Every Kick of It: North London se queda sin dueño

Pierre-Emerick Aubameyang of Arsenal celebrates making it 2:1 during the Premier League match at the Emirates Stadium, London
Picture by Martyn Haworth/Focus Images Ltd 07463250714
17/08/2019

Alto y bien vestido, con un sombrero encima de una cara alargada sobre la que se posaban unas gafas redondas y un bigote. Ese era el aspecto de Henry Norris (1865-1934), un magnate de la industria inmobiliaria del oeste de Londres. Su empresa Allen & Norris fue clave en el crecimiento urbanístico del barrio de Fulham, y fue ahí donde comenzó su conexión con el fútbol. Norris fue el director del Fulham FC y con su poder de convicción logró que el club fuese admitido en la Football League. También cambiaría el curso de la historia del Arsenal y del fútbol londinense en general.

Asentado en el industrial sudeste de la ciudad, al borde de la bancarrota y con las cifras de asistencia por los suelos, el Arsenal, por aquel entonces llamado Woolwich Arsenal, estaba lejos de ser el caramelo de un inversor. Pero Norris sí que veía futuro en los gunners y se convirtió en el mayor accionista del club cuando todavía estaba al mando del Fulham. El concepto de franquicias que está emergiendo en el fútbol moderno ya se vio en el Londres de principios del siglo XX. Norris primero propuso que el Woolwich Arsenal compartiera campo con el Fulham, pero el plan fue rechazado. Tampoco cuajó su propuesta de fusionar ambos clubes. Frustrado su plan de crear un super equipo que dominase el panorama londinense, Norris encontró otro modo de sacarle partido al Arsenal: decidió llevarse el club a Highbury, en el norte de la ciudad, argumentando que allí había una población de medio millón de personas esperando disfrutar del equipo.

Norris filtró a la prensa su intención de llevar acabo la mudanza con el fin de que la asistencia a los partidos en Woolwich bajara y que eso le ayudase a justificar el cambio. Saber lo que venía no evitó que la afición del Woolwich Arsenal se opusiera al plan de Norris. Para la gran mayoría ya no sería viable seguir apoyando a su equipo; el barrio de Highbury estaba demasiado llejos. Jon Spurling recoge en Highbury: The Story of Arsenal in N5 una carta mandada por un aficionado al periódico local en la que le recriminaba a Norris que hubiese jugado con el alma del club: “El Sr. Norris ha decidido que los ingresos económicos son más importantes que proteger nuestro equipo local. Se está equivocando. No puedes hacer una franquicia de un club de fútbol. El Woolwich Arsenal ha de permanecer cerca de Woolwich. ¿Apoyaría Norris una mudanza del Liverpool a Manchester? La gente como él no tienen sitio en el fútbol”. Se llegó a decir que Norris recibió amenazas de muerte tras anunciar sus intenciones de arrebatarle el equipo a la gente de Woolwich, el barrio donde el club había nacido en 1886 como el equipo de los trabajadores de la fábrica de munición Royal Arsenal.

Los cañones en el exterior del Emirates Stadium recuerdan los orígenes del Arsenal en Woolwich, al sudeste de la ciudad. Foto: Alan Stanford/Focus Images Ltd.
Los cañones en el exterior del Emirates Stadium recuerdan los orígenes del Arsenal en Woolwich, al sudeste de la ciudad. Foto: Alan Stanford/Focus Images Ltd.

Norris no solo tenía en contra a la afición. Su plan también tuvo una recepción negativa por parte de los demás clubes londinenses, sobre todo del que sería su nuevo vecino, el Tottenham, que temía que el Arsenal le ganase terreno. Solo la FA podía detener la mudanza. Varios representante del máximo organismo del fútbol inglés investigaron el caso, pero Norris volvió a poner en práctica sus dotes negociadoras. La FA se desentendió del asunto y en 1913 el Arsenal vio luz verde para completar la mudanza. Gracias a sus contactos con el clero, Norris consiguió comprarle un terreno a la iglesia en Highbury bajo la condición de que no se jugaran encuentros en días festivos ni se sirvieran bebidas alcohólicas, dos requisitos que caerían en el olvido apenas un año después. En una primera instancia, los residentes del barrio no aprobaron la llegada del club, pero el Arsenal acabó asentándose en este rincón de la ciudad y pronto sus partidos empezaron a congregar más espectadores que cuando jugaban en Woolwich. Norris se había salido con la suya.

Hoy en día, la gestión de Norris sería vista como un ejemplo de la vertiente más feroz del fútbol moderno. Pero gracias a esa mudanza se forjó la rivalidad entre los spurs y los gunners, una contienda constante por reclamar el dominio del norte de la capital. Este domingo se celebró una nueva edición del North London Derby, uno de los más apasionantes del fútbol inglés, y el partido estuvo a la altura de las expectativas: Arsenal y Tottenham empataron a dos en un frenético encuentro. A los diez minutos, el Tottenham, que jugaba como visitante, se adelantó. El Arsenal había intentado presionar la salida en corto de su rival, pero estos optaron por un balón largo. Kane le ganó el salto a la adelantada zaga del Arsenal y entre Son, Lamela y Eriksen, con la ayuda de un pobre despeje de Leno, se gestó el primer tanto de la tarde.

La incertidumbre sobre el futuro de Christian Eriksen ha sido uno de los temas del verano en el Tottenham. Ante el Arsenal regresó a la titularidad y marcó el primer gol de su equipo. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd.
La incertidumbre sobre el futuro de Christian Eriksen ha sido uno de los temas del verano en el Tottenham. Ante el Arsenal regresó a la titularidad y marcó el primer gol de su equipo. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd.

Pochettino formó con un 4-4-2 en el que Lamela y Eriksen partían desde las bandas y Kane y Son eran la dupla arriba. El atacante surcoreano fue eléctrico en el primer tiempo y le causó infinidad de problemas a los jugadores del Arsenal. Aunque Xhaka quizás se tomó demasiado en serio la amenaza de Son cuando le entró a ras de suelo dentro del área. El árbitro señaló penalti y Kane no falló. Así de bien iba el derbi para el Tottenham. No se había acabado el primer tiempo y los spurs ya habían dejado atrás el negativismo que sucedió a la derrota frente al Newcastle la semana anterior. Tampoco se había acabado el primer tiempo cuando los gunners se encargaron de recordar, con un gol de Lacazette al más puro estilo ratón del área, que todavía quedaba mucho derbi por delante. 

La segunda parte fue del Arsenal. Ese gol justo antes del descanso hizo que la grada se viniera arriba y empujara al equipo durante el resto del encuentro. Después de haber caído en Anfield ante el Liverpool con un esquema en rombo en el que solo hubo sitio para Aubameyang y Pépé, Emery afrontó el derbi con un 4-3-3 en el que también cabía Lacazette. La hinchada del Arsenal llevaba tiempo esperando ver a estos tres atacantes juntos. Menos aplaudida fue la elección de Emery para el centro del campo, sobre todo su apuesta por Xhaka. Junto a él formaban Torreira y Guendouzi, mientras Özil y Ceballos observaban el partido desde el banquillo. Özil no jugaría ningún minuto, pero pasada la hora de juego le llegaría su momento a Ceballos, que entró por Torreira. El futbolista español saltó al césped con ganas de revolucionar el partido. Sería el otro interior, Guendouzi, quien marcaría la diferencia. Un centro del francés encontró a Aubameyang en el área y este marcó el gol del empate. No conformes con haber igualado el 0-2 en contra, los gunners siguieron avasallando al Tottenham. El Arsenal ansiaba conquistar North London. La tensión era máxima sobre el césped y en las gradas. Pero North London resultó ser indomable y se quedó sin dueño. Por lo menos hasta el próximo derbi.

El gol de Alexandre Lacazette justo antes del descanso fue clave para que el Arsenal se metiera en el partido. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd.
El gol de Alexandre Lacazette justo antes del descanso fue clave para meter al Arsenal en el partido. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd.

Ambas partes se marcharon pensando que pudieron haberse llevado algo más: el Tottenham sintió la frustración de haber dejado escapar una ventaja de dos goles; el Arsenal, la de no haber culminado la remontada. Pero en general, las sensaciones fueron positivas tanto para spurs como gunners. “Fue un partido increíble. Estamos orgullosos de nuestro trabajo y de nuestra afición, aunque no ha sido el mejor resultado posible”, dijo Emery. “La clave fue nuestro primer gol, que nos dio confianza para generar más ocasiones en el segundo tiempo. Nos lo merecimos”. Pochettino también se mostró satisfecho por el esfuerzo de su equipo: “Lo más importante fue nuestra actuación. Hemos recuperado las buenas sensaciones después de haber perdido ante el Newcastle el sábado pasado y de un verano muy duro. Soy optimista y creo que tenemos calidad como para volver a crecer como equipo”. Además, el entrenador argentino señaló la importancia del cierre del mercado en Europa para acabar con la incertidumbre que rodea a algunos jugadores como es el caso de Eriksen. Pochettino agradeció que en cuanto se cumpla el deadline, ciertos jugadores volverán “a estar centrados al 100% en el Tottenham, sin pensar en otras cosas que hacen que gestionar el equipo sea tan difícil”.

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El partido de la jornada tuvo lugar en Londres, pero la lucha por el título es un asunto del noroeste. El Liverpool sigue siendo líder con un pleno de puntos al haber ganado por 0-3 en Burnley. Jürgen Klopp habló de lo duro que es visitar Turf Moor en la previa. Los primeros compases del encuentro, que estuvieron disputados, dejaron claro que las palabras de Klopp no eran un mero cliché. Pero la emoción se diluyó pasada la media hora, cuando en menos de cinco minutos se dieron dos acciones fortuitas que acabaron con las esperanzas del Burnley. Primero, la trayectoria de un centro de Trent Alexander-Arnold fue modificada al dar en la espalda de Wood y acabó en la red. Poco después, el central Mee erró un pase que el Liverpool castigó sin piedad. Mas allá de estas puntualidades, los reds volvieron a ser un equipo enormemente competitivo, con un tridente de ataque que continua igual de incisivo. El nueve Roberto Firmino se marcó un baile para celebrar el gol con el que había cerrado una nueva victoria de su equipo, así como una gran actuación a nivel individual. Hubo menos aires de celebración entre sus dos compañeros de ataque, Salah y Mané. Ambos tuvieron oportunidades para marcar y de hecho este último fue el autor del 0-2. Pero Mané pudo haber anotado un segundo tanto de haber recibido una asistencia a boca de gol de Salah. El egipcio optó por recortar y él mismo acabó, sin éxito, la jugada. Cuando fue sustituido, Mané se mostró enfurecido por el egoísmo de Salah y sus compañeros tuvieron que calmarle. Después Klopp aclaró que todo estaba en orden y apuntó que Mané “es un tipo emotivo”. Que todos los males sean que uno de mis jugadores se enfade por no haber marcado un gol más en un triunfo por 0-3 en Turf Moor, pensarán los reds.

Sadio Mané no contuvo su enfado por el egoísmo de Mohamed Salah. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd.
Sadio Mané no contuvo su enfado por el egoísmo de Mohamed Salah. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd.

Siguiendo la estela del Liverpool está el Manchester City, que también resolvió su partido con un amplio marcador al vencer por 4-0 al Brighton. “Fue un thriller hasta el segundo 68”, bromeaba un comentarista del Guardian (recomendamos visitar los comentarios mejor valorados de las noticias futbolísticas que se publican en este diario; no tanto por ciertas opiniones bien formuladas por parte de algunos lectores, que las hay, sino por el ocasional apunte en clave de humor inglés). Como señalaba ese comentario, pasado el primer minuto de juego el City ya encontró su primer tanto, obra del sobresaliente Kevin De Bruyne. Los otros goles se los apuntarían un enchufado Kun Agüero, que firmó un doblete, y Bernardo Silva, que marcó inmediatamente después del saltar al campo en sustitución de su tocayo de apellido David, autor de dos asistencias. Con la precisión que les caracteriza, los de Pep Guardiola hicieron que cualquier esfuerzo del rival fuera en vano. En este caso, el esfuerzo del rival fue especialmente apreciado por Guardiola: “Pocos equipos vienen aquí y juegan con este coraje”. El valiente Brighton por momentos le disputó el balón al equipo local y renunció a poner sus líneas tan atrás como la mayoría de conjuntos que visitan el Etihad. Pero los de Graham Potter nunca llegaron a penalizar los desajustes defensivos del City y el thriller duró, en efecto, un minuto. El resto fue un capítulo ligeramente distinto de esa sitcom que uno ya ha visto mil veces. 

La fiesta de goles del Manchester City tuvo muchos invitados, entre ellos Bernardo Silva que marcó en su primer contacto con el balón. Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd.
La fiesta de goles del Manchester City tuvo muchos invitados, entre ellos Bernardo Silva que marcó en su primer contacto con el balón. Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd.

Para volver encontrar algo más emocionante es preciso regresar a Londres, donde el Chelsea de Frank Lampard empató a dos frente al recién ascendido Sheffield United de Chris Wilder. La semana pasada, los blues habían logrado su primer triunfo de la temporada al imponerse en Norwich por 2-3. Este sábado parecían encaminados a una nueva victoria cuando al descanso ganaban gracias a dos goles de Tammy Abraham. La transición de jugar cedido en la Championship a ser el nueve titular del Chelsea en la Premier la está llevando de maravilla el joven delantero de 21 años, que ya suma cuatro dianas. Pero nada más arrancar el segundo tiempo, el Sheffield United recortó distancias con un gol de Callum Robinson y a partir de ahí reinó la intriga en el Bridge. Todavía estaba muy vivo para el Chelsea el recuerdo de su anterior partido en casa hace dos semanas frente al Leicester City, en el que se les escaparon los tres puntos a pesar de haberse adelantado en la primera parte. Ante el Sheffield United no hicieron lo suficiente para contar con una ventaja más holgada y al final un gol en propia puerta de Kurt Zouma supuso el empate.

El doblete de Tammy Abraham no le valió al Chelsea para ganar un segundo partido consecutivo. Foto: Steve O'Sullivan/Focus Images Ltd.
El doblete de Tammy Abraham no le valió al Chelsea para ganar un segundo partido consecutivo. Foto: Steve O’Sullivan/Focus Images Ltd.

Los red devils tampoco supieron gestionar su resultado a favor. El Manchester United empató a uno en su visita al Southampton. Daniel James, fichado este verano del Swansea City, puso por delante a su equipo a los diez minutos de juego con un gran gol, su tercero de la temporada. Pero el Southampton empató en el segundo tiempo y, aunque los Saints se quedaron con uno menos, el espeso United acabó firmando un decepcionante resultado. “Deberíamos haber ganado. Teníamos el partido donde lo queríamos pero no estuvimos acertados de cara a puerta,” lamentó Ole Gunnar Solskjaer. El United venció en la primera jornada al Chelsea por un 4-0 que exageró las distancias entre ambos equipos y desde entonces han cosechado dos empates y una derrota. 

Si equipos como el Chelsea o el United arrancan la temporada con el objetivo de terminar en puestos Champions, otros como el Everton y el Wolverhampton lo hacen con la ambición de romper la barrera del top-6 quedando por encima de alguno de los grandes. Everton y Wolves, ambos entrenados por técnicos portugueses, se enfrentaron el domingo en Goodison Park. El Everton de Marco Silva se impuso por 3-2 a los Wolves de Nuno Espírito Santo, que llegaban a la cita después de haber certificado su presencia en la fase de grupos de la Europa League al haber eliminado al Torino en el playoff. El Leicester City, otro aspirante a colarse en el top-6, ganó por 3-1 al Bournemouth con dos goles y una asistencia de Jamie Vardy. El primer tanto, igual que el que marcó hace una semana en Sheffield, fue una clara demostración de lo sencillo que puede ser materializar un contragolpe si uno cuenta con sus servicios. En el resto de la liga, el West Ham venció por 2-0 al Norwich y el Crystal Palace por 1-0 al Aston Villa, mientras el Watford de Javi Gracia sumo su primer punto al empatar a uno en Newcastle.

El momento en el que Jamie Vardy marcó su segundo gol ante el Bournemouth. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd.
El momento en el que Jamie Vardy marcó su segundo gol ante el Bournemouth. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd.

Antes de que arrancara la jornada de Premier, Gareth Southgate había anunciado la lista de convocados de la selección inglesa de cara a los partidos clasificatorios para la Eurocopa de 2020. Inglaterra se medirá a Bulgaria el sábado 7 de septiembre y a Kosovo el martes 10 y ambos encuentros tendrán lugar en Wembley. Wan-Bissaka, lateral del Manchester United, y Tyrone Mings, central del Aston Villa, fueron convocados por primera vez. Southgate también volvió a llamar a los jóvenes centrocampistas James Maddison, del Leicester y Mason Mount, del Chelsea, que todavía no han debutado con la absoluta.

También durante la semana se había disputado la segunda ronda de la Copa de la Liga, conocida por motivos de patrocinio como la Carabao Cup. En esta fase ya entraron algunos equipos de Premier y tres de ellos fueron derrotados por equipos de divisiones inferiores: el Crystal Palace cayó en los penaltis contra el Colchester de cuarta división, el Norwich perdió contra el Crawley, también de cuarta, y el Burnley fue eliminado por el Sunderland, que a día de hoy compite en tercera.

En la Championship, el Swansea City ganó en Elland Road, casa del Leeds United. El equipo dirigido por Marcelo Bielsa generó un gran número de ocasiones pero no fue capaz de romper el empate y en el minuto 90 encajó un gol que dejó al Swansea como líder en solitario. Otra de las noticias en la categoría de plata fue el debut del joven mediocentro Jude Bellingham, que a sus 16 años entró desde el banquillo para marcar el gol que le dio la victoria al Birmingham City de Pep Clotet ante el Stoke City. 

Jude Bellingham, del Birmingham City, debutó con gol a sus 16 años y 63 días. Foto: Jeremy Landey/Focus Images Ltd.
Jude Bellingham, del Birmingham City, debutó con gol a sus 16 años y 63 días. Foto: Jeremy Landey/Focus Images Ltd.

En League One, el Bolton evitó afrontar el mismo destino que el Bury, que fue expulsado de la liga, al encontrar un comprador a última hora. Pero no les dio tiempo a firmar jugadores antes de su partido del sábado, así que volvieron a formar un equipo con sus juveniles. Perdieron por 5-0 en casa del Gillingham y siguen con un balance de -11 puntos: la liga les sancionó con -12 puntos por su gestión financiera, pero los juveniles lograron sacar adelante un empate hace un par de semanas. Después del partido se anunció que el equipo, que no contaba con entrenador después de la reciente dimisión del anterior técnico, ya tiene un nuevo líder en Keith Hill, un viejo conocido de la categoría y nacido en Bolton.

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Foto de portada: Martyn Haworth/Focus Images Ltd

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3 comments

Me ha gustado mucho la manera de introducir el artículo de esta semana, con la historia de Fulham y Arsenal. Simplemente brillante.

Curioso como el tema franquicias ya existía tanto tiempo atrás y ver que las modas siempre son cíclicas.

Buena nota como siempre, interesante conocer el origen del Arsenal y porque se mudó a Highbury, y como surgió el clásico del norte de Londres; los de las franquicias si a ustedes en España les parece nuevo, deberían darse un clavado en la historia del fútbol mexicano, donde prescisamente por la compra de franquicias, muchos equipos historicos han desaparecido, y otros, cual licuado varias veces puesto en la licuadora, han modificado tanto su historia, que ya no se sabe donde acabo el equipo original, y el actual que juega en determinada ciudad, cual fue su origen jaja

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