Özil, el jugador que desapareció de un videojuego

Pierre-Emerick Aubameyang of Arsenal before the Premier League match at the Vitality Stadium, Bournemouth
Picture by Jeremy Landey/Focus Images Ltd 07747773987
26/12/2019

Después de unas semanas en las que no se podían ver los partidos del Arsenal en China, la televisión estatal decidió volver a emitir un partido de los gunners. Sin embargo, los periodistas encargados de la retransmisión consiguieron, con juegos de malabares, evitar nombrar al futbolista Mesut Özil. Como si no jugara. Como si no tuviera nombre.

El futbolista alemán de origen turco ha desaparecido en China. Cuando hace unas semanas criticó en las redes sociales al gobierno de Pekín, seguramente no imaginaba la reacción de las autoridades chinas: borrarlo del mapa. Los responsables del videojuego Pro Evolution Soccer lo eliminaron de su versión china. La televisión dejó de emitir los partidos del Arsenal, empezando por un Arsenal-Manchester City. Y una vez han vuelto, no lo nombran. La prensa oficial lo ignora. Delante de un ataque frontal, la respuesta china ha sido el silencio.

Viejos métodos en nuevas plataformas. A Özil le ha pasado, salvando las diferencias, lo que sucedió con algunos líderes bolcheviques que pasaron de ser héroes a enemigos de Stalin. Como esa foto célebre de 1926 de Stalin junto a Antípov, Kírov, Shvernik y Komarov, entonces sus camaradas. A medida que Stalin pasó a considerar que eran enemigos, los mandó al gulag y ordenó que se modificaran las fotos, borrando a los caídos en desgracia. En la última versión de la foto, Stalin ya estaba solo.

Özil ha ido desapareciendo de la realidad china precisamente por denunciar la desaparición de millares de personas. La historia, cíclica, repite pecados, aunque cambian los métodos. Antes se borraban fotos, ahora videojuegos. Desde siempre, los grandes imperios han humillado las minorías que consideran peligrosas. Aunque los métodos usados por el gobierno del Partido Comunista Chino con los uigures de Sinkiang, una de las 56 etnias censadas en China, asustan. Campos de internamiento para reeducar a millares de personas, miles de cámaras para reconocer a las personas en la calle y seguir sus actividades o censura en las redes. China afirma que así lucha contra el terrorismo y el islamismo radical. Muchas ONG defienden que han ido más alla reprimiendo a millares de personas.

Arsenal's Mesut Ozil during the Premier League match at the London Stadium, Stratford Picture by Daniel Hambury/Focus Images Ltd 07813022858 09/12/2019
Todo empezó con una crítica de Mesut Özil al gobierno chino. Foto: Focus Images Ltd.

Los uigures, habitantes de la región más occidental al norte de la China, son un pueblo turco de Asia central, musulmanes. Su bandera, azul con una medialuna, deja clara su relación lejana con Turquía. Las raíces de los turcos se encuentran en el corazón de Asia, la tierra que sus antepasados dejaron para ir conquistando tierras hacia el oeste, hasta llegar a Europa y Turquía. En el camino quedaron diferentes pueblos con una lengua similar al turco, pueblos hermanos, como los azerís, los uzbelos, los turkmenos o los uigures. Turquía ha sido el estado que más ha alzado la voz contra la represión ejercida por el gobierno chino. Y Özil, quien vive más la política turca que la alemana, ha usado ese altavoz que son las redes sociales.

“En China se queman Coranes, hay mezquitas destruidas, se prohíben escuelas islámicas y los intelectuales religiosos son asesinados, uno tras otro. Nuestros hermanos son enviados por la fuerza a los campos de prisioneros y los musulmanes siguen en silencio”, publicó en las redes sobre un fondo que era la bandera de los uigures. El mensaje se publicó poco antes del partido de la Premier League entre el Arsenal y el Manchester City, partido que no se ofreció en directo, tal como estaba previsto, por la televisión pública china CCTV. El mensaje de Özil, a favor de los nacionalistas del Turkestán Oriental, nombre con el que también se conoce la región de Sinkiang, dejó contra las cuerdas al Arsenal, que publicó un comunicado en Weibo, una red social china, donde decía que “el mensaje expresa la opinión personal de Özil. Como club de fútbol, el Arsenal siempre se adhiere al principio de no involucrarse en política”. El mensaje del club del norte de Londres no se colgó en otras redes sociales. Fuentes del club explicaron que se vieron forzados a emitir el comunicado porque se ha había generado mucho interés por el mensaje de Özil. Unos días antes, el club no dijo nada cuando otro jugador, el catalán Héctor Bellerín, también utilizó las redes para hablar de política, en este caso, para criticar al líder conservador británico Boris Johnson.

Arsenal's Hector Bellerin during the UEFA Europa League match at the Emirates Stadium, London Picture by Daniel Hambury/Focus Images Ltd 07813022858 03/10/2019
Héctor Bellerín es otro futbolista del Arsenal que ha usado las redes sociales para manifestar sus opiniones políticas en otras ocasiones. Foto: Focus Images Ltd.

El gobierno chino ha puesto en marcha su maquinaria para intentar silenciar esta polémica. Mejor el silencio que el debate. Cada vez que un deportista ha criticado sus acciones, el peso de su economía amenaza con cortar el flujo de dinero a las entidades afectadas. Este mismo año, el gerente de los Houston Rockets de la NBA denunció en las redes la represión china contra los manifestantes que defienden sus derechos democráticos en Hong Kong. El propietario de los Rockets dejó claro que esa no era la opinión de su franquicia, publicando un mensaje donde se podía leer “We Love China”.

El conflicto de la región de Sinkiang es complejo, pues las autoridades chinas han denunciado cómo el nacionalismo local se mezcla con el islamismo radical y el racismo contra los inmigrantes chinos que han llegado a la zona las últimas décadas. Los chinos llegaron hace muchos siglos a una región que ha sido controlada desde Pekín desde hace mucho tiempo, aunque con brotes nacionalistas puntuales que piden la independencia de la zona. Los últimos años se han vivido atentados con bomba y ataques con arma blanca contra propietarios de negocios chinos. Un activista uigur mató más de 30 personas en la estación de Kunmig, una ciudad fuera de esta región, en un ataque en 2014. La reacción de Pekín ha sido la mano dura. Diferentes organizaciones de defensa de los derechos humanos acusan al gobierno chino de haber internado hasta a un millón de musulmanes en campos de reeducación política. También ciudadanos kazajos dentro de esta operación destinada a debilitar la devoción de esta población por el islam. En las últimas semanas, el gobieron chino ha separado de sus familias y recluido en internados a más de 400.000 niños, según un documento de planificación publicado en una web del gobierno. Niños internados en escuelas donde intentan que no crean en el islam.

Las palabras de Özil forman parte de una campaña de críticas a China nacidas en Turquía y promocionadas por el gobierno del islamista Recep Tayyip Erdogan, quien coquetea con sueños imperiales. Erdogan ha organizado actos públicos donde aparece flanqueado por soldados vestidos con trajes del viejo Imperio Otomano, usando su política exterior para tener peso en tierras que formaron parte de ese Imperio, aunque no sean habitadas por turcos, como Bosnia, Siria o, últimamente, Libia. El presidente turco ha destacado por mostrar apoyo hacia los uigures, pueblo hermano del turco. En 2009, acusó a los chinos de cometer un genocidio. Aunque después calló, pues ambos países se dieron cuenta que compartían intereses comerciales para crear un corredor de mercancías que les uniera. Enfrentados otra vez en los últimos años por el conflicto de Siria, pues China apoya al gobierno de Assad y Turquía a los opositores, los últimos meses Erdogan ha vuelto a poner sobre la mesa el conflicto de los uigures.

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Özil, admirador de Erdogan, se ha sumado a la campaña. El jugador ya fue criticado antes del Mundial del 2018 en Alemania por una foto con el político, acusado de no respetar los derechos humanos por muchas organizaciones alemanas. Özil ha recibido estos días las críticas de las mismas ONG que defienden a los uigures. Organizaciones que le preguntan a Özil por qué defiende una minoría en China cuando el gobierno turco ha cometido crímenes contra los kurdos. Con los kurdos, Özil calla. Los sueños imperiales de China y Turquía han chocado en el corazón de Asia. Y ni el fútbol escapa de esta compleja partida de ajedrez.

Foto de protada: Focus Images Ltd.

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4 comments

Magnífica crónica acerca de fútbol y geopolítica.

Bravo por Mesut con el que, se puede estar más de acuerdo o no, pero a mí me demuestra que aunque se esté arrastrando en el campo, es una persona con principios y es un ejemplo de que los futbolistas también son cuidadanos y algunos van mas allá de la indiferencia.

Feliz año todos, gracias Toni.

Cuando Toni ha escrito que “las palabras de Özil forman parte de una campaña de críticas a China nacidas en Turquía y promocionadas por el gobierno del islamista Recep Tayyip Erdogan”, me ha entrado la duda de si esto es un mensaje lanzado por Ozil a título personal y salido realmente de una idea suya, o si se le ha sugerido de alguna manera que se pronuncie de esta forma. Sería un matiz importante a considerar.

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