De Ancelotti a Gattuso en San Paolo

Roberto Firmino of Liverpool and Allan of Napoli in action during the UEFA Champions League match at Anfield, Liverpool.
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27/11/2019

Tras varios años en los que se postuló como el principal opositor a la hegemonía de la Juventus, el Nápoles atraviesa la peor temporada de su historia más reciente. Al menos en lo que a rendimiento en la Serie A se refiere. Ocupa la octava posición de la tabla, por detrás de equipos de menos potencial económico y menor masa social como el Cagliari y el Atalanta, suma los mismos puntos que un Milan sumido en una crisis permanente, los puestos de acceso a la Champions ya se encuentran a once puntos de distancia y el liderato asoma a 18 unidades de distancia, casi el doble de las que figuran ahora en el casillero partenopeo.

El Nápoles no carbura a pesar de que ha superado uno de los grupos más difíciles de la Liga de Campeones, en el que ha sumado cuatro de los seis puntos posibles ante el vigente campeón y ha ganado en el estadio de uno de los clubes revelación, el sorprendente Salzburgo. Sin embargo, en el día a día de la liga, el Nápoles ha perdido tantos partidos como los que ha ganado y está empatando por encima de los promedios recomendados. El despido de Carlo Ancelotti llegó después de golear al Genk en la sexta jornada de la Champions, pero la dinámica general del Nápoles era tan negativa que la decisión estaba tomada de antemano: 3 victorias en los últimos 14 encuentros con la leyenda transalpina al mando. Los triunfos, ante Genk, Salzburgo y Hellas Verona, en una racha trufada de empates. Solo la Roma y el Bolonia fueron capaces de derrotar al Nápoles en las últimas semanas del mandato de Ancelotti, aunque la acumulación de pequeños tropiezos dinamitó la confianza del equipo.

Carlo Ancelotti (Foto: Antonio Polia/Focus Images Ltd)
La etapa de Carlo Ancelotti en Nápoles ha terminado de forma prematura. Foto: Focus Images Ltd.

A título futbolístico, la caída del Nápoles de Ancelotti se produjo a raíz de tres factores principales. El primero, la acumulación de lesiones. Uno de los motores ofensivos cuando se encuentra al 100% a nivel físico, el lateral zurdo Ghoulam, apenas ha jugado un partido desde el mes de octubre. A pesar de que ha perdido protagonismo recientemente, su baja se ha juntado por momentos con la de Mario Rui, lo que ha obligado a Ancelotti a improvisar distintas soluciones para el lateral zurdo (Luperto, Hysaj o Di Lorenzo han pasado por esa demarcación). También Allan se ha perdido un buen puñado de encuentros. El brasileño se ausentó durante cerca de un mes por una lesión contraída ante el Atalanta y el Nápoles no pudo ganar al equipo de Bérgamo, a la Roma, al Salzburgo ni al Genoa en un tramo de malos resultados en los que la dinámica del cuadro partenopeo se empezó a torcer. Esta ha sido la lesión más sensible para los intereses del Nápoles junto a la de Arkadiusz Milik, con escasa continuidad a lo largo del curso actual. El ariete polaco promedia un gol cada 77 minutos de juego, pero solo ha podido participar en 10 de los 22 encuentros que ha disputado el Nápoles esta temporada.

Otro motivo que contribuye a explicar la mala temporada del Nápoles está relacionado con la confección de la plantilla y la planificación del pasado verano. El subcampeón de la Serie A se reforzó con futbolistas de categoría en ataque y apuntaló el eje de la defensa con la contratación de Kostas Manolas, pero perdió cierto equilibrio en la medular. La salida de Diawara hacia la Roma en la operación que terminó con Manolas en el sur de Italia implicó la pérdida del único centrocampista posicional de la plantilla, un rol que ya quedó huérfano el curso anterior tras el traspaso de Jorginho al Chelsea. El guineano era una pieza de valor en el Nápoles por su condición de especialista y quizás le habría sentado bien para fortalecer la medular en un tramo de temporada en el que el cuadro partenopeo ha echado de menos a Allan y sobre todo se ha partido en dos. Su salida a la Roma se explica por el escaso protagonismo que vivió el curso anterior (661 minutos en la Serie A, apenas 8 titularidades y solo tres partidos disputados en liga a partir de enero), cuando quedó relegado a un rol cada vez más secundario con la eclosión de Fabián y una inoportuna lesión que padeció en marzo. Asimismo, la incorporación estrella en ataque, Hirving Lozano, no ha encajado de primeras en el Nápoles. El mexicano atraviesa un lógico periodo de adaptación al nuevo entorno y una liga superior a la Eredivisie, pero además ha jugado mucho como segundo punta en el 4-4-2 por el que más ha optado Ancelotti. Con Callejón fijo en el sector derecho y Lozano fino de cara a portería en sus primeros encuentros, el ex del PSV actuó más cerca del área que de la línea de banda. Ahí puede marcar diferencias si le abastecen, pues tiene instinto a la hora de rematar, pero se pierde parte de su explosividad y desequilibrio en el uno contra uno.

Fabian of Napoli in action against Liverpool during the UEFA Champions League match at Anfield, Liverpool. Picture by Michael Sedgwick/Focus Images Ltd +44 7900 363072 27/11/2019
Fabián es uno de los jugadores de más talento del Nápoles. Foto: Focus Images Ltd.

Aunque quizás lo que más ha mermado al Nápoles y le ha atascado en reiteradas ocasiones ha sido la falta de puntería en los últimos metros. Pese a tratarse de un equipo devastador en el área contraria en otras temporadas, este curso le ha costado perforar la meta contraria en las citas en las que Milik no ha pisado el verde. Gran parte de la responsabilidad goleadora de las campañas anteriores había recaído sobre Dries Mertens, pero la chispa realizadora del belga se ha apagado en este inicio de curso en la Serie A. Mertens solo ha marcado cuatro dianas en la liga, aunque se ha mostrado más acertado en la Champions (5 goles en 6 partidos). Callejón e Insigne, los otros integrantes del célebre tridente ofensivo de la época de Maurizio Sarri, solo suman cuatro goles en la Serie A entre ambos. Y los citados fichajes no han tenido tanto impacto como se podía esperar hace un par de meses: Llorente ha marcado cuatro goles, pero solo uno desde finales de septiembre, y la puntualidad de Hirving Lozano en las grandes citas (Juventus, Salzburgo y Milan) no ha tenido tanta continuidad en el día a día. No se trata tanto de que el Nápoles no les abastezca, sino que el equipo no transforma las ocasiones que genera cuando encierra al rival en su área. El cuadro sureño es el equipo que más tiempo tiene la pelota en campo contrario en la Serie A y el segundo que más tira, solo por detrás del ultraofensivo Atalanta, pero los atacantes no están finos.

La reiterada apuesta por centrocampistas con visión de juego, técnica para el último pase y llegada (Elmas, Fabián y Zielinski) dinamiza el juego en campo contrario, pero solo Milik se ha mostrado certero en el remate. Y es en la finalización y en las jugadas inacabadas donde nacen gran parte de los problemas del Nápoles. Si no termina la jugada con un remate claro, a poder ser sin un bloqueo de un defensa o un blocaje del portero, los expupilos de Ancelotti se han mostrado particularmente vulnerables en el retorno defensivo. Allan se ha visto obligado a abarcar muchísimos metros y en el momento en el que se supera la primera presión el Nápoles queda expuesto. Manolas y Koulibaly, a título nominal, es una de las mejores parejas de centrales del Calcio, pero no están tan resguardados porque el equipo juega menos junto. En cambio, en la Champions el equipo se ha juntado más. Sea por el elevado nivel de concentración que demanda enfrentarse a equipos tan peligrosos con espacios como Liverpool o Salzburgo o porque el dominio está más repartido, el Nápoles ha permanecido más compacto en las noches europeas. En las fases en las que ha abogado por una presión elevada, el bloque defensivo ha acompañado. Y a menudo le ha tocado adoptar un papel algo más defensivo, con tramos de un repliegue más bajo para no conceder metros a los Salah, Mané, Haaland, Hwang-Hee Chan y compañía. En esos momentos la defensa del área con Meret, Koulibaly, Maksimovic o Manolas resulta sólida, la calidad de Fabián para proteger el balón brinda aire extra en fases de apuro para que el equipo respire y la velocidad de Mertens o Hirving Lozano les permite intimidar con espacios por delante.

Dejan Lovren of Liverpool scores the first goal against Napoli during the UEFA Champions League match at Anfield, Liverpool. Picture by Michael Sedgwick/Focus Images Ltd +44 7900 363072 27/11/2019
El Nápoles no ha perdido en ninguno de los dos enfrentamientos contra el Liverpool en la actual temporada. Foto: Focus Images Ltd.

Las disputas internas entre el vestuario y la presidencia del club acabaron de caldear el ambiente en Nápoles. No solo se trataba de la mala dinámica sobre el verde, sino que la decisión de Aurelio Di Laurentiis de obligar a la plantilla a concentrarse aislada como castigo por la derrota contra la Roma sentó fatal al equipo. La negativa del grupo a permanecer concentrados tras empatar en casa contra el RB Salzburgo apenas un par de días después hizo saltar más chispas en lo que se consideró un motín respecto a las decisiones de la dirigencia del club. Una de las consecuencias finales de todo el proceso fue la precipitación del despido de Ancelotti, relevado por Gennaro Gattuso. Su trabajo en el inestable Milan, al que dejó quinto a punto de Atalanta (3º) e Inter (4º) el curso pasado, le servirá de aval para intentar cambiar la cara del Nápoles. Empezó con mal pie, perdiendo en casa ante el Parma, en un encuentro en el que modificó el esquema más habitual de los últimos tiempos con Carlo Ancelotti. Gattuso recuperó el 4-3-3 para fortalecer la medular, con Allan de pivote escoltado por Fabián y Zielinski, aunque no le valió para frenar la potencia de Kulusevski ni la velocidad de Gervinho, devastadores en cada contra.

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La presión se antoja mayúscula para el nuevo entrenador napolitano, que deberá remar a contracorriente con la presión de quien se sabe lejos de los puestos que debería ocupar y con un calendario harto complicado en sus primeras semanas en el banquillo. Tras el tropiezo del partido que parecía más accesible, en los próximos cinco encuentros de Serie A el Nápoles debe visitar al siempre duro Sassuolo, recibir al Inter, viajar a la capital para medirse con la Lazio y recibir a la Fiorentina y la Juventus. Un mes de extrema dificultad en el que puede recuperar puntos en multitud de duelos directos o quedar atascado en la media tabla, con la confianza hundida antes de afrontar el cruce ante el Barcelona de los octavos de final de la Champions. En Nápoles no suele haber término medio.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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1 comments

Ha sido muy parecido a lo que le ha pasado al Tottenham: te refuerzas y cuando en teoría parece que vas a poder pelear por el campeonato, acabas en puestos en los que hace tiempo que no estabas. También parecía que el intento de ese 3-2-4-1 de Carlo tenía buena pinta al principio pero el día a día lo fue machacando.
Lo bueno es que quizás no necesite mucho Gatusso, pero añadir un nuevo mediocentro defensivo es clave para este equipo. No sólo va a poder usar su 4-3-3 predilecto, sino que va a ser mucho más natural para todos: Fabián y Allan de interiores, Insigne más cerca del área, y el Chucky más cerca de banda, además de partirse menos y jugar más juntos. De darse esto soy bastante optimista con este equipo y también con la batalla que le pueda plantear al Barcelona.

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