue otra tarde fructuosa para el tridente del Liverpool. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd.

Antes de recibir al Valencia en Champions, el Chelsea ganó con comodidad en Wolverhampton (2-5). El equipo de Frank Lampard arruinó el día de celebración del equipo local, que cumplía 130 años en el Molineux Stadium. Por si quedaba alguna duda, los jóvenes del Chelsea están para quedarse. Los tres canteranos que esta temporada finalmente cuentan con un oportunidad en el primer equipo, Fikayo Tomori, Mason Mount y Tammy Abraham, fueron los autores de los cinco goles. Abraham acaparó todo el protagonismo con un hat-trick y ya suma siete goles en lo que va de liga. El primer tanto fue de ratón del área, el segundo un remate de cabeza perfecto y el tercero se lo cocinó él solo con un buen juego de pies y uso del cuerpo tras recibir un pase de Jorginho fuera del área.

Tomori jugó de central derecho en una línea de tres y sorprendió a todo el mundo con un intento lejano que un instante después se convirtió en uno de los goles de la jornada. Lampard enumeró los motivos que le llevaron a formar con un 3-4-3: la necesidad de estar más resguardado atrás y de contrarrestar la disposición de los Wolves (3-5-2) y el deseo de tener a Mount y Willian justo por detrás de Abraham, atacando carriles interiores. Además, el esquema permitió que Marcos Alonso tuviese más recorrido. Suyo fue el centro que supuso el segundo de Abraham. Los Wolves perdían de cuatro cuando recortaron distancias a falta de veinte minutos. Más tarde volvieron a marcar, pero simpre estuvieron lejos de la remontada y de hecho Mount anotó el quinto del Chelsea en el descuento.

Tammy Abraham se llevó el balón a casa. Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd.
Tammy Abraham se llevó el balón a casa tras marcar un hat-trick muy completo. Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd.

Los Pozzo, propietarios del Watford, no son gente de relaciones longevas. Javi Gracia era su décimo entrenador en siete años. La temporada pasada quedaron en mitad de tabla y llegaron a la final de la FA Cup. Aunque después perdieron en Wembley de forma estrepitosa frente al Manchester City (6-0), Gracia había traído una estabilidad al club que hacía tiempo que no se veía. Pero esta campaña la arrancaron con tres derrotas y la paciencia de los Pozzo volvió a ser mínima. Empatar en la pasada jornada no le valió a Gracia para conservar el puesto. A los Pozzo no les cuesta nada romper con sus entrenadores, pero parece que tampoco le cierran la puerta a pasiones pasadas. Quique Sánchez Flores, técnico con el que terminaron decimoterceros y alcanzaron las semifinales de FA Cup en 2016, fue escogido como sustituto de Gracia. En el regreso del que ya fue su entrenador, el Watford empató en casa ante el Arsenal (2-2).

El Arsenal de Unai Emery se marchó del North London Derby relativamente satisfecho por haber igualado el partido a pesar de haberse visto perdiendo por 0-2. Este domingo en Vicarage Road protagonizaron un encuentro totalmente opuesto. En el primer tiempo convencieron y se fueron ganando por dos goles al descanso. Alexander Lacazette era baja por lesión y lo será para lo que resta de mes, así que Mesut Özil entró al once para jugar por detrás de una dupla formada por Nicolas Pépé y Pierre-Emerick Aubameyang. Este último marcó los dos goles de su equipo. La historia en el segundo tiempo fue distinta. El Watford merece crédito por haber perseguido el partido con toda la ambición del mundo en la segunda parte y esta reacción es un buen comienzo para Sánchez Flores. Pero les ayudó mucho la actitud de un Arsenal conforme en exceso con su ventaja. Todo lo que habían hecho bien los gunners, lo desecharon en esa segunda mitad que puso a Unai Emery en el foco de las críticas por su gestión de los cambios y la transformación a un juego demasiado defensivo.

Quique Sánchez Flores afronta su segunda etapa en Vicarage Road. Foto: Alan Stanford/Focus Images Ltd.
Quique Sánchez Flores afronta su segunda etapa en Vicarage Road. Foto: Alan Stanford/Focus Images Ltd.

Los dos grandes que no ganaban desde la primera jornada evitaron mayor alarmismo con un triunfo. El Tottenham goleó al Crystal Palace (4-0), mientras el Manchester United superó por la mínima al Leicester City (1-0). Antes del parón internacional, los spurs habían dejado escapar una ventaja de 0-2 en el derbi en el Emirates. Además, en su anterior partido en casa habían perdido frente al Newcastle. Mauricio Pochettino reveló haber tenido esta semana una reunión de una hora con sus jugadores para asegurase que todos estaban en el mismo barco tras un verano un tanto agitado, en el que jugadores como Danny Rose o Christian Eriksen tantearon opciones de salida. Este amplio resultado ante el Palace, que llegaba a la jornada en cuarta posición, era justo lo que necesitaban. El Tottenham convenció como no lo había hecho desde hace varios partidos y una individualidad brilló por encima del resto: Heung-Min Son. Amenaza constante en ataque, el surcoreano firmó dos goles y fue clave en un tercero.

No despejó tantas dudas el United, que venció al Leicester gracias a un gol de penalti de Marcus Rashford. Se impusieron así los red devils a pesar de no haber sido apreciablemente superiores. El equipo de Ole Gunnar Solskjær sufría varias bajas de peso, como las de Paul Pogba, Anthony Martial y Luke Shaw, y el Leicester de Brendan Rodgers no era un rival sencillo, pero en Old Trafford son conscientes de que jugando a este nivel tendrán pocos motivos para ilusionarse. Fue un partido especial para Harry Maguire, que fue abucheado por la afición visitante e incluso le dedicaron un cántico. El central cumplió ante su exequipo e hizo que nadie se acordara de Jamie Vardy. La tarea fue más sencilla gracias a la falta de acierto del rival, tal y como lamentó el entrenador de los foxes: “No conectamos lo suficientemente bien como para poder servirle balones a Vardy. Él vive de eso y fuimos imposible de dar esos pases”, dijo Rodgers.

Heung-Min Son es el hombre del momento en el Tottenham. Foto: Alan Stanford/Focus Images Ltd.
Heung-Min Son es el hombre del momento en el Tottenham. Foto: Alan Stanford/Focus Images Ltd.

En el resto de la Premier, destacó la victoria del Bournemouth en casa ante el Everton (3-1), con doblete del delantero internacional por Inglaterra Callum Wilson. En Bramall Lane, el Southampton triunfó ante el Sheffield United (0-1) y en el sur del país, el Burnley arañó un punto de su visita a Brighton (1-1) con un gol en el descuento, que fue además su único tiro a puerta. Este lunes por la noche en Villa Park, el Aston Villa recibirá al West Ham.

En la Championship, el Leeds vuelve a ser líder al haber ganado ante el Barnsley (0-2). Los de Marcelo Bielsa rompieron el empate a cero en la recta final con un gol del joven de 20 años Eddie Nketiah, futbolista cedido por el Arsenal, y después duplicaron distancias de penalti. Todavía más joven es el goleador del Birmingham City, Jude Bellingham, que a sus 16 años marcó su primer gol. Fue en la victoria del conjunto dirigido por Pep Clotet en casa del Charlton Athletic (0-1). Una de las noticias más llamativas de los últimos días fue el nombramiento de los hermanos Cowley como nuevos entrenadores del Huddersfield Town tras la reciente destitución de Jan Siewert. Los Cowley saltaron a la fama gracias a una magnífica campaña de FA Cup en 2017 con el Lincoln City, equipo al que cogieron en quinta división y ahora tenían en los puestos altos de League One. Pero tuvieron un debut amargo en la Championship, ya que cayeron en casa ante el Sheffield Wednesday (0-2).

Los hermanos Danny y Nicky Cowley ahora están al frente del Huddersfield. Foto: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd.
Los hermanos Danny y Nicky Cowley ahora están al frente del Huddersfield. Foto: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd.
Foto de portada: Focus Images Ltd

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2 comments

Esperemos que la Premier vuelva pronto al redil del Big6 y no el Big2 como en los últimos años, aunque el United deberá cambiar mucho su forma de proceder porque los 300 millones de Morinho en un equipo de troncos no funciona. Lo primero que deberían hacer es contratar a un entrenador que lleve un proyecto con él.
Gran artículo, Mosquera.

Los “analistas” atribuyeron la expulsión del Bury de la EFL al buen momento económico de la Premier y a la exigencia de muchos propietarios por llegar a este escalón, lo que les hace gastar más de lo que pueden. La reflexión en sí no es inocente. La solución que se propone a cambio es cerrar la Premier. Cerrar tardes como la del sábado en Carrow Road, despojar al fútbol de su misticismo, su épica y su alma… Mientras ese momento llega disfrutemos de estas gestas… y de como las cuenta Mosquera…

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