El Rey Egipcio toma el Palacio de Cristal

Mohamed Salah of Liverpool during the Premier League match at the American Express Community Stadium, Brighton and Hove
Picture by Liam McAvoy/Focus Images Ltd 07413 543156
02/12/2017

Esta mañana saltaba la noticia de que en las elecciones de Egipto más de un millón de personas habían depositado votos nulos en forma de protesta. ‘Algunos de ellos’, informaba The Economist, ‘tacharon el nombre de ambos candidatos y en su lugar pusieron el de Mohamed Salah’. Este es solo un ejemplo más del tirón que está teniendo la figura del futbolista egipcio. El ‘Fenómeno Salah’ no tiene límites. Su juego y sus goles enamoran a la afición red, a la vez que causan furor en Egipto. El atacante del Liverpool está siendo el nombre propio de esta Premier League. Todo el mundo habla sobre Salah. No hay semana que no salga un cántico nuevo dedicado a él (el hit por excelencia es el ‘Mo Salah, The Egyptian King’) o una nueva noticia con su nombre en el titular (el otro día, por ejemplo, Vodafone anunció que por cada gol que marque Salah de aquí a final de temporada sus clientes en Egipto tendrán 11 minutos de llamadas gratis). Y esta semana que viene se seguirá hablando de Salah, pues este sábado marcó el gol que le dio la victoria al Liverpool en Selhurst Park.

Con 29 goles, Mohamed Salah lidera la tabla de anotadores de la Premier, y eso que no es delantero. En todas las competiciones ya acumula 37. Solo otros dos jugadores en la historia del club de Merseyside le superan: Roger Hunt e Ian Rush, que pusieron el listón en 42 y 47 goles respectivamente. Salah todavía tiene por delante seis jornadas de liga y por lo menos una eliminatoria de Champions para batir el récord. El de este sábado en el sur de Londres no fue su mejor partido en lo que va de temporada, ni mucho menos, pero apareció en un momento decisivo para anotar un gol que valió tres puntos. Aunque el Crystal Palace se fue por delante al descanso, el Liverpool le dio la vuelta al encuentro marcando un gol al inicio del segundo tiempo y otro ya casi al final. 

Crystal Palace 1 (Milojevic 13’ p.)
Liverpool 2 (Mané 49’, Salah 84’)

Crystal Palace vs Liverpool - Football tactics and formations

Desde una primera instancia le puso en problemas el Crystal Palace al Liverpool con balones largos buscando el poderío físico de su nueve, Christian Benteke, y la velocidad de su extremo más desequilibrante, Wilfred Zaha. Probaron fortuna los ocupantes del centro del campo de los Eagles, Cabaye, McArthur y Milivojevic, y esta vía de ataque acabó dando sus frutos. Benteke peinó uno de esos envíos prolongando la acción para Zaha, que fue derribado en el área. Milivojevic transformó el penalti. Más allá marcar desde los once metros, el mediocentro serbio firmó un gran partido liderando a la medular de su equipo.

Come on, Palace!’, gritó a todo pulmón un aficionado tras el gol. Toda la grada del lleno Selhurst Park comenzó a entonar la melodía de su canción por excelencia: Glad All Over, un sencillo de los Dave Clark Five que fue número 1 en Inglaterra en 1964. Se dice que la afición del Palace canta esta canción desde que los Dave Clark Five dieron un concierto en el estadio en 1968. La traducción de ‘glad all over’ sería algo en las líneas de ‘me alegro de que todo se haya acabado’. En uno de los muros en el exterior de Selhurst Park hay ladrillos con inscripciones en recuerdo de aficionados que han pasado a mejor vida. Casi todas incluyen mensajes que acompañan al nombre del aficionado en cuestión, cosas como ‘Palace hasta la muerte’, ‘abonado durante 40 años’, ‘te amo Palace’, ’aficionado durante 82 años’… Y una de ellas, cómo no, lee ‘Glad All Over!’.

Wilfried Zaha provocó el penalti que puso por delante a su equipo. Foto: Simon Dael/Focus Images Ltd.
Wilfried Zaha provocó el penalti que puso por delante a su equipo. Foto: Simon Dael/Focus Images Ltd.

Para desilusión de los Eagles, en este encuentro ya no se volvería a entonar el Glad All Over. El Palace defendió su ventaja con 10 hombres detrás del balón hasta el descanso y buscó sorprender con respuestas a la contra. Los de Jürgen Klopp no brillaban, aunque cada vez que conectaban con Salah, Firminho o Mané, por apretado que estuviese el último tercio del campo, siempre se generaba una sensación de peligro. Estos tres atacantes dieron algunos sustos, y el guardameta Hennessey tuvo que sacar una mano providencial en un córner, pero la amenaza del Liverpool en ningún momento fue constante y se llegó al descanso con el 1-0.

La desesperación del Liverpool se esfumó nada más arrancar la segunda parte. Sakho intentó controlar un balón elevado pero acabó perdiendo la posesión en zona de peligro a manos de Mané, que se la dio a Salah. El egipcio encontró a Milner en el segundo palo con un pase elevado y el todocampista inglés engañó a su par amagando con centrar. Ahora con la vía libre, Milner puso un potente centro raso que Mané mandó a la red.

Además de con un gol, Mané se pudo haber marchado del partido con una tarjeta roja. En la primera parte había visto una amarilla por simular un penalti. Lo cierto es que hubo contacto, pero su caída llegó unos instantes después de dicho contacto y el árbitro lo interpretó como una simulación, por lo que apercibió al atacante senegalés. En el fútbol inglés hay pocas cosas que sienten peor a la grada que una simulación. La afición del Palace se pasó el restó del partido abucheando a Mané cada vez que este intervenía en el juego. Ya en la segunda parte, Mané protagonizó otra acción polémica. El autor del 1-1 se fue al suelo con tanta convicción de que le habían hecho una falta que cogió el balón con la mano. El árbitro no había señalado libre directo alguno, y en cambio lo que pitó fue una falta para el Palace por mano de Mané. Todo el estadio se esperaba que Mané viese la cartulina amarilla, pero el árbitro se la perdonó.

Sadio Mané pudo ser expulsado por doble amarilla. Foto: Simon Moore/Focus Images Ltd.
Sadio Mané pudo ser expulsado por doble amarilla. Foto: Simon Moore/Focus Images Ltd.

Por si acaso, Klopp le sustituyó. Cumplida la hora de juego, el técnico alemán le echó más leña al fuego con un doble cambio: entraron los internacionales ingleses Lallana y Oxlade-Chamberlain por el apreciebido Mané (que se retiró entre gritos de ‘tramposo, tramposo’) y Wijnaldum. Oxlade se unió al tridente ofensivo y Lallana al trivote de la medular. Pero poco duró este último sobre el césped. Apenas unos minutos después de haber entrado, Lallana se lesionó y tuvo que ser el tercer cambio. Le reemplazó Lovren y el Liverpool paso a jugar con tres centrales y los laterales hicieron de carrileros.

El Liverpool había tenido más fluidez en esta segunda parte, dándole más sentido a sus posesiones y atacando con más convicción que en el primer tiempo. Parecía que estaban llevando el encuentro a su terreno. Eso sí, el Palace todavía estaba metido en el partido. Benteke tuvo dos ocasiones muy claras que pudiesen haber restablecido la ventaja de los de Hodgson. Aunque hasta ese momento existía la sensación de que era el Palace quien estaba contiendo al Liverpool, los de South London dieron un paso al frente en los últimos compases. El Palace ganó presencia ofensiva y se pasó a jugar más en el campo del Liverpool.

Pero antes de que fuese demasiado tarde, el Liverpool recuperó su ambición y acabó consumando su remontada. Si el Palace le había hecho sufrir al Liverpool con sus balones a la espalda, los reds les habían dado muchos problemas con centros laterales. La zaga del Palace sufrió defendiendo los envíos desde la banda, tal y como se vio en el primer gol. Y les volvió a suceder en la recta final. Fue un tanto similar al primero: centro desde la derecha de Oxlade que llega al segundo palo, y es ahí desde donde Robertson, muy activo durante todo el partido incorporándose y mandando centros, puso un potente balón de baja altura que encontró a Salah en boca de gol.

Con esta victoria el Liverpool se reafirma como ocupante de la tercera plaza, con cinco puntos más que el Tottenham, cuarto, y diez más que el Chelsea, quinto, aunque los dos equipos londinenses tienen dos partidos menos (contando el que disputarán este domingo por la tarde entre ellos). Ahora el equipo de Klopp pone toda su atención en la Champions League: el miércoles recibirán en Anfield al Manchester City en la ida de los cuartos de final. Después la emoción seguirá por las nubes, ya que se medirán a su vecino el Everton en liga, para acto seguido disputar la vuelta frente al City.

El Crystal Palace de Roy Hodgson luchará por la permanencia en esta recta final del campeonato. Foto: Liam McAvoy/Focus Images Ltd.
El Crystal Palace de Roy Hodgson luchará por la permanencia en esta recta final del campeonato. Foto: Liam McAvoy/Focus Images Ltd.

Se repitió la historia para el Palace. Los hombres de Roy Hodgson sufrieron otra derrota por la mínima ante uno de los grandes: perdieron en casa por 0-1 frente al Tottenham y 2-3 ante el Manchester United, por 2-1 les ganó el Chelsea en Stamford Bridge, y este sábado en Selhurst Park vivieron más de lo mismo ante el Liverpool. La afición aprecia que su equipo le haya plantado cara a estos rivales, pero es inevitable lamentar los puntos que se han quedado por el camino. Puntos que valen oro para un Palace metido de lleno en la lucha por la permanencia. Antes del parón de selecciones lograron vencer en Huddersfield por 0-2. Deberán repetir la hazaña en Bournemouth la semana que viene.

Foto de portada: Liam McAvoy/Focus Images Ltd

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