Every Kick of It: Lo del canal

Jurgen Klopp manager of Liverpool on the touchline prior to the FA Cup match against Everton at Anfield, Liverpool.
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05/01/2018

Los Mancunians (gentilicio de Manchester) y los Scousers (de Liverpool) no se llevan bien. Se dice que la rivalidad entre ambas ciudades la alimentó la construcción de un canal. La Revolución Industrial había convertido a Manchester en una próspera urbe, apodada Cottonopolis por ser el epicentro de la industria del algodón (cotton en inglés). Tampoco faltaba el trabajo en Liverpool, que era la entrada y salida al mar de Manchester y uno de los puertos con mayor afluencia del mundo. Hasta 1894, cuando los mercaderes de Manchester construyeron un canal que unió su ciudad con la costa de Merseyside para no tener que pagar aranceles en el puerto de Liverpool. Los Scousers nunca se lo perdonaron.

Tiene su gracia imaginarse que ambos equipos vivieran el partido del domingo con ese trasfondo histórico en mente. Imaginarse a Jürgen Klopp de los nervios en la banda, pensando en la necesidad de una venganza. Imaginarse a Adam Lallana celebrando el gol del empate gritando ‘¡esto va por lo del canal!’. Pero evidentemente, a día de hoy lo del canal no es más que una capa subyacente en la historia de esta intensa rivalidad futbolística. El Manchester United y el Liverpool FC son, por ese orden, los dos clubes más laureados del país y han protagonizado un gran número de enfrentamientos a lo largo de los años. Old Trafford rugía de un modo especial este domingo porque estaba ante un clásico del fútbol inglés.

A Ole Gunnar Solskjaer se le preguntó por el mal momento del United en la previa y el noruego respondió afirmando que saldrán adelante y que ganarán una liga. “Quizás tengamos que esperar un poco, pero estoy seguro de que no pasarán 30 años hasta nuestro próximo título”, dijo en referencia a la sequía liguera del Liverpool. No era un partido más. Y no solo por los eventos del pasado, sino por el contexto actual. Las dinámicas de los dos equipos eran totalmente opuestas. El United de Solskjaer arrastraba un inicio liguero repleto de encuentros preocupantes, cuyo ejemplo más reciente, y más terrible, fue una derrota en Newcastle antes del parón internacional. Por su parte, el Liverpool llegaba siendo líder con un pleno de victorias.

Ole Gunnar Solskjaer tuvo mucho en lo que pensar durante el parón internacional. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd.
Ole Gunnar Solskjaer tuvo mucho en lo que pensar durante el parón internacional. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd.

La sensación de haber tocado fondo, la necesidad de dar un paso al frente, la magnitud del encuentro, las dos semanas para prepararlo, el planteamiento, la variante táctica… todos estos factores contribuyeron a que el United presentara su versión más convincente en lo que va de temporada. Transmitieron incluso más seguridad que en su enfrentamiento ante el Chelsea en la primera jornada, cuando ganaron por 4-0. Estaban crecidos ante un partido de alta exigencia. Solskjaer había hablado en rueda de prensa sobre cómo aspiraba a que su equipo fuese capaz de contraatacar como el año pasado. Les había costado realizar este simple anhelo estilístico en anteriores encuentros, pero ante el Liverpool lograrían ver portería de ese modo.

Solskjaer optó por una línea de tres atrás, un doble pivote con Scott McTominay y Fred (Paul Pogba estaba lesionado), Andreas Pereira de enganche y Daniel James y Marcus Rashford en la delantera. Klopp alineó su 4-3-3 habitual, con la novedad del regreso de Alisson Becker a la portería y la baja de Mohamed Salah, que fue sustituido por Divock Origi. Apenas se estaban dando ocasiones en el primer tiempo y el entretenimiento residía en acciones puntuales como la presión que ambos equipos ejercían sobre la salida en corto del rival y las superiores que surgían del enfrentamiento de sus sistemas asimétricos. Entonces llegó lo que Solskjaer echaba en falta: una contra de manual. Victor Lindelöf le robó el balón a Origi cuando este recibió de espaldas (el Liverpool reclamó falta e incluso el VAR revisó la jugada, pero no se señaló nada), McTominay puso un balón a Daniel James, que cayó a banda explotando el espacio que dejaba Andrew Robertson a su espalda, y el atacante galés centró para que Marcus Rashford, libre de la marca de Joel Matip, rematara en el segundo palo.

Marcus Rashford se había mostrado frustrado en anteriores partidos con el United, pero ante el Liverpool se le vio cómodo cuando estuvo acompañado en la delantera. Foto: Simon Moore/Focus Images Ltd.
Marcus Rashford se había mostrado frustrado en anteriores partidos con el United, pero ante el Liverpool se le vio cómodo cuando estuvo acompañado en la delantera. Foto: Simon Moore/Focus Images Ltd.

Klopp vivió el resto del partido con tales aires de histeria que le hizo el trabajo fácil al realizador: cada vez que el balón se marchaba fuera, ya sabía qué plano le podía dar juego. Klopp, muy serio, comiéndole la oreja al cuarto árbitro. Klopp sonriendo de forma irónica ante una nueva decisión arbitral. Klopp llevándose las manos a la cabeza. Klopp volviendo a conversar con el cuarto árbitro, que solo le respondía con algún que otro monosílabo. La presión del United les estaba obligando a los reds a probar con balones en largo. Solían ser envíos imprecisos, hasta que justo antes del descanso uno de ellos encontró a Sadio Mané y el senegalés batió a De Gea, pero el tanto fue anulado porque el balón le había dado en el brazo al controlar. Klopp arrancó un nuevo monólogo ante el oído izquierdo del árbitro asistente. 

A medida que avanzó el encuentro, el Liverpool fue teniendo un mayor dominio de la posesión y el United cada vez jugó más replegado. Los reds podrían argumentar que habían sido víctimas de decisiones injustas (la falta sobre Origi en el tanto del United y el gol anulado a Mané), pero lo cierto es que no estaban jugando bien. Y tampoco mostrarían grandes signos de mejora en el segundo tiempo. Fueron pocos imaginativos con balón. Tras el encuentro, Klopp no escondió su resentimiento por el planteamiento defensivo del United: “Se genera una enorme expectación por este partido, se habla de lo muy importante que es, pero después un equipo se limita a defender y el otro tiene que poner el fútbol”. En SkySports estuvo de tertuliano el ex-entrenador del United José Mourinho, un técnico más partidario de ese estilo de juego defensivo que Klopp. “Dice eso porque no ha sido capaz de ganar al United en Old Trafford”, respondió el portugués. “Creo que no le gustó el menú. Él quería carne y le sirvieron pescado”.

Desde que fue cesado por el Manchester United, José Mourinho ha sido tertuliano en varias retransmisiones de encuentros de la Premier League. Foto: Simon Dael/Focus Images Ltd.
Desde que fue cesado por el Manchester United, José Mourinho ha sido tertuliano en varias retransmisiones de encuentros de la Premier League. Foto: Simon Dael/Focus Images Ltd.

Klopp dio entrada a Adam Lallana por Jordan Henderson, que había estado jugando abierto en la derecha con poca influencia en el juego. Se le agotaba el tiempo al Liverpool. Estaban siendo incapaces de sorprender al rival con maniobras ofensivas por dentro y acabaron colgando centros desesperados. Parecían condenados a la derrota hasta que el United perdió la concentración a la hora de defender uno de esos envíos laterales y Lallana pudo rematar en el segundo palo. Se acabó la racha de victorias del Liverpool, que llevaba ocho de ocho y estaba a un triunfo más de igualar el récord histórico del mejor inicio liguero, pero por lo menos se mantiene invictos. Tras esta jornada su margen con respecto al City se ha reducido de ocho a seis puntos. El miércoles en Champions visitarán al Genk y el domingo que viene recibirán al Tottenham. Por su parte, el United sigue en la mitad inferior de la tabla, pero este esfuerzo ante el Liverpool trae nuevas esperanzas a Old Trafford después de varias semanas grises. “Quizás sea un punto de inflexión en nuestra temporada”, declaró el siempre optimista Solskjaer.

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Un día antes, el Manchester City no había fallado en su visita a Selhurst Park. Se anticipaba un encuentro complicado para el equipo de Pep Guardiola por diversos motivos. El principal era la inevitable presión que les acompaña a todas partes y les seguirá acompañando siempre y cuando permanezcan por detrás del Liverpool. Al haber perdido antes del parón internacional ante el Wolverhampton Wanderers, la distancia con respecto a los reds había aumentado. El Palace, rival teóricamente inferior, amenazaba con frustrarle otra tarde al City. Jugaban en su estadio, uno de los campos de la Premier en los que más empuja la grada, con la inercia de un buen inicio liguero que les situaba a dos puntos del vigente campeón y con un claro planteamiento defensivo. Además, los de Manchester seguían cortos de efectivos en defensa y la pareja de centrales la conformaban dos mediocentros: Rodri y Fernandinho.

Roy Hodgson y Selhurst Park esperan plantearle un escenario incómodo al Manchester City. Foto: Romena Fogliati/Focus Images Ltd.
Roy Hodgson con su planteamiento y Selhurst Park con su empuje esperaban plantearle un escenario incómodo al Manchester City. Foto: Romena Fogliati/Focus Images Ltd.

Este complejo contexto no fue suficiente para frenar al City. El encuentro siguió el curso esperado: dominio del equipo visitante ante un bloque defensivo bien cerrado del Palace de Roy Hodgson. Pero a diferencia del partido ante los Wolves, esta vez los de Guardiola sí que lograron imponer su presencia ofensiva en el marcador. Fue gracias a dos goles prácticamente consecutivos que llegaron antes del descanso: el primero, fruto de un centro lateral de Bernardo Silva rematado por Gabriel Jesus; el segundo, un estupendo pase de sombrero de Raheem Sterling que David Silva, llegando en carrera al área, remató de primeras. Cómo echará de menos la hinchada del City al canario, que ya anunció que esta es su última temporada en el club. Ante el Palace, como tantas otras veces, volvió a ser fascinante la capacidad de los interiores del City, en este caso De Bruyne y Silva, para llegar al área y ser prácticamente indefendibles

Pero Guardiola lamentó que su equipo no le hubiese sacado más partido a las múltiples ocasiones que habían generado para hacerse con una ventaja más holgada. El 0-2 se les hizo corto en el tramo final, cuando el Palace empezó a apretar con un desequilibrante Wilfred Zaha en una banda y un portentoso Christian Benteke esperando centros al área. La pareja Rodri-Fernandinho había tenido una tarde cómoda hasta entonces y habían podido sacar el balón jugado a placer, pero estaban destinados a sufrir cuando los eagles se vinieron arriba. Guardiola dio entrada a John Stones, en su primera convocatoria tras un mes lesionado, para acompañar a Fernandinho en el tramo final y Rodri terminó el encuentro en el centro del campo. Ederson tuvo que firmar un par de intervenciones cruciales, una de ellas una mano para el recuerdo, y nunca llegó ese gol que hubiese metido al Palace de lleno en el partido. El City agradeció el pitido final y ahora piensa en su duelo de Champions el martes en casa frente al Atalanta, tercer clasificado en Italia.

David Silva celebró un gran gol. Foto: Romena Fogliati/Focus Images Ltd.
David Silva celebró un gran gol. Foto: Romena Fogliati/Focus Images Ltd.

El Chelsea sumó un tercer triunfo consecutivo en Premier al vencer por la mínima al Newcastle United. Los hermanos Longstaff volvieron a compartir el centro del campo de los magpies, pero no vivieron una tarde tan épica como aquella ante el Manchester United antes del parón. El Chelsea tuvo el dominio del balón ante un Newcastle replegado. Steve Bruce volvió a afrontar el encuentro desde el mismo plano táctico que ya empleaba Rafa Benítez. Su línea de cinco en defensa contuvo las ambiciones del Chelsea hasta que en el segundo tiempo Marcos Alonso anotó el único gol del encuentro. No fue una actuación brillante del equipo de Frank Lampard, pero superaron el reto a pesar de la ausencia de N’Golo Kanté, lesionado, y pueden extraer varios puntos positivos, como el buen momento de sus extremos Hudson-Odoi y Willian o el nivel de su organizador Jorginho. Esta victoria mantiene al Chelsea en la zona alta de la tabla. El miércoles jugarán en Ámsterdam ante el Ajax. 

El Tottenham también continúa en la misma dinámica que seguía antes del parón de selecciones, pero en su caso es una racha negativa. Los spurs no levantan cabeza. Se marcharon al parón tras haber perdido por 2-7 frente el Bayern de Múnich en Champions y por 3-0 en Brighton en liga, y regresaron encajando un gol a los seis minutos en casa ante el Watford. White Hart Lane esperaba que recibir al Watford, colista de la Premier, fuese una oportunidad para ganar confianza con un cómodo resultado. No fue así. Tras el tempranero gol de Abdoulaye Doucouré, el Tottenham se pasó el resto del encuentro buscando un empate que no llegaba. Hasta que Dele Alli, en su primera titularidad en lo que va de liga, aprovechó un despiste de la defensa del Watford a falta de cinco minutos para el final. Se vivió un vaivén de emociones en White Hart Lane: primero se celebró el gol y después el marcador anunció que el VAR lo había anulado, pero acto seguido el mensaje cambió y se confirmó que el tanto era válido. Rescatar un punto supuso un alivio y Mauricio Pochettino volvió a transmitir tranquilidad tras el encuentro, pero los spurs siguen generando muchas dudas a tan solo una semana de visitar Anfield. Antes recibirán al Estrella Roja de Belgrado el martes en Champions.

En el resto de la Premier, destacaba el enfrentamiento entre dos equipos que afrontaban el curso como aspirantes al top-6, el Everton y el West Ham. Las ambiciones europeas del proyecto del Everton estaban poniéndose en duda tras un inicio de temporada bastante discreto. Su entrenador Marco Silva pedía calma, pero con el equipo en la zona baja de la tabla la presión iba en aumento. Para este duelo ante el West Ham, equipo que había tenido un mejor arranque, Silva introdujo cinco cambios, incluyendo un nuevo doble pivote compuesto por André Gomes y Tom Davies en lugar de Fabian Delph y Morgan Schneiderlin. También sentó a Gylfi Sigurðsson, uno de los jugadores a los que se le estaba achacando rendir por debajo de su potencial, y cuando el islandés entró desde el banquillo en la segunda parte, resultó determinante. Los toffees finalmente lograron un triunfo por 2-0 que apacigua los ánimos en Goodison Park y despierta nerviosismo en East London, pues el West Ham de Manuel Pellegrini estuvo lejos del nivel que los hammers desearían.

Marco Silva y Manuel Pellegrini iniciaron el curso con objetivos similares, pero les está costando cumplir con las expectativas. Foto: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd.
Marco Silva y Manuel Pellegrini iniciaron el curso con objetivos similares, pero les está costando cumplir con las expectativas. Foto: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd.

El Leicester City se ha mantenido en los puestos altos desde el principio. El sábado ganaron al Burnley y, a espera de lo que haga el Arsenal, ocupan la tercera plaza empatados a puntos con el Chelsea. El Burnley se adelantó con un gol de Chris Wood, pero el Leicester empató justo antes del descanso con un tanto de Jamie Vardy tras un centro de Harvey Barnes. Ya en el segundo tiempo, Youri Tielemans aprovechó otro envío lateral para poner el 2-1 con un potente disparo. El Burnley celebraría el empate con un doblete de Wood, pero el VAR anuló el tanto por falta en ataque. No lo vio así Sean Dyche, que criticó la decisión.

Resulta tedioso detenerse en cada polémica que surge tras las decisiones tomadas con ayuda del VAR porque cada jornada se dan unas cuantas. En términos generales, el fútbol inglés ha ido asimilando poco a poco el cambio, pero como en otros países, algunos aspectos siguen dando pie a réplicas, como el tiempo que pasa hasta que se toma una decisión o los fuera de juego milimétricos. Sin embargo, muchas de las otras controversias conciernen a los criterios de arbitraje, independientemente de que esté asistido por el VAR, como las faltas y penaltis o la difusa línea entre el hombro y el principio del brazo. 

La hinchada del Wolverhampton Wanderers fue otra que padeció la tardanza del VAR. Raúl Jiménez había adelantado a los Wolves y el Southampton ya se disponía a sacar de centro. Pero antes de que rodara el balón, el gol fue declarado no válido. Era el segundo tanto de la tarde que le anulaban a Jiménez. Los saints inauguraron el marcador en el segundo tiempo, pero Jiménez finalmente encontró su gol desde el punto de penalti y Wolves y Southampton firmaron un empate. También quedó en tablas, aunque sin goles, el duelo entre el Bournemouth y el Norwich. Ni el internacional inglés Callum Wilson ni el finlandés Teemu Pukki lograron ver portería. Más dramático fue el Aston Villa 2-1 Brighton, que se decidió con un gol de Matt Targett en el 94’. El Brighton había estado peleando con un hombre menos desde antes del descanso y al final sucumbió cuando en el último suspiro Jack Grealish se abrió hueco en el área y asistió a Targett. Bajo la mirada del seleccionador Gareth Southgate, Grealish, de 24 años, se echó el equipo a la espalda con un gol y una asistencia. La jornada de Premier se cerrará este lunes con un Sheffield United-Arsenal.

Jack Grealish podría ir convocado con Inglaterra. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd.
Jack Grealish se postula como candidato a ir convocado con Inglaterra. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd.

En la Championship, el West Brom de Slaven Bilic volvió a ganar y sigue líder. También venció el Leeds United de Marcelo Bielsa, segundo clasificado. El club del condado de Yorkshire celebró su centenario gracias a un gol especial anotado por el mediocentro Kalvin Phillips, un jugador nacido en Leeds. La gesta de la jornada la protagonizó el Brentford, que en el minuto 84’ perdía por 0-2 y acabó ganando 3-2 con un gol en el 94’. En League One, el Ipswich Town es líder, seguido por el Wycombe Wanderers, un equipo fan-owned (pertenece a su afición). También corren buenos tiempos para otros dos equipos fan-owned de League Two, el Newport County y el Exeter City, que ocupan respectivamente la tercera y cuarta plaza.

Este fin de semana hubo FA Cup. Se disputó la cuarta ronda clasificatoria, la última compuesta únicamente por equipos del non-league football. En la siguiente ronda, la primera de la fase principal, ya estarán los equipos de League One y League Two, y en enero entrarán los de Championship y Premier. La FA Cup suele traernos historias agradables de clubes modestos, pero esta ronda ha estado marcada por un incidente de lo más negativo. El Haringey Borough, de séptima división, abandonó su partido contra el Yeovil Town, de quinta, porque la afición rival había lanzado objetos y escupitajos a su guardameta Valery Douglas Pajetat y su defensa Coby Rowe había sido objeto de agravios racistas. El racismo en el fútbol está siendo un tema muy presente en los medios ingleses en lo que va de temporada. Había sido una semana sensible tras lo sucedido con la selección en Bulgaria y el incidente en este partido de FA Cup no hace sino alimentar el debate sobre cómo responder a estas situaciones. La selección inglesa decidió seguir jugando, pero el Haringey consideró que lo más apropiado era abandonar el encuentro.

El Brentford completó una remontada memorable. Foto: Mark D Fuller/Focus Images Ltd.
El Brentford completó una remontada memorable. Foto: Mark D Fuller/Focus Images Ltd.

Tras esta ronda clasificatoria, ya solo quedan dos equipos de octava división en la competición: el Maldon & Tiptree y el Chichester City. El Belper Town, del que hablamos el viernes, se adelantó en casa del Notts County con un auténtico golazo pero acabó perdiendo por 2-1. A pesar de haber caído eliminados, los 1.7000 nailers desplazados vivieron una tarde única en la historia del club.

Foto de portada: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd

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2 comments

ESpectacular! No hay mejor manera de resumir una jornada de Premier. Gracias por el artículo.

PD: a ver que cara nos muestra esta noche el Arsenal. Será complicado

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