Ancelotti entrega las llaves del Nápoles a Insigne

Lorenzo Insigne during the Serie A match at Stadio Olimpico di Torino, Turin
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23/09/2018

Asumir las riendas del Nápoles nunca es una tarea sencilla, pero resultaba un reto todavía mayor después de que el equipo acariciara el Scudetto por primera vez en casi 25 años. El carisma y el sello futbolístico de Maurizio Sarri es una herencia todavía presente en el nuevo equipo de Carlo Ancelotti, pero el nuevo técnico del combinado partenopeo ya está acostumbrado a gestionar plantillas que acumulan temporadas de éxitos, desgaste y/o exigencia con entrenadores apasionados por los detalles. Se queda con los aspectos más positivos de la etapa anterior, intenta dotar de mayor pausa a los equipos más verticales si tendían a sentirse cómodos en los intercambios de golpes y poco a poco va añadiendo sus nuevos matices con mano izquierda. Un proceso que, una vez más, se empieza a apreciar. Esta vez en el Nápoles de la temporada 2018-19.

Ante la baja de Jorginho, traspasado al Chelsea, Carlo Ancelotti llegó al Nápoles con la intención de transformar a Marek Hamsik en mediocentro. Visto el rendimiento de Allan en la medular y el paulatino crecimiento del polaco Zielinski, retrasar al centrocampista eslovaco para convertirlo en su regista parecía la mejor forma para que estas piezas convivieran en una misma alineación. Al menos hasta que Fabián Ruiz se aclimatara al nuevo campeonato y a las demandas de su nuevo ecosistema. Por lo demás, la estructura heredada del Nápoles de Sarri se mantuvo, especialmente en ataque: Callejón ocupaba la banda derecha, Milik y Mertens (con menos preparación en pretemporada tras el buen papel en el Mundial) pugnaban por la posición de delantero centro y Lorenzo Insigne seguía como titular en el flanco izquierdo.

Carlo Ancelotti, head coach of Napoli, during the Serie A match at Stadio Olimpico di Torino, Turin Picture by Antonio Polia/Focus Images Ltd +393473147935 23/09/2018
Carlo Ancelotti ha empezado a cambiar algunos aspectos en el Nápoles. Foto: Focus Images Ltd.

Sin embargo, el Nápoles ha ido mutando. Sobre todo a raíz de la derrota por 3-0 en el estadio de la Sampdoria, el único partido que el elenco sureño ha perdido esta temporada. El Nápoles empezó perdiendo en sus dos primeros encuentros, pero ya no pudo remontar en el tercero. La reconversión de Hamsik en mediocentro único del 4-3-3 no surtió el efecto deseado y Ancelotti decidió cambiar. Con Hamsik de regista, las entregas eran precisas, pero la pelota no siempre circulaba todo lo ágil que debería y el eslovaco sufría para recuperar la posición. No podía sostener tampoco su rendimiento durante más de una hora y terminó sustituido. Tampoco fue satisfactoria la introducción de Diawara como pivote en la tercera jornada, precisamente en el citado duelo contra la Sampdoria. Así que la estructura del Nápoles empezó a evolucionar. Se dejó de hablar del sustituto de Jorginho en la medular para centrar los focos en Lorenzo Insigne.

En los últimos partidos el Nápoles ha pasado a jugar con un 4-4-2 (o 4-2-3-1) que brinda muchísima libertad a su futbolista de mayor talento. Lorenzo Insigne ha abandonado la banda para abrazar con todas sus fuerzas el carril central. Por un lado, el conjunto napolitano ha protegido un poco más el centro del campo. Ya no queda aislado un mediocentro único, sino que Allan se encarga de arropar a Hamsik o Diawara. El brasileño juega más cerca del mediocentro, que queda menos expuesto en caso de pérdida. Por otro lado, Zielinski suele partir desde el flanco izquierdo. Así el polaco se incorpora al centro del campo cuando el Nápoles ataca, con unas funciones muy parecidas a las del arranque de curso, y libera el carril para las apariciones del lateral, principalmente Mário Rui. Y, además, Lorenzo Insigne pasa a participar mucho más en el juego y se le exime de una parte importante del trabajo defensivo, pues debe colaborar en la presión pero ya no se desgasta en la ayuda al lateral.

Napoli team line up during the Serie A match at Stadio Olimpico di Torino, Turin Picture by Antonio Polia/Focus Images Ltd +393473147935 23/09/2018
El Nápoles ha ganado cinco de sus primeros seis partidos en la Serie A. Foto: Focus Images Ltd.

A lo largo del último mes, Insigne ha formado dupla en ataque junto a Mertens o Milik. Y ha sido mucho más decisivo. En la primera prueba, brilló y anotó el gol de la victoria contra la Fiorentina. También volvió a marcar las diferencias contra el Torino -dos goles- y contra el Parma -gol y asistencia- en los otros dos choques de Serie A que ha disputado desde entonces. Aunque se le atragantó la visita a Belgrado en el estreno en la Champions, el salto de calidad ha sido notable. El Nápoles encuentra a Insigne con mucha más frecuencia, el talentoso mediapunta puede moverse por donde le plazca y busca asociarse con Milik y Mertens a través de combinaciones rápidas y difíciles de detener para las retaguardias rivales. Como consecuencia, su influencia en el desarrollo del juego ha crecido. Y también su aportación goleadora, con cuatro tantos en los últimos cuatro partidos. Sus dianas reflejan perfectamente esta tendencia: no son goles de genio, sino goles producto de su nueva ubicación sobre el terreno de juego. En todos, Insigne caza balones en el punto de penalty o en el área pequeña. Está mucho más cerca de la portería y marca por inercia, sin tener que inventarse un gol inverosímil con una maniobra y posterior disparo desde la frontal.

Aunque ningún partido para poner a prueba la efectividad de su nueva demarcación como el de este sábado: la prueba del algodón será la visita a la Juventus. Como ocurrió la temporada pasada, y más todavía tras el dubitativo arranque de Inter y Roma, el Nápoles parece el único equipo que puede intentar seguir el ritmo del vigente campeón. La Juventus ha ganado todos sus partidos. El Nápoles solo perdió en el estadio de la Sampdoria. Y por si no era suficiente, tras el duelo contra la Vecchia Signora será el Liverpool quien visite San Paolo. Una buena semana para medir a Insigne en su nuevo rol en el Nápoles.

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Foto de portada: Focus Images Ltd.

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3 comments

Y otro tema significativo que se percibe ya con los primeros partidos de temporada del Nápoles hace referencia a las rotaciones. Ancelotti tiene un once titular bastante definido (con Milik peleando con Mertens por el puesto de delantero centro, pues al belga le ha costado un poco más arrancar y el polaco ha vuelto muy bien del Mundial), pero está tirando más del banquillo. Ese era uno de los aspectos que más se le ha criticado a Sarri, pues siempre jugaban los mismos y otros 3 o 4 futbolistas suplentes. A la larga veremos si le surte efecto para mantener el ritmo de la Juve y sobrevivir a un grupo tan duro en la Champions.

Con el Nápoles me pasa lo mismo que con el Atlético: me parece que ha dejado pasar oportunidades claras para ganar grandes títulos y que va a ser muy complicado que lo veamos en una circunstancias parecidas. Pasaran unos años hasta que la Juve falle de nuevo; la Roma, el Inter y el Milán estén de capa caída y el Nápoles siga siendo lo bastante competitivo.
En cuanto a Ancelotti, ha demostrado sobradamente que es capaz de cambiar el planteamiento de un equipo para adaptarlo a sus jugadores. El mejor ejemplo fue el año que se le fueron Di María y Xabi Alonso del Madrid. Pasó a un sistema de espacios reducidos para que su colección de mediapuntas no tuvieran que correr detrás del balón.
Gran artículo Tomás. Un abrazo.

Y parece que la maniobra ha sido correcta. Tenía muchas dudas del Hamsik ‘regista’ ya que a diferencia de otros mediapuntas que ha reconvertido Ancelotti (Pirlo, Kroos), Marek era de un perfil diferente, más llegador. Juntandolo más con Allan no puede más que beneficiarle. Me parece muy importante también la continuidad que está teniendo Zielinski, parece que podrá dar el salto definitivo que su calidad demanda y que parece que mezcla bien con el nuevo rol de Insigne. Si este ajuste sigue así y la mayor profundidad de plantilla surte efecto podríamos volver tener a un Napoli que exija casi la perfección a la Juve en Serie A.

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