Partido Polish Boyfriend: Palermo-Messina, un precioso derbi siciliano en la Serie D

Palermo Renzo Barbera Marcadorint

Algunas tierras viven en el pasado. O quizás eso nos parece a los que las visitamos. La vida siempre se abre paso, aunque cuando visitas Sicilia siempre tienes la sensación de viajar al pasado en algún momento. No hace tanto, aún me encontré un recorte de periódico pegado al cristal de un bar con las noticias del ascenso a la Serie A del Palermo del año 2004. Entre ese ascenso y la actualidad, el Palermo había jugado una final de Copa y competiciones europeas. Aunque ese pegote descolorido era un recordatorio de que la historia del club, la ciudad y la isla tiene más tragedias que victorias. Y en ocasiones, lo que se celebra con pasión, como un ascenso, puede parecer poca cosa en Turín o Milán. Ese pegote nos recordaba que toca disfrutar del momento porque somos mortales. Aunque en Sicilia se renace. La vida siempre vuelve, en un cruel ciclo de vida y muerte. Y esta temporada, vuelve el derbi Palermo-Messina.

La historia del Palermo es una historia marcada por el dolor. En 1990 el estadio fue sede del Mundial pero el club, refundado, luchaba por campos humildes en la Serie C1. En 1998 el equipo bajó a la Serie C2 después de una temporada humillante en la que perdió un derbi siciliano ya no contra el Catania, sino contra el Atlético Catania, segundo equipo de la ciudad con la que mantiene una rivalidad eterna. Posteriormente, con 15.000 hinchas en las gradas, perdió la promoción con la Battipagliese. Pero ese mismo verano el Ischia quebró y el equipo siciliano salvó la categoría de milagro. Un verano más tarde, el propietario de la Roma, Franco Sensi, compró el Palermo y en 2001 se ascendió a la Serie B con una última jornada de infarto: el Palermo derrotó al Ascoli y el Messina perdió. Ese año los tres equipos históricos de la isla ocuparon las tres primeras posiciones en su grupo de la Serie C1: Palermo, Messina y Catania. Cinco años más tarde los tres jugaban en la Serie A. Nacer, fallecer, renacer. En Sicilia tienen más vidas que un gato.

Caer al infierno, arder y, chamuscado, sacarse de encima las cenizas para volver a sonreír. Y volver a empezar. En Italia, algunos clubes han sido refundados ya en más de 7 u 8 ocasiones. Y en Sicilia es especialmente habitual. Este año seguimos sin equipos sicilianos en Serie A. En la Serie B, solamente el Trapani. Las grandes ciudades tienen sus equipos en Serie C o Serie D. Grandes urbes compitiendo con clubes de barrio o de pueblo. Esa es la realidad del Palermo, refundado este verano y renacido en la Serie D, donde parece que durará poco.

Domingo 24 de noviembre, 14:30h, Palermo-Messina

Ese ascenso del año 2004 llegó gracias al dinero de un empresario del norte, Maurizio Zamparini, que compró el club ‘rosanero’ a Sensi y lo subió a Primera por primera vez en 31 años. La fiesta en la ciudad fue histórica. El Palermo subió, se consolidó y llegó a las competiciones europeas. Aunque la ciudad nunca amó a Zamparini, un tipo que con una extraña costumbre: cesar entrenadores para contratarlos pocos meses después otra vez. A su lado, Jesús Gil y Gil era un presidente con paciencia. Si sumamos su época como propietario del Venezia, en 35 años se cargó a su entrenador en más de 60 ocasiones. Zamparini, que se dejó ver incluso en el banquillo durante algún partido, sufrió dos descensos aunque volvió. Algunos entrenadores le duraron menos de una semana. Algunos fueron contratados en tres ocasiones en solamente 14 meses. Una temporada, desfilaron 7 técnicos diferentes.

Pese a jugar en Europa seis temporadas y ganar una liga juvenil, Zamparini perdió poco a poco el control de la situación, negociando vender al Palermo hace unos 5 años. Entabló conversaciones con jeques árabes para que inviertieran dinero en el club y, finalmente, anunció que lo vendería a un exjugador de baloncesto tatuado famoso por su paso por ‘Gran Hermano’, Paul Baccaglini. Este llegó a ser nombrado presidente, aunque jamás se firmó el contrato de venta y la gestión de Zamparini se alargó hasta el 2018, con otro intento de vender el club, en esta ocasión a unos británicos, también fallido. En junio de 2019, el club no pudo ser inscrito por deudas en la Serie B y desapareció.

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El 12 de julio, pues, el Ayuntamiento creó un concurso público para crear otro Palermo. Se presentaron 6 propuestas y ganó una liderada por el empresario italoamericano Tony Di Piazza y el siciliano Dario Mirri. Lorenzo Barbera, nieto del presidente del club los años 60, Renzo Barbera, diseñó el escudo del club, que juega ahora delante más de 20.000 personas buscando el ascenso a la Serie C.

Esta semana, al Palermo le toca derbi con el Messina. En 2005 jugaron derbis en Serie A. Ahora, toca en Serie D. El Messina se ha refundado un total de 11 veces. Aunque sus hinchas lo consideran siempre el mismo club. En los últimos años se ha llamado “Football Club Messina Peloro”, “Associazione Calcio Rinascita Messina , “Associazioni Calcio Riunite Messina” y este año, casi con cierto sentido del humor, “Associazione Calcio Rilancio Messina”. O sea, Asociación de fútbol relanzamiento Messina. La situación tiene algo de trágico y de cómico. Muchos recuerdan al Messina en la Serie A hace unos 15 años, ganando algún partido en San Siro. Fueron años buenos, acumulando alegrías y deudas que provocaron una refundación más. El presidente de esos años en Serie A, del 2003 al 2007, fue Pietro Franza, un empresario local del sector naval y turístico, que tocó el cielo y luego dejó arruinado al Messina. Un club que se hundió tanto en sus deudas que acabó en la quinta división jugando un humillante derbi contra el Citta di Messina, otro equipo de la ciudad, en la temporada 2012/13. Ese Citta de Messina, con pocos hinchas, era, cómo no, consecuencia de la refundación de otro club, el USD Camaro Messina. Todo se refunda, todo se recicla, todo se aprovecha.

Messina. Foto: Alberto Ponturo bajo licencia Creative Commons 2.0.
El Messina milita actualmente en la Serie D. Foto: Alberto Ponturo bajo licencia Creative Commons 2.0.

Hace ocho años llegó al club Pietro Lo Monaco, un empresario de pasado oscuro muy vinculado a uno de los eternos rivales del Messina, el Catania. Los hinchas se indignaron. Aunque Lo Monaco consiguió dos ascensos en dos años. Eso permitió recuperar el derbi más sentido en Messina. No, no es el derbi contra el Catania o el Palermo, sino contra un equipo no siciliano. El derbi del estrecho con la Reggina, el equipo de Reggio di Calabria, al otro lado de la costa. En el derbi recuperado se llegaron a reunir 20.000 hinchas. Aunque precisamente en un derbi contra la Reggina, en la promoción, el Messina bajó de Tercera a Cuarta en 2015. Fue un mazazo, aunque en Italia, nunca sabes cómo acaban las cosas: el Messina pudo seguir en Tercera ocupando la plaza de otro equipo, descendido porque había comprado un árbitro. Lo Monaco se acabó marchando afirmando que la ciudad no le acababa de apoyar y volvió al Catania. Detrás dejó un Messina arruinado.

La temporada 2016/17, el Messina cambió de propiedad en tres ocasiones. Tres cambios en un solo proyecto. El equipo evitó el descenso, aunque a finales de esa temporada las deudas eran terribles. Fue entonces cuando llegó el empresario Pietro Sciotto. Encontró un club con deudas y este julio se confirmó que la institución no cumplía los requisitos para jugar en Lega Pro. Y después de reuniones con el Ayuntamiento, se decretó que fallecía el club y en 24 horas nacía el nuevo, el Associazione Calcio Rilancio Messina. El 90% del club pertenece a Sciotto, conocido en la ciudad por ser el rey de los concesionarios de automóviles. El 10% restante es de su hermano Matteo, alcalde de la pequeña población de Gualtieri Sicaminò, en la parte rural de Messina. Ciudad donde tiene las raíces esta familia. Y donde tres Sciotto han sido alcaldes en los últimos 60 años. Su feudo. Sciotto, pues, preside el Messina, inscrito en Serie D, la cuarta categoría. De momento, su proyecto se basa en jugadores jóvenes de la región. Y la voluntad de apostar por el fútbol formativo.

El Messina ya suma tres años en Serie D sin ascender. Jugando derbis contra ese Citta de Messina que, por cierto, este año ha sido rebautizado como SF.C. Messina por su nuevo propietario, Rocco Arena, un propietario de restaurantes que en España preside el Alicante CF. Aunque esa es otra historia. Hoy nos toca gozar de este derbi de grandes ciudades en la categoría modesta. La realidad de una tierra, Sicilia, donde toca disfrutar de los ascensos, como el que seguramente conseguirá el Palermo, que lidera la tabla con una sola derrota. El Messina anda perdido por mitad de la tabla. Otro año en la Serie D le espera.

Foto de portada: MarcadorInt.

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