Partido Polish Boyfriend: Un derbi de ciudad para ocupar el lugar del gran derbi sardo

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A finales de los años 80, la isla de Cerdeña vivió sus derbis más recordados. El histórico Cagliari, el primer equipo capaz de ganar la liga sin ser del norte, cuando lo consiguió en 1970, descendió a la Serie C1 después de una mala temporada en Segunda donde arrastraba una sanción de cinco puntos por intentar pactar un resultado. Ese mismo 1987, la Sassari Torres, el segundo equipo más importante de la isla, ascendió a la Serie C1. Y por primera vez en décadas, Cerdeña tenía su gran derbi.

Esta isla, orgullosa por sus tradiciones y siempre sufriendo por una economía agrícola que ha mejorado un poco con el turismo, solamente tiene un equipo grande, el Cagliari. Aún hoy ningún otro club de la isla ha llegado a Segunda. Y muy pocos, a la Serie C1, el equivalente de la Segunda B. En 1987, la Torres tenía una buena generación de jugadores liderada por Mario Piga, un experimentado jugador local que había brillado en clubes como el Avellino o el Perugia, y un adolescente llamado Gianfranco Zola. Sassari es una urbe grande de más de 100.000 habitantes, una ciudad conectada con el norte de Italia pese a no tener puerto, aunque no esta lejos del mar. Una ciudad que debería tener un club importante. Y lo tiene, a nivel social, aunque a nivel deportivo, sufría. Cada vez que un jugador apuntaban maneras, se iba hacía el continente. Y en los años 60 o 70, los jóvenes se iban para Alemania o Milán buscando trabajo. Aunque esos años 80, por fin la gente de Sassari soñó. En la temporada 1987/88 la isla se paralizó con su derbi. Era un buen cartel, sin suda. La Torres, el equipo de Sassari, la gran ciudad del norte, contra el Cagliari, el equipo de la capital de la isla, en el sur. Dos ciudades siempre enfrentadas, ya que incluso en el pasado en el norte existió un Reino medieval, el Giudicato di Torres, con capital en Sassari, independiente del resto de la isla. Y cómo no, el club de fútbol se llama Torres para recordar ese Reino, con una Torre como símbolo.

La Plaza de Italia, en Sassari, Cerdeña. Foto: Hans Peter Schaefer bajo licencia Creative Commons 3.0
La Plaza de Italia, en Sassari, Cerdeña. Foto: Hans Peter Schaefer bajo licencia Creative Commons 3.0

La rivalidad entre las dos ciudades poco tenía que ver con el fútbol, ya que los últimos derbis habían sido amistosos o en grupos regionales en los años 20. Era una rivalidad entre urbes, nacida de los tiempos de la conquista de la isla por las tropas catalanoaragonesas. Se cuenta que las luchas de poder dentro de Cagliari obligaron a un tipo llamado Pietro Torchitorio II, perseguido en su propia ciudad, a buscar refugio en Sassari. Los cagliaritanos lo persiguieron, ocuparon la ciudad y, según dicen los relatos, el monarca de Cagliari violó la mujer del Rei de Sassari dentro de una iglesia. Así que en 1323 la gente de Sassari se tomó la revancha aliándose con las tropas de la Corona de Aragón en la invasión de la isla, ocupando Cagliari. Aunque para su decepción, la capital siguió siendo Cagliari. Las dos urbes, por tanto, se enfrentan por todo. No se ponen de acuerdo sobre quién tiene la universidad más vieja o la Diócesis con más tradición. Y en el deporte sucede lo mismo. El Cagliari es amado en casi toda la isla, excepto en el norte. Aquí lo odian.

La jornada 13 de la Serie D, en la que debería jugarse el Las Torres-Latte Dolce, ha sido pospuesta para enero. Durante este tiempo, la liga va a recuperar varias jornadas atrasadas.

Cuentan los veteranos que esos derbis fueron violentos con incidentes entre los ultras. Incluso entre hinchas que solían ser pacíficos. Los cagliaritanos siempre han insultado a los de Sassari llamándolos ‘impiccababbu’. En sardo, vendría a ser una persona que asesina a su propio padre, lo ejecuta, ya que la leyenda dice que el verdugo de Sassari, cuando descubrió que debía ejecutar a su hijo único, decidió ocupar el lugar del chaval. Y el hijo, con la capucha de verdugo, ejecutó a su padre para poder vivir. Los de Sassari llaman a los de Cagliarimaurreddini’ o ‘marrocchinni’, términos racistas que se mofan de la histórica relación de este puerto con el norte de África. Afirmando que los de Cagliari serían africanos. Estos insultos se escucharon en esos derbis cuando el Cagliari empató los dos en la temporada 1987/88, aunque sin evitar la humillación de ver cómo la Torres podía acabar por delante en la tabla. Cagliari se llenó de pintadas con la frase ‘Tathari delenda est’. O sea, ‘Sassari debe ser destruida’ en latín, copiando la frase de Catón sobre Cartago de las guerras Púnicas. Y pensar que aún hoy muchos dicen que los hinchas de clubes serían gente inculta, cuando insultan en latín citando a Catón el viejo.

En la temporada 1988/89 se jugaron cuatro derbis, dos en copa y dos en la liga. Los dos de la liga acabaron con tablas. En este vídeo sale un joven Zola y el gol del empate de la Torres en el minuto 90 en Cagliari. Y en la copa, se clasificó el Cagliari por un solo gol después de empatar en casa y ganar fuera 0-1. Ese 1989 el Cagliari, liderado por un joven entrenador llamado Claudio Ranieri, ascendió a la Serie B mientras su estadio se preparaba para ser sede del Mundial de 1990. Los hinchas de la capital humillaban a los de Sassari con una pancarta donde decía “Os toca ver el Mundial por la TV”, sacando pecho por ser sede de ese torneo. Esa temporada la Torres acabó a un paso de conseguir el otro ascenso, ya que subían dos. Se quedó a tres puntos del Foggia de Zdenek Zeman. Y sin ascenso, Zola se marchó al Nápoles de Maradona. Al club se le escapó la gran oportunidad de su vida. En tres años, sufrió una bancarrota y acabó en la cuarta división. Sí, a nivel deportivo, Sassari fue destruida. Como pedían los cagliaritanos.

Este fin de semana, la Sassari Torres juega el derbi. Aunque no ese de la isla, no…. Juega el derbi de su ciudad. En los últimos 30 años la Torres ha sufrido hasta cuatro bancarrotas (1991, 2006, 2008 y 2017). Siempre contamos las historias de los equipos italianos obligados a empezar una y otra vez. Se hunden sin dinero, se refundan, ascienden, se refundan de nuevo. La Torres sería un gran ejemplo. En su empeño de volver a la Serie C1, los empresarios gastan más de lo que deben hundiendo la entidad. Todos creen saber cómo gestionar la situación y todos cometen los mismos errores. Sassari, con más de 100.000 habitantes, siempre sueña con llegar lejos. No deja de ser una ciudad que merecería un gran equipo de fútbol, como ya lo tiene en el baloncesto con la Dinamo de Sassari, que ha ganado títulos, como una liga, dos copas y en 2019 la FIBA Europe Cup. Aunque en el fútbol, no hay manera. La Torres acabó en la sexta división hace pocos años, aunque ahora ha ascendido hasta la Serie D, la cuarta división, donde juega un derbi humillante contra el segundo equipo de la ciudad, el Latte Dolce. Sí, el club se llama leche dulce, el nombre de un barrio.

La calle Vittorio Emanuelle II, en Sassari, Cerdeña. Foto: trolvag bajo licencia Creative Commons 3.0
La calle Vittorio Emanuelle II, en Sassari, Cerdeña. Foto: trolvag bajo licencia Creative Commons 3.0

Se trata de un barrio popular que antes tenía otro nombre, Bosove. En 1825, en las ruinas de una vieja iglesia, se encontraron casi intactos los frescos medievales que representaban la virgen amamantando al niño Jesús, y los fieles lo consideraron un milagro. Así que la iglesia se convirtió en un centro de peregrinación gracias a esa Virgen. Y como era una Virgen de la leche, como se conocen estas representaciones, afloraron negocios de vender leche en la zona. Y todo el barrio acabó con este nombre. Y por defecto, el club de fútbol, fundado en 1971 para formar chicos jóvenes, sin imaginar que llegarían a jugar derbis contra la Torres. Creada por chicos del barrio que aspiraban a dar optimismo en tiempos de paro y droga, el Latte Dolce creció creando diferentes equipos y tocando otros deportes gracias al apoyo de la Comunidad de Salesianos locales. Cuando en los años 80 la Torres ascendía a la Serie C1, el primer equipo del Latte Dolce ascendía a la octava división.

No fue hasta hace dos temporadas cuando finalmente los dos equipos se encontraron. Y el Latte Dolce ya ha ganado dos derbis. Para la hinchada de la Torres fue duro, aunque no existe una rivalidad fuerte. El Latte Dolce es un club de comunidad, bien gestionado, sin demasiada hinchada. Con su ascenso a la Serie D, comparte el estadio con la Torres, el viejo Giovanni Sanna, un recinto que en los derbis suelen congregar más de 7.000 personas. La mayor parte de ellos, hinchas de la Torres, hundidos ya que el club anda fatal. De nuevo, sin dinero, ocupa la última posición de la tabla del grupo G, formando por clubes de la región de la Lazio, la Campania y seis clubes sardos. La Torres ha perdido ya dos derbis de la isla, contra el Carbonia, un club de una ciudad minera del sur y el Arzachena, club del que hablamos en su momento aquí. Y el Latte Dolce, mejor gestionado, anda por la parte media de la tabla. Malos tiempos de nuevo para la fiel hinchada de la Torres.

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Foto de portada: Manuel Bierbauer bajo licencia Creative Commons 2.0.

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