El Tottenham vence al Bournemouth con discreción

El Tottenham de Mauricio Pochettino no estuvo a la altura en la Europa League, pero se ha recompuesto en la Premier League. Foto: Matthew Usher/Focus Images Ltd.

En su rueda de prensa tras el Chelsea-Manchester City de hace dos semanas, Pep Guardiola se refirió al Tottenham como ‘the Harry Kane team (el equipo de Harry Kane)’. El comentario sentó mal en el norte de Londres, donde fue interpretado como una pulla: Guardiola estaría reduciendo el mérito de los Spurs como conjunto al talento de un solo hombre, y eso, en palabras de Mauricio Pochettino, era ‘irrespetuoso’ para el club. Como si hubiesen tratado de demostrar que no todo el Tottenham es Kane, los de Pochettino ganaron este sábado al Bournemouth sin que el delantero inglés viese portería. A tan solo tres días de medirse al Real Madrid en el Santiago Bernabéu, los Spurs superaron al equipo de la costa sur en un encuentro discreto que fue decidido por un solitario tanto de Christian Eriksen. Esta es la primera victoria en liga del Tottenham en Wembley.

Tottenham 1 (Eriksen 47′)
Bournemouth 0

Tottenham vs Bournemouth - Football tactics and formations

El Tottenham comenzó el partido circulando la pelota en campo contrario con más anchura que profundidad, de derecha a izquierda, como un péndulo. El Bournemouth, que formaba con línea de cinco atrás, cerraba los espacios con una disciplina militar y depositaba sus opciones en los contragolpes. La sorpresa siempre tiene sitio en los campos del señor fútbol y para los Cherries pudo haber llegado cumplidos los 20 minutos de juego, cuando tras un par de respuestas de cierto peligro acabaron propiciando un córner. El saque de esquina encontró rematador y Hugo Lloris tuvo que estrenar el guante para evitar el gol visitante. Gran intervención la del guardameta francés.

Vuelta a la normalidad, desde los extramuros el Tottenham anhelaba tener una pizca de ingenio que le permitiese superar esa hermética defensa. La punta de lanza Harry Kane salía de su zona para crear y explotar espacios, y la segunda línea de ataque, compuesta por Heung-Min Son, Dele Alli y Christian Eriksen buscaba más de lo mismo de forma frustrada. Desde atrás todos trataban de romper líneas, ya fuese el joven Harry Winks (con Dembélé lesionado, segunda titularidad consecutiva en liga para este canterano que genera ilusión entre la afición de Tottenham) con una conducción de balón, o Jan Vertonghen con un pase en profundidad desde el lateral izquierdo (hoy ocupaba esta posición porque Ben Davies estaba enfermo).

Conocedor de las capacidades técnicas y creativas de los suyos, el hincha del Tottenham conservaba la calma a pesar de que el reloj corriese cuesta abajo hacia el fin del primer tiempo. Eso sí, pasada la media hora de juego Mauricio Pochettino ya no debía de estar tan cómodo desde su asiento en el banquillo y pasó a observar el juego desde la línea de cal. Por ahora se limitaba a observar con un aire sosegado; como mucho le protestaba alguna decisión al cuarto árbitro. Quien parecía estar en tensión era su homólogo cherry, Eddie Howe, el técnico detrás de la gesta del Bournemouth (en 2009 estaban en League Two y en 2015 alcanzaron la Premier League por primera vez en su historia), que acompañado por su asistente no cesaba de dar instrucciones. En Wembley siempre conviene tener todas las cuerdas afinadas. Hasta el momento, su equipo estaba ejecutando su planteamiento defensivo con éxito.

Al descanso se llegó con ese eterno empate a nada. El partido estaba teniendo un ritmo tan sedante que servidor, nada amigo de la cafeína, recurrió a una cola. Aunque lo que verdaderamente le subió los ánimos fue una steak and ale pie, tan pequeña como deliciosa. En el entretiempo hubo una actuación de danza Diwalii con motivo de una celebración cultural de la comunidad del Sudeste Asiático de la zona de Wembley.

Un gol de Eriksen le dio la victoria al Tottenham. Foto: Focus Images Ltd.
Un gol de Eriksen le dio la victoria al Tottenham. Foto: Focus Images Ltd.

Para terminar de despertar a todos los presentes, el partido arrancó su segunda mitad de una forma acelerada. Pasaron un par de minutos y se inauguró el marcador: Son se la dejó en la frontal a Eriksen, que llegaba en carrera desde atrás, y el danés avanzó hasta concluir la jugada con un tiro ajustado a la izquierda. Tras adelantarse, el Tottenham siguió avasallando al Bournemouth, ahora impulsado por una afición que había entrado en calor tras unos primeros cuarenta y cinco minutos sin banda sonora. El recurrente ‘Oh When The Spurs Go Marching’ no pudo faltar. Diez minutos después del 1-0 corearon un nuevo gol que no subió al marcador: un centro de Kieran Trippier encontró la cabeza de Kane en el área, pero este se encontraba en fuera de juego.

A falta de poco más de un cuarto hora para el final, Howe movió fichas con la esperanza de arañar un punto: metió a Jordon Ibe y a Jermain Defoe, que recibió una ovación de la que un día fue su hinchada. También se llevó una ronda de aplausos Kane, sustituido por Fernando Llorente en el 85’. Había tenido alguna que otra ocasión, pero esta vez se marchaba a casa sin ningún tanto que rememorar el día siguiente, en el coche camino del entrenamiento.

Estuvo más cerca de cumplirse el segundo del Tottenham que un épico empate del Bournemouth. Los Spurs contaron con oportunidades como para dejar una resultado más convincente, como un potente disparo de Eriksen tras buena asociación en tres cuartos que despejó Boruc; un tiro desde dentro del área de Eric Dier; o un remate de cabeza de Alli a centro de Moussa Sissoko (había entrado desde el banquillo por Son) tras un contragolpe. Ninguna entró y con el corto marcador se terminó el partido. Tres puntos sin mucha historia, pero tres puntos al fin y al cabo.

Foto de portada: Matthew Usher/Focus Images Ltd.

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