Every Kick of It: Disparen sobre el piscinero

Callum Hudson-Odoi of Chelsea goes down in the box but is booked by referee Michael Oliver for diving during the Premier League match against Burnley at Turf Moor, Burnley.
Picture by Michael Sedgwick/Focus Images Ltd +44 7900 363072
26/10/2019

En 1970, Peter Lorimer, futbolista del Leeds United, recibió el premio al deportista del año en una gala organizada por la televisión de la región de Yorkshire. Al evento acudieron personalidades de renombre, desde el primer ministro Harold Wilson hasta Brian Clough, entonces entrenador del Derby County y acérrimo crítico del Leeds, equipo al que acusaba de jugar sucio. Lorimer tuvo que abandonar la ceremonia poco después de haber recogido el galardón porque al día siguiente el Leeds tenía una eliminatoria copera, así que no estuvo presente durante el discurso que Clough dio en su honor. Tampoco se perdió mucho:

Clough subió al escenario y dijo que después de haber tenido que estar sentado escuchando tantas chorradas sobre Lorimer, ahora tenía ganas de ir al servicio. Fue al servicio. Regresó del servicio. Retomó su discurso. Dijo que sí, que Lorimer era muy bueno, pero que no lo consideraba un verdadero deportista porque era muy piscinero. El público, repleto de aficionados del Leeds, lo abucheó y Clough se marchó quedándose tan ancho. ¿Quién fue el genio al que se le ocurrió invitar a Clough al evento? ¿Y cómo es posible que los dirigentes del Leeds, presentes en esa gala, le diesen el puesto a Clough cuatro años después?

Brian Clough, una de las mayores leyendas del fútbol inglés, y también una de sus figuras más polémicas. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd.
Brian Clough, una de las mayores leyendas del fútbol inglés, y también una de sus figuras más polémicas. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd.

La tan breve como conflictiva etapa de Brian Clough al frente del Leeds United es uno de los episodios más célebres de la historia del fútbol inglés. Esos 44 días de 1974 que Clough pasó en el club de Yorkshire inspiraron la novela de David Pearce The Damned United, publicada en 2006 y llevada al cine en 2009. La atención mediática que generó The Damned United a su vez dio pie a que algunos jugadores de aquella plantilla del Leeds compartieran su versión de los hechos. Lorimer, al que Clough había atacado en aquella gala antes de convertirse en su entrenador, fue uno de ellos. Hace diez años, el Telegraph recogió el recuerdo del exfutbolista escocés sobre cómo fue la primera toma de contacto de Clough con la plantilla del Leeds:

“Nos reunió a todos y nos dijo: ‘Antes de empezar a trabajar juntos, os voy a decir lo que pienso de vosotros’. Y entonces empezó a destrozar uno por uno a cada jugador”. A Lorimer, igual que había hecho en aquella gala, le acusó de piscinero. “Me echó en cara que no dejase de tirarme”. Tirarse (diving) no podría estar peor visto en la cultura de fútbol inglesa. Va en contra del concepto de fair play del que los ingleses, a veces con cierta hipocresía, se sienten tan orgullosos. Visto desde fuera, puede resultar incoherente que no condenen algunas entradas criminales y que sin embargo no toleren la más mínima picardía. Algunos futbolistas extranjeros tardan en comprenderlo. Algunos nunca lo hacen. Hay que entender que es una cultura futbolística en la que una entrada perfecta se aprecia del mismo modo que en España se celebraría la mejor de las asistencias. Tirarse para hacer que una entrada limpia parezca falta es imperdonable.

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Desde los tiempos de Clough, el problema del diving ha ido en aumento. Los acusados suelen ser futbolistas extranjeros, pero algunos ingleses más técnicos también pecan de la disciplina olímpica que peor se lleva con el fútbol. A día de hoy, cualquier futbolista que sea cazado saltando a la piscina recibe una cartulina amarilla. Con el VAR está siendo más fácil de controlar, pero ciertas decisiones siguen frustrando a los entrenadores. Uno de los más vocales en este asunto es Sean Dyche, que precisamente hace una semana expresó su descontento por los supuestos piscinazos del joven extremo del Chelsea Callum Hudson-Odoi. “Es alucinante que los jugadores puedan estar tirándose y que la Premier League nos diga que lo peor que les puede pasar es que vean una amarilla. De este modo, todos tienen la oportunidad de hacer trampas por lo menos una vez sin ser expulsados”, lamentó el técnico del Burnley. “Los futbolistas deberían respetar el juego”.

Este fin de semana, Dyche parece haber encontrado a un inesperado nuevo miembro del club de los activistas anti-piscinazos: Pep Guardiola. Resulta un tanto irónico porque al equipo de Guardiola se le ha acusado de flirtear con los límites del fair play al explotar con cinismo el recurso de las faltas tácticas. La acusación de Guardiola sobre el diving fue más sutil y concreta que la de Dyche, pero guarda cierto parecido con las palabras de Clough sobre Lorimer. Guardiola se encargó de envolver con elogios y una sonrisa el reproche que guardaba para el futbolista del Liverpool Sadio Mané: “Tiene un talento especial. Unas veces se está tirando; otras demuestra el talento necesario para marcar goles increíbles en el último minuto”, dijo el entrenador del City, medio en broma, medio en serio, después de haberse enterado de que el Liverpool había ganado in extremis con un gol del senegalés.

Sadio Mané brilló con el Liverpool pero volvió a ser acusado de piscinero. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd.
Sadio Mané brilló con el Liverpool pero volvió a ser acusado de piscinero. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd.

Guardiola lleva suficiente tiempo en Inglaterra como para conocer las connotaciones de su híbrido entre broma y acusación. Piscinero es sinónimo de tramposo y sobra decir que sus declaraciones no le sentaron bien a los reds. Ciñéndonos a los hechos, las palabras de Guardiola no se había alejado mucho de la verdad: en el partido del Liverpool, Mané había visto una amarilla por tirarse y también había marcado un tanto en el último minuto. Ese gol tardío evitó que el City le recortara distancias al Liverpool, líder con seis puntos más, a una semana de que ambos aspirantes al título se enfrenten en Anfield. Nada más terminar su partido de esta jornada, Guardiola ya había empezado a calentar la previa de uno de los encuentros más grandes de la temporada, que tendrá lugar el próximo domingo. 

La del sábado había sido una tarde complicada tanto para reds como citizens. Liverpool y City se fueron al descanso de sus respectivos encuentros por detrás en el marcador. Los de Klopp encajaron a balón parado en Villa Park y los de Guardiola pagaron caro el rechace de un tiro que Ederson no había logrado despejar. El toque de atención les sirvió para aumentar el ritmo y buscar el empate con ímpetu. El primero en celebrarlo fue el Liverpool, cuando Mané colgó un centro que fue rematado con éxito por Roberto Firmino. Pero la jugada fue revisada por el VAR y el gol fue anulado por fuera de juego. Un fuera de juego ajustado. Muy ajustado. Tan ajustado que la explicación oficial de la Premier League señaló que “la axila [de Firmino] estaba ligeramente adelantada con respecto al último defensor del Villa”. Klopp no estuvo de acuerdo con ese fuera de juego por sobaco y expresó su preocupación por esta clase de decisiones: “Es un problema serio. Los entrenadores son despedidos por perder partidos. Tenemos que asegurarnos de que el nuevo sistema ayuda al juego”. 

Como en muchas otras ligas, el VAR sigue generando debate en Inglaterra. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd.
Como en muchas otras ligas, el VAR sigue generando debate en Inglaterra. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd.

Klopp quizás hubiese sonado más enfadado si cabe de no haber logrado sacar el partido adelante. Pero que el Liverpool acabe dándole la vuelta a la adversidad parece algo inexorable en este inicio de temporada. Una vez más, los reds contaron con un carácter de campeón y, tras varias ocasiones, consiguieron remontar con goles en el 87’ y el 94’. El talentoso Mané fue protagonista en ambas acciones: primero asistió con un centro a Andy Robertson (la llegada de los laterales del Liverpool no deja de ser impresionante) y después marcó con un remate cruzado en un córner. “Sabemos que podemos jugar mejor”, reconoció Klopp tras el encuentro, “pero en días como este lo que realmente necesitas es pelear”. 

En Manchester, el equipo de Guardiola asediaba a un Southampton encerrado atrás. Durante la segunda parte, el campo del City parecía haber quedado en barbecho. Por increíble que pareciese, la defensa de los saints, que en la anterior jornada de Premier había encajado nueve tantos ante el Leicester (aunque jugando con uno menos durante casi todo el partido), estaba siendo un muro inquebrantable para el vigente campeón. Sin espacio por el centro, el City buscó y encontró fortuna por las bandas. Empataron con un tanto de Sergio Agüero a centro por la derecha del lateral de Kyle Walker y lograron el gol de la victoria en la recta final con un envío raso desde la izquierda de Angeliño (jugó en lugar de Benjamin Mendy; el ucraniano Oleksandr Zinchenko, la otra opción en ese puesto, está lesionado) que acabó llegando a Walker y este no perdonó.

Fue una victoria un tanto sufrida, pero Guardiola se mostró satisfecho con el número de ocasiones generadas por su equipo. Foto: Daniel Hambury/Focus Images Ltd.
Fue una victoria un tanto sufrida, pero Guardiola se mostró satisfecho con el número de ocasiones generadas por su equipo. Foto: Daniel Hambury/Focus Images Ltd.

Se habla tanto de una carrera de dos caballos entre Liverpool y City porque parece imposible que ningún otro equipo pueda seguir su ritmo. Pero no se puede ignorar que el Leicester City y el Chelsea (tercer y el cuarto clasificado empatados a 23 puntos, solo dos menos que el equipo de Guardiola) están firmando un magnífico arranque de temporada. El Leicester venía de lograr aquella goleada histórica ante el Southampton y esta vez se le planteaba un encuentro más duro en Selhurst Park frente al Crystal Palace. Pero los de Brendan Rodgers demostraron que lo suyo es más que una buena racha y se impusieron por 0-2: marcó en un córner Caglar Soyuncu, el central turco que ha hecho que nadie se acuerde de Harry Maguire, y Jamie Vardy selló el encuentro en una gran asociación en el último tercio. Ahora mismo suman un punto más de los que tenían a estas alturas en la temporada 2015/16, cuando acabaron llevándose el título contra todo pronóstico. “Vamos a ganar la liga”, bromeaban casi todos los aficionados del Leicester desplazados al sur de Londres. Otros lo cantaban en serio.

El central Çaglar Soyuncu marcó en un córner su primer gol con el Leicester. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd.
El central Çaglar Soyuncu marcó en un córner su primer gol con el Leicester. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd.

El Chelsea no pudo empezar su partido en Vicarage Road de mejor manera. A los cinco minutos, un pase inteligente de Jorginho, el cerebro blue, sorprendió al equipo local y encontró a Tammy Abraham. Durante el resto del encuentro se volvió a ver el ataque alegre que está caracterizando a este ofensivo Chelsea de Frank Lampard. Con Christian Pulisic (venía de hacer un hat-trick y marcó el segundo gol) y Willian en los extremos, con Mason Mount por detrás de Abraham, y respaldados por Mateo Kovacic y Jorginho, los blues transmitieron sensaciones positivas, aunque Frank Lampard lamentara, con razón, que deberían haber sido más efectivos. A falta de diez para el final, el árbitro señaló un penalti sobre Deulofeu, transformado acto seguido por el propio canterano del Barcelona. El Watford cerca estuvo de empatar cuando su guardameta Ben Foster, que había subido para una última acción a balón parado, remató obligado una estirada memorable de Kepa Arrizabalaga. Entonces sonó el pitido final y ambos compañeros del gremio de la portería se abrazaron. “Si llego a marcar eso creo que me retiro”, bromeó Foster. “Fue una parada increíble de Kepa”. A pesar de haber encajado dos goles, Foster también había dejado un par de intervenciones de primer nivel, como una mano en un remate de Pulisic y otra en un potente disparo de Mount. Esta derrota rompe la racha de tres encuentros invictos del Watford de Quique Sánchez Flores, que venía de una serie de empates. Necesitan ganar pronto, pues todavía no conocen la victoria y siguen siendo colistas.

Una de las grandes manos que firmó Ben Foster. Foto: John Rainford/Focus Images Ltd.
Una de las grandes manos que firmó Ben Foster. Foto: John Rainford/Focus Images Ltd.

El encuentro en Goodison Park entre el Everton y el Tottenham se resolvió en un empate a uno que no le vale a ninguno de los dos equipos. Tanto toffees como spurs llevan un curso bastante insatisfactorio, con victorias ocasionales que carecen de continuidad e innumerables decepciones que les alejan de sus respectivos objetivos. El Everton está en la parte baja de la clasificación a tres puntos de los puestos de descenso; mientras que el Tottenham, con dos puntos más, se encuentra en mitad de tabla a diez de la zona Champions a la que aspira. Dele Alli, a pase de Heung-Min Son, adelantó al equipo de Mauricio Pochettino. El empate del Everton no llegó hasta el 97’, cuando Cenk Tosun remató con acierto un centro. Entonces el Tottenham ya estaba jugando con uno menos, pues Son había sido expulsado por una entrada sobre André Gomes, que se retiró en camilla y parece haber sufrido una grave lesión en su pierna derecha. Son se mostró visiblemente afectado por el daño que le había causado al mediocentro portugués. Fue una acción poco fortuita. La entrada del coreano fue dura, pero lo que de verdad pareció herir a Gomes fue el impacto con Serge Aurier, que venía de frente.

El Tottenham no es el único miembro del llamado top six que arrastra unos primeros meses complicados. Con los mismos puntos que ellos se encuentra el Manchester United. Los de Ole Gunnar Solskjær parecían haber empezado a recuperarse en las últimas semanas, pero este sábado el Bournemouth les hizo dar un paso atrás. Los red devils fueron derrotados por la mínima en su visita a la costa sur al encajar un gol de Joshua King, en su día canterano del United. Aunque está mejor colocado (quinto con cinco puntos más que Tottenham y United), el Arsenal tampoco atraviesa un buen momento. Los de Unai Emery empataron en casa ante el Wolverhampton y ya llevan tres jornadas sin ganar. Pierre-Emerick Aubameyang puso por delante al Arsenal, pero los Wolves sacaron un punto gracias a un tanto de Raúl Jiménez en una simple jugada de saque de banda. El Arsenal se marchó al vestuario entre abucheos de su grada, que empieza a perder la paciencia con el proyecto de Emery.

Aumenta el descontento en el Emirates con Unai Emery. Foto: Simon Moore/Focus Images Ltd.
Aumenta el descontento en el Emirates con Unai Emery. Foto: Simon Moore/Focus Images Ltd.

En el resto de la Premier, el Newcastle United venció en Londres al West Ham (2-3) en el primer encuentro con Steve Bruce como entrenador en el que los magpies anotan más de un gol; el Sheffield United de Chris Wilder ganó y convenció ante el Burnley (3-0); y el Brighton de Graham Potter continuó su buen momento con un triunfo frente al Norwich (2-0).

En la Championship, existe un liderato provisional de tres equipos: Preston North End, Leeds United y Swansea City están empatados con 28 puntos, pero todavía tiene que jugar el West Brom, cuarto con 27, que se enfrenta este lunes por la noche al Stoke City. En League One también es provisional el liderato del Wycombe Wanderers que suma tres puntos más que el Ipswich Town pero ha disputado dos partidos más que ellos. Esta semana el técnico del Wycombe, Gareth Ainsworth, se convirtió en el entrenador del fútbol inglés que más años lleva entrenando a un mismo equipo. Hasta el pasado lunes, este ranking lo había encabezado Jim Bentley, que dejó el Morecambe después de ocho temporadas. Tras ese cambio, así se ha quedado la lista de entrenadores con más tiempo en sus respectivos clubes:

-Gareth Ainsworth (7 años en el Wycombe Wanderers)
-Eddie Howe (7 años en el Bournemouth)
-Sean Dyche (7 años en el Burnley)
-Mauricio Pochettino (5 años en el Tottenham)
-John Coleman (5 años en el Acrington Stanley)
-Jürgen Klopp (4 años en el Liverpool)
-Nigel Clough (3 años en el Burton Albion)

En MarcadorInt conocimos a Gareth Ainsworth hace tres temporadas. Foto: MarcadorInt.
En MarcadorInt conocimos a Gareth Ainsworth hace tres temporadas. Foto: MarcadorInt.

Volviendo al fugaz paso de Brian Clough, padre de Nigel, por el Leeds, cabe recordar cómo acabó esa primera charla que les dio a sus jugadores. Lorimer recuerda que su nuevo entrenador concluyó con el siguiente apunte: “Lo habéis ganado todo en los últimos diez años, pero en mi opinión deberíais tirar todas vuestras medallas a la basura porque no habéis ganado ninguna de manera justa”. Los jugadores del Leeds se levantaron y se marcharon.

Foto de portada: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd

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