Preocupación en el fútbol inglés por los incidentes racistas

Paul Pogba of Manchester United reacts after failing to score a penalty during the Premier League match at Molineux, Wolverhampton
Picture by Russell Hart/Focus Images Ltd 07791 688 420
19/08/2019

De la nueva temporada de la Premier League ya han surgido suficientes temas para alimentar la tertulia futbolística, desde las pizarras de los entrenadores hasta el emerger de nuevos talentos. Pero también una cuestión ajena al césped se ha convertido en uno de los asuntos más hablados en los medios ingleses: el racismo hacia los jugadores en las redes sociales. El fútbol es tan capaz de fomentar valores y unir a las personas como de mostrar su lado más oscuro. Se dice que el fútbol es un reflejo de la sociedad y es verdad. Se dice que el racismo no es un problema del fútbol, sino de la sociedad y también es cierto. Pero los más optimistas esperan que el poder que tiene el fútbol para catalizar emociones y atraer tanto interés sirva para crear conciencia y reducir así los agravios racistas, no solo en el fútbol sino en la sociedad en general.

Es una batalla que lleva librándose mucho tiempo, desde que pioneros como Andrew Watson o Arthur Wharton se convirtieran en los primeros jugadores negros a finales del siglo XIX, hasta las campañas más recientes de la UEFA. En Inglaterra la principal organización que trabaja para combatir el racismo se llama Kick It Out y mantiene una estrecha colaboración con la federación, la asociación de futbolistas y la liga. Tras varios años de iniciativas para frenar el racismo, lo lógico sería pensar que se ha progresado. Y aunque hay consenso en que la situación ahora es mejor que hace un par de décadas, los informes más recientes de Kick It Out demuestran que el problema sigue estando muy presente: las denuncias de incidentes racistas llevan siete temporadas en aumento y este año incrementaron un 46% con respecto al curso anterior. Lo único positivo que se puede extraer de estos datos es que demuestran que cada vez más aficionados tienen integrado que es importante denunciar esta clase de incidentes. Pero la lucha contra el racismo no entiende de conformismo y a día de hoy vuelve a cobrar fuerza el debate sobre cómo se podría reducir el número de incidentes.

La Premier League y Kick It Out llevan varias temporadas haciendo campañas contra el racismo. Foto: Simon Moore/Focus Images Ltd.
La Premier League y Kick It Out llevan varias temporadas haciendo campañas contra el racismo. Foto: Simon Moore/Focus Images Ltd.

El pasado 15 de agosto, la final de la Supercopa de Europa entre el Liverpool y el Chelsea se fue a los penaltis. El guardameta Adrián San Miguel paró el lanzamiento decisivo y se convirtió en el héroe de la noche. La otra cara de la historia era la tristeza del joven Tammy Abraham, autor de ese penalti errado. La mañana siguiente, Kick It Out publicó que habían recibido denuncias de ofensas racistas dirigidas a Abraham vía Twitter. La organización emitió un comunicado en el que reclamaban a la FA que tomaran medidas. Otros tres jugadores ya habían denunciado incidentes de racismo en las dos primeras semanas de la temporada de fútbol inglés. Y no serían los últimos. Los dos casos que han asegurado que el debate no caiga en el olvido son los de los dos lanzadores de penaltis del Manchester United. El pasado lunes, Paul Pogba falló desde los once metros en el empate de los red devils ante el Wolverhampton. El sábado, Marcus Rashford tampoco acertó con su lanzamiento en la derrota del United frente al Crystal Palace. Ambos jugadores fueron el foco de comentarios racistas en Twitter como los que ya había recibido Abraham.

“Mis ancestros y mis padres sufrieron para que mi generación pudiese ser libre, pudiese trabajar, pudiese coger el autobús, pudiese jugar al fútbol. Los insultos racistas son pura ignorancia y solo sirven para hacerme más fuerte y motivarme para luchar por la siguiente generación”. Con este mensaje respondió Pogba a los comentarios racistas que había recibido. Varios de sus compañeros también denunciaron la situación, así como su entrenador Ole Solskjaer, que lamentó que a pesar de todas las campañas en contra del racismo todavía haya gente con perfiles falsos en las redes sociales publicando ese tipo de ofensas. “Es increíble que estemos hablando de esto en 2019”, añadió. 

Kick It Out lleva su mensaje a todos los estadios de la Premier. Foto: Simon Moore/Focus Images Ltd.
Kick It Out lleva su mensaje a todos los estadios de la Premier. Foto: Simon Moore/Focus Images Ltd.

La temporada pasada, futbolistas como Raheem Sterling y Mohamed Salah fueron el objeto de ofensas racistas en los campos del Chelsea y del West Ham respectivamente. Ambos clubes identificaron a los responsables y estos fueron sancionados de por vida sin poder regresar al estadio. Precisamente son Sterling y Salah dos de los emblemas de la lucha contra la discriminación en el fútbol ingés. Sterling ha denunciado en múltiples ocasiones el racismo al que él, como muchos otros jugadores, se ha visto expuesto, y también ha estado involucrado en las campañas de Kick It Out. Aunque Salah no haya sido tan vocal como Sterling, su mera condición de ídolo en Anfield ya podría estar contribuyendo: un estudio de la Stanford University señaló que las denuncias por islamofobia en el área de Liverpool habían disminuido un 18.9% desde la llegada del futbolista egipcio hace dos años. Este tipo de estudios evidentemente tienen sus limitaciones, pero no cabe duda de que Salah se ha convertido en una de las figuras más queridas en la ciudad de los Beatles.

Otro jugador que estuvo expuesto a un acto de racismo fue Pierre-Emerick Aubameyang, al que un supuesto aficionado del Tottenham le lanzó un plátano en un North London Derby. Ese individuo también fue sancionado por el club. A día de hoy, los campos ingleses tienen suficientes cámaras como para poder identificar a los autores de este tipo de ofensas, así que a los clubes y las autoridades les resulta más sencillo tomar las medidas pertinentes. Lo que ahora genera preocupación son los insultos racistas en Twitter, donde muchos usuarios con perfiles falsos pueden quedar impunes de toda ofensa. Por eso varias personalidades del fútbol inglés apelaron a las compañías detrás de las redes sociales para que colaboren. La presión aumentó y finalmente Twitter emitió un comunicado: “Durante las próximas semanas, representantes de Twitter se reunirán con representantes del Manchester United, Kick It Out y cualquier otro organismo civil que esté interesado en conocer el trabajo que Twitter está realizando ante las ofensas racistas a las que están siendo expuestos ciertos jugadores en el Reino Unido”.

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Kick It Out expresó en un comunicado que el problema no se desvanecerá a no ser que se tomen medidas contundentes. “Eso es lo que le dejaremos claro a Twitter cuando nos reunamos”, aseguraron. Existe escepticismo sobre cómo estas reuniones podrán mejorar la situación. Al fin y al cabo, Twitter solo elimina los perfiles que hayan sido denunciados cuando estos han infringido las normas de conducta de la red social (criticadas por algunos por no ser del todo estrictas) y esos comentarios racistas permanecen publicados durante unas horas. La red social ha expresado su intención de acelerar ese proceso. Es evidente que no existe una solución definitiva, pero tampoco se puede ignorar el problema y quizás el hecho de que la lucha contra el racismo haya vuelto a ser uno de los temas sobre la mesa esté ayudando a concienciar a más aficionados.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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