La irrupción de Cengiz Ünder

La Fiorentina visitará esta jornada el Olímpico de Roma. Foto: John Rainford/Focus Images Ltd

Cengiz Ünder no disputó ni un solo minuto durante la fabulosa fase de grupos de Copa de Europa que realizó la Roma. Apenas sumó cuatro encuentros como titular en Serie A en toda la primera vuelta. No bajó los brazos, aguardó su momento y, tras una racha de cuatro partidos consecutivos del conjunto capitalino sin ver la victoria, Eusebio Di Francesco probó a darle una oportunidad. Hace un mes de aquello y ahora parece que va a ser difícil volver a sacarle del once. Su traviesa mirada representa hoy la principal esperanza individual de la Roma a escasos días de visitar el campo del Shakhtar Donetsk. Cengiz ha sido la pieza fundamental sobre la que el conjunto italiano ha construido una vital racha de victorias en un momento decisivo de la temporada: en los últimos tres encuentros, el atacante de 20 años marcó el tanto de la victoria en Verona, hizo dos goles y una asistencia en casa ante el Benevento y hace dos días abrió el marcador en el 70′ en la visita a Udine de la Roma. Está que se sale. ¿Quién es ese diminuto número 17 que con su irrupción le ha cambiado el ánimo al conjunto giallorosso?

Fue uno de los nombres por quien más peleó Monchi nada más aterrizar en la Ciudad Eterna. Cerca de 15 millones pagó el conjunto capitalino al Basaksehir por él en verano. En el casi inamovible 4-3-3 de Di Francesco ha encontrado acomodo en la banda derecha, aunque da la impresión de que por su perfil es más mediapunta que extremo. Porque es más técnico que rápido, más fino que explosivo. Es zurdo, aunque podría pasar por ser diestro por cómo maneja su otra pierna, y todavía está bastante verde sobre todo en lo relacionado a su comportamiento sin la pelota, pero tiene una cualidad que va a hacer muy complicado que su entrenador lo siente: su agudísimo golpeo de pelota. Es lo que más llama la atención de él a primera vista. Le ves ganar línea de fondo como harían tantos otros, pero la suelta después de forma muy diferente. Da igual que lo haga con la pierna derecha o con la izquierda, la sensibilidad de sus envíos es impropia de un chaval de su edad. Por técnica, por intención, por interpretación. Y todo lo delicado que parece a la hora de asociarse de sus compañeros, lo tiene de perillán cuando busca la meta contraria. Prueba de ello es el seco y ajustado zurdazo que se sacó el pasado sábado de la nada en Friuli, como ese niño que sonríe tras romper un plato, en un partido que se le estaba complicando al cuadro capitalino -y que si llegó 0-0 a la última fase fue gracias a ese infravaloradísimo guardameta llamado Alisson Becker-. Quizá la principal diferencia con el otro gran prodigio otomano, con el que comparte edad, posición, pierna predilecta y cara de travieso, es su capacidad resolutiva. Lucescu ya debe andar pensando en cómo juntarlos.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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3 comments

Dos cosas más que me llamaron la atención viendo el Udinese-Roma:

1. Que Albano Bizarri siga en activo. Me hizo sentir bastante joven que un futbolista de mi infancia todavía ande jugando al fútbol.

2. Antonin Barak. Me gustó y mucho.

lindo articulo, un gran jugador.

una cosa: lucescu no es el entrenador de shakhtar hace dos anos…lo reamplazo paulo fonseca.

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