Partido Polish Boyfriend: El derbi de ciudades italianas destrozadas en la Segunda Guerra Mundial

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Taranto es la ciudad más grande de Italia que jamás ha visto a su equipo en la Serie A. Taranto o Tarento, como se puede escribir en castellano. Fundado sobre la base de distintos clubes locales, el Taranto fue admitido en su primer año de vida, en la temporada 1927/28, en un grupo regional de la vieja Prima Divisione, una competición que dividía a más de 35 clubes por zonas, con un play-off final para decidir el campeón de liga. Ese fue el techo del Taranto, convertido en un equipo con alma grande en ligas menores. Una ciudad histórica, con más de 200.000 habitantes, y una realidad dura. Para la ciudad y para el club.

Taranto sufre. Su club ha sido refundado en tres ocasiones, cosa habitual en el calcio, donde los equipos nacen, perecen y renacen con pasmosa facilidad. El actual Taranto nació en 2012 después de una bancarrota, cuando para sobrevivir se creó una empresa con el nombre “A.p.s. Fondazione Taras 706 a.C.”, la sociedad que después pudo recuperar el escudo y el nombre habitual de los delfines, como se conoce al Taranto FC. Un nombre, el de esa sociedad, que remite a la fundación de la ciudad, con el nombre de Taras, en el año 706 antes de Cristo, cuando nació como colonia griega. Situada en una zona clave, en el golfo de Apulia, la urbe ha sido siempre un puerto de gran importancia, especialmente militar. La armada italiana aún tiene aquí una de sus bases más importantes. Por eso, en la Segunda Guerra Mundial la ciudad fue bombardeada con dureza. Algunas ciudades, bendecidas por su ubicación, sufren también la maldición de las guerras, que forja su geografía a golpes de martillo.

Taranto, la tercera ciudad más grande del sur italiano, también es sede de un importante núcleo industrial con el mayor centro siderúrgico de Europa, además de petroquímicas y astilleros navales. Aunque es una localidad pobre, en decadencia, con graves problemas, porque estas viejas fábricas poco a poco se trasladan a otros países. Otras persisten en precarias condiciones, como la fábrica de acero Ilva, que contamina tanto que se ha encontrado plomo en la sangre de muchos niños de la ciudad. Sus habitantes se han sentido abandonados pese vivir en una urbe llena de historia. El Museo arqueológico guarda tesoros que recuerdan cómo esta colonia griega fue rica, o cómo después fue uno de los principales puertos de la flota del Imperio Romano. Bizantinos y árabes pasaron por aquí. Y en la parte central, que protege la entrada a la bahía, se alza el Castillo Aragonés. Taranto lo fue todo. Ahora se pregunta qué será. Incluso la mayor parte de turistas que llegan a la región se van para Bari, Lecce, las casas de Alberobello o las playas orientales.

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La ciudad vive el mismo destino que su equipo. El club juega en la Serie D, la cuarta división italiana, después de algunos años de frustraciones cuando parecía que podía volver a la Serie B. En vez de subir, se hundió por culpa de las deudas. Los mejores años se vivieron durante los años 80, cuando llegó a soñar con el ascenso a la Serie A, ascenso que jamás llegó. En 1987, más de 10.000 hinchas del Taranto llegaron al estadio de San Paolo de Nápoles para ver cómo derrotaban a la Lazio por 1-0 en un triangular curioso. Tres equipos quedaron empatados a puntos en la zona de descenso de la Serie B a la Serie C. Así que se jugaron tres partidos. Acabó bajando el Campobasso, derrotado por el Taranto y una Lazio hundida después de la sentencia judicial que acusó al club de amañar partidos.

Con una hinchada fiel y pasional, que revindica el orgullo de ser del sur de Italia cuando se cruza con equipos norteños (los viejos duelos en los años 80 y 90 con el Hellas Verona fueron explosivos), el Taranto se reencuentra esta temporada con su rival en esta jornada, otro grande del sur refundado, el Foggia. Un derbi de la Apulia en el grupo D de esta Serie D (no se pierdan con tantas letras), donde el año pasado el Taranto ya se quedó sin ascenso después de perder el play-off contra la Cavese, club de Cava de’ Tirreni, cerca de Salerno. El destino de Taranto es perder contra equipos de urbes más pequeñas.

Domingo 9 de febrero, 14:30h, Taranto-Foggia

Taranto y Foggia, unidas por una rivalidad fuerte, pueden decir que son las ciudades más grandes menos visitadas de la región. Si Taranto presenta muchos atractivos olvidados por la gente, Foggia llegó a ganar dos concursos en las redes sobre cuál sería la ciudad más fea de Italia. Aunque posee un centro con algunos edificios hermosos, es una ciudad que quedó destrozada durante la Segunda Guerra Mundial, cuando más de 20.000 personas fallecieron bajo las bombas aliadas. Situada en el interior, controlaba las rutas hacia Nápoles y Roma, por lo que era una ciudad comercialmente importante, que había crecido con esplendor. Además de su ubicación, en Foggia el fascismo instaló una fábrica militar que fue el objetivo de las bombas. La ciudad nunca se recuperó. A partir de 1945, Foggia creció sin belleza, rodeada por campos gigantes convertidos en uno de los centros de producción de tomates más grande del mundo. Campos donde trabajan explotados millares de trabajadores africanos, muchos sin contratos o papeles, viviendo en barrios creados de la nada, con chabolas, que han provocado la alarma de muchas ONG.

A diferencia de Taranto, en Foggia como mínimo han gozado con su equipo. Tal como sucedió con el Taranto, el club nació de la fusión de clubes locales en los años 20, para dotar a la ciudad de un equipo fuerte. En la 1932 consiguió su primer ascenso a la Serie B, aunque solía vivir en la Serie C. La cosa siguió igual hasta los años 60, cuando un grupo de políticos locales le propuso al empresario Domenico Rosa Rosa comprar el club. Rosa Rosa (sí, este era el apellido) era un empresario agrícola interesado solamente en la hípica, aunque aceptó y así el Foggia ascendió por primera vez a la Serie A. El club aguantó dos años, aunque en los años 80 volvía a sufrir en Tercera.

By Paolo Magliani - Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2610859
El Foggia vivió sus mejores años de la mano de Zdenek Zeman. Foto de Paolo Magliani, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2610859

Fue entonces cuando llegó el presidente de los empresarios locales, Pasquale Casillo, conocido como “el Rey del grano”. Casillo fichó como entrenador a Zdenek Zeman, un checo particular. Siendo un chico, Zeman había ido de vacaciones en 1968 a Palermo para ver a su tío, el entrenador de fútbol Čestmír Vycpálek. Fue entonces cuando los tanques soviéticos entraron en Praga. Zeman jamás volvió y empezó una carrera como entrenador en equipos de barrio sicilianos intentando imponer un estilo de fútbol total. Admirador de Cruyff, Zeman era un fumador insaciable, serio, extraño, obsesionado con la preparación física, la táctica y atacar. En una Italia donde el catenaccio era una religión, propuso una herejía: atacar sin mirar hacia atrás. En Palermo no funcionó, pues la gente no tenía paciencia. En Foggia, Casillo aguantó. Y el resultado fue uno de los equipos más hermosos que ha visto Italia. Su Foggia ascendió a la Serie A, destrozó a sus rivales regionales, como el Bari o el Lecce, y por poco no se metió en la UEFA. El “Foggia de los milagros” o “Zemanlandia” permitió que la hinchada disfrutara de jugadores como Signori, Rambaudi, Shalimov, Petrescu, Di Biagio, Chamot, Kolyvanov o Baiano. Todos los que vieron ese equipo se enamoraron de él. Un equipo capaz de golear 5-1 o perder en casa 3-8 con el Milan.

Ya sin Zeman, en 1995 el club bajó. Y no ha vuelto. Ha sufrido tres bancarrotas en 25 años y un solo ascenso a la Serie B, en 2019. Aunque duró una sola temporada. La última bancarrota, en 2019, ha devuelto a los diablos, como son conocidos, a la Serie D. A jugar derbis menores humillantes. Aunque en Foggia siempre pueden decir que, una vez, ellos fueron grandes y bellos con Zeman. El Taranto, ni eso.

Foto de portada: Livioandronico2013, bajo licencia Creative Commons 3.0.

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4 comments

Maravilloso articulo, el futbol italiano y sus historias……Un pequeño apunte, es Serie D pero grupo H que lo estuve buscando.
Foggia va 2º y Taranto 5º.

Me encantó el artículo y sobre todo como a través del “calcio” llegaste a hablar de la historia de estas dos ciudades. Muy bien hecho, el fútbol debería contarse así a la gente.
P.s. el Foggia pasó dos años en serie B antes de descender en serie D y a conducirlo desde la serie C a la serie B fue Stroppa cono entrenador, ex jugador del mismo Foggia en los años de Zemanlandia.
Abrazos

Muy buen artículo, únicamente un pequeño detalle y es que el último ascenso del Foggia fue en 2017 y no en 2019 como dice el artículo.

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