El Nápoles mantiene el pleno de victorias a costa de la Roma

Insigne. Foto: Clément Bucco-Lechat bajo licencia Creative Commons 3.0.

Transcurridos los dos primeros meses de temporada, el Nápoles de Maurizio Sarri se postula como el gran aspirante a apartar a la Juventus del trono de la Serie A, un trono que los bianconeros han ocupado en los últimos seis años. El conjunto partenopeo cuenta todos sus partidos por victorias en la competición doméstica y ha aprobado con nota en dos de las visitas más complicadas del curso. En sus dos viajes a la capital transalpina el Nápoles ha vuelto a casa con los tres puntos. Ha combinado despliegues brillantes con actuaciones más grises, espectáculos de fuegos artificiales con jornadas de oficinista, pero de momento el desenlace siempre es el mismo: los napolitanos acaban sumando la victoria. Se repitió la misma historia en la segunda visita al Olímpico de Roma.

Roma 0
Nápoles 1 (Insigne 20′)

Napoles vs Roma - Champions League - 26th September 2017 - Football tactics and formations

Cuando el Nápoles juega bien, merece la pena sacar el babero. Los de Sarri marearon a la Roma en los primeros 45 minutos, en los que dominaron a su antojo a uno de los tres equipos italianos que compite en la Champions League esta temporada. El elenco sureño se apoderó del balón desde el pitido inicial y mostró la personalidad que tanto le caracteriza. Empujó a los giallorossi hacia su área, se asentó en campo contrario y activó con regularidad a sus hombres de ataque. El Nápoles burlaba la presión con suma facilidad, cruzaba la medular con el cuero controlado y luego aceleraba las jugadas con combinaciones a pocos toques en el último tercio. Se juntaron Ghoulam, Hamsik, Insigne y Mertens en el perfil izquierdo y la Roma no paró de perseguir sombras. El 0-1 de Insigne fue la consecuencia lógica y casi inevitable del guion del encuentro, en el que solo la elegancia de Pellegrini con el balón permitió zafarse de la presión alta de los partenopeos. El Nápoles juega de memoria y eso supone una ventaja en una liga en la que varios de sus competidores renovaron sus plantillas el pasado verano.

La reacción romanista del segundo tiempo obligó al Nápoles a mostrar una nueva cara, no siempre habitual en la época de Sarri. El conjunto capitalino adelantó la presión, ató en corto a los centrocampistas partenopeos y se hizo por primera vez con el control del esférico. Al Nápoles no le quedó más remedio que asumir un rol distinto y se puso el mono de trabajo a la espera de poder sentenciar la contienda al contragolpe gracias a la velocidad de su tridente. El cuadro celeste atacó con mucha menos regularidad y perdió el control del ritmo del partido, no pudo enfriarlo mediante la posesión, pero supo defenderse ante el empuje local. La Roma encerró al Nápoles, pero le costó generar ocasiones de verdadero peligro más allá de las apariciones de Kolarov, que puso varios centros envenenados. En cambio, los pupilos de Di Francesco amenazaron en reiteradas ocasiones en las jugadas a balón parado, faceta en la que Fazio y Dzeko anduvieron muy cerca de firmar el empate. Sin embargo, primero Reina rechazó un cabezazo del central argentino y luego la madera repelió otro testarazo del delantero bosnio. Fue prácticamente la única oportunidad que gozó Dzeko, maniatado en todo momento por Albiol y Koulibaly, que firmaron una actuación portentosa en el eje de la zaga. El rendimiento de la pareja de centrales fue una de las múltiples caras que exhibió un Nápoles polifacético, que no para de sumar registros a su juego y que cierra la octava jornada de la Serie A con un pleno de victorias. De momento, la Juventus descansa a cinco puntos de los partenopeos. Los mismos que suma el Inter a falta del derbi de mañana contra el Milan.

Foto de portada: Clément Bucco-Lechat bajo licencia Creative Commons 3.0.

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