La kriptonita del Manchester City

Joshua King of Bournemouth walks into the stadium prior to the Premier League match against Burnley at Turf Moor, Burnley.
Picture by Michael Sedgwick/Focus Images Ltd +44 7900 363072
10/12/2016

El Manchester City derrotó al Bournemouth con un gol de Sterling en el tiempo de descuento que permite a los de Guardiola seguir de cerca los pasos de un Manchester United intratable en el arranque de la Premier. En un choque trepidante en el que los citizens se vieron obligados a remontar tras un zapatazo prodigioso de Daniels que se coló por la escuadra antes de cumplirse el primer cuarto de hora de partido, el equipo celeste dejó varias pinceladas de sus mejores virtudes y sus peores defectos. Con Kyle Walker sancionado, Guardiola apartó el esquema de tres centrales por el que apostó en las dos primeras jornadas, y dio la primera titularidad tanto a Bernardo Silva como a Benjamin Mendy, que insinuaron lo que pueden aportar esta temporada al conjunto mancuniano. El luso partió desde la banda derecha y se ofreció entre líneas, sobre todo durante el primer tiempo, para convertirse en un nuevo socio con el que De Bruyne y David Silva podían combinar, mientras el galo dotó al City de profundidad por el flanco zurdo gracias a su portentoso físico, que le permite llegar fresco a línea de fondo para poner envíos tensos al área. La aportación de los laterales fue una de las diferencias respecto al City del curso pasado, y lo cierto es que los skyblues firmaron algunas fases de juego notables, sobre todo después del 1-1 anotado por Gabriel Jesus.

Raheem Sterling, jugador del Manchester City y ex del Liverpool (Foto: Focus Images Ltd)
Raheem Sterling marcó un gol decisivo para el Manchester City por segunda jornada consecutiva. Foto: Focus Images Ltd.

Sin embargo, en la balanza de las contras, residen las dificultades de la zaga skyblue para frenar a Joshua King, el mejor futbolista del Bournemouth en el mediodía del sábado. El internacional noruego se convirtió en una pesadilla para Otamendi, que empezó el partido llegando tarde a todas las anticipaciones sobre el ariete de los cherries, que se giraba con facilidad para eliminar al central argentino. Móvil entre líneas para estar siempre en disposición de recibir el esférico cuando el Bournemouth recuperaba la posesión, King fue la vía de escape del Bournemouth cuando más apretó al Manchester City. El noruego siempre permitía a su equipo desplegarse en campo contrario, una virtud muy valiosa para desgastar a rivales como el City, que aspiran a someter al adversario durante los 90 minutos y plantan a casi todos sus efectivos en la mitad de cancha rival. Los movimientos de King recordaron a lo acontecido hace apenas unos días en el Etihad, cuando Calvert-Lewin martirizó a la zaga mancuniana. Del mismo modo que hizo el Everton, el Bournemouth castigó la espalda de los centrales del City con dos puntas: uno atraía la atención de los defensas mientras otro, más veloz, se desmarcaba al espacio y se convertía en una pieza autosuficiente.

King provocó faltas, tarjetas amarillas, condujo contragolpes en solitario, sin el apoyo de ningún compañero, colaboró en la presión y dispuso de una oportunidad de oro para anotar el 2-1 en el minuto 60. Fue una de las pocas ocasiones que generó el Bournemouth, pero fue tan clara que solo la madera evitó la segunda diana de los cherries. Como ya ocurría la pasada temporada, de momento al Manchester City le está costando materializar en goles todo el flujo ofensivo que genera, mientras los adversarios necesitan muy poco para perforar la portería citizen. Le atacan con cuentagotas, pero por ahora los rivales están castigando los riesgos que asumen los pupilos de Guardiola con una flecha que sepa correr con espacio por delante y pueda interpretar lo que demanda cada jugada. Tan importante es lo primero como lo segundo. Al City no le llegan mucho, pero casi siempre que el rival pisa su área lo hace en situaciones de gol muy claras. El agónico triunfo en el Vitality Stadium permitirá al Manchester City trabajar con mayor tranquilidad durante el parón de selecciones, sin las urgencias de recuperarle demasiados puntos al líder, aunque no oculta varios de los aspectos a pulir en el futuro más inmediato. Su próximo rival no tendrá piedad: nadie castiga tanto a la contra como el Liverpool de Jürgen Klopp.

Guardiola lamentó que su equipo no fuese más efectivo. Foto: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd.
El Manchester City aún tiene mucho margen de mejora. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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1 comments

Yo creo que ese 1-4-3-3 con laterales anchos y profundos, y los extremos entre líneas por dentro, será el esquema más usado por Pep en esta temporada.
No veremos mucho a los “laterales – interiores”.

El 1-3-5-2 para ciertas ocasiones, especialmente ante rivales que cuenten con un poderío ofensivo de mayor nivel.

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