El Oporto levanta la primera Youth League portuguesa

Diogo QUeirós.

Nada ofrece mayor fiabilidad al espectador neutral de un partido de categorías inferiores de cara que ver a un central con el brazalete de capitán. Un defensa con el brazalete de líder goza de un aura especial, de unos puntos extra de liderazgo que se le atribuyen incluso sin haberle visto jugar. La confianza del entrenador de turno es la confianza de los ojos neutrales en el primer vistazo, que refuerzan su convencimiento a la mínima que perciben al capitán ordenar al resto de defensas, pegar un par de gritos tras un disparo demasiado cómodo o una palmada a la espalda tras un despeje comprometido. Diogo Queirós cumple con todos los estereotipos del capitán en los torneos de estas características. Desde pequeño hasta el final de su adolescencia, Queirós ha capitaneado a prácticamente todos los equipos en los que ha participado en torneos televisados, especialmente cuando no le ha tocado viajar con compañeros de mayor edad. Y casi todos han resultado vencedores, pues es una de las cabezas visibles de una generación de futbolistas portugueses nacidos entre 1999 y el año 2000 que no ha saciado su hambre de títulos. Diogo Queirós levantó la Eurocopa sub-17 de 2016 en Azerbaiyán. Diogo Queirós levantó la Eurocopa sub-19 de 2018 en Finlandia, pese a que su participación en el torneo terminó a los nueve minutos del segundo partido. No jugó a partir de entonces, pero nadie dudó a la hora de concederle el privilegio de alzar el título. Y Diogo Queirós levantó la UEFA Youth League de 2019 en Nyon como uno de los tres futbolistas de la plantilla con mayor experiencia. La primera del fútbol portugués después de que el Oporto ganara al Chelsea por 3-1. El segundo gol, el que adelantó a los lusos tras el empate inglés, lo marcó el capitán Queirós.

Oporto 3 (Fábio Vieira 17′, Diogo Queirós 55′, Afonso Sousa 75′)
Chelsea 1 (Redan 53′)

Oporto vs Chelsea - Football tactics and formations

Diogo Queirós oposita al título honorífico de mejor jugador de la final, pero sobre todo sirve para contextualizar un título que llevaba tiempo resistiéndose al fútbol portugués. El país luso está produciendo una cantidad ingente de futbolistas de talento, compite a buen nivel en la mayor parte de torneos en los que participa y ha ganado varios de ellos. Es un candidato firme a ganar cada campeonato en el que comparece y su autoestima es aún mayor desde la irrupción de los futbolistas nacidos en 1999, una camada a la que pertenece Queirós (como Joao Félix, Gedson Fernandes, Florentino, Jota, Dalot, Trincao, Diogo Costa…) y que todavía aspira a ampliar su palmarés el próximo mes si conquista el Mundial sub-20 tras alzar los trofeos mencionados anteriormente. Por esa experiencia acumulada, el valor de la capitanía de Queirós en Suiza pesó sobre el terreno de juego. El central portugués ha liderado una zaga que no había encajado ningún gol en las eliminatorias previas a la final de la Champions juvenil, formando pareja en la retaguardia con otro defensa de su generación, Diogo Leite, y con el seguro de Diogo Costa bajo palos, donde se ha colocado en 27 partidos de la UEFA Youth League. Los tres, con la inestimable ayuda de Mor Ndiaye en la medular, la solvencia de Tomás Esteves en el lateral derecho y el espíritu colectivo del equipo a la hora de presionar minimizaron el potencial ofensivo del Chelsea, que perdió su segunda final consecutiva de la Youth League.

El cuadro londinense dominó los primeros minutos de partido, cuando insistió en buscar a sus dos carrileros. En la banda derecha, Tariq Lamptey causó bastantes problemas a la defensa del Oporto. El inglés es un jugador particularmente peligroso cuando acelera y reta al lateral de turno en situaciones de uno contra uno, por lo que gozó de varias oportunidades claras para percutir por su flanco. En los primeros compases, asistió a Gallagher y McCormick, pero sus compañeros desaprovecharon dos ocasiones nítidas de remate en el interior del área. El susto puso en alerta al Oporto, más compacto a medida que corría el cronómetro, y un aviso de Fábio Silva metió el miedo en el cuerpo del Chelsea. El delantero luso se abrió un hueco dentro del área, regateó al portero y falló el remate posterior a portería, al que no pudo imprimirle la potencia suficiente para evitar que lo rechazara la defensa blue. A partir de ese momento, el Oporto se hizo con el control del esférico y del partido. Se rompió por momentos, Romário Baró dispuso de espacio y tiempo para maniobrar entre líneas y la influencia de Fábio Vieira se multiplicó. El delicioso centrocampista zurdo, elegante en conducción y con la precisión del cirujano en el golpeo, fue uno de los protagonistas del primer tiempo después de culminar una notable acción colectiva y hacer subir el 1-0 al marcador. El tanto blanquiazul dejó tocado al Chelsea, incapaz de recuperar el mando del partido ni amenazar el área de Diogo Costa salvo una serie de acciones a balón parado que provocaron las incursiones de Familio-Castillo por la izquierda. El carrilero neerlandés retó en varias ocasiones a Tomás Esteves, lateral derecho del 2002, pero rara vez pudo superarle en el duelo individual. El defensa luso supo aguantar bien para tapar sus cambios de ritmo o centros desde la banda.

Castillo.
El neerlandés Juan Familio-Castillo fue uno de los jugadores más incisivos del Chelsea.

Poco necesitó el Chelsea para marcar en el arranque del segundo tiempo. El Oporto buscó el segundo gol, pero se topó con el tanto del empate a la salida de un córner. El cuadro portugués alejó el peligro en primera instancia, pero mientras la zaga salía de su área se vio obligada a recular ante un centro tenso de Juan Familio-Castillo. El futbolista neerlandés puso la pelota en el lugar exacto, a medio camino entre los tres Diogos. Entre Queirós y Leite, en un lugar perfecto para que no llegara Costa, que se quedó a media salida, apareció la cabeza de Daishawn Redan para igualar la final. La alegría, no obstante, duró casi menos que la celebración del 1-1. En la jugada posterior el Oporto provocó otra acción a balón parado y tras la primera jugada apareció Mor Ndiaye para bajar un centro lateral y habilitar a Joao Mário en el sector izquierdo del área. El extremo luso disparó, Ziger despejó como pudo el disparo y Diogo Queirós remató dos veces para terminar batiendo al guardameta croata con cierta cuota de suspense. Apenas había tenido tiempo para asimilar la mala defensa de la jugada del 1-1 que ya estaba celebrando el segundo gol de la tarde para el cuadro portugués.

El Oporto, que no recordaba lo que era recoger la pelota de su propia portería en un partido de Youth League desde el 6 de noviembre, selló el triunfo con un oficio encomiable. La entrada de Afonso Sousa revitalizó el ataque del Oporto con más electricidad en la banda izquierda y el Chelsea se desvaneció de la final sin prisa pero sin pausa. Si ante el Barcelona logró reponerse al revés de encajar el 2-1 en la jugada posterior al empate, ante el Oporto ya no pudo reaccionar y no introdujo toda su artillería hasta que los lusos anotaron el 3-1 a la postre definitivo. Ndiaye, Queirós y Esteves brillaron a la hora de repeler los últimos intentos londinenses por estirar la emoción de una final que ya tenía ganador: tras las dos finales perdidas por el Benfica, el Oporto alzó la primera Champions juvenil del fútbol portugués. Diogo Queirós añadió una nueva foto a su álbum de trofeos levantados mientras cae confeti de la tribuna.

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Fotografías: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

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