Goleada de un convincente Tottenham al Liverpool

Son Heung-Min of Tottenham Hotspur celebrates his goal while Goalkeeper Simon Mignolet of Liverpool walks back to collect the ball during the Premier League match at Wembley Stadium, London
Picture by Liam McAvoy/Focus Images Ltd 07413 543156
22/10/2017

El Tottenham de Mauricio Pochettino no le dejó opción alguna al Liverpool de Jürgen Klopp. La afición de los Spurs recordará con cariño este atardecer de domingo en Wembley en el que su equipo ganó con una enorme autoridad al Liverpool, y en el que su héroe, Harry Kane, hizo un doblete. El planteamiento del Tottenham funcionó de principio a fin: le cedieron el control del balón al Liverpool y castigaron sus errores con efectivas respuestas en ataque. Los Reds fueron realmente vulnerables en defensa. Los dos equipos de Manchester, sobre todo el City, han demostrado estar por encima del resto en estas primeras jornadas, pero el Tottenham parece ser capaz de echarles un pulso.

Tottenham 4 (Kane 4′, 56′, Son 12′, Allí 45+3′)
Liverpool 1 (Salah 24′)

Tottenham vs Liverpool - Football tactics and formations

Ambos equipos venían de haber jugado Champions entre semana: el Tottenham había empatado en el Santiago Bernabéu y el Liverpool había vencido en su visita al Maribor por un contundente 0-7. Pochettino, igual que hizo ante el Madrid, volvió a apostar por alinear a dos hombres arriba: Kane estaba acompañado por Heng-Min Son. En el centro del campo optó por un trivote de mucho toque, en el que Harry Winks hacía de enclave entre Christian Eriksen y Dele Alli, que jugaban más adelantados. De este modo evitaba ser superado en la medular por el trío del Liverpool: Milner, Henderson y Can.

A los cuatro minutos se adelantó el Tottenham y lo hizo, cómo no, con un gol de Harry Kane. Tras un saque de banda en campo contrario, el carrilero derecho Kieran Trippier puso un balón elevado a la espalda de la defensa rival que recibió Kane. El delantero inglés se adentró, superó a Mignolet y ejerció su oficio mandando el balón a la red. La hinchada entonó el emblemático cántico con el que recuerdan que Kane es uno de los suyos. Cómo no lo van a querer, si es canterano, es el nueve de la selección inglesa, tiene cara de piloto de la RAF, ama a su club y marca goles como quien come pipas.

Poco más de cinco minutos después, Kane volvería protagonizar una acción memorable. El Tottenham recuperó en campo propio y montó una contra con un pase largo buscando a su nueve. En vez de disputar el balón por arriba con Lovren, Kane intuyó que el central del Liverpool había calculado mal, así que siguió corriendo esperando un fallo. Efectivamente, Lovren falló. El balón le superó y cuando se quiso dar cuenta, Kane ya iba en carrera por la derecha, desde donde puso un centro bajo que Son, llegando antes que la defensa red, remató con acierto. Un inicio redondo para el Tottenham. Y pudiese haber sido un arranque más contundente si cabe de haber marcado Son su segundo tanto al cuarto de hora de juego, cuando, de nuevo tras un pase por arriba tras robo, tiró desde la esquina derecha del área y se topó con el larguero.

El Tottenham lo tenía claro como el agua: debían darle continuidad a ese plan que estaba demostrando ser tan efectivo. Con el marcador a favor, y no por uno, sino por dos goles, se podían permitir cederle el balón al Liverpool y esperarles su campo. Mientras tapasen los espacios, contaban con la certeza de que tarde o temprano podrían recuperar y explotar la frágil defensa del Liverpool de Jürgen Klopp, conectando arriba con el dúo Kane y Son. Pero lo que no esperaban en el Tottenham era encajar precisamente de esa forma: en el 24’, el Liverpool recuperó en el centro del campo y Henderson le puso un pase en profundidad a Salah que batió a la zaga local. El talentoso extremo egipcio la cruzó con gentileza y la redonda le dio al palo y entró. Klopp lo celebró con rabia. Se metían en el partido. Eso sí, un par de minutos después pudiesen haber vuelto a recibir un golpe cuando Alli, apuntándose al Oktoberfest de pases a la espalda de la defensa, dejó solo a Son en el área, pero la definición del surcoreano no fue exitosa.

A pesar de haber recortado distancias, Klopp tenía claro que su equipo precisaba un cambio. Así pues, cumplida la media hora de juego, el técnico alemán dio entrada a Alex Oxlade-Chamberlain por Lovren, el jugador que había fallado en el segundo gol del Tottenham. Su pasado gunner le garantizó un multitudinario abucheo a Oxlade en su entrada al terreno de juego y durante cada instante en el que tuvo el balón. Este cambio implicó un efecto dominó: Gomez dejaba de ser lateral derecho para ser central, Can dejaba de ser interior izquierdo para ser lateral derecho, Coutinho dejaba de ser extremo izquierdo para ser interior izquierdo y Oxlade ocupaba el puesto del brasileño en el tridente ofensivo.

En cuanto el revuelo del gol del Liverpool se difuminó, el guion del encuentro retomó su curso: circulaciones del Liverpool y respuestas del Tottenham; genialidades de Coutinho en tres cuartos para intentar romper líneas y peleas de Kane contra el mundo. Kane le ganó al mundo en más de una ocasión, con una autoridad impactante, aunque justo la vez que no le funcionó, a su equipo le salió caro: había sido una pérdida suya la que había dado inicio al conciso ataque con el que el Liverpool había marcado.

Ya se había entrado al tiempo añadido de la primera parte cuando el Tottenham marcó su tercer gol. Los Spurs habían iniciado un peligroso contragolpe que Can cortó sin tapujos: derribó a Alli con una segada por detrás que le costó la amarilla. El lanzamiento de falta lo puso Eriksen. El centro del danés fue despejado por la defensa del Liverpool, pero la sensación de alivio en los reds duró una milésima de segundo, y es que el rechace le cayó a Alli en la frontal. El 10 no perdonó. La pinta del descanso le salió a gloria a la grada local.

En el entretiempo, Diego Armando Maradona salió al césped, donde fue obsequiado con una camiseta del Tottenham. El Pelusa presenció el encuentro con una bufanda de los Spurs. Si un inglés se cruza a Maradona, ¿le menciona ‘La Mano de Dios’ o guarda silencio acordándose del gol que la acompañó, el mejor gol de la historia del fútbol?

Mauricio Pochettino habló en la sala de entrenadores con Diego Armando Maradona, compañero suyo en Newell's Old Boys, antes del encuentro. Era la primera vez que se encontraban en casi 20 años. El técnico del Tottenham se mostró muy ilusionado por haber podido hablar de nuevo con el que él considera "el mejor jugador de la historia del fútbol". Foto: Daniel Hambury/Focus Images Ltd.
Mauricio Pochettino habló en la sala de entrenadores con Diego Armando Maradona, compañero suyo en Newell’s Old Boys, antes del encuentro. Era la primera vez que se encontraban en casi 20 años. El técnico del Tottenham se mostró muy ilusionado por haber podido hablar de nuevo con el que él considera “el mejor jugador de la historia del fútbol”. Foto: Daniel Hambury/Focus Images Ltd.

Del mismo modo que el tercer gol se coció el cuarto del Tottenham, que llegó entrados diez minutos de la segunda parte. Los de Pochettino respondieron un ataque de Liverpool pasándosela a Kane en la derecha. El ariete, actuando ahora fuera del área, donde también se encuentra como pez en el área, encaró a Matip y provocó una falta cuando lo estaba superando. El centro lateral generó un par de rechaces, y tal como había sucedido en el anterior tanto, la defensa del Liverpool no logró mandar el balón fuera de la zona de peligro y le acabó llegando, todavía dentro del área, a la última persona a la que un red querría darle el balón: Kane de nombre Harry marcó su segundo de la tarde y su octavo en lo que va de Premier, lo que le coloca en lo más alto de la tabla de goleadores.

La asistencia, de 80.827 espectadores, era un nuevo récord para un partido de la Premier League en Wembley. Al ser anunciada por megafonía la cifra fue recibida con un aplauso de orgullo. Al principio les costó, pero ahora parece que el Tottenham se siente más cómodo en el feudo de la selección inglesa. La afición del club del norte de Londres celebraba la goleada tirando de cánticos. En la esquina desplazada desde Merseyside, en cambio, los ánimos estaban por los suelos. Cerca estuvo Coutinho de dar esperanzas a los suyos cuando se sacó un brillante tiro desde la frontal que dio con el poste después de que Lloris lo salvara con una gran mano. Tocaba y tocaba el balón el Liverpool, y a veces daba un aviso, con alguno de esos intentos del mago Coutinho, con intervenciones de Salah o con una llegada de Milner, pero la remontada parecía inviable. El Tottenham, ordenado, le cedía escasas oportunidades a su rival.

Con el partido llegando a su final, Pochettino cambió a su amado ‘Jarry’ Kane (marcando la primera consonante, así lo pronuncia el mister argentino). Como era de esperar, todos los presentes se pusieron en pie, le aplaudieron y le cantaron. La única pega que los Spurs le podían poner a esta postal es el hecho de que Kane se llevara la mano a la parte posterior del muslo en su camino al banquillo. Aunque probablemente sea una mera sobrecarga, podría tratarse de una leve lesión de isquiotibial.

Harry Kane es el máximo goleador de la Premier League con 8 goles. Foto: Liam McAvoy/Focus Images Ltd.
Harry Kane es el máximo goleador de la Premier League con 8 goles. Foto: Liam McAvoy/Focus Images Ltd.

El silbido final fue recibido con satisfacción. Esta victoria, su cuarta consecutiva en liga, deja al Tottenham tercero empatado a 20 puntos con el Manchester United, su rival en la próxima jornada, y a cinco del City. El Liverpool, por su parte, cierra la jornada noveno y la semana que viene se enfrentará al Huddersfield Town, equipo que venció al United este sábado.

Foto de portada: Liam McAvoy/Focus Images Ltd

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