Estambul vuelve a ser red

The Liverpool fans before the FA Community Shield match at Wembley Stadium, London
Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267
04/08/2019

Las tandas de penaltis son espejos que distorsionan la realidad. La exageran. Extreman las conclusiones. Dictan el relato a escribir. Engrandecen a los héroes hasta los altares más especiales y señalan a los villanos sin ningún tipo de piedad. Individualizan el éxito. Y también la decepción, a la que suelen bautizar con nombres y apellidos. En la Supercopa de Europa de 2019, el décimo lanzamiento, el definitivo, impartió justicia y coronó al Liverpool a costa de uno de los futbolistas más destacados de la final. Tammy Abraham, delantero formado en la cantera del Chelsea, nadó hasta la orilla para acabar acariciando la gloria y despedirse del partido con un portazo en los morros. Tiró del carro, provocó un penalty cuando el conjunto londinense se veía por detrás en el marcador en la prórroga, pugnó con Van Dijk prácticamente en igualdad de condiciones y desplegó sus virtudes futbolísticas en un contexto de máximo nivel tras brillar en el Aston Villa que ascendió a la Premier el curso pasado. Se reivindicó en un entorno que está legitimado a dudar de su valía, pues no dejó huella en el Swansea en su única temporada en la Premier, y asumió la responsabilidad de ejecutar el quinto penalty después de que sus compañeros anotaran los cuatro anteriores. Y se topó con el gran héroe de la noche, Adrián San Miguel, protagonista de todos los cuentos que se puedan redactar sobre la final celebrada en Estambul en 2019. Como en 2005, en la noche de Jerzy Dudek, un actor secundario del Liverpool se convirtió en la estrella de la tanda de penaltis. En este caso, acaparó los titulares un guardameta firmado el pasado 5 de agosto después de que su contrato con el West Ham caducara el 30 de junio. El portero andaluz esperó su oportunidad, surgió la opción de fichar por el Liverpool tras la salida de Mignolet al Brujas pese a sentarse en el banquillo del West Ham a lo largo de 38 jornadas de la Premier 2018-19, y aprovechó su momento tras la lesión de Alisson el viernes ante el Norwich. La euforia del vencedor que contrasta con la profunda decepción del futbolista que mejor encarna la meritoria actuación del Chelsea en la Supercopa de Europa.

Liverpool 2 (Mané 47′, 95′)
Chelsea 2 (Giroud 36′, Jorginho 101′)

Chelsea vs Liverpool - Football tactics and formations

Porque a diferencia de lo que se podía intuir en las horas previas a la Supercopa, el Chelsea demostró estar capacitado para contener el arsenal ofensivo del Liverpool. Frank Lampard planteó una versión más conservadora que la que cayó goleada en Old Trafford y midió mucho más los riesgos que debían asumir sus pupilos. Estaba prohibido jugarse un pase corto que pudiera exponer al equipo a una pérdida. En caso de duda, pelotazo al extremo que esperaba abierto o a Giroud. Nada de segundas jugadas comprometidas. También apuntaló la medular con N’Golo Kanté, al que daban por mermado físicamente y acabó completando los 120 minutos. Y reforzó el ataque con Pulisic, que partió desde la banda izquierda y complementó los movimientos trazados por Pedro desde el perfil derecho. Los extremos londinenses debían atacar la espalda de los laterales del Chelsea y aprovechar cada apoyo de Giroud, que se ofrecía en corto, para estirar al Chelsea en profundidad.

Obligado a llevar la iniciativa, el Liverpool no encontró la fluidez esperada. Jürgen Klopp dosificó a Roberto Firmino, al que le tocó empezar en el banquillo, y ubicó a Sadio Mané como futbolista más adelantado. Oxlade-Chamberlain, por otra parte, era quien sustituía al delantero brasileño para colocarse en el perfil zurdo, mientras Milner empezó algo más pegado a Fabinho que de costumbre. El rol de los centrocampistas fue distinto al habitual, con el internacional inglés cercano al ex del Mónaco y en ocasiones muy retrasado para iniciar al juego a la vez que Henderson se abría al perfil derecho. De este modo, el Liverpool no logró conectar con Sadio Mané y se apoyó en las acciones individuales de Salah para progresar en campo contrario. Le costaba asentarse cerca del marco de Kepa, salvo en algún cambio de orientación de Van Dijk, mientras el Chelsea transmitía mayor sensación de peligro a la mínima que podía robar y correr al contragolpe.

Roberto Firmino of Liverpool prior to the Premier League match against Everton at Goodison Park, Liverpool. Picture by Michael Sedgwick/Focus Images Ltd +44 7900 363072 07/04/2018
Roberto Firmino empezó la final en el banquillo. Foto: Focus Images Ltd.

Poco a poco el equipo de Frank Lampard impuso su guion de juego a medida que N’Golo Kanté empezó a robar balones y empezó el goteo de oportunidades de gol. Amenazó Pedro con un remate a la madera a los 22 minutos y varias combinaciones de sus estrellas por el carril central fueron abortadas a última hora por Matip y Van Dijk en intervenciones in extremis que dejaron con la miel en los labios al propio Pedro y a Pulisic. En cambio, los centrales reds no pudieron evitar que el extremo estadounidense asistiera a Olivier Giroud en la acción del 0-1. Pulisic atrajo la atención de varios futbolistas con una buena conducción mientras el delantero francés se alejó sigilosamente de toda oposición con un gran desmarque que le dejó solo ante Adrián San Miguel. Justo después, Pulisic volvió a meter el miedo en el cuerpo del Liverpool con un gol que acabó siendo anulado.

El Liverpool se reencontró consigo mismo tras el paso por los vestuarios. Ayudó la introducción de Roberto Firmino, que reemplazó a un intrascendente Oxlade-Chamberlain y arrojó luz a los ataques de los reds. La presencia del delantero brasileño colocó a todo el mundo en su sitio y el juego empezó a fluir: Salah se abrió a la derecha, Mané regresó a la izquierda, Milner y Henderson se movieron a la misma altura y la circulación de la pelota aumentó automáticamente. La primera ocasión terminó en el fondo de la red. Fabinho picó el balón por encima de la defensa londinense, Firmino se anticipó a Kepa y asistió a Mané para que empujara la pelota a placer. El tanto del atacante senegalés inauguró los mejores minutos del Liverpool en el partido. Los de Klopp sacudieron al Chelsea, lo zarandearon, y se plantaron en su área cada dos minutos con varios jugadores atacando la zona de remate en estampida. El ciclón duró algo más de un cuarto de hora y se saldó con un buen puñado de aproximaciones y remates, pero el Chelsea logró salir ileso de los minutos de zozobra. La ocasión más clara la evitó Kepa con una doble intervención de mucho mérito a la salida de un saque de esquina. Su segunda parada desvió al larguero un remate cercano de Van Dijk.

Tammy Abraham of Chelsea before the Pre-season friendly match at the Madejski Stadium, Reading Picture by Daniel Murphy/Focus Images Ltd 07432 188161 28/07/2019
Tammy Abraham causó un gran impacto saliendo desde el banquillo. Foto: Focus Images Ltd.

A la que el ritmo de partido bajó y el Liverpool redujo las revoluciones de su fútbol, algo inevitable en una Supercopa celebrada a día 14 de agosto, el Chelsea se volvió a sentir más cómodo. Y volvió a respirar cuando dos de sus canteranos más prometedores ingresaron al terreno de juego. Mason Mount en la banda izquierda y Tammy Abraham en la punta de lanza revitalizaron el ataque londinense y volvieron a transmitir sensación de peligro cada vez que su equipo se asomaba a campo contrario. Ya no dependía de los esfuerzos individuales de N’Golo Kanté, productivo a la hora de eliminar rivales en conducción y sereno a la hora de soltar el balón, o de las ocasiones que pudiera producir Pedro Rodríguez gracias a su golpeo. Con Mount ganó un punto de apoyo y pausa entre líneas y con Tammy Abraham elevó el nivel de energía y agresividad en el último tercio. El ex del Aston Villa no solo se fajó con Van Dijk en un duelo relativamente parejo a nivel físico, al menos en los estándares aplicables al central neerlandés, sino que también exhibió inteligencia a la hora de descargar de espaldas al primer toque, con criterio, para rehuir de situaciones de desventaja con el defensa estrella del Liverpool.

Cada intervención de Tammy Abraham mejoraba los ataques del Chelsea, que tuvo que remar a contracorriente después de encajar el segundo tanto en los primeros minutos de la prórroga. Firmino y Mané se volvieron a juntar en el sector izquierdo para perforar la portería de Kepa en otra acción deliciosa del delantero brasileño, pero en esta ocasión el Chelsea demostró personalidad para levantarse e igualar la contienda. Abraham provocó un penalty poco después que Jorginho transformó -justo un minuto antes Adrián le había negado el gol al propio Abraham- y el ‘9’ del Chelsea pudo darle la vuelta al partido en otras dos ocasiones en las que participó de forma determinante. En una no logró conectar de forma efectiva con un centro de Pedro y en la otra asistió a Mount. También Pedro probó fortuna con un remate desde la frontal en los últimos minutos en un tramo en el que el Liverpool apenas inquietó a Kepa.

West Ham United goalkeeper Adrian instructs his defenders during the Premier League match at the Etihad Stadium, Manchester Picture by Russell Hart/Focus Images Ltd 07791 688 420 28/08/2016
Adrián San Miguel se convirtió en el gran protagonista de la tanda de penaltis. Foto: Focus Images Ltd.

Sin embargo, el Chelsea no aprovechó sus mejores minutos en la final y la Supercopa se decidió en la tanda de penaltis. Kepa rozó la gloria en un par de lanzamientos que intuyó pero no terminó de desviar y Adrián San Miguel se interpuso entre Tammy Abraham y la portería en una escena que recordó a la Supercopa celebrada hace seis años en Praga. En 2013, Bayern y Chelsea protagonizaron un partido trepidante que terminó en empate a dos y se resolvió en los lanzamientos desde los once metros. Un portentoso y prometedor delantero de 20 años -Abraham tiene 21- llamado Romelu Lukaku, que había entrado desde el banquillo, asumió la responsabilidad y falló el quinto penalty. El único que se erró en la tanda y marcó toda la trayectoria del belga en el club capitalino. La hemeroteca recordará el infructuoso lanzamiento de Abraham, pero no debería obviar su cuota de responsabilidad para que el partido se resolviera pasados los 120 minutos de juego. Tampoco el Chelsea, pese a no regresar a Londres con el título bajo el brazo. En la noche que Estambul volvió a teñirse de rojo, el club azulado demostró que posee materia prima a pulir para volver a ilusionarse. Que no es poco cuando se pierde una final tres días después de caer goleado en el estreno en la Premier.

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Foto de portada. Focus Images Ltd.

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2 comments

Pues me gustó el Chelsea, los resultados cosechados en este arranque me parece que engañan. Tammy Abraham tiene todo lo necesario para asentarse en el once, sólo queda que enchufe dos seguidas. El peso del equipo, sin Hazard, cae sobre Kanté, qué jugadorazo

Sorprendentemente acertado el plan reactivo de Lampard, la presión medida fue buenisima y además gestionaban muy bien las transiciones tras robo, solo les falta eso, el último toque, porque la verdad es que fluían muy bien. Frank tiene cosas a las que agarrarse y me da que va a saber sacarles partido.

En cambio el Liverpool muy desnaturalizado y torpe incapaz de asentarse en campo contario. Y para eso no solo faltaban Firmino y TAA, sino también Keita que es CLAVE para girar al medicampo rival conduciendo desde campo propio. La evolución del Liverpool depende de sus lesiones. Queda claro que Oxlade y Gomez es banda se pierden y que lo de Mané ha sido para quedarse.

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