Partido Polish Boyfriend: la nueva vida del Bari, en campos regionales y contra otros históricos hundidos

Messina. Foto: Alberto Ponturo bajo licencia Creative Commons 2.0.

Un amigo italiano me decía que uno de los problemas de su tierra era la extraña fascinación por los ladrones que tienen. “Por eso los votamos o nos parece bien que tipos que sabemos que son oscuros tengan poder”, se quejaba. Este amigo es hincha del Bari. “Cuando teníamos presidentes que sabíamos que eran ladrones, nos fascinaba ver al equipo en la Serie A. Cuando queríamos tener gestores honestos, nos molestaba no estar compitiendo con otros. Es un debate moral complicado, aunque muchos no discutimos otra cosa: el amor”. Sí, Italia tiene mil defectos. Pero es una tierra de amor. En ocasiones desproporcionado o demasiado pasional, pero en Italia se ama.

Los hinchas del Bari aman a su club. Es un acto irracional, casi incomprensible, porque el equipo no da muchos motivos para ser amado. Y pese a ello, los hinchas siguen en ello. Esta temporada el Bari vive su peor temporada de la historia: juega en la Serie D, contra equipos modestos, de pueblos, sin tradición. Y pese a ello, más de 10.000 hinchas acompañan al club en su periplo por el purgatorio de los campos regionales. El pasado verano, el Bari fue uno de esos equipos grandes que no pudo cumplir con los requisitos de la Federación, por culpa de las deudas, y fue refundado. De la Serie B a la Serie D en pocos días. Ya contamos esta temporada el caso del Modena y la Reggina. La misma historia se repite en el sur, con el Bari y su rival de esta jornada, el Messina. Ciudades muy grandes con clubes destinados a ser refundados una y otra vez. El mito de Sísifo en el fútbol.

Domingo 6 de enero, 14:30h, Bari-Messina

Hasta el año 2014, el Bari fue propiedad de la familia Matarrese. Los Matarrese llegaron a volar muy alto, con uno de los suyos presidiendo la Federación Italiana. Por eso Bari fue sede del Mundial de 1990. Con esta familia en el poder, el Bari jugó muchos años en la Serie A fichando jugadores buenos, como David Platt, o descubriendo talentos como Cassano. Se llegó a soñar con jugar en Europa (no pudo ser) y al final el club se convirtió en un ascensor entre la Serie A y la Serie B. En 2014, finalmente, los tribunales dictaminaron que los Matarrese habían destrozado el club. Bancarrota, problemas… y una sentencia judicial que dejó al Bari sin propietario. Se organizó una subasta pública del club con la obligación de poner dos millones de euros como punto de partida para quien quisiera ser el propietario. Además, el nuevo propietario debía pagar las deudas. La primera subasta acabó sin solución. Así, el 8 de marzo, el Bari saltó al terreno de juego de su estadio San Nicola con el palco vacío, sin propietario. El Bari ganó ese partido contra la Virtus de Lanciano. Por primera vez en 37 años, el Bari jugaba sin ser propiedad de la misma familia.

Cassano es una de las figuras más célebres que ha jugado en el Bari. Foto: Focus Images Ltd.
Cassano es una de las figuras más célebres que ha jugado en el Bari. Foto: Focus Images Ltd.

Y en un milagro 100% italiano, el club, sin propietario, empezó a ganar partidos. Los hinchas ponían dinero para pagar los viajes, aficionados se ofrecían para trabajar gratis cuidando el estadio los días de partido… El Bari debía desaparecer y bajar, pero, en vez de eso, el estadio estaba lleno de 30.000 aficionados animando a unos jugadores que, sin cobrar, se metieron en play-off de ascenso a la Serie A. Finalmente, el Bari perdió en los play-off de forma dolorosa, aunque fue una aventura preciosa en la que los hinchas llegaron a soñar con poder comprar el club y crear una entidad de accionariado popular. No pudo ser. Finalmente, el Bari fue comprado por un grupo de empresarios liderado por el que fue colegiado internacional, Gianluca Paparesta. Este grupo se cansó de poner dinero sin poder conseguir resultados y en 2016, uno de los accionistas minoritarios, Cosmo Antonio Giancaspro, lideró una ampliación de capital con la que pudo ser el presidente. Fue un desastre: las deudas se acumularon y finalmente, en 2018, se decretó la bancarrota del club con más de 17 millones de euros de deudas.

Como suele suceder en estos casos, el Ayuntamiento crea un nuevo club y busca socios para mantener vivo el fútbol en la ciudad. El alcalde Antonio Decaro creó el Bari 1908, una nueva entidad que, usando el año de fundación del primer Bari, dejaba claro que era heredero de una tradición. Y encontró un comprador: la empresa de producción de cine Filmauro S.r.l., propiedad de Aurelio De Laurentiis, propietario a la vez del Nápoles. De Laurentiis puso a su hijo como presidente del Bari y así ha empezado la nueva vida del club en Serie D. Con un proyecto sólido con el dinero de los De Laurentiis, el Bari lidera la tabla, seguramente ascenderá a la Serie C1 y lucha por recuperar el escudo y los símbolos del viejo Bari difunto.

Cosas de la vida, en su momento, las hinchadas de Nápoles y Bari no eran nada amigas. Y ahora tienen un mismo propietario, un De Laurentiis que ha pedido públicamente modificar las normas que no permiten a un grupo empresarial ser propietario de dos clubes de la Serie A. De Laurentiis afirma que su idea es conseguir ver rápido al Bari en la Serie A sin vender el Nápoles. “Son dos clubes independientes, no se pueden mezclar dos ciudades con tanta personalidad. Mi hijo trabaja en el Bari, que será independiente del Nápoles, no será un filial o algo así”, dijo. Aunque cierto es que usa la propiedad del Bari para presionar a la alcaldía napolitana: De Laurentiis quiere comprar el estadio San Paolo, de propiedad municipal, para poder efectuar reformas. Y como no avanza en las negociaciones, llegó a afirmar que el Nápoles jugaría la Champions en Bari. En la ciudad napolitana llegaron a aparecer pancartas donde se podía leer: “Sigue comprando otros clubes y desaparece de Nápoles”. Y en Bari existe debate sobre si gusta o no su presencia. El club gana, aunque los hinchas saben que el presidente no será nunca uno de los suyos. Un debate sin fin.

El Bari lidera la tabla aún sin derrotas, jugando en su estadio, con capacidad para 40.000 hinchas, con medias superiores a los 10.000. Y con partidos fuera de casa como este en Castrovillari contra el Rotonda, un club de un pueblo calabrés en medio de montañas, con escenarios hermosos y gradas pequeñas. Otro fútbol que los hinchas del Bari gozan a su manera.

En espera de ver cómo evoluciona todo, el Bari juega contra el club de una de las ciudades que más ha sufrido en Italia: el Messina. Esta ciudad siciliana tiene una historia trágica, y no solamente por los terremotos, como el de 1783 o el de 1908, que dejaron 70.000 muertos. Paro, corrupción, violencia… Messina es una ciudad portuaria dura. Y su fútbol sufre las consecuencias. El Messina se ha refundado un total de 11 veces, la última el año 2017. Aunque sus hinchas lo consideran siempre el mismo club, técnicamente tiende a desaparecer y renacer con una facilidad pasmosa. En los últimos 10 años se ha llamado “Football Club Messina Peloro”, “Associazione Calcio Rinascita Messina” , “Associazioni Calcio Riunite Messina” y este año, casi con cierto sentido del humor, “Associazione Calcio Rilancio Messina”. O sea, Asociación de fútbol relanzamiento Messina. La situación tiene algo de trágico. En estos últimos 10 años, además, han deambulado ocho presidentes diferentes de cuatro clubes refundados distintos.

Muchos recuerdan al Messina en la Serie A hace unos 15 años, ganando algún partido en San Siro. Fueron años buenos, acumulando alegrías y deudas que provocaron una refundación más. El presidente de esos años en la Serie A, del 2003 al 2007, fue Pietro Franza, un empresario local del sector naval y turístico, que tocó el cielo y luego dejó arruinado al Messina. Un club que se hundió tanto en sus deudas que acabó en la quinta división jugando un humillante derbi contra el Citta di Messina, otro equipo de la ciudad, en la temporada 2012/13. Ese Citta de Messina, con pocos hinchas, era, cómo no, consecuencia de la refundación de otro club, el USD Camaro Messina. Todo se refunda, todo se recicla, todo se aprovecha.

Hace tres años llegó al club Pietro Lo Monaco, un empresario de pasado oscuro muy vinculado a uno de los eternos rivales del Messina, el Catania. Los hinchas se indignaron. Lo Monaco consiguió dos ascensos en dos años, aunque un año después se largó dejando deudas detrás. La temporada 2016/17, el Messina cambió de propiedad en tres ocasiones. El equipo evitó el descenso, aunque a finales de esa temporada las deudas eran terribles. Fue entonces cuando llegó el empresario Pietro Sciotto. Encontró un club con deudas y este julio se confirmó que el club no cumplía los requisitos para jugar en Lega Pro. Y después de reuniones con el Ayuntamiento, se decretó que fallecía la entidad. En 24 horas nacía un nuevo club, el Associazione Calcio Rilancio Messina. El 90% del club pertenece a Sciotto, conocido en la ciudad por ser el rey de los concesionarios de automóviles. El 10% restante es de su hermano Matteo, alcalde de la pequeña población de Gualtieri Sicaminò, en la parte rural de Messina. Ciudad donde tiene las raíces esta familia. Y donde tres Sciotto han sido alcaldes en los últimos 60 años. Su feudo.

El Messina de Sciotto se basa en jugadores jóvenes de la región. Y la voluntad de apostar por el fútbol formativo. “Quiero un equipo con chicos nacidos entre los años 1997 y 2000, chicos locales, con futuro. Y no gastar demasiado, como en el pasado”, dijo en una declaración de intenciones Sciotto en 2017. En su primera temporada, el Messina acabó en la mitad de la tabla. Esta temporada, anda muy cerca de la zona de descenso, superado en la tabla por el otro equipo de la ciudad, el Citta di Messina, que le ganó el derbi por 3-2 en una derrota humillante. Al final del partido, los ultras obligaron a los jugadores a aguantar sus insultos, indignados por esa derrota. Ya no es novedad, para la hinchada de un Messina que poco a poco ha visto cómo las gradas se vacían. En Italia se ama, pero en Messina han pedido demasiado a los hinchas.

Foto de portada: Alberto Ponturo bajo licencia Creative Commons 2.0.

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2 comments

Gracias Toni, llevaba tiempo esperando este artículo sobre el (la) Bari. Excelente como siempre.
Aprovecho para lanzar un tema que me parece muy poco tratado. Y es sobre sobre los motivos que hacen que alguien compre un equipo de fútbol. Se hace dinero con el? Es cuestión de publicidad? Es estratégico? Político? Cambia según el pais? El caso de De Laurentiis es bastante peculiar y como tú has dicho, no se entiende bien el real interés.
Digo esto porque todos amamos al fútbol pero nadie habla de los motivos e intereses de los dueños, que sin quien mandan. Quizás un tema para un podcast vuestro en ivoox o en los excelentes de Patreon.
Feliz año

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