Partido Polish Boyfriend: El nuevo juguete de Berlusconi, a un paso de la Serie A

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En plenas celebraciones del primer scudetto del Milan en 11 años, apareció en un balcón Silvio Berlusconi. A sus 86 años, fue aclamado por una hinchada que recuerda cómo su gestión convirtió al Milan en el mejor club del mundo. Pocas figuras como Berlusconi permiten explicar cómo ha sido Italia en las últimas décadas. Un tipo sin moral, capaz de todo para mandar. Y mandó, siendo primer ministro italiano. Berlusconi tiene tantas sombras como luces, aunque nunca le ha faltado el amor de millones de personas. No ha importado que tenga negocios con personas cercanas a la Mafia, que uno de los fundadores de su Partido político fuera colaborador de grupos criminales, sus escándalos sexuales o ser el padre de un estilo de televisión de dudosa reputación. Berlusconi supo utilizar el fútbol para crear una imagen de ganador, comprando ese Milan sin rumbo de los años 80.

Y ahora, su nuevo juguete lo tiene cerca: el Monza. La misma semana de la liga del Milan, el Monza puede ascender por primera vez en su historia a la Serie A. Este fin de semana juega el partido de vuelta de la final del playoff contra el Pisa. Y el Monza, el club que suma más temporadas en la Serie B sin haber conseguido subir jamás, aspira a dar el zarpazo. En la ida ganó 2-1. Famosa por su circuito de motor, Monza es una urbe de gran personalidad, no demasiado lejos de Milán. En 2015, la entidad quebró y desapareció del fútbol profesional. Aunque ese mismo año fue fundado el S.S.D. Monza 1912, heredero de la tradición deportiva del antiguo conjunto. En septiembre de 2018, el grupo financiero Fininvest, propiedad de Silvio Berlusconi, pagó 3 millones de euros para comprar el club. En 2020, el club lombardo consiguió el ascenso a la Serie B y en 2021 casi ascendió. Ahora lo intentan otra vez, después de pinchar en la última jornada de la fase regular, cuando lo tenía todo a favor para conseguir el ascenso directo. No lo consiguieron y les toca luchar en el playoff. En las semifinales, dieron cuenta del Brescia.

La tribuna principal del Estadio Brianteo, la casa del AC Monza. Foto: Simonemb bajo licencia Creative Commons.
La tribuna principal del Estadio Brianteo, la casa del AC Monza. Foto: Simonemb bajo licencia Creative Commons.

Berlusconi se deja ver mucho en el estadio del Monza. Cuando jugaba en Serie C, en la temporada 2019/20, acompañó al equipo en sus partidos en la isla de Cerdeña. Pues Berlusconi tiene una villa allí. En un vídeo con hinchas, apareció bromeando sobre acabar la noche con prostitutas. A sus 86 años, ya se siente por encima de todo poder, legal o moral. Y quiere ver al Monza en la Serie A trabajando con su fiel escudero, Adriano Galliani, quien dirige un club por el que han pasado estos años jugadores mediáticos como Kevin-Prince Boateng, Balotelli o Paletta. Su hijo, Paolo Berlusconi, ejerce oficialmente como presidente en este Monza convertido en un cementerio de elefantes en el palco, con buen equipo en el terreno de juego, dirigido por un exjugador del Milan, cómo no: Giovanni Stroppa.

Su rival, el Pisa, siempre ha sido un histórico. Pese a sufrir descensos y refundaciones que, en ocasiones lo han enviado hasta la sexta división, el club toscano siempre ha jugado delante de una hinchada fiel. Su último año en Primera fue en 1991, cuando tenían un chaval llamado Diego Pablo Simeone en el equipo. Poco después, el Pisa bajaría a Tercera en una promoción contra los sicilianos del Acireale y llegó la bancarrota. Fue el final del periplo con el popular Romeo Anconetani en la presidencia, uno de los presidentes más famosos de los años 80 en la Serie A. Un tipo que supo invertir en comprar jugadores y revolucionar el fútbol antes que otro. Incluso Berlusconi admitió que se inspiró en algunas de las tretas de Anconetani, una de ellas tener su propio programa de televisión para hablar con los hinchas y criticar rivales. Un presidente que, incluso, propuso fusionar al Pisa con su eterno rival, el Livorno, para fundar el “Pisorno”. Nadie lo quiso, pues el Pisa-Livorno sigue siendo uno de los derbis más calientes en tierras italianas, pese a que se traten de dos aficiones de izquierdas. No importa: la rivalidad siempre ha sido más fuerte.

El Pisa, después de jugar en ligas regionales, ahora sueña con el ascenso justo en el año en que ha llegado un nuevo propietario: Alexander Knaster. Nacido en 1959 en Moscú, en el seno de una familia judía de científicos, emigró a Estados Unidos con su familia en 1975. Trabajó en plataformas petrolíferas del Golfo de México y en varios bancos de inversión, hasta que regresó a Rusia en 1995 para trabajar como CEO de la sucursal rusa de Credit Suisse First Boston. Después creó el fondo de inversión Pamplona Capital Management en 2004: eligió el nombre de Pamplona por las fiestas de San Fermín, a las que asistió tras graduarse en Harvard. Fue un acierto, ya que no ha dejado de ganar dinero y ahora lidera el proyecto pisano. La idea es levantar un nuevo estadio y, con suerte, ascender en un duelo de alto voltaje. En 2007, el Pisa ya le ganó al Monza un playoff de ascenso a la Serie B que acabó con peleas en las gradas y en el terreno de juego. Este año, al Pisa le vale con ganar 1-0, pues finalizó por delante del Monza en la liga. El Pisa quiere borrar la sonrisa de la cara de Berlusconi. No será fácil. Con tantas operaciones, su rostro parece de plástico.

 

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Foto de portada: Arne Müseler bajo licencia Creative Commons 3.0.

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