Every Kick of It: La nueva era del clásico inglés

(l-r) Joe Gomez, Virgil van Dijk and Andrew Robertson of Liverpool following the Premier League match at the King Power Stadium, Leicester
Picture by Matt Wilkinson/Focus Images Ltd 07814 960751
26/12/2019

El Liverpool-Manchester United estaba a punto de llegar a su fin con un 1-0 en el marcador. Era un resultado demasiado corto como para simbolizar la gran distancia que existe a día de hoy entre ambos clubes. Esta rivalidad entre ciudades llevada al fútbol ha vivido varios cambios en sus más de cien años de historia. Durante ciertos períodos, una afición ha tenido que soportar los éxitos de la otra y padecer sus propias penurias, y viceversa. El Liverpool dominó en los 70 y los 80. En los 90, el United cogió el relevo después de 26 años sin haber ganado la liga y la sequía pasó a ser un tormento para el equipo de Anfield. Ahora, tras 30 años de espera, los reds tienen el título liguero al alcance de su mano.

Desde Old Trafford contemplan con frustración el nuevo panorama de esta rivalidad. El Liverpool de Jürgen Klopp todavía no ha ganado tanto como el United de Sir Alex Ferguson, pero su dominio actual es incontestable. Para colmo de los red devils, este dulce momento de su gran rival coincide con un período incómodo en su propio club. La transición desde la marcha de Ferguson ha sido dura. David Moyes no aguantó ni una temporada entera y Louis van Gaal y José Mourinho tampoco lograron devolver al United a la posición en la que estaba, aunque el primero ganara la FA Cup y el segundo la Europa League y la Copa de la Liga. Ole Gunnar Solskjær llegó hace ya un año como sustituto de Mourinho, en una primera instancia para ejercer como técnico interino, pero tras obtener buenos resultados la directiva le dio el puesto. 

Aunque en un sector de la afición y en varios medios la continuidad de Solskjær esté muy discutida, el descontento actual en el United trasciende de la figura del entrenador y se centra en la directiva y su pobre planificación deportiva. Solskjær, antiguo jugador del club y autor del gol que les dio la Champions League en 1999, se ganó a la grada durante los meses que siguieron a la destitución de Mourinho. Su pasado en Old Trafford, la mejoría inicial del equipo y su deseo de darle oportunidades a jugadores de la cantera trajeron cierta ilusión a los aficionados. Pero la idea de tener a otro entrenador más consolidado que el técnico noruego, como Mauricio Pochettino, ha ganado cada vez más peso.

Ole Gunnar Solskjaer se mostró satisfecho con el esfuerzo de sus jugadores en Anfield. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd.
Ole Gunnar Solskjaer se mostró satisfecho con el esfuerzo de sus jugadores en Anfield. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd.

A principios de temporada, el poco esperanzador panorama en el United ya situó el nombre de Solskjær entre los entrenadores llamados a ser despedidos. Desde entonces, otros técnicos, como el propio Pochettino, Unai Emery o Marco Silva, ya han caído, mientras que Solskjær sigue al cargo del United. Un partido clave para que ganara tiempo fue su anterior enfrentamiento ante el Liverpool en octubre. En aquel empate a uno, el United ofreció su versión más seria en lo que iba de temporada ante un Liverpool que hasta la fecha contaba sus partidos por victorias.

Este domingo, el equipo de Solskjær salió con la misma intención de anular el potencial ofensivo del conjunto de Klopp. Formaron con tres atrás, dos carrileros que presionaban los laterales del Liverpool, un doble pivote y un mediapunta para igualar la partida en el medio, y dos delanteros arriba que pudiesen sorprender al contragolpe. El planteamiento táctico no fue suficiente para frenar al mejor equipo del país. El Liverpool controló el encuentro con la misma autoridad con la que lidera el campeonato, generando peligro con balón y respondiendo rápido y con seguridad a cada pérdida. Al cuarto de hora se adelantaron en un córner, con un cabezazo de Virgil van Dijk, que por alguna razón estaba marcado por el joven y no muy alto Brandon Williams.

El ejercicio defensivo del United no estaba acompañado por respuestas ofensivas contundentes. En ese sentido echaron en falta a Marcus Rashford, que será baja por lesión durante aproximadamente tres meses. Daba la impresión de que al Liverpool le correspondía un marcador más amplio: al siempre acertado Roberto Firmino le anularon un magnífico gol porque la jugada venía de una falta y tampoco subió al marcador un tanto del excelente interior Georginio Wijnaldum por fuera de juego; Sadio Mané falló una oportunidad de mano a mano ante De Gea; Salah erró un remate en boca de gol a pase de Andy Robertson; Jordan Henderson, firme comandante del centro del campo durante el tiempo que Fabinho ha sido baja (el brasileño ya está de vuelta; entró en el segundo tiempo de este encuentro), le dio al poste. Sin acierto de los reds, el encuentro permanecía abierto por inofensivo que hubiese parecido el United. Entonces, los de Solskjær ganaron presencia ofensiva e incluso estuvieron cerca de marcar en una gran asociación entre Anthony Martial y Andreas Pereira, desperdiciada por la finalización del atacante francés. La amenaza del empate siguió presente hasta el final y en los últimos compases el Liverpool gestionó su ventaja con más repliegue que presión.

Jordan Henderson regresó a la posición de pivote tras la lesión de Fabinho. Ahora que el brasileño está de vuelta lo más probable es que vuelva a ser el interior derecho. Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd.
Jordan Henderson regresó a la posición de pivote tras la lesión de Fabinho. Ahora que el brasileño está de vuelta lo más probable es que vuelva a ser el interior derecho. Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd.

Tras uno de los últimos intentos del United, ya en el descuento, el guardameta Alisson Becker estuvo rápido para poner un balón largo que Mohamed Salah aprovechó para marcar el 2-0, un reflejo más fiel de las diferencias de nivel entre ambos equipos. Pero lo que de verdad evidencia las diferencias entre los dos protagonistas del clásico del fútbol inglés es su distancia en la tabla: el Liverpool le saca 30 puntos al United. Será interesante ver cuánto tiempo seguirá Solskjær en Old Trafford. Son quintos a cinco puntos del cuarto, así que tienen opciones de meterse en puestos Champions. Victorias como la que lograron el mes pasado ante el City, o el haberse mantenido con opciones de empatar este domingo en Anfield pese a disponer de un once poco glamuroso, le permiten a Solskjær rebajar la presión sobre sus hombros. Por ahora.

Elsewhere

El Crystal Palace volvió a causar problemas en su visita al Manchester City. La última vez que jugaron en el Etihad, en diciembre de 2018, los de Roy Hodgson ganaron por 2-3. Este sábado, los eagles amenazaban con repetir la hazaña después de que Cenk Tosun les hubiese adelantado en una jugada de córner. El dominio del City no se tradujo hasta entrada la recta final, cuando Sergio Agüero remató un centro de Gabriel Jesus en el 82’ y otro de Benjamin Mendy en el 87’ para firmar un doblete que parecía certificar la remontada. Pero el Palace tuvo la última palabra: en el 90’, Wilfred Zaha se metió hasta la cocina y puso un centro raso, provocando un gol en propia puerta de Fernandinho que supuso el empate. Este ya es el octavo pinchazo del City en lo que va de temporada, mientras que en las dos anteriores campañas solo se dejaron puntos en seis encuentros. De un año para otro se han quedado totalmente fuera de la lucha por el título. El Liverpool ya les saca 16 puntos.

Los dos clubes de Manchester no fueron los únicos equipos de la primera mitad de la tabla que no sumaron de tres. De hecho, de los once primeros clasificados solo ganaron sus respectivos encuentros el Liverpool y el Wolverhampton (sextos empatados a puntos con el United; remontaron un 2-0 en contra frente al Southampton). El Leicester City y el Chelsea, tercero y cuarto clasificado separados por seis puntos, lamentaron su falta de gol. Los foxes fueron derrotados en Burnley por 2-1 a pesar de haberse adelantado y los blues cayeron en casa por 0-1 frente al Newcastle al encajar en el descuento.

En el atardecer de Turf Moor, el Burnley derrotó al Leicester City. Foto: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd.
En Turf Moor, el Burnley derrotó al Leicester City. Foto: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd.

Al equipo de Mikel Arteta se le volvió a resistir el triunfo. El Arsenal, décimo, empató ante el Sheffield United, séptimo. Este martes los gunners visitarán Stamford Bridge en la jornada intersemanal y los blades recibirán al Manchester City en casa. También empató el Tottenham, octavo, que no pasó del 0-0 en casa del Watford. Con esta ya son seis las jornadas que el conjunto de Vicarage Road se mantiene invicto. Menos positivo fue el resultado para los de José Mourinho, que todavía se encuentran a ocho puntos de los puestos Champions. El Everton de Carlo Ancelotti, undécimo, empató 1-1 frente al West Ham de David Moyes, que sigue al borde de los puestos de descenso. En la parte baja hubo un duelo directo entre Bournemouth y Norwich que se cerró con triunfo por la mínima de los canaries. Después de esta victoria, el Norwich pasa a estar a seis de la salvación, pero continúa siendo el colista por detrás del Bournemouth y del Aston Villa, que empató ante el Brighton.

En la Championship, el líder jugará este lunes por la noche: el West Brom se enfrenta al Stoke City, equipo que sigue ocupando un puesto en la parte baja. El Leeds United de Marcelo Bielsa, segundo clasificado, perdió por segunda jornada consecutiva al caer por 1-0 en su visita al Queens Park Rangers. A cuatro puntos de ellos, en la zona de playoff, se encuentra el Fulham, y los puestos de promoción los completan Brentford, Nottingham Forest y Swansea City. 

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Foto de portada: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd

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